Lectura recomendada: “Dimensiones en el planeta cobaya”

NAVIA-OSORIO VILLAR, Ramón. Dimensiones en el planeta cobaya. Ed. La Regla de Oro. Madrid, 2015.

libro_dimensionesRecientemente tuve ocasión de comentar en este blog el tema del llamado Ser de Atacama, principalmente a partir del libro escrito por el investigador independiente español Ramón Navia. Ahora me permito recomendar su última obra, Dimensiones en el planeta cobaya, que en cierto modo viene a ser un compendio y una conclusión de su extensa trayectoria de décadas como experto ufólogo e investigador del ámbito de lo paranormal.

Navia ha escrito, en efecto, una exhaustiva obra que recoge “lo mejor y más destacado” de sus muchas pesquisas –principalmente en América y España– en el terreno de lo no aceptado, de lo extraño y hasta de lo inquietante. Este viaje, que cuenta con prólogo del ilustre Salvador Freixedo, tiene por eje central el concepto de otras dimensiones que conviven o interfieren en nuestro mundo real, sin que la ciencia convencional tenga una idea clara de lo que está pasando, por no decir que tiende a ignorar, ridiculizar o rechazar los fenómenos observados.

La obra de Navia está estructurada en varias partes que cubren prácticamente todas las manifestaciones de esas otras dimensiones. Entre otros ámbitos, Navia se adentra en las puertas espacio-temporales, las apariciones y desapariciones súbitas de personas, los extraños seres “de pesadilla” que se han mostrado en determinadas circunstancias, los “visitantes de dormitorio”, las teletransportaciones y las diversas conexiones con el otro lado (ECM, chamanismo, viajes astrales, etc.).

Este amplio recorrido por la cara insólita y oculta de la realidad que vivimos y experimentamos con nuestros sentidos nos retrotrae a la mejor tradición de la investigación del mundo paranormal iniciada por el realismo fantástico de Pauwels y Bergier hace ya más medio siglo, con inevitables referencias a autores de prestigio como Fort, Vallée o el propio Freixedo. Pero el lector no encontrará aquí nada de fantasía, simple espectáculo o fuegos artificiales, algo tan de moda en las tendencias alternativas de los últimos tiempos. Antes bien, Navia se ha ceñido a sus experiencias personales, a su trabajo de campo y a su metódica y rigurosa investigación de los hechos, relatando los sucesos tal cual fueron descritos por los testigos o personas implicadas.

Así, el panorama presentado por Navia está bien cercano a una investigación medio periodística medio científica en la cual no faltan los datos básicos, el contexto, los detalles y las descripciones más precisas de lo acontecido en cada caso. De este modo, el lector –incluso el más escéptico o reticente ante estos temas– puede hacerse una imagen vívida de lo chocante o desconcertante de cada una estas situaciones. Desde este enfoque, el autor no pretende que seamos creyentes en lo que nos explica; simplemente expone la información contrastada y deja patente que en la gran mayoría de los casos no hay explicaciones racionales que permitan encajar los fenómenos en las tranquilas aguas del paradigma imperante.

Vale la pena citar aquí, a modo de ejemplo, algunos de estos viajes a esos otros mundos desconocidos. Por mencionar unos pocos que me han llamado la atención, está la constatación de varios testigos de la apertura de los cielos de forma repentina, como pudo fotografiar el testigo Joel Kain en Alabama (EE UU) en 2003. Luego, en el terreno de las desapariciones de personas, está el emblemático caso de la niña de Gavá (Barcelona) en 1985, que simplemente se esfumó mientras estaba paseando con unos amigos y que nunca volvió a ser vista. También tenemos múltiples avistamientos y contactos con animales imposibles como aves gigantescas de aspecto de pterodáctilo (un dinosaurio extinguido hace millones de años) o las gárgolas de Copiapó (Chile) y otros lugares del continente americano, en los cuales se describe un ser fantástico a veces con cuerpo de perro, a veces de ave, con alas y generalmente de aspecto y actitud desagradable y feroz[1]. Asimismo, son muy destacables e inquietantes los relatos de los llamados “visitantes de dormitorio”, que rozan en lo terrorífico en ciertos casos, como el sucedido a Joaquín G. en la Pobla de Montornés (Barcelona) al que, estando en su cama por la noche, se le apareció de súbito un ser humanoide de 1,80 metros, embutido en un traje ajustado, que le observó fijamente y acabó por difuminarse ante él.

Y para finalizar este somero repaso de casuística, Navia nos muestra que lo irreal y lo cotidiano pueden estar increíblemente próximos, al lado de la esquina, en lugares y momentos aparentemente poco propicios al “misterio”. Así, el autor nos explica con detalle el encuentro que tuvo junto a un amigo suyo con un extraño personaje –que casi podemos calificar de fantasmal– en la fachada marítima de Barcelona una noche de 1995. Según los testimonios de Navia y de su amigo, el ser se formó ante ellos de la nada, fue cobrando forma, caminaba a grandes pasos, desaparecía a veces de la vista, pero siempre se mostraba de espaldas. Y cuando al fin estuvo de cara frente al amigo de Navia, éste descubrió con espanto… ¡que no tenía rostro! En sus conclusiones, el autor toma la precaución de analizar racionalmente la situación para darle una explicación lógica (sesgos en la percepción, visiones, alucinaciones, confusiones, etc.), pero acaba por admitir que el fenómeno fue “real” y que tiene evidentes paralelismos con apariciones de entes humanoides registradas en la casuística ufológica.

Ya en la última parte del libro, Navia va atando cabos y –tras haber evidenciado que convivimos con otras realidades y dimensiones con las que a veces topamos de forma inesperada– propone una teoría o visión sobre estos fenómenos. Para él, parece que alguien está jugando con nosotros, sobre todo a partir de lo observado por la ufología, en una línea muy similar a la defendida por Freixedo desde hace muchos años. Pero el autor no se detiene aquí y plantea finalmente varios escenarios científicos basados en las más modernas propuestas, como la física cuántica o la teoría de las cuerdas. Conectando el relato mítico-religioso de Enoc y su viaje a diferentes cielos (dimensiones) con las teorías sobre universos paralelos o multidimensionales, Navia realiza una inequívoca afirmación sobre la naturaleza última de todas estas realidades:

“Aunque estemos sumidos en un mundo vibracional, no asimilamos el enorme valor de ello. A cada vibración le corresponde un estado de luz. Las vibraciones superiores, dado el nivel de luz que irradian, dejarían ciegas a las entidades que se mueven en un nivel vibratorio inferior, y de ahí las referencias hacia las divinidades angélicas o al Supremo. La máxima relativista dice: «Nadie puede ver a Dios y seguir viviendo.» […] La fenomenología paranormal, y hasta ciertas apariciones de los no identificados, pueden ser posibles con una estructura multidimensional del cosmos. Estas observaciones pueden entrar, y entran, como esferas de energía compensatorias de diferentes campos energéticos vibratorios.”

En fin, para todas las personas que –sin ningún tipo de prejuicio ni convencionalismo– creen que la ciencia tiene como misión averiguar quiénes somos, qué es el universo y qué sucede a nuestro alrededor, este libro constituye una utilísima herramienta de pensamiento y reflexión a partir de la realidad observable. Y no se puede seguir mirando para otro lado y fingir que todo eso simplemente “no puede ser”. A estas alturas, considero que es inviable (por no decir absurdo) seguir metidos en esa pequeña pecera que es el paradigma científico materialista-reduccionista, que nos quiere hacer creer que apenas somos un pedazo de materia y que la conciencia no es más que un producto de nuestra actividad cerebral.

Concluyendo: la realidad, tal como nos desvela Navia, se nos muestra como una especie de juego cósmico que debemos desentrañar. No estamos solos, nunca lo estuvimos. Existen múltiples dimensiones más allá de nuestras coordenadas espacio-temporales o de nuestra percepción física tridimensional sustentada en unos limitadísimos sentidos. Y no obstante, esos efímeros fogonazos de otros mundos siguen estallando delante de nuestros ojos para que vayamos despertando de un largo sueño de… ¿irrealidad?

© Xavier Bartlett 2016


[1] Estos seres no son simples espejismos, pues hay constancia de casos en que atacaron a personas, como nos narra Navia en el libro.

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