Una lúcida visión de la “modernidad”

Artur
Artur Sala

Conozco a Artur Sala, químico catalán, desde hace unos pocos años, y nuestra relación se afianzó cuando tuvimos la oportunidad de colaborar en la creación y lanzamiento del proyecto Dogmacero Digital hacia finales de 2012. En esos primeros tiempos, Artur aportó ideas para la revista y escribió algunos artículos de gran interés, sobre todo centrados en la figura del científico maldito Wilhem Reich, posiblemente uno de los sabios más perseguidos, sino el que más, por el Poder durante el pasado siglo XX.

 En esta entrada deseo hacer un justo homenaje al esforzado trabajo de Artur, que se ha plasmado en un denso blog (actualmente cerrado o “congelado”) llamado La Ciencia Perdida. No quisiera extenderme en explicaciones y prefiero invitar a los lectores a que lo visiten y tomen de él lo que les parezca más oportuno. Sobre todo, es de agradecer la gran red de información y enlaces que ofrece a los internautas en materias específicas e interdisciplinarias. Asimismo, es muy loable su labor de investigación y difusión de científicos de la talla de Reich o Tesla, deshaciendo tópicos y malas interpretaciones. 

Sólo para orientar de manera genérica, cabe decir que Artur es otro más de los científicos –entre los que me incluyo– que desde las más diversas disciplinas se han posicionado fuera del paradigma actual y han buscado un camino en el que convergen ciencia y conciencia (o espiritualidad). Así, Artur, a partir de sus amplios conocimientos de Física y Química, pero también de otras múltiples materias científicas, nos ofrece un enorme arsenal de conocimientos, pensamientos y reflexiones que pueden ayudarnos a traspasar los velos de nuestra oscura realidad, y todo ello desde el máximo rigor y coherencia.

Precisamente, de entre todo su material, he querido destacar y exponer aquí a modo de muestra de su labor un interesantísimo artículo que aborda la cuestión de la oposición entre la Tradición y el llamado mundo moderno. Si bien no suscribo todos y cada uno de los argumentos que en él se desarrollan, comparto básicamente su mensaje y aprecio la claridad y la contundencia con que Artur expone la desorientación y falta de sentido de nuestra civilizada sociedad, desbaratando ciertas modas y mitos alternativos que en el fondo no dejan de ser parte de esa modernidad.

Es posible que la lectura de este documento pueda provocar cierta desazón, malestar o incluso rechazo  tanto en personas procedentes del paradigma oficial como en “New-Agers” y ciertos alternativos (sobre todo del ámbito político y económico), pero Artur, como yo, juega en otra liga y con otras reglas, y tenemos una idea de qué va la cosa. En fin, estamos aquí para agitar mentes y espíritus, no para contentar a nadie.

[Nota: dada la gran extensión del artículo, no lo publico en su totalidad sino un amplio extracto de éste, y remito a los interesados al documento original para consultar el contenido completo, acompañado de las correspondientes ilustraciones y vídeos.]

Ciencia Moderna o Ciencia Tradicional (2ª Parte): Crítica al progreso y a la modernidad

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La construcción del ferrocarril, ejemplo de modernidad y «progreso»

Como ya he manifestado en anteriores ocasiones, el hombre ha sido durante estos últimos años víctima de un sutil y gran engaño colectivo. A pesar de algunos innegables avances, la ciencia occidental moderna tiene en sus bases varios errores de bulto, aunque ese no sea su principal problema. Sin embargo, lo que poca gente sabe, y de manera muy especial la mayoría de los científicos modernos, es de la existencia de diferentes formas de ciencias tradicionales, siendo la astrología –como comentaba en mi anterior entrada– una de ellas, y cuyos orígenes se pierden en el tiempo. Y una ciencia tradicional solo puede entenderse si se entiende antes qué es una sociedad tradicional, y qué es una sociedad moderna.

Es imprescindible por tanto, empezar por ver cuáles son los problemas a los que se enfrenta el hombre occidental moderno. Que, básicamente, son todos.

Manifiesto

Esta entrada que acabo de escribir ha sido uno de los ejercicios más duros a los que me he enfrentado en estos últimos años, porque sé que lo que aquí voy a decir no va a terminar de ser del agrado de muchos de mis mejores amigos. Pero también sé que al final mi punto de vista va a ser entendido. Durante estos años turbios de crisis global, he visto a amigos perder sus ahorros, sus trabajos, la fe, la esperanza en un futuro, e incluso, dejarse la vida por el camino. Y durante todo este tiempo, tenía la sensación de que había algo de base que no funcionaba y que al mismo tiempo muy pocos se daban cuenta de ello. Poco a poco decidí tomar distancia e intentar buscar una solución al problema al que se enfrenta el ser humano des de la voz interior. Y me encontré con una voz que cambió mi vida y mi escala de valores.

Por un lado, esta voz siempre me había susurrado que tanto horror por el que pasamos tiene un sentido espiritual que trasciende las lógicas, el espacio y sobre todo el tiempo. Hace 20 años que practico la meditación, y en estos he visto de todo. También al mismo tiempo y como he dicho en otra ocasión, este blog se concibió con la idea de hablar de todo aquello que hubiera contrastado. Pero hay cosas de las que no puedo hablar, y de las que he sido testimonio directo más allá de toda duda, que me han hecho ver que el mundo material real no es más que un espejismo nimio e irrisorio de aquello que llamamos realidad. Este hecho me hace entender testimonios directos como los de la doctora neurocirujana Jill Bolte Taylor, que pasó por una experiencia cercana a la muerte y se recuperó durante ocho años de un derrame cerebral; y si alguien de ustedes ha pasado por una situación parecida, sabrá de lo que hablo.

Esta serie de entradas sobre lo que llamo visiones tradicionales pretenden introducir las ideas que entiendo yo que son las buenas para un cambio de conciencia planetaria sin precedentes, que pasen por el respeto y la restauración de una sociedad tradicional, fraternal y humana. Y porque tengo esperanzas en el género humano y sobre todo en la luz que hay en el fondo de todos nuestros corazones.

“En los primeros días, el hombre y los animales vivían en armonía, y hablaban una lengua común. […] En ese tiempo, el Sol estaba más cerca de la Tierra, las estaciones eran iguales, y no había la necesidad de resguardarse de las inclemencias del tiempo.”

De la tribu de Arizona Tohono O’odham.

Ciencia Occidental Moderna Versus Ciencia Tradicional. ¿ De qué estamos hablando?

Hay dos palabras a estudiar: occidental y moderna.

Occidental en el sentido que fue creada por la raza que se ha erigido como hegemónica a partir de las Nuevas Ideas esparcidas después de la Revolución Industrial y la Ilustración, en lo que se ha llamado de manera completamente tergiversada, el Siglo de la Razón. Y moderna, con relación a la última fase del proceso de caída de esta civilización, la que tiene la desgracia de vivir bajo el auspicio de la modernidad (afortunadamente no para los que tienen la suerte de vivir en un mundo tradicional), en un período oscuro sin precedentes en la historia de este planeta. Ello ha sido posible gracias a su aliada, el progreso. La Tierra, Gaia, el mundo que se nos regaló para vivir en el Universo, es maravilloso, bello y hermoso, pero en pocos años y a un proceso acelerado sin precedentes, lo hemos convertido en un mundo feo, sucio y antinatural donde las personas vivimos hacinadas en grandes urbes siguiendo patrones que nos han desconectado completamente de nuestra esencia verdadera, para “ganarnos con ello la vida” sin saber que por ello irónicamente la estamos perdiendo. Eufemismos como “sociedad del bienestar” o “crecimiento sostenible”, son aberraciones inventadas por y exclusivamente en el seno de una sociedad moderna, y por tanto, pertenecen solo a allí donde el hombre moderno ha impuesto su influencia, que lamentablemente es en casi todo el mundo.

La sociedad occidental moderna se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: la política, la economía, la religión y la ciencia. Estas cuatro estructuras trabajando al unísono nos han llevado a este estado actual, nos guste o no, si tenemos la desgracia de vivir en la modernidad y no pertenecer a algunas de las pocas civilizaciones tradicionales que aun quedan. Debido a la crisis mundial que estamos sufriendo, muchos han despertado a la realidad de una política, una economía, una religión y una ciencia que no les representa, porque saben que hay algo de fondo que no funciona y que al mismo tiempo no saben expresar. Los llamados “movimientos o agentes sociales”, como el movimiento 15-M, han propuesto soluciones que no pasan por un cambio total del sistema, sino por mantener las estructuras existentes, protestando contra los recortes en sanidad o educación que son –irónicamente– estructuras creadas como producto de esta visión moderna del hombre.

Y el resultado con este movimiento se ha visto claro en este último año:

Simple y llanamente, no funciona.

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Movimiento 15-M

Los movimientos sociales y progresistas empezaron hace unos años a exigir a sus gobernantes que un mundo nuevo era posible. No contentos, añadieron que un mundo nuevo era posible y además, necesario. Y ante la enésima negativa, exigieron… que un mundo nuevo era posible, necesario, y además ¡lo queremos ya! Ante esta disyuntiva, la pregunta sería:

¿Es que acaso no hay “otros mundos”? ¿Acaso no podemos tomar como referente de armonía, sabiduría y éxito los miles de civilizaciones tradicionales del pasado que existieron hasta que llegó el hombre moderno y los pasó por la espada? ¿Por qué seguimos exigiendo que este sistema que no funciona siga haciendo lo que es incapaz de hacer y lo que, además, no está pensado para hacer?

Estamos definitivamente ante un problema que, de no atajarlo de raíz, las soluciones que de él se deriven sobre lo que siga y lo que se derive, no servirán absolutamente para nada.

Todo empieza en la escuela

En el origen de la sociedad moderna, nada ha tenido un papel más fundamental la Escuela Pública y Obligatoria para todos, y nada más cierto que muchos de los principales problemas empezaron en la Escuela Moderna y terminan en ella.

El sistema escolar, tal y como ejemplifica Sir Ken Robinson en sus excelentes charlas, es fruto de la concepción ilustrada del mundo, la que se estableció en Europa a partir del siglo XVIII, que concibe al niño como poco menos que algo desprovisto de todo, un “saco” vacío de información que hay que llenar como sea de información –y cuanto antes mejor– para que pueda “enfrentarse al mundo” con el “esfuerzo y sacrificio”, y otros eufemismos exclusivamente modernos y occidentales. Las comillas no son porque sí; en el seno de una sociedad tradicional, estas ideas que constituyen nuestra piedra fundamental, son completamente inexistentes, innecesarias o directamente incompresibles.

Afortunadamente, poco a poco y gracias a estudios neurológicos independientes, estamos viendo que esta concepción tan conductista y cientificista del ser humano es completamente falsa.

El ser humano es un ser infinitamente más complejo y que aprende de infinitas maneras, y que viene con todas las capacidades plenamente desarrolladas. No en vano, educar viene de ex-duc-ere, que quiere decir “sacar fuera lo que uno lleva dentro”. En este sentido, un padre que esté orgulloso de que su hijo de 4 años “se pase el día leyendo” y concluya con ello que el niño es “muy inteligente”, escenifica perfectamente lo que pretendo decir. En realidad, el pensamiento abstracto del neocórtex cerebral no se desarrolla hasta a partir de los 7 años, y lo que este padre moderno no se da cuenta es de que el niño está en la fase del desarrollo del cerebro límbico donde básicamente lo único que hay es aprendizaje por imitación y repetición.

Esta idea relacionada con las etapas de desarrollo y crecimiento, y que es clave para entender el éxito del sistema educativo finlandés, no ha sido aplicada en Occidente de manera sistemática. La escuela pública occidental siempre ha estado defendida por bienintencionadas corrientes progresistas, que nunca han querido aceptar que las sociedades más producto de la modernidad –como pueda ser la sociedad comunista– han ensalzado como un gran logro la Escuela Pública e Igualitaria para todos, como si el hecho de ser todos iguales fuera una supuesta virtud. La escuela pública e igualitaria ha sido la mejor herramienta para el control de la sociedad que haya existido jamás, más incluso que la propia televisión y los medios de información. La falta de sentido crítico y el “direccionamiento escolar curricular” ha permitido este afán de “especialización”, de sectarización del conocimiento en parcelas, una idea nacida en el seno de la escuela actual y por tanto, una idea completamente moderna.

Muchas personas han despertado a esta cruda realidad; la manipulación que la ciencia hace de la realidad como instrumento de poder. Hay varias páginas que nos informan de estas sutiles manipulaciones que la industria farmacéutica, los transgénicos, la oncología oficial, o las dudas sobre la supuesta efectividad de las vacunas han hecho durante estos últimos años. Sin embargo, este tipo de crítica siempre horizontal y basada en datos empíricos objetivos, obvia la otra crítica, la de una ciencia tradicional que opera de manera vertical y subjetiva.

De lo que pretendemos hablar aquí es definitivamente de “otra cosa”, algo que ni tan siquiera tiene algo que ver con la llamada “ciencia alternativa”, que no deja de ser una forma de ciencia moderna “menos mala”.

Un pasado brillante

Lo primero que sorprende de un estudio riguroso de las visiones tradicionales, es cuán incompleto es el lenguaje occidental para definir aspectos como ciencia, enfermedad, religión, o humanismo, que se convierten en sacos enormes donde se meten conceptos que poco o nada tienen que ver. Desde un punto de vista tradicional, los lenguajes limitados (o limitantes) son signos evidentes de sociedades enfermas. En algunas lenguas del Nepal se tienen hasta 50 acepciones para la palabra amor. Compárenlo con las que en nuestra sociedad moderna tiene la palabra pene, y saquen sus propias conclusiones. Un ejemplo burdo pero bastante significativo.

El hombre de las grandes civilizaciones de la antigüedad, como la egipcia o la babilónica, era un hombre enteramente abocado al trascender espiritual, y como quedó claro en mi anterior entrada sobre el verdadero significado de la astrología, jamás tuvo el más mínimo interés en aspectos mundanos y materiales que ocupan el quehacer diario del hombre moderno.

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Estatua que simboliza el ka

Y es en el estudio de la egiptología, en donde este hecho se pone especialmente de manifiesto, sobretodo cuando los supuestos eruditos pretenden entender con los limitados mecanismos de la razón, aspectos como el Ka o el Ba, que demuestran los elevados conocimientos espirituales que tenían los antiguos egipcios. Los sumos sacerdotes de la antigüedad eran expertos en llevar al faraón a esos estados alterados de conciencia, donde esas otras realidades del mundo suprasensible se manifestaban. Pero el occidental, bien sea por prejuicios cientifistas o religiosos, ya ha catalogado las creencias del Antiguo Egipto de mera superchería. Si bien entiendo que pueda ser discutible lo que digo, lo que ya lo es bastante menos es pretender entenderlos con los limitados conocimientos actuales que tiene el hombre moderno sobre lo que verdaderamente significaba para los antiguos egipcios su Cosmogonía y menos aún su ideal de trascender este mundo. Y a lo que yo añado, menos aún, si nunca los ha puesto en práctica en un ritual llevado a cabo en una sociedad iniciática de corte puramente tradicional. Los egipcios tenían múltiples acepciones para la palabra piedra, y eso no es en modo alguno casualidad. Es probable (porque hay varias hipótesis sobre la mesa) que la propia palabra “khnum” en honor al dios egipcio con el mismo nombre sea la antecesora de Química, a la que los árabes añadieron “al” para formar la palabra alquimia, una ciencia tradicional en toda regla.

Hemos pasado de una sociedad antigua donde todo era sagrado a una sociedad moderna donde ya nada lo es, o si lo es, lo será bajo el auspicio de las grandes religiones modernas que como el Cristianismo o el Islam comparten escasos o ninguno de los planteamientos tradicionales, amén de haberse apropiado de todas las fiestas y rituales sagrados del hombre tradicional como las fiestas de los solsticios (Navidad, San Juan…) o el culto a la Virgen que no es otra cosa que el ritual antiguo del culto a Isis, Eva, Venus y otras mismas acepciones arquetípicas de la misma conciencia planetaria a la que las civilizaciones tradicionales adoraron de formas parecidas en todos los lugares del Mundo, sin probablemente haber tenido jamás contacto entre ellas.

El problema principal de la sociedad moderna es que se ha erigido negando deliberadamente la dimensión espiritual del hombre. Y lo que es peor, desde un punto de vista histórico, es la única en la historia que lo ha hecho. En eso, son responsables religión y la ciencia a pares, las dos operando en su momento para negarle al hombre el verdadero conocimiento. Hoy en día el hombre occidental vive completamente ajeno a la realidad de la ascensión espiritual, bien porque no quiere creer en ella, o bien porque se conforma con ese gran sucedáneo llamado “religión”.

Como diría René Guenon, “Occidente es un accidente”.

El “progresismo”

Teresa Forcades es una monja benedictina muy conocida en Catalunya a raíz de un vídeo colgado hace unos años donde advertía del peligro de la vacuna contra la gripe H1N1 que causó furor en las redes.

Arcadi Oliveres es catedrático de Economía y presidente de la entidad cristiana Justícia i Pau [Justicia y Paz], y ha denunciado en varias ocasiones, con lucidez y vehemencia, los delitos cometidos por las grandes entidades financieras, especialmente en estos últimos años de crisis. Recientemente, han unido fuerzas y han creado un partido político, juntándose con diferentes agentes sociales como la plataforma de afectados por la hipoteca y partidos políticos de izquierda para hacer frente a las muchas injusticias que vive nuestro pequeño país, Catalunya, que por otra parte no son distintas de las que pueda vivir cualquier sociedad occidental moderna. A tal efecto, han escrito un Manifiesto en pro de un mundo más justo e igualitario. Razones para ello no les faltan, y no se puede quitar un ápice de verdad a todo lo que dicen con respecto a las desigualdades y las injusticias sociales a las que combaten. Sin embargo, uno tiene la sensación de que hay algo importante en su mensaje que no cuadra, y que en modo alguno nos resulta nuevo.

No deja de ser irónico que, a pesar de que Forcadas y Oliveres proceden o tienen fuertes vínculos con la Iglesia y por tanto con una institución que al menos en teoría cree la existencia del espíritu como algo fundamental para el sentido de la existencia, han recopilado un montón de datos, fechas y números que demuestran hechos punibles sin considerar que este cambio en la sociedad pueda pasar por un cambio global de conciencia que pueda tener un origen meramente espiritual, lo cual hemos visto que era la piedra fundamental del pensamiento de las sociedades antiguas como la egipcia, y razón de su existencia.

La respuesta que se me ha dado a esta pregunta es que la política y las “creencias” espirituales deben de ir separadas, pero eso es un concepto moderno y más en concreto ilustrado. Si en el pasado todos los poderes estuvieron unidos… ¿Por qué ahora no lo están? ¿No será víctima el hombre moderno de un Paradigma cuyas creencias le limitan? ¿No será esa la verdadera causa de todos sus problemas, la separación de conocimientos y de poderes?

La visión moderna se basa en una crítica horizontal de la sociedad, y estudia un problema usando el método científico moderno, es decir, la mera recopilación de datos estadísticos. Se trataría por tanto, de una mera visión cuantitativa de la situación, pero no engloba una visión cualitativa y holística. El problema es que esta historia llena de las mismas visiones horizontales del problema, se repite y repite, en una especie de rueda o Samsara del que el hombre moderno no sale.

Pero si esa separación de poderes no se hubiera producido, el hombre moderno sería consciente de un hecho trascendental y fundamental que posee toda cultura tradicional: El que este período de oscuridad por el que estamos pasando ya estaba previsto en los primeros libros, como el libro de los Vedas, el libro de Thoth, así como en todas las culturas tradicionales indígenas con una precisión tan absolutamente milimétrica, como verticalmente precisa.

El hombre moderno lo achacará a la casualidad –como todo– y hará lo de siempre, correr un tupido velo ante todo ideal trascendental. Pero el único referente que poseemos hoy en día sería el Apocalipsis de San Juan, seguramente, una mala copia de una mala copia de algún texto gnóstico alejandrino. Y sin embargo, la separación de poderes permite que el hombre moderno siga confiando en que el trabajo que desarrolla un poder como el político tiene que ser exclusivamente en clave de política, ajeno a cualquiera de los otros poderes a los que debe de “respetar” su acción, y en todo caso, siempre negando cualquier connotación espiritual que haga referencia al sentido cíclico de los períodos de vida, a la danza del Samsara de la vida.

Lo cierto es que el cristianismo obvia aspectos fundamentales de la visión tradicional; el más importante sin duda, sería esta concepción de un tiempo cíclico en lugar de un tiempo lineal. Si bien en el Judaísmo se insinuaba algo parecido en la idea de las Eras (Tauro, Piscis y Acuario), Occidente no tiene como referente las llamadas “Edades de Oro”, y concibe el paso del tiempo como algo meramente progresivo. Así que Forcadas y Oliveres conciben estos tiempos modernos como lineales y producto de un ser humano que ha dejado ser manipulado por un poder opresor. Y eso como todo, solo es verdad en un mundo plano tridimensional y moderno. Irónicamente, su alianza con partidos progresistas les impide ver cómo el pez se muerde la cola, ya que el progresismo por definición cree en el progreso, y una visión tradicional tiene claro que ese, y principalmente ese, es el origen de todos los problemas del hombre moderno.

Los gobiernos populistas como Chávez han hecho esto: apoyados por una fuerte industria petrolífera, Chávez ha reinvertido una parte de los ingresos (minucias en el fondo) en favor de las clases menos desfavorecidas. Usando siempre un lenguaje trivial, simplón y resultadista muy propio de la modernidad, obviamente ha emprendido una política trivial, simplona y resultadista al uso, haciendo lo que vulgarmente se llama “las cuentas de la vieja”. Pero ha sido un conjunto de medidas usando valoraciones completamente intoxicadas por concepciones económicas de la modernidad, y solo en tímidas ocasiones, Chávez ha expresado su respeto por las visiones tradicionales de los pueblos venezolanos. Y es que no hablo de “respeto”, ni de “tolerancia” a las culturas tradicionales, hablo de que todos los modelos económicos, políticos, religiosos y científicos deben pararse completamente y tomar estos modelos tradicionales como modelo.

PUBLIC DM ORIGINALS 31/05/2003 (P43) 1933 STALIN SLAVE LABOUR CAMP
Gulag soviético

La historia del comunismo está llena de las peores barbaridades de la historia cometidas contra las culturas tradicionales, que era en el fondo el principal objetivo que tenían los líderes comunistas financiados por Occidente a través del agente de la Banca internacional y petrolero Armand Hammer perfectamente explicado en el libro Wall Street y la subida del Régimen Bolchevique de Antony Sutton. En los campos de “reeducación” estalinistas, conocidos como Gulag, se asesinaron a millones de miembros de comunidades tradicionales por el mero hecho de no aceptar “la igualdad” (acuérdense de lo que les decía sobre la escuela) a la que el nuevo modelo les sometía. Un verdadero Holocausto olvidado, del que la gente poco menos que recuerda que pasó, y menos aún su verdadero objetivo. Me obvio la crítica a la brutalidad de la modernidad capitalista, por ser tan evidente y tan bien criticada por otros antes que yo.

En clave más positiva, y volviendo a Forcadas y Oliveres, no quiero dejar de decir que para fomentar su discurso siguen basándose en ideas como “Sociedad”, “Partidos Políticos”, “Ideologías”, “Sistema Sanitario”, “Sistema Educativo”, que son todo creaciones de la modernidad y que una sociedad tradicional ni entiende ni sabe para qué sirven. Sería importante que estos grupos nacidos en el seno de esta crisis tomaran conciencia de que su discurso debe matizarse hacia la adopción de los modelos tradicionales y de autosuficiencia como los modelos a seguir, formando a personas autónomas que no esperen que sean los gobiernos los que les solucionen los problemas sino que sean ellos los que saquen sus cualidades a fuera para solucionarlos, y evitar en todo momento las embrutecidas concepciones económicas de la modernidad.

Sólo el hombre moderno cree que allí donde ha puesto una “frontera política”, ha establecido una “ley de protección del Medio” algo ha cambiado, pero lo cierto es que los ríos y los animales viven ajenos a estas construcciones mentales modernas. Las verdaderas tradiciones espirituales siempre nos han hablado de que el verdadero cambio es siempre interior. La humanidad tiene que dar ya el verdadero paso hacia adelante.

De Blavastky a Krisnamurti. Historia de una manipulación

A finales del siglo XIX emergieron con fuerza en Europa, y especialmente en Francia, tradiciones espirituales que pretendían responder a la creciente visión mecanicista y positivista imperante en la que ha concluido esta sociedad moderna. Muchas de estas corrientes, como la Masonería, el Rosacrucismo o el Martinismo, fueron la respuesta lógica a una deriva materialista y en cierto modo actuaron como un contrapoder, introduciendo una visión más esotérica del cristianismo y sobretodo recuperando los conocimientos espirituales de la antigüedad. Fue el renacimiento de los movimientos gnósticos y herméticos con el trasfondo de un aparente resurgir espiritual en Europa, que terminó con la Belle-Epoque. Destacaremos a Gerard Encuasse “Papus”, Stanislas de Guaita, Joséphin Péladan, o Phillipe de Lyon. Sin embargo, ninguno de ellos destacó por su influencia en los demás como Helena Petrovna Blavatsky.

Blavatsky
H. P. Blavatsky

Blavatsky fue un personaje oscuro y siniestro de quien daría para escribir varias entradas, creadora de la corriente esotérica conocida como la Teosofía (en realidad ya existía una corriente así que Blavatsky suplantó pero poco importa). Me interesa solamente apuntar un tema con relación a la crítica de René Guenon en su libro “Teosofía historia de una pseudoreligión”. Blavatsky fue la responsable de la implantación en varios Ashrams de la India de lo que se llamó Escuelas de Intercambio Oriente-Occidente, un eufemismo y una tapadera a la misma vez, ya que todas tenían un objetivo encubierto: el de asesinar selectivamente la máxima cantidad posible de médicos ayurvédicos tradicionales. Estos verdaderos y auténticos científicos guardianes e idiosincráticos de una tradición médica que se pierde en el origen de los tiempos, fueron masacrados por los ingleses y por agentes secretos auspiciados por pérfidas instituciones como la Sociedad Teosófica.

La razón es que la civilización occidental moderna no podía asumir que miles de años atrás y en un idioma sagrado como el sánscrito, usando una ciencia tradicional y sagrada como la ayurveda, y a partir de unos textos sagrados que hablaban de unas “verdades reveladas” cuyo origen se perdía en los tiempos, hubiera podido existir sobre la Tierra una civilización con un nivel de desarrollo espiritual, intelectual y humano tan por encima del que tenía por ejemplo la antigua Grecia por el mismo entonces, una cultura que por otra parte, copió todo su conocimiento del antiguo Egipto. Y de allí vino la manipulación histórica de la migración Indo-Europea, que ha permitido seguir justificando la hegemonía del hombre occidental moderno con respecto a las “otras” culturas a las que fue exterminando en América y Oriente. Los datos arqueológicos actuales no ofrecen ninguna duda de que en el principio de los tiempos, Europa era de largo la sociedad menos desarrollada de todas, algo que Occidente nunca ha asumido.

¿Qué barbaridades se habrán perpetrado en las cunas de la civilización antigua como Afganistán, Persia, Irak y ahora Siria durante las últimas guerras por parte del hombre moderno?

Volviendo a Blavatsky, algunas teorías de la conspiración han intentado explicar este hecho, pero siempre aportando datos meramente horizontales, amén de caer en el típico sensacionalismo amarillista; el objetivo más “vertical” que es el de destruir una ciencia tradicional no ha sido considerado, a parte obviamente, por parte de los pocos autores tradicionales a parte del propio Guenon como Ananda Coomaraswamy, introductor de la Philosophia Perennis. Faltado Occidente de estos referentes que las otras culturas tradicionales tenían en el Chamanismo, el Hinduismo, el Taoísmo o el Confucionismo, y habiendo soterrado la alquimia, la medicina natural, la herbología, herederas todas de las tradiciones médicas druídicas por la nueva ciencia mecanicista y positivista, poco a poco, la cultura occidental fue extendiéndose usando la espada y la manipulación, siendo muy pocos los filósofos tradicionales que, alertados de este hecho, intentaban dar una visión respetuosa y rigurosa de las tradiciones espirituales tradicionales.

El resultado es que la información que nos ha llegado hoy en día es una mezcla distorsionada sobre una visión ya distorsionada sobre una visión ya doblemente distorsionada de estas visiones tradicionales, cuyo origen partiría de Blavatsky y seguiría hasta los Krishnamurti o los Osho, hasta extenderse a la época actual, en un occidente perdido y espiritualmente confuso, y que se llena de cursos de terapias regresivas, PNL y de lo que es peor, de neogurús que prometen “activar la conciencia solar”, “canalizar Pleyadianos”, y otros desvaríos por el estilo.

Los peligros de estas prácticas son evidentes. No son pocos los casos que conozco de grupos que han realizado rituales alrededor de la Ayahuasca y otras plantas alucinógenas con resultados catastróficos, sobre todo cuando no se llevan a cabo en el seno de una sociedad tradicional de corte chamánico. Dejando de lado que desde un punto de vista puramente tradicional este tipo de prácticas son desaconsejables incluso aunque sean llevadas a cabo en el seno de tribus tradicionales, cómo cambiaría la situación si las personas que las han practicado conocieran la perspectiva tradicional de las mismas o como mínimo los estudios llevados a cabo por ejemplo por Mircea Eliade. Los viajes astrales y los rituales de Iniciación existen, son reales y están incluidos en diferentes ciencias tradicionales, pero más allá de toda duda, no se puede actuar frívolamente ante ellos como obviamente solo lo hacen los pobres occidentales.

El ejemplo práctico de la radiestesia

La ciencia y las visiones pseudoespirituales relevaron el poder de la Iglesia, y se cambió la persecución de “brujos” y “quiromantes” por las armas de la desinformación y la manipulación del subconsciente colectivo de las masas, muy propias del siglo XX y explicadas en el Documental “El Siglo del Individualismo”.

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La radiestesia, ciencia tradicional

A pesar de que en esta segunda parte sobre la ciencia tradicional no tenía intención a priori de hablar de ciencias tradicionales y solamente poner encima de la mesa los problemas de la modernidad, pienso que es bueno poner un ejemplo introductorio. Hoy en día hay pruebas más que evidentes de que esa ciencia tradicional llamada radiestesia fue practicada desde el Antiguo Egipto como una de las ciencias fundamentales. Muchos hombres en el Medievo fueron quemados por el mero hecho de poseer un péndulo o un imán. Sin ir más lejos, los propios soldados romanos jamás hubieran plantado una ciudad o un campamento en un sitio terrestre “geopatógeno”. En su lugar, llevaban consigo ganado que dejaban en los lugares donde tenían previsto instalarse y una vez pasado el debido tiempo, los animales eran sacrificados para analizar sus vísceras y con ello establecer criterios sobre la adaptabilidad del emplazamiento para un posible propósito sagrado, ritualístico o meramente habitable.

Es por eso que el hombre occidental no entiende la fascinación que tenía el hombre antiguo por la cultura menhírica, cuyo propósito era el de re-equilibrar la energía telúrica de un emplazamiento, de manera parecida a como lo hace otra ciencia tradicional oriental conocida como Feng-shui. Hoy en día, el hombre occidental moderno ignora que la inmensa mayoría de las iglesias más antiguas se han edificado sobre antiguos templos paganos, y en el Pirineo catalán, francés y aragonés, les puedo asegurar que hay incontables pruebas de ello.

Como aclaración final y comentario aparte, está la atribución a estas sociedades mal llamadas “secretas” (que habría que llamarles “discretas”) de todos los males de la civilización. Si bien es cierto que muchos de los ciclos que han impulsado esta transición han sido llevados a cabo por eminentes masones, eso no impide pensar que la Masonería es una sociedad esotérica y solamente eso. No voy a poner en duda que Jefferson, Washington, Napoleón, Mazzini, Pike, Churchill, etc. fueron masones y que pertenecieron a organizaciones oscurantistas, pero eso entiendo que no tiene que ver con conspiraciones que sus miembros pudieran llevar a cabo externamente. Obviamente, en los grados más altos de la masonería hay grandes personajes oscuros, ¿pero acaso esta forma piramidal de la masonería no es muy diferente de la forma piramidal en que se comporta el mundo?

Puedo estar de acuerdo en el hecho de que las sociedades secretas se han apoderado de las Ciencias Tradicionales, pero también que el mundo pasa por un ciclo de Oscuridad, y que evidentemente, no está preparado para saber según qué conocimientos, aunque sí en el hecho de que las ciencias tradicionales deben salir de los círculos secretos y poder ser estudiadas por todo el mundo. Eso, para mí, sí es el verdadero problema y la auténtica ocultación que han llevado a cabo estas sociedades.

Es esa transición hacia un período de Oro en el que estamos entrando, el verdadero sentido de nuestra existencia en los tiempos actuales que corren.

Pero en mi opinión –y después de analizarlo desde todos los puntos de vista que he podido– para que la humanidad despierte, debe conocer y asumir valores estrictamente tradicionales, y desprenderse de todo lo que nos ha dado la modernidad.

Un apunte sobre Gandhi

No quisiera despedirme sin hacer un apunte sobre Mahatma Gandhi, un producto meramente occidental que probablemente nunca llegó a ser consciente de como su vida fue manipulada por Occidente. Para cualquier visión tradicional, Gandhi fue una debacle por todo lo que hizo en pos de una India moderna.

Gandhi fue criado en Inglaterra y trabajó entre otras cosas como camillero en Natal (Sudáfrica) durante la guerra que afectó en 1906 al país africano, donde fue testigo directo de las atrocidades del hombre occidental sobre el hombre africano, pero que se evitó de denunciar con la misma vehemencia con la que denunció las atrocidades de los británicos sobre su pueblo. De allí Gandhi pasó a liderar el movimiento de No Resistencia o de resistencia pacífica que por otra parte, siempre había existido. Su deseo era la expulsión de los británicos y la modernización del país, y contó con el apoyo de los clanes familiares que después han gobernado la India a posteriori como los Singh, los Nehru, los Gandhi, etc… El resultado de la declaración de 1948 fue una independencia política pero una esclavitud económica, con el resultado de la imposición lenta pero implacable de las visiones occidentales. Hoy, India es un país sucio, occidentalizado, sanguinario, donde el hombre occidental se está imponiendo a marchas forzadas allí donde no llegó con la espada.

Allí tenemos los ejemplos de Auroville o la fundación médica de Amma, que tienen el propósito sin que muchos de sus miembros sean conscientes de ello, de seguir introduciendo la medicina alopática y la cultura occidental en la India.

© Artur Sala 2013


3 respuestas a “Una lúcida visión de la “modernidad”

  1. Una pena que cuando descubro a ciertas personas y blogs, ya estén retirados o inactivos.
    Estoy bastante de acuerdo con los planteamientos de este hombre y me ha gustado especialmente lo que dice sobre la escuela «pública», que básicamente es la idea que defiendo.
    Entiendo, eso si, que todo este invento de la modernidad no es algo nuevo, viene de muy lejos, es parte de un plan que por antiguo parece concebirse como imposible, pero ahí está, también se mezclan en él confúsamente el racismo, porque se entiende así de mal, pero también ahí está una «raza» que ha pactado con aquello que dirige el plan y que va obteniendo beneficios a través de la historia.
    El plan es la destrucción de la esencia humana y la suplantación de esta por… «algo diferente», existe una parte visible y tangible y otra sutil que solo los que entienden de que se trata son capaces de captarlo, se está atacando a la humanidad en un plano físico y en otro espiritual, pero el propio espíritu es algo que esa modernidad que nos destruye ha conseguido que no sea tenido como algo real, por no ser medible en nuestro mundo físico; absurdo.

    Creo que hay mucha gente que entreve algo de todo esto, al menos algunas partes que no suelen ser capaces de unir entre sí, pero la educación (adoctrinamiento-condicionamiento) que sufrimos desde niños nos impide verlo claro o aceptarlo tal como es.

    1. Gracias Piedra por tu comentario, el cual comparto prácticamente en su totalidad. El problema, como tu entiendes perfectamente, es que el 99,99% de la humanidad «no ve», ni entiende, ni sabe, ni se puede imaginar nada de esto…
      Artur está ahora centrado en temas personales, pero ahí está su trabajo y el de otros muchos que siguen en esta línea. Y en efecto, la «educación» ha hecho mucho daño a lo largo de la historia y lo sigue haciendo, pero ahora hay que sumar los medios de comunicación (véase mi artículo al respecto en este mismo blog), las últimas tecnologías, las redes sociales, etc. Todo ello nos uniformiza, nos robotiza, nos idiotiza y nos aleja de nuestra esencia. En resumen, control mental. Se puede decir más alto pero no más claro.
      Saludos

  2. Extraordinario tema. Modernidad versus tradición. Cómo nos han engañado con la zanahoria del progreso! Lo que se trata es de olvidar de donde venimos, y lo que somos. La educación solo sirve para formar nuevos esclavos, obedientes al sistema.
    Relacionado con esto y los que mandan aconsejo ver y entrever la portada de la revista The Economist para el año 2015. Mensajes encriptados a patadas. Se ríen de nosotros en nuestra cara.

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