Viejos planes para nuevas masacres

Pike
Albert Pike (1809 – 1891)

Si uno se expone con regularidad a esa droga o lavado de cerebro que se llama “medios de comunicación” podrá intuir sin demasiado esfuerzo que el mundo camina inexorablemente hacia un escenario global muy tenebroso y apocalíptico de guerra de religiones, culturas o civilizaciones. Nada nuevo, por cierto. En nombre de la religión se han llevado a cabo tremendas guerras sangrientas desde hace siglos, pero muy especialmente a partir de la histórica confrontación entre el cristianismo y el islamismo, ambas –por cierto– hijas del judaísmo.

Ahora mismo, tras el salto cualitativo del reciente atentado de París, tenemos un panorama cada vez más complicado, según nos muestran un día tras otro los medios, con guerras en Oriente Medio, revoluciones, repúblicas islámicas descontroladas, terrorismo integrista, etc. Y todo ello no sólo se desarrolla en una cierta zona del planeta, sino que ya se ha extendido a Occidente y a todo el mundo. En efecto, desde la instauración del estado de Israel, hemos observado cómo se producían continuos conflictos entre la comunidad árabe-islámica e Israel, y también hemos visto cómo el apoyo occidental al estado sionista ha sido causa de gran hostilidad hacia los países occidentales (por ende relacionados con el cristianismo). Aparte, el problema original de los palestinos sigue latente y estalla regularmente en forma de altercados o terrorismo. En fin, sumando todos estos factores ya tenemos servido un foco de máxima tensión desde hace más de medio siglo.

Y muy inocentemente podríamos preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí y por qué no se han dado pasos firmes en solucionar esas “tensiones”. La respuesta, naturalmente, es que en el mundo las cosas no pasan porque sí, y que la confluencia de varios factores hacia un determinado fin nunca es casual. Dicho de otro modo, las guerras, crisis o grandes conflictos se planean, se preparan y se ejecutan siguiendo un guión bien marcado. Todo esto podría parecer fácil literatura conspirativa, pero la realidad supera con mucho la ficción.

Lo que está pasando es un primer escalón hacia algo que se lleva preparando desde hace mucho tiempo y cuyo resultado lógicamente ya ha estado prefijado, pues nada se deja al azar. Así pues, el objetivo de esta escalada de “terror islámico” hacia Occidente no es más que preparar la justificación para una inevitable matanza global en defensa de una determinada visión de la “civilización”. Por supuesto, en esta guerra, cada bando cree que su civilización, o su verdad, o su dios está de su parte. Es la misma cansina historia de siempre, pero parece ser que todavía funciona razonablemente bien. El sistema es tan simple como éste: te presento un enemigo que quiere destruir tu mundo (un enemigo que yo he creado previamente) y entonces hay que combatirlo y derrotarlo como sea. Si no te apuntas a la causa, eres un traidor o un cobarde y estás faltando a tu deber con tu comunidad.

Por supuesto, se podría decir que todo esto es pura especulación y que no hay prueba alguna de que se organicen las guerras de forma tan maquiavélica. En realidad, nuestros gobernantes no desean la guerra, simplemente se ven empujados a ella (casi por el clamor popular). Bien, veamos un curioso hecho:

En una carta enviada el día 15 de agosto de 1871 por un personaje norteamericano de nombre Albert Pike (entre otros títulos, Soberano Gran Comandante del Supremo Consejo de la Masonería de Rito Escocés y Soberano Pontífice de la Masonería Universal) a uno de sus seguidores, el italiano Giuseppe Mazzini (líder nacionalista y masón de grado 33), Pike esbozaba un plan estratégico para provocar tres grandes guerras mundiales con el fin de crear como resultado un Nuevo Orden Mundial.

Antes de seguir, es preciso señalar que, según varias fuentes consultadas, la autenticidad de este documento parece fuera de duda. Al parecer, esta carta estuvo expuesta temporalmente en la biblioteca del British Museum y pudo ser copiada por William Guy Carr, oficial de inteligencia de la Armada Real canadiense y autor del libro Pawns in the Game (“Los peones en el juego”). El contenido de la carta, que aparece en varios libros, sería un resumen realizado por el propio Carr.

Pues bien, en la carta se exponía que, en primer lugar, se organizaría una Primera Guerra Mundial para que los Illuminati[1] se hiciesen con el poder en Rusia, destronando a los zares e imponiendo un poderoso estado de corte comunista y ateo. Después de la propia guerra, el nuevo régimen sería utilizado para destruir otros gobiernos y para debilitar la religión.

En segundo término se crearía una Segunda Guerra Mundial a partir de las diferencias entre los fascistas y los sionistas. Los nazis serían vencidos y de ese modo se facilitaría la creación de un estado de Israel en Palestina. Al mismo tiempo, el comunismo internacional se potenciaría como gran contrapoder de la Cristiandad.

Finalmente, se orquestaría una Tercera Guerra Mundial mediante el enfrentamiento entre los sionistas y el mundo árabe-musulmán, que se extendería a todo el planeta. En este conflicto ambas fuerzas resultarían destruidas y las naciones quedarían totalmente exhaustas y desesperadas, lo que sería una especie de cataclismo global que conduciría a la imposición de un Orden Mundial único (luciferino), después de que las gentes hubieran rechazado la religión (como fuente de todos lo males).

Si damos crédito a esta carta, es evidente que los hechos históricos avalan los planes (o “predicciones”) de Pike sobre las dos guerras mundiales, a la espera de que pueda producirse una tercera con los protagonistas ya citados. En este caso vemos que Occidente en su conjunto ya está metido hasta el fondo en este choque de trenes entre judíos y musulmanes.

Por supuesto, nada pasa de la noche a la mañana. Debe haber una razón fundada que explique el desenlace; y además debe darse una cierta gradualidad, pues la opinión pública necesita un tiempo para ser convencida y arrastrada hacia el final deseado. Así pues, los pasos precisos para llegar a este punto se han ido dando desde las guerras árabe-israelíes del siglo XX hasta la expansión del fanatismo integrista islámico, que tuvo su máxima expresión en los famosos atentados de las torres gemelas de 2001. Y luego se han ido sucediendo atentados masivos (incluidos algunos muy graves en Occidente), guerras locales, guerras civiles, disturbios o revueltas, terrorismo indiscriminado, etc. Todo es una escalada perfectamente planeada para conducir de una manera lógica a una consecuencia fatal: el conflicto global a gran escala. Y luego ya se preocuparán los interesados de llenar constantemente las noticias de tanta maldad para que nadie quede al margen del lavado de cerebro colectivo.

Este mecanismo ha funcionado durante muchos siglos sin que nadie se diese cuenta de nada (bueno, no exactamente, pues algunos se dieron cuenta y lo pagaron con su vida). Pero hoy en día ya ha aflorado la suficiente información que demuestra que el mundo no es en absoluto como nos lo venden, sino muy distinto. Aun con todos los errores, lagunas e imprecisiones que hayan podido cometer, varios investigadores nos han mostrado que no hay un “Eje del Mal”, o “terroristas”, o “enemigos de la paz y la democracia”, etc. Hoy en día ya sabemos que sólo existe una mano que mueve todas las piezas en beneficio propio y en perjuicio de toda la Humanidad. No es una película de ciencia-ficción o de terror, es la realidad, guste o no.

En conclusión, no hay ningún enemigo que nos amenace, sólo nuestros propios gobernantes, es decir, los que controlan a toda la humanidad (téngase en cuenta que los que dirigen los países e incluso las grandes potencias son meros “funcionarios”). Así pues, que nadie se llame a engaño y que alegue ignorancia. Todos los “ismos” ideológicos, religiosos, antropológicos, políticos, económicos, sociales, etc. han sido creados para enfrentarnos unos contra otros durante siglos y milenios, y todo ello en beneficio de una ínfima minoría o élite global.

Ahora, estropearles este fin de fiesta sangriento depende de la actitud y la firmeza de cada persona. Depende de no dejarse llevar por el lavado de cerebro y sí por el propio corazón. Depende de dejar de ser un robot idiotizado y empezar a ser lo que realmente somos: conciencia en estado puro.

Digamos basta de una vez por todas a tanta infamia, mentira, odio y miedo. Nosotros no tenemos enemigos porque somos uno. Ni siquiera ellos son nuestros enemigos, por mucho que les pese.

© Xavier Bartlett 2015

[1] Sociedad secreta de corte masónico fundada en Alemania en el siglo XVIII por Adam Weishaupt.

Anuncios

4 thoughts on “Viejos planes para nuevas masacres

  1. Yo creo que la tercera guerra mundial ya finalizó, con la derrota (económica) de la URSS y que una cuarta si que está muy próxima, pero contra China (¿China-Rusia?), lo de los musulmanes solo serán escaramuzas y pequeñas guerras en países coloniales para determinar quien se los queda y seguir alimentando el terror mundial para limitar aun más los pocos derechos civiles y laborales que nos queden.

    Sobre la religión y N.O.M. el estado (occidental) ya ha definido su nueva religión: la “ciencia” (oficial) y el ateísmo. Ambos son promocionados escandalosamente a través de internet y las instituciones oficiales (universidades) por los pseudocientíficos, o tecnofascistas.

    Hace tiempo que estamos en guerra, pero es una guerra de clases, una guerra entre dominadores y dominados que a muchos les suena a cosa del pasado.

    Saludos.

    1. Amigo Piedra:

      Gracias por tu comentario. Lo de la guerra global basada en principios religiosos puede parecer hoy en día una locura, pero es que desde ya hace mucho tiempo que se está fomentando esta paranoia, como si estuviésemos en los tiempos de la cruzadas. A esto me refería en la entrada, a la creación de miedo, amenazas, enemigos… lo cual conduce al resultado deseado: el control de la población previo al matadero. Siempre ha funcionado así. Pero si la gente supiera que quien está detrás de estos fanáticos son los mismos que nos “protegen” (supuestamente), tal vez las cosas empezarían a cambiar…

      saludos,
      X.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s