La otra cara de la ciencia

A pesar de que todo el aparato oficial trata de vendernos e inculcarnos las bondades de la ciencia moderna con un masivo lavado de cerebro educativo y mediático, veo con cierto optimismo que las voces científicas disidentes no ceden al miedo, al ridículo o a la amenaza y siguen difundiendo su mensaje contra viento y marea. Así, enlazando una vez más con la visión alternativa (y crítica) de la salud y la medicina de nuestro tiempo, me complace presentar un nuevo trabajo de la periodista independiente Alish, en su habitual línea de información y denuncia de una realidad falseada y manipulada.

El vídeo que adjunto a continuación está centrado en el polémico asunto de las vacunas, que ya traté extensamente hace poco en este blog. Se trata de una profunda entrevista al doctor Enric Costa y al investigador Jesús García Blanca[1], que tal vez podrá causar asombro o perplejidad, e incluso rechazo. Ciertamente, lo que dicen choca de frente con todo lo que nos han enseñado y explicado en temas como el SIDA, las vacunas o la práctica médica en general, pero frente al recelo y la incredulidad los entrevistados aportan sólidos argumentos y razones que justifican su postura crítica. Así, por ejemplo, ofrecen amplias explicaciones de lo que sucedió realmente en el controvertido caso de difteria de Olot (un niño que murió supuestamente por no estar vacunado contra esta enfermedad), que fue aprovechado por los medios para lanzar una furibunda campaña contra los anti-vacunas.

Y que nadie se llame a engaño; no estamos ante unos sectarios, iluminados o ignorantes. Como se puede percibir claramente, ambas personas han estudiado y analizado a fondo los temas, y han sido escépticas, pero han acabado por ver que ya no había por dónde sostener el paradigma oficial. Todo lo que dicen está basado en el más puro sentido común, pero también en los principios científicos, los datos y en las observaciones de la realidad. La charlatanería cae por su propio peso; la crítica bien fundada, no. En todo caso, lo que es no es de recibo es admitir la versión oficial sin entender nada de nada (esto sería pura fe religiosa) y al mismo tiempo poner en la picota a los disidentes, igualmente sin entender nada en absoluto acerca de lo que afirman.

Y desde luego, este valiente testimonio no aparecerá en “La Secta” ni en ninguna otra cadena de televisión. Ni en prime-time, ni a media tarde, ni a las dos de la madrugada. Porque, claro, ya pueden haber 40 ó 50 canales distintos, públicos o privados, que al final todos ofrecen la misma basura –bajo distintas apariencias– al telespectador. Tanta claridad y contundencia podría al menos generar la duda, y los medios precisamente tienen por misión evitar que haya dudas o debates indeseados.

En fin, este es un documento altamente recomendable para cualquier público, pero especialmente para todos aquellos que todavía creen en los estamentos médicos oficiales como en un dios todopoderoso (“los de arriba son sabios y buenos, no nos pueden engañar ni perjudicar…”) que vela por nosotros, que nos protege de todos los males que amenazan nuestra salud y que naturalmente tienen razón porque detrás está “nuestro Estado” y los organismos internacionales.

Concluyendo, como un servidor de ustedes descubrió en su día, no son cuatro locos los que niegan o discuten la versión oficial en muchos campos de la ciencia. Son muchos más de lo que podía imaginar, y entre ellos bastantes científicos de primera fila. Por tanto, antes de juzgar o prejuzgar, todos deberíamos tomarnos la molestia de estudiar y reflexionar sobre estas otras visiones del mundo en que vivimos para luego extraer una conclusión. Tal vez lleguemos a lugares que no nos gusten o que nos inquieten, pero la verdad no tiene porqué ser un idílico paisaje. Con todo, el problema realmente no radica en alcanzar esa verdad, sino en decidir qué vamos a hacer con ella, una vez aceptada.

© Xavier Bartlett 2016


[1] Autores del libro “Vacunas: una reflexión crítica” (2015).

 

 

 

 

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3 thoughts on “La otra cara de la ciencia

  1. Yo me convencí hace años, intentando demostrar que los anti-vacunas eran unos locos mentirosos. Lo que descubrí fue todo lo contrario, que las estadísticas están manipuladas como los estudios y que no hay dios que las entienda, porque se confeccionan de forma poco clara a propósito.
    También el cambio de denominación de enfermedades “erradicadas” como la Polio o la Viruela y la manipulación de estadísticas históricas.
    Es interesante también comparar la sifilis con el SIDA y el tratamiento mediático que se dio a esta hace más de cien años: El mismo.

    En fin, también es comprobable la cantidad de intereses comerciales y conflicto de intereses de los defensores de la “nueva ciencia”, así que, que cada cual saque sus conclusiones.

    Saludos.

    1. Apreciado Piedra,

      Una vez más coincidimos en lo esencial. Sobre el tan polémico tema de las estadísticas de las vacunas, ya publiqué hace poco el exhaustivo artículo del Dr. Quentan, y en general me confirma que en muchos casos, y en todas las ciencias, a los datos se les puede hacer hablar de la manera que uno quiera. Esto mismo lo he visto en el asunto del “calentamiento global antropogénico”; es un escándalo de manipulación manifiesto. Y ya no digamos en política; al parecer, Winston Churchill afirmó que sólo creía “en las encuestas que yo mismo he manipulado.”

      Pero, vaya, todo lo demás que dicen los entrevistados es una carga de profundidad contra esos intereses que mencionas, y que me temo que van mucho más allá de lo puramente económico.

      un saludo,
      X.

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