El fraude del cambio climático (y 2)

chimeneas

Muy recientemente abordé en este blog el tema del cambio climático como uno de los grandes fraudes ideológicos a los que estamos expuestos de manera constante a través de la educación y los medios de comunicación. Este montaje, cuyos orígenes se remontan a los años 80, tiene como fin crear un fuerte estado de opinión pública (o sea, una creencia) que  justifique o avale cualquier medida  implementada para “erradicar el problema”, en este caso, el deterioro del medio ambiente.

En este sentido, el ecologismo, antes visto como un movimiento contestatario pero ahora asociado al poder global, ha cumplido su función de pseudo-religión destinada a instalarse en las mentes de las personas, y ello a pesar de que los datos científicos no concuerdan en absoluto con las grandes proclamas. En su día, como tantas otras personas en el mundo, también creí en el ecologismo y en el papel de las ONGs en general para equilibrar los desmanes de los grandes poderes políticos y económicos, pero hay un momento en que la información imparcial te llega, vas uniendo cabos, ves quién está detrás de todo esto y te das cuenta de que esta gente tiene carta blanca en los medios para lanzar mensajes “alternativos” que en el fondo son los mismos que el poder quiere que asimilemos.

Así pues,  nos tendríamos que preguntar qué hacen juntos el poder y los supuestos “anti-sistema” en esta lucha por salvarnos de nosotros mismos, los despreciables humanos que acosan a la Madre Tierra. Esta especie de culpa colectiva parece muy obvia e indiscutible pero resulta que el camino que nos ha conducido hasta aquí no lo hemos marcado nosotros sino aquellos (gobernantes, científicos, oligarcas…) que nos han puesto en la senda de la civilización, la industrialización, el crecimiento, el desarrollo, etc. No ha sido “la Humanidad”, han sido unos pocos que nos han invitado a pasar de un estadio de vida de puro salvajismo al maravilloso estadio de los tweets y los whassaps.

Además, lo que mucha gente no sabe es que -poniendo el ecologismo y la salvación de la Madre Tierra como excusa- se quiere implementar una serie de medidas de control de la población, como si la humanidad fuera una especie de plaga que arrasa todo cuanto está  su alrededor (¿en qué famosa película habré visto yo esta metáfora?). Por de pronto, en EEUU hay un extraño monumento “humanista” en que hay una serie de textos inscritos. En uno de ellos se apuesta por una humanidad “sostenible” de 500 millones de individuos. Dicho de otro modo, se ha de hacer una limpieza de humanos que suponga la eliminación del resto, o sea, 6.500 millones de personas. Por esto, el concepto “sostenible” puede ser la puerta de entrada a la barbarie más abyecta que podamos imaginar, como si los humanos y la naturaleza fueran términos opuestos, cuando en realidad ni siquiera son distintos,  sino que son la misma cosa.

O sea, ojo con el ecologismo, pues todos somos partidarios de la naturaleza, un mundo limpio, sin contaminación, con respeto a la diversidad biológica, etc, pero el ecologismo como concepto social, político y económico puede ser una ideología extremadamente peligrosa. En realidad, el problema “ecológico” no sería más que una pieza más en la instauración de un cierto mundo feliz en términos materiales (según Huxley) en el cual el ser humano se acabaría convirtiendo en un mero robot biológico muy fácil de manejar y explotar.

Por supuesto, entiendo que mi discurso podría ser visto como un mero alegato más o menos disimulado a favor del desarrollo industrial y del crecimiento a cualquier precio, pero ¡vaya por Dios! precisamente no es ese mi camino, sino más bien el contrario, pues como muchas otras personas -ya sea de países muy civilizados o de otros muy subdesarrollados- no nos sentimos cómodos en este mundo moderno tan evolucionado materialmente y tan primitivo en términos espirituales. Por eso considero que el debate es equivocado mientras se mantenga en términos puramente materiales, ya sean económicos o incluso de salud. A ver si aprendemos de una vez de que nada que esté basado en el miedo, las amenazas y la culpabilidad puede ser bueno.

No obstante, creo que también es de rigor ir más allá de un discurso ético y aportar los datos objetivos precisos para las personas de mente más racional que todavía albergan dudas sobre la veracidad de los postulados escépticos. Así, si en mi anterior artículo puse a disposición de los lectores un material relativamente técnico, en esta ocasión adjunto para descarga un archivo elaborado por mí a partir de un documento previo caracterizado por “ir al grano” y por presentar de forma simple y gráfica los argumentos por los cuales la teoría del cambio climático y el calentamiento global no se sostiene más que por la mera propaganda. Y una vez más , invito a todo el mundo a contrastar la información y a hacerse su propia opinión.

El calentamiento global antropogénico

(c) Xavier Bartlett 2014

 

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