Sting y su mensaje en la botella

The Police
Sting (concierto en Nueva York con The Police, 2007)

A veces se tiene la impresión de que los artistas que interpretan música rock o pop no son demasiado sutiles ni originales en sus letras, y que suelen recurrir a los temas más banales y corrientes de la vida cotidiana, sin que ello sea de por sí un demérito. Lo cierto es que –independientemente de la calidad de la música– hay muy buenas letras, bien escritas, que van desde la poesía o la fantasía hasta el realismo más crudo, desde lo más divertido a lo más triste, desde lo más inocente a lo más trasgresor. Además, como es evidente, siempre han existido letras “directas” de inequívoca vocación de denuncia social o política.

Sin embargo, me gustaría ahora llamar la atención sobre un factor que no siempre es fácil de observar, y es la existencia de una especie de mensaje subliminal en todas o algunas de las canciones de un artista, que se va repitiendo, consolidando o matizando a lo largo de su carrera. Sobre este asunto se ha especulado mucho y se han lanzado teorías de todo tipo, acerca de posibles contenidos ocultos, dobles lecturas o manipulación de las palabras. Por ejemplo, en una línea pseudoconspirativa, se habló en su momento de que algunas canciones de la segunda etapa de los Beatles encerraban ciertas trampas o guiños con la intención de lanzar veladamente mensajes sobre la posible muerte del Paul McCartney “original”.

Todo este panorama ha sido analizado por las mentes más escépticas y se ha visto que, detrás de tanta suspicacia, normalmente sólo se pretende crear un poco de intriga o expectación a partir de interpretaciones muy sesgadas o rocambolescas. Otra cosa bien distinta sería dilucidar qué hay detrás del fenómeno de la música pop en general desde hace más de medio siglo y su impacto e influencia sobre las generaciones más jóvenes, considerando que o bien estamos ante una mera distracción social o bien ante una maniobra de control mental masivo en toda regla. Aquí sí podríamos hablar de una intencionalidad a la hora de difundir ciertas clases de música, letras, modas, tendencias, maneras de pensar, actitudes, etc. Dicho de otro modo, las corrientes musicales modernas no habrían sido tan “espontáneas” ni “populares”, sino que habrían sido convenientemente orientadas para producir un impacto determinado. En este terreno también hay opiniones para todos los gustos, incluyendo las conspiracionistas, pero no me adentraré en él pues es un tema muy complejo y extenso, merecedor de otro artículo específico.

Lo que quisiera destacar aquí es que, al menos en unos pocos casos, podríamos admitir que ese mensaje subliminal existe, sutilmente difuminado o maquillado. Simplemente está ahí, esperando a que alguien ate los cabos y vea que esa cierta línea, discreta pero no secreta, va mostrándose en las letras de canciones de varios álbumes y que parece tener una finalidad última. A este respecto, me voy a referir en concreto a la carrera del músico, cantante, compositor y actor Gordon Matthew Sumner, mucho más conocido por el sobrenombre artístico de Sting[1], sin duda una famosa estrella de la música pop, tanto en su etapa del grupo The Police como en su larga trayectoria en solitario. Desde luego, está de más decir que fui seguidor del grupo y del artista en su día y que mi admiración sigue ahí en pie.

En cuanto al análisis de su carrera profesional, no quisiera ponerme méritos que no me corresponden, pues muchos críticos musicales han estudiado a fondo la discografía del músico británico y han comentado y escrutado las letras de sus discos, sacando a la luz sus diversas inspiraciones intelectuales, que no son pocas[2]. Por otro lado, es público y notorio el perfil activista de Sting, que se ha implicado en diversas causas sociales, ecológicas o políticas, lo cual se ha reflejado no sólo en sus canciones sino también en campañas, actos públicos o declaraciones a los medios.

No obstante, repasando su repertorio (incluidas las canciones menos comerciales) he ido viendo otras cosas bastante más sutiles y que parecen seguir un hilo temático profundo, lo que me ha inclinado a pensar que, en efecto, “algo hay”, algo que el Sting sabe y valora mucho, y que quiere trasmitir a la sociedad –no mediante proclamas directas– sino indirectamente a través de su música, que por supuesto llega a muchos millones de personas. Y ese mensaje sutil, en mi modesta opinión, estaría relacionado con cuestiones nada banales, por cierto, sino con otras de corte filosófico, esotérico o espiritual. Pero entremos ya en materia.

Police_greatestSi nos referimos a la primera etapa de The Police, con Sting junto a Stewart Copeland y Andy Summers[3], vemos que el grupo cultivó un gusto por los títulos de álbumes un poco extravagantes como Outlandos d’Amour, Reggatta de Blanc o Zenyatta Mondatta[4], pero la gran mayoría de las letras de esos primeros discos no destacan en general por ser muy originales, elaboradas o profundas. Son letras más o menos típicas, con referencias al amor, a las relaciones humanas o a la vida cotidiana. Pero ya en Reggatta de Blanc (1979) empieza a verse algo que nos llama la atención porque parece un aviso o introducción de lo que va a venir en el futuro. Se trata de su primer gran éxito internacional: Message in a bottle o el “mensaje en la botella”. O sea, un mensaje personal lanzado a las aguas y que espera ser recogido por alguien. Veamos parte de la letra de este tema[5]:

Un simple náufrago / Una isla perdida en el mar / Otro día solitario / Nadie más que yo / Más soledad / De la que un hombre puede soportar / Rescátame antes de que caiga en el desespero / Enviaré un SOS al mundo / Espero que alguien recoja / Mi mensaje en la botella /  Me levanté esta mañana / No podía creer lo que veía / Cien mil millones de botellas / Varadas en la costa / Parece que no estoy solo en la soledad / Cien mil millones de náufragos / Buscando un hogar

Vemos aquí que Sting se identifica con un náufrago en una isla solitaria y que está a punto de caer en la desesperación. Pero ¿se trata de una soledad física? Parece obvio que no estamos ante una actualización de la famosa historia de Robinson Crusoe. Creo que más bien Sting se siente solo metafóricamente por alguna potente razón que la gente desconoce. Entonces decide enviar un mensaje en la botella para que la recoja alguien y de algún modo se solidarice con él, para que le comprendan. Y al final de la canción se sorprende porque ve sobre la costa millones botellas con mensajes. Véase que no son rescatadores procedentes del mundo convencional, sino respuestas de otros náufragos como él. Si seguimos la metáfora, las botellas sólo pueden ser almas desesperadas y perdidas como la suya. Sting ya no está solo, pero necesita hacer llegar su mensaje al mundo. ¿Era esto una señal de que en adelante iba a explicar determinadas cosas ocultas en sus canciones, o sea, “mensajes en la botella”?

zenyatta
Zenyatta Mondatta

En el siguiente álbum, Zenyatta Mondatta (1980), aparece una canción cuyo título no parece decir gran cosa (De do do do de da da da = “bla, bla, bla”), y sin embargo de alguna manera pone las bases de una línea crítica que se irá repitiendo a posteriori: una cierta visión de un mundo oscuro, un mundo de engaño y opresión, en que las palabras no son lo que parecen, todo es pura palabrería. Tomemos algunos significativos fragmentos de la canción, que no requieren apenas comentario:

Bla, bla, bla / Es todo lo que te quiero decir / Bla, bla, bla / No tienen ningún sentido y todo es verdad / Los poetas, los curas y los políticos / Tienen palabras para agradecer sus posiciones / Palabras que piden a gritos tu sumisión / Y nadie está interfiriendo su transmisión / Porque cuando su elocuencia se te escapa / Su lógica te atrapa y te viola.

Por otra parte, hay que reseñar que en la última canción del disco, Shadows in the rain (“Sombras en la lluvia”) Sting parece indicarnos que cree en otras realidades que van más allá de los sentidos físicos, aunque la medicina (“el doctor”) opine que sólo son “visiones”. Estamos, en todo caso, ante una clara disyuntiva: paranoia o lucidez. Ésta es parte de la letra:

Él [el doctor] dice que sufro de alucinaciones / Sin embargo estoy seguro de que estoy sano / No puede ser una ilusión óptica / Así, ¿Cómo puedes explicar / Las sombras en la lluvia? /  Y si nos ves en la esquina / Y estamos bailando bajo la lluvia / Me uno ahí a mis amigos cuando los veo / Al otro lado del cristal de mi ventana / Sombras en la lluvia

El siguiente álbum de The Police, de 1981, ya tiene un título con toda una declaración de intenciones: Ghost in the machine (“El espíritu –o fantasma– en la máquina”)[6]. Las letras se van haciendo progresivamente más íntimas o profundas, y aparte de tocar temáticas sociales, ya muestran un marcado mensaje espiritual, basado en la búsqueda de verdades o respuestas más allá del mundo físico que nos rodea y nos oprime. En este álbum cabe destacar una canción-emblema, Spirits in the material world (“Espíritus en el mundo material”), un tema que deja pocas dudas acerca del pensamiento de Sting. He aquí parte de su letra:

No hay solución política / A nuestra problemática evolución / No tengo fe en la Constitución / No hay revolución sangrienta [que valga] / Nuestros así llamados líderes hablan / Con palabras que tratan de encerrarte / Para subyugar a los mansos / Pero es la retórica del fracaso / ¿Dónde está la respuesta? / Viviendo el día a día / Si es algo que no podemos comprar / Debe haber otro camino

Entretanto, el estribillo repite constantemente Somos espíritus en el mundo material. Vemos que Sting vuelve a incidir en la falsedad de los continuos discursos que tratan de engañar a la gente[7], pero deja claro que no hay soluciones ni revoluciones políticas que nos saquen de ahí. Además, dice abiertamente que no cree en la Constitución (y tal vez podríamos equiparar este concepto a “democracia”). Al final, se produce una paradoja; frente a un músico ciertamente implicado en causas políticas y sociales (“el mundo real”), vemos una propuesta que habla de “otro camino”: espíritus en el mundo material. ¿Se puede ser más sutilmente directo?

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The Police en la gira de reencuentro de sus tres miembros (2007), tras 25 años de separación

Y en el mismo álbum, tenemos otras dos perlas igual de interesantes, que muy posiblemente deben leerse en clave metafórica. En primer lugar, está Invisible Sun (“Sol invisible”), que oficialmente está inspirada en el conflicto de Irlanda del Norte, todavía muy candente a inicios de los 80. No obstante, al leer parte de la letra, vemos una reacción furibunda contra la negra realidad que proviene de la autoridad, en tanto que la esperanza proviene de un “Sol invisible”.

No quiero pasar mi tiempo en el infierno / Mirando a las paredes de la celda de una cárcel / Ni siquiera quiero jugar el papel / De una estadística en una gráfica del gobierno / Ha de haber un sol invisible / Da calor a todo el mundo / Ha de haber un sol invisible / Que nos da esperanza cuando acaba el día / Y solo van a cambiar este lugar / Matando a todo el mundo de la raza humana / Me matarían por un cigarrillo / Pero aún no quiero morir

Para los expertos, la canción describía el paisaje desolador de la violencia urbana (y cotidiana) del Ulster, pero se puede suponer sin dificultad que Sting va más allá con sus referencias a la raza humana, planteando que sólo un sol invisible traerá la esperanza. ¿A qué sol que no se puede ver se refería Sting?

En segundo lugar, es realmente llamativo el tema Secret Journey (“Viaje secreto”), muy poco conocido, pero muy bello musicalmente y con una letra completamente volcada al plano espiritual. No en vano, es sabido que dicha letra estuvo inspirada en los escritos de uno de los principales esoteristas del siglo XX: Georges Gurdjieff. La reproduzco en su mayor parte:

En un viaje secreto / Conocí a un hombre santo / Su ceguera era su sabiduría / Soy un hombre de tal soledad / Y mientras el mundo giraba / Se envolvía en dolor / Esto parece que no te toca / Él apuntó a la lluvia / Verás la luz en la oscuridad / Encontrarás algo de sentido en esto / Y cuando hayas hecho tu viaje secreto / Encontrarás el amor que perdiste

Los críticos consideran éste uno de los típicos temas “oscuros” de Sting. Aquí vemos una vez más la insistencia del músico inglés en considerarse un hombre solo que busca una cierta respuesta. El hombre santo al que recurre es ciego, no ve la luz (¿un guiño vinculado a Invisible Sun?), pero posee la sabiduría. Y casi podemos intuir que el “viaje secreto” podría ser un camino de iniciación, de carácter espiritual o esotérico. ¿Cómo interpretar sino, ver la luz en la oscuridad, encontrar sentido a esto y recuperar el amor perdido? Y muy probablemente ese amor no es un viejo romance sino algo mucho más profundo…

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Synchronicity

Si saltamos ya al último álbum de The Police, Synchronicity (1983), vemos que Sting abraza en su tema inicial las teorías de Carl Jung sobre un efecto paranormal o un tipo de energía psíquica que la ciencia oficial no reconoce: la sincronicidad. Con esta canción Sting apoya la visión de que existen conexiones profundas entre hechos aparentemente aislados y que dichas conexiones se establecen en un ámbito extrasensorial y sin relación directa causa-efecto. Una vez más, Sting desafía las creencias científicas y se sitúa en un plano que va más allá de la realidad física observable e interpretable (de cierta manera). He aquí parte de la letra:

Un principio de conexión / Vinculado a lo invisible / Casi imperceptible / Algo inexpresable / Ciencia invulnerable / Lógica tan inflexible / Causalmente conectable / Sin embargo, nada es invencible / Si compartimos esta pesadilla / Entonces podemos soñar / El Spiritus mundi [espíritu del mundo] / Si actúas como piensas / El eslabón perdido / Sincronicidad / Cae una estrella, una llamada de teléfono / Todo se junta / Sincronicidad / Es tan profundo, tan amplio / Tu interior / Sincronicidad

Pero la canción que más éxito tuvo en este álbum y que ha sido repetidamente malinterpretada es Every breath you take (“Cada vez que respiras”). Bajo una melodía agradable y una letra basada en una supuesta relación de amor, se esconde una intención que el propio Sting tuvo que desvelar en una entrevista. Así, todo el mundo –crítica incluida– vio una canción que hablaba de un cierto amor posesivo u obsesivo, tal vez contaminado por los celos. Pero Sting dijo en su momento que este tema debía leerse de otra manera; y lo cierto es que no hay que darle muchas vueltas para descubrir esa cara siniestra:

Cada vez que respiras / Cada movimiento que haces / Cada vínculo que rompes / Cada paso que das / Te estaré observando / Cada uno de los días/ Cada palabra que dices / Cada juego que juegas / Cada noche que te quedas / Te estaré observando / Oh, no puedes ver / Que tú me perteneces / Cómo sufre mi pobre corazón con cada paso que das

¿Lo pillan, no? Sting introduce en la canción algún elemento “romántico”, pero el mensaje es claro y contundente: observación, control, dominio, posesión. ¿Por parte de quién? ¿Y quién o quiénes son los poseídos?

Tras este último álbum con The Police, Sting emprendió su carrera en solitario y siguió cultivando sus múltiples intereses intelectuales y espirituales que regularmente fueron apareciendo en los sucesivos álbumes, muy en particular hasta Brand New Day (1999), si bien todavía apreciamos algunos fogonazos de esa línea en discos posteriores hasta el momento actual.

Blue turtles
The dream of the blue turtles

Ya en el álbum de 1985 The dream of the blue turtles (“El sueño de las tortugas azules”) Sting retoma la clave de Every breath you take y le da la vuelta en el tema principal If You Love Somebody Set Them Free (“Si quieres a alguien, libéralo”). Aquí el músico británico nos habla de que el amor verdadero y la libertad están completamente unidos, e introduce subliminalmente el tema del apego (“posesión”) como factor contrario al amor, lo cual vuelve a conectar con los males derivados de la obsesión por el mundo material.

Si es un espejo lo que quieres, mírate a los ojos / O un chivo expiatorio, alguien para menospreciar / O un prisionero en la oscuridad / Atado con cadenas que no puedes ver / O una bestia en una jaula dorada / Esto es todo lo que algunas personas quieren ser / Si quieres a alguien, libéralo / No puedes controlar un corazón independiente / No puedes arrancar a aquel que amas / Siempre condicionado a creer que no podemos vivir / No podemos vivir aquí y ser felices con menos / Tanta riqueza, tantas almas / Todo lo que vemos, lo queremos poseer.

Pasando ya al siguiente disco, Nothing like the Sun (“Nada como el Sol”) es muy destacable el tema History will teach us nothing (“La historia no nos enseñará nada”), en el cual Sting reincide en la visión pesimista de la realidad, proyectada hacia el pasado, como si no hubiera existido nunca felicidad o libertad en el devenir histórico de la humanidad. Veamos la letra:

Si buscamos consuelo en las prisiones del pasado distante / Nos dicen que la seguridad en los sistemas humanos siempre durará / Las emociones son la vela y la fe ciega es el mástil / Sin un soplo de verdadera libertad vamos rápidamente hacia ninguna parte / Si dios está muerto y un actor interpreta su papel / Sus palabras de miedo encontrarán un camino en tu corazón / Sin la voz de la razón cada fe es su propia maldición / Sin la libertad de las cosas pasadas, las cosas sólo pueden empeorar / Más tarde o más temprano, como el primer día del mundo / Más tarde o más temprano, aprenderemos a deshacernos del pasado / Nuestra historia es un catálogo de crímenes / Los sórdidos y poderosos arquitectos del tiempo / La madre de la invención, la opresión de los apacibles / El constante miedo a la escasez, la agresión es su criatura

Nothing like the sun
Nothing like the Sun

También cabe citar otro tema de gran intimidad cuya música no es de Sting sino del músico alemán Hans Eisler. Se trata de The Secret Marriage (“La boda secreta”), cuya letra se centra, obviamente, en una ceremonia secreta. El texto nos dice, en cambio, que en dicha boda no toman parte ninguna iglesia (o religión), ningún estado, ninguna familia, ninguna empresa… extraño matrimonio. Pero si nos alejamos del amor terrenal y somos un poco perspicaces podríamos intuir que quizás se esté hablando de un compromiso muy fuerte con algo que podría ser una sociedad iniciática o similar. De hecho, el estribillo repite estas dos frases:

El juramento de la boda secreta nunca se dice [se revela] / La boda secreta nunca puede romperse

De aquí pasamos al álbum de 1991 titulado muy expresivamente The Soul Cages (“Las jaulas del alma”), que contiene varios temas altamente significativos. En principio, la crítica nos dice que gran parte del disco está dedicado a la memoria del padre de Sting, que había fallecido recientemente. Y, en efecto, en varias canciones, se respira ese ambiente de nostalgia, dolor, tristeza y recogimiento, a partir de la vuelta a su infancia, a su Newcastle natal. No obstante, su mensaje vuelve a estar ahí en pinceladas, algunas de ellas más claras que otras. Por ejemplo, la canción que da título al álbum trata del mar, los marineros, los barcos, la pesca… pero Sting no se lanza abiertamente a la denuncia social. En vez de esto, habla insistentemente de almas enjauladas y crea un escenario entre un viejo pescador y un niño, en que ambos acometen una apuesta y si gana el niño se liberará un alma. Pero el viejo advierte:

¿Y qué gano yo en esto, cosita bonita? / ¿Por qué debería silbar cuando el pájaro enjaulado canta? / Si pierdes una apuesta con el rey del mar / Pasarás el resto de la eternidad en la jaula conmigo

Más adelante, tenemos la resolución:

Un cuerpo yace en el patio del pescador / Como el costado de un buque desgarrado por un iceberg / Un alma menos en las jaulas de almas / Una última maldición en los labios del pescador / Nada hacia la luz, nada hacia la luz / Él soñó en un barco sobre el mar / Que le llevaría a él y a su padre / A un lugar donde nunca pudieran ser encontrados / A un lugar muy lejos de esta ciudad / Un barco de Newcastle sin carbón / Navegarían hacia la isla de las almas

Juntando todas las piezas, parece que Sting nos indica que estamos atrapados en jaulas de almas (¿el propio cuerpo humano?), y que la verdadera liberación sólo llega con la muerte (“nadar hacia la luz”). Así pues, tenemos aquí una visión metafísica de la existencia humana, en que alguien (¿quién es realmente el viejo pescador?) se muestra interesado en no liberar las almas, mientras que Sting (posiblemente identificado con el niño) sabe que algún día se reunirá con su padre en la isla de las almas.

Y ahora pasamos al último tema del álbum, el más largo, y que también ha sido situado por la crítica en la categoría de “oscuro” o “enigmático”. Se trata de When The Angels Fall (“Cuando los ángeles caigan”). Pese a que algunos han visto aquí reminiscencias del catolicismo de Sting[8], la letra es más bien de tipo filosófico o metafísico y plantea ciertamente muchos enigmas. Veamos ahora la mayor parte de este texto:

Muy alto sobre el mundo esta noche / Los ángeles nos miran dormir / Y debajo de un puente de estrellas / Soñamos en el mantenimiento de la seguridad / Pero tal vez el sueño / nos esté soñando / Elevándose con las gaviotas / Tal vez el sueño / nos esté soñando / A horcajadas sobre el lomo de las águilas / Cuando los ángeles caigan / Sombras en la pared / En la llamada del trueno / Algo nos acecha / Cuando los ángeles caigan

Estos son mis pies / Estas son mis manos / Estos son mis hijos / Y esta es mi demanda: / Derribad a los ángeles / que los arrojen de mi vista / No quiero volver a ver / Un millón de soles en la medianoche / Sus manos están vacías / Las calles están vacías / No podéis controlarnos / Ya no podéis controlarnos más

Soul Cages
The Soul Cages

En esta canción apreciamos una línea temática que de vez cuando aparece en las canciones de Sting y que no es otra que la clásica iconografía religiosa de ángeles, demonios, cielo e infierno. Sin embargo, la lectura atenta de esta letra nos vuelve a llevar por otros derroteros que nada tienen que ver con la religión, que parece sólo una excusa para mostrar otra cosa. Siguiendo la línea siniestra y de opresión, Sting nos habla de unos ángeles que nos vigilan desde lo alto, que nos proporcionan una sensación de seguridad y que nos mantienen en un extraño sueño (“Tal vez el sueño nos esté soñando”). Este último punto nos retrotrae de inmediato a los oscuros versos de Edgar A. Poe, sobre la ilusión de la realidad física: All that you see or seem is but a dream within a dream (“Todo lo que ves o lo que parece no es más que un sueño dentro de un sueño”).

El estribillo entonces habla de la caída de los ángeles, las sombras en la pared (otra vez el tema de las sombras) y algo que nos acecha.[9] Pero nada de esto resulta agradable para Sting y al final de la canción cambia el tono lúgubre y realiza una demanda (“en nombre de sus hijos”): que los ángeles sean derribados, que sean apartados de su vista. Por otro lado, tenemos la frase “No quiero volver a ver un millón de soles en la medianoche” que resulta muy enigmática y de muy difícil interpretación. Con todo, la conclusión es clara: se producirá la inevitable caída de los ángeles y entonces dichos personajes ya no podrán controlarnos más. Además, en los últimos versos, Sting dice “cuando los ángeles caigan, (habrá) paz sobre la tierra”.

Obviamente, vistas todas las metáforas, Sting se refiere seguramente a los ángeles caídos que –en la antigua tradición judeo-cristiana– son propiamente los demonios. Por tanto, podemos entrever aquí un escenario relacionado con las más complejas teorías conspiracionistas que hablan de un control total de los hombres (ejercido dentro de un sueño o falsa realidad) por parte de unos seres superiores no precisamente buenos. En fin, en la más pura línea de Carlos Castañeda en “El lado activo del Infinito”. Sin embargo, para Sting esos ángeles ya no pueden ofrecer nada (“manos vacías, calles vacías”) y están condenados al fracaso (su caída), lo cual traerá la paz al mundo.

Saltando ya al álbum Mercury Falling (“La caída de Mercurio”), tenemos otro tema harto interesante. Se trata de Let your soul be your pilot (“Deja que tu alma sea tu piloto”), en que Sting deja bien a las claras que no es la mente –ni la ciencia– la que nos sacará de los apuros sino el alma, que es el verdadero guía (o la verdadera identidad) de cada persona. Aquí tenemos parte de la letra:

Deja que el alma sea tu piloto / Deja que tu alma te guíe / Te guiará bien / Cuando los doctores no consiguieron curarte / Cuando ningún botiquín médico te pone bien / Cuando ningún consejo te lleva al consuelo / Cuando no hay más mentiras que puedan decirte / Ni más información inútil / Y la brújula gira / La brújula gira entre en el cielo y el infierno

Toda la letra de esta canción habla de hecho de la sensación de desorientación (de ahí la metáfora de la brújula), una sensación que posiblemente padece la mayoría de la gente, que se afana por buscar respuestas en el mundo exterior. Y como nada es casualidad, Sting nos ofrece otro fragmento con un tema ya bien conocido: la ventana y lo que hay más allá de ella (o sea, la luz o la paz):

Y tus ojos se vuelven hacia el cristal de la ventana / A las luces sobre la colina / La distancia ahora te parece tan extraña / Y la oscura habitación tan silenciosa

Si ahora nos desplazamos al álbum de 1999 Brand New Day, Sting nos ofrece otra impagable muestra de su mensaje en la canción A thousand years (“Mil años”). Veamos parte de la letra.

Mil veces un millón de puertas a la eternidad / Puedo haber vivido mil vidas, mil veces / Una interminable escalera de caracol asciende / Hacia una torre de almas / Si fuesen precisos otros mil años, mil guerras / Las torres se elevarían en incontables pisos en el espacio / Podría verter otro millón de lágrimas, un millón de alientos / Un millón de nombres, pero sólo una verdad que encarar

El resto de la letra nos habla de que en esos mil años podemos ser un u otro personaje, del más grande al más insignificante, podemos conseguirlo o perderlo todo, pero Sting nos recalca que él tiene una única fe, una única creencia, algo que no cambia de ninguna manera: el amor que profesa a su amada. Visto desde un enfoque convencional estaríamos ante una bella canción de amor, pero no podemos pasar por alto que hay una clara referencia al concepto de reencarnación y de múltiples vidas que pasan por los más diversos avatares. Y frente a esta sucesión de meras apariencias, el amor se alza como única verdad eterna. Dicho de otro modo: sólo el amor existe, todo lo demás es pasajero, aparente, una ilusión. Y por cierto, cabe reseñar que muchos años antes, la cantante norteamericana Carole King escribió una canción con el mismo mensaje, pero del todo explícito: Only love is real, everything else is illusion (“Sólo es amor es real, todo lo demás es ilusión”). Lógicamente, no estaríamos hablando de nada romántico, sino metafísico…

Vamos concluyendo ya. Veamos algunos de los temas escritos por Sting en este reciente siglo: This war (“Esta guerra”) y The book of my life (“El libro de mi vida”), ambos de Sacred Love (2003) y So to speak (“Por así decirlo”), de The last ship (2013).

La canción This war puede parecer –y lo es en cierta medida– un alegato contra las guerras que ha padecido la humanidad. Pero hay mucho más, que podemos entrever en la letra:

Tienes la boca de una loba / Bajo la máscara de un inocente cordero / Dices que tu corazón es todo compasión / Pero hay una línea plana en tu cardiograma / Sí, yo soy el alma de la indiscreción / Fui maldecido con visión de rayos X / Puedo ver bien a través de las mentiras que dijiste / Cuando reías para la televisión / Hay una guerra contra nuestra democracia / Una guerra contra nuestra discrepancia / Una guerra dentro de la religión / Y lo que Jesús podría haber significado

Hay una guerra contra la madre naturaleza / Una guerra sobre los mares / Una guerra sobre los bosques / Contra los pájaros y las abejas / Hay una guerra contra la educación / Una guerra contra la información / Una guerra entre los sexos / Y cada nación

Una guerra contra nuestra compasión / Una guerra contra nuestro entendimiento / Una guerra contra el amor y la misma vida / Es la guerra que ellos están pidiendo / Haz que sea más fácil para ti / Y no hagas nada

Sacred Love
Sacred Love 

Repasando anteriores temas, vemos que se repite la idea insistente de unos “dirigentes” que aparentan ser buenos y sonrientes, pero que en realidad son otra cosa, gente sin corazón. Sting se postula como alguien que ve más allá (“visión de rayos X”) y que percibe bien la mentira y el engaño. Lo que viene luego no es la descripción de un conflicto bélico, sino de una especie de guerra total contra todo lo que nos rodea y lo que conforma nuestro mundo. Y aquí, aparte de la alusión ecológica, Sting cita explícitamente la educación, la información y la guerra de sexos. A buen entendedor, pocas palabras bastan: ninguno de los tres elementos son neutrales, sino que forman parte del campo de batalla creado intencionadamente. Pero además tal guerra incide contra lo más íntimo de nosotros: la compasión, el amor, la vida… Y los versos finales pueden resultar un poco extraños, pero tienen una lógica interna en el mensaje espiritual del músico inglés: no hay que rebelarse contra ellos; simplemente no hagas nada (o sea, abandónalos, ignóralos, no “los alimentes”…)

En The Book Of My Life, del mismo álbum, Sting se plantea realizar un examen de su vida (por entonces ya estaba en los 50) en el cual acumula enigma tras enigma en fragmentos aislados:

Aunque las páginas están numeradas / No puedo ver a dónde conducen / Pues el final es un misterio que nadie puede leer / En el libro de mi vida

Hay un capítulo de secretos y palabras que confesar / Si pierdo todo lo que poseo / Hay un capítulo sobre la pérdida y un espíritu que no morirá / Hay un capítulo sobre el amor donde la tinta nunca está seca / Hay frases servidas en una prisión que construí con mentiras / Hay historias de buena fortuna que no pudieron planearse / Hay un capítulo sobre Dios que no entiendo / Hay una promesa de Cielo e Infierno pero condenado estoy si veo

Esta canción seguramente podría entrar en la categoría de las más oscuras de Sting, e incluso él mismo remarca los conceptos de misterio y secreto sobre su propia vida. Parece que trata de decirnos que ni él mismo sabe a dónde le conducen “sus páginas”, y en realidad se hace muy complicado desvelar qué hay detrás de expresiones como “Hay frases servidas en una prisión que construí con mentiras”, o “Hay una promesa de Cielo e Infierno pero condenado estoy si veo”.

Algunos dirán que son los típicos versos pretenciosos y preciosistas a los que nos tiene acostumbrado Sting, pero viendo la repetición de las temáticas, sería muy inocente pensar que tan sólo son palabras sin fondo. Hace mucho tiempo que Sting mide muy bien lo que escribe en determinadas canciones, y se aprecia muy bien la diferencia entre las letras más o menos triviales y las quieren transmitir algún mensaje.

Finalmente, en la canción So To Speak, Sting se desata en una proclama espiritualista y abiertamente anti-científica. Quizá no sea casualidad que el álbum se llame The last ship (“El último barco”), que nos devuelve directamente al ambiente creado en The soul cages: barcos, marinos, el final de la vida, almas… En este caso la canción está construida como un diálogo entre un sacerdote (el padre O’Brian) y una chica llamada Meg. El argumento de este tema es la muerte inminente del religioso, que se niega a ser víctima del arsenal terapéutico de la medicina moderna. Veamos una parte de la letra:

Cuando te tienen atado a una bomba de aire y a una máquina de respiración / Con sus rayos X y sondas y sus pantallas de monitorización / Y te despiertan hambriento diciendo “¿Cómo te sientes?” / Y luego te atiborran de pastillas y un enema de bario

Cuando estás yaciendo como un pedazo de carne vieja sobre la mesa de operaciones / Y te cortarán y te rebanarán y te hendirán y te pincharán / Y te asarán y te quemarán y te desearán buena salud / Con su radioterapia, su quimioterapia y sabe Dios qué mas

Bien, no podemos criticar a la ciencia, aunque la lógica es débil / ¿Es realmente una vida eterna lo que deberíamos buscar? / Ese barco ha zarpado / Ese barco ya ha zarpado… por así decirlo / Nuestra misión es más que una lucha por respirar / Por unos pocos asaltos más en la lucha a muerte / Cuando nuestra misión es el amor y la compasión y la gracia / No es un test de resistencia ni una maratón / Pues el amor es el sable y el amor es el escudo / El amor es el único poder que empuñamos / Una amor eterno es todo lo que deberíamos buscar / Ese barco estará listo para navegar… por así decirlo.

Este texto no requiere de excesivas dotes de interpretación. Se aprecia bien a las claras que el personaje –un hombre espiritual– no quiere que le alarguen la vida a base de dolorosos artificios y reniega del ansia por aspirar a cierta vida eterna (se refiere a la vida física, obviamente). Y sobre la visión de la ciencia materialista-reduccionista, el ataque frontal por parte de Sting es inequívoco y manifiesto, y poco más hay que añadir. En este sentido, el mensaje de que nuestra misión es “más que una lucha por respirar” representa indudablemente la futilidad de obsesionarse con el mundo físico y con una vana idea de pervivencia (el “test de resistencia”). No estamos aquí simplemente para “vivir” porque sí y luego todo acaba. Sting vuelve a lanzar el mensaje del amor eterno (no el amor humano, sino el amor incondicional, divino) como eje y motor de la verdadera vida.

Una vez fijada esta posición, se incide en la ya conocida metáfora del barco que ha de partir, que ya está listo para navegar y que nos conduce a lo que realmente estábamos buscando. Y aquí, salvando las distancias literarias, podríamos ver una referencia directa al famoso mito del rey Arturo (el del Santo Grial), que –tras perder la vida en el combate final– es embarcado en una nave mortuoria que le conducirá al más allá, a la isla de Avalon[10].

Y ahora, regresemos al principio… ¿Cuál es el mensaje en la botella que Sting lanzó allá por 1979? Esa es una buena pregunta. Hemos visto una serie de conceptos y temas que se van repitiendo –con matices– a lo largo de los años. Ahora bien, resulta un poco complicado juntar todas las piezas del rompecabezas para obtener una imagen final. No obstante, podríamos arriesgarnos a formular una propuesta en estos términos: Somos espíritus encarnados que vivimos en un asfixiante mundo físico dominado por unos entes, personas o estamentos que nos engañan, nos explotan y nos perjudican constantemente. Pero entre tanta desgracia y apego por lo material, hay una verdad única que nos salva: el amor eterno, el que alcanzaremos plenamente a la partida del barco (esto es, tras la muerte, en el mundo espiritual). Este podría ser el mensaje que Sting ha ido construyendo desde hace casi 40 años, trasladando sus inquietudes de tipo filosófico o místico a determinadas canciones. Pero… ¿De dónde salió este mensaje y cuál era su motivación? Me es difícil aportar argumentos. Me planteo como posibilidad real que Sting sea un iniciado esotérico o bien que haya tenido contacto con sociedades mistéricas y que utilice la música como discreta vía de expresión.

En cuanto al origen exacto de esta misión mística, se me escapa, aunque se sabe que el guitarrista Andy Summers poseía una importante biblioteca de libros de ocultismo, que pudo haber sido objeto de interés de Sting allá hacia finales de los 70[11]. ¿Pudo ser esta la influencia decisiva o tal vez fue algo anterior? Probablemente nunca lo sepamos con certeza, pero lo que parece claro es que la intención del músico británico ha ido mucho más allá de componer bellas melodías.

Déjenme acabar con estos versos de The secret journey, que creo que podrían resumir el viaje emprendido por Sting:

“Verás la luz en la oscuridad, encontrarás algo de sentido en esto. Y cuando hayas hecho tu viaje secreto, encontrarás el amor que perdiste. Y cuando hayas hecho tu viaje secreto, serás un hombre santo.”

 © Xavier Bartlett 2016

Imágenes: Wikimedia Commons / Amazon


[1] La voz inglesa sting quiere decir literalmente “aguijón”. El mote surgió al inicio de su carrera musical, cuando en sus primeras actuaciones como bajista de jazz solía vestir una camiseta de rugby a rayas horizontales amarillas y negras que parecían el cuerpo de una abeja o avispa, lo que unido a sus afilados rasgos faciales, hicieron que el líder de la banda en que tocaba lo apodara aguijón.

[2] En muchas ocasiones, los críticos han echado en cara a Sting cierta presunción o pedantería en sus letras, por haberse inspirado en filósofos, escritores, intelectuales, etc.

[3] En contra de lo que cree mucha gente, no fue Sting siempre el líder carismático. El grupo lo fundó Stewart Copeland en 1977, y lo bautizó como the Police. Fue Copeland (batería) el que reunió a Sting (bajo) y al francés Henry Padovani (guitarrista), y compuso las primeras canciones del grupo. Asimismo puso a su hermano Miles como manager del grupo, lo que luego se demostró una decisión muy acertada.

[4] Títulos que algunos exegetas tradujeron, sin excesivo esfuerzo, del siguiente modo: Forajidos del amor, Reggae de blancos y En el cenit del mundo.

[5] A lo largo del artículo, y para mayor comodidad del lector, ofreceré sólo la versión traducida del inglés de las letras de las canciones.

[6] Título inspirado en una obra del filósofo Arthur Koestler.

[7] Para reforzar este mensaje, otra canción –Too much information– repite constantemente el estribillo: “demasiada información corriendo por mi cerebro, demasiada información que me vuelve loco”. Y vale la pena recalcar que está canción se sitúa en la era anterior a los PC, a los teléfonos móviles y a Internet…

[8] Desde hace tiempo, él se declara agnóstico y no seguidor de ninguna religión, aunque sí de corrientes espirituales hinduistas. También es practicante habitual de yoga y de meditación.

[9] El verbo original en inglés es “to haunt”, que puede traducirse por acechar, acosar, perseguir o encantar.

[10] De hecho, el mito del barco funerario que conduce el alma del difunto al más allá se remonta, como es sabido, a los faraones del antiguo Egipto.

[11] En la autobiografía de Sting, éste alude a Summers como un hombre culto, con esa biblioteca preferentemente orientada al ocultismo. (Dato extraído del libro The Police, de J. Sardà y C. Welch, ed. Robinbook, pág. 96.)

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2 thoughts on “Sting y su mensaje en la botella

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