El fenómeno de los barcos abandonados (3ª parte)

Hace unos meses publiqué aquí en dos partes un extenso artículo sobre el extraño tema de los barcos abandonados, entendiendo por este término “una nave que puede –o no– haber estado perdida durante un tiempo determinado, y al ser hallada a la deriva en alta mar por otra nave (o varada en la costa) no se halla el menor rastro de la tripulación que la ocupaba ni ninguna pista sobre su paradero ni el motivo por el cual se produjo ese abandono.” 

Y viendo que había muchos cabos sueltos que quedaron sin respuesta en el artículo, decidí  profundizar más en este intrigante asunto, lo que me llevó a entrevistar al conocido autor y ufólogo español Ramón Navia, que aparte de haber investigado varios casos de desapariciones también posee un amplio conocimiento de la navegación marítima, al haber sido piloto de la marina mercante durante muchos años. Esta entrevista la realicé el pasado año 2015 y salió publicada en la revista digital Espacio Compartido, pero había quedado inédita en este blog, por lo cual he decidido difundirla ahora para que los lectores de Somnium Dei dispongan de esta valiosa información adicional sobre este auténtico reto a la ciencia.

Entrevista a Ramón Navia sobre el fenómeno de los barcos abandonados

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Ramón Navia-Osorio Villar

Xavier Bartlett: Mucha gente conoce la famosa controversia del Triángulo de las Bermudas, según la cual han desaparecido muchos aviones y barcos sin dejar rastro. Sin embargo, existen otros casos, menos conocidos, en que se hallaron los barcos, pero a la deriva y sin tripulación. ¿Cree que estamos ante el mismo fenómeno o son dos fenómenos distintos?

Ramón Navia: En estos asuntos no existe frontera definida, pero tal como se presentan los hechos son dos cuestiones diferentes. En una, el buque desaparece y en la otra el buque parece que navegue varias singladuras sin rumbo fijo. Algunos investigadores clasifican estos veleros como navíos fantasmas y en verdad sus historias son merecedoras de ese calificativo. Un velero que permanezca a la deriva durante días tiene asegurada un lugar en el limbo de los perdidos; sin embargo, eso parece que no se cumple en ciertas apariciones. Un buque sin que nadie gobierne el timón tiene tendencia a atravesarse al oleaje, y ya con eso es candidato a un naufragio inminente. Las historias que se cuentan, entre ellas el Mary Celeste, o el Caleuche, fueron veleros divisados en diferentes fechas, algo impensable en navegación. El caso del Caleuche es aún más complicado pues las aguas por donde se divisaba eran zonas muy complejas para la navegación.

XB: Entre los marinos profesionales, ¿es este un tema tabú, se lo considera una rareza inexplicable, o bien simplemente una fabulación de los escritores de misterios?

RN: En las largas travesías solíamos reunirnos en el puente y hablar de estos temas y de mil cosas más. Como en todo tienen sus defensores y sus detractores, son siempre opiniones que no conducen a nada. No obstante, el tema lo tuve archivado pero en el transcurso del tiempo me vinieron casos de buques fantasmas de profesionales de la marina que me vinieron a confirmar la existencias de esos buques fantasmales.

XB: ¿Cómo se desarrollan las investigaciones oficiales una vez hallado un barco abandonado (a veces llamado “barco fantasma”)?

RN: Muy sencillo. No existe ni un somero estudio sobre este tema. La palabra “fantasma” aleja a la ciencia de emprender cualquier estudio.

XB: ¿Conoce algún caso de barco abandonado de nacionalidad española o acaecido en aguas españolas?  

RN: No. La historia naval española es muy extensa y en nuestra carrera, aunque parezca extraño no disponíamos de ninguna asignatura que tratara sobre la historia de la navegación española. Curioso que las narraciones de episodios navales son mucho más interesante que cualquier novela actual. Hagan la prueba.

Por otro lado de un estudio que llevó a cabo José G. Echegoyen, sobre 111 barcos desaparecidos, sesenta y uno no fueron hallados, entre ellos un crucero español. Creo que este caso fue por inexperiencia del mando, pues en un fuerte temporal no se debe navegar de proa a toda máquina, pues se corre el peligro de embicar. Se debe capear el temporal.

Sin embargo, recuerdo algunos casos de otro tipo de desapariciones. Una fue hacia 1969, cuando el capitán Antonio González de Boado volaba en un hidro Grumman en las cercanías del cabo de Gata, y al poco tiempo un segundo hidro desapareció en la misma zona. La prensa guardó silencio de estas desapariciones ya que se encontraban cerca de la caída varias bombas atómicas en Palomares. Los amigos de Boado explicaron que él tenía el presentimiento de que no regresaría, como así fue. En su vuelo viajaban oficiales de altos mandos de la Marina de Guerra.

XB: ¿Cuáles son las causas más habituales para tener que abandonar un barco con cierta premura?

RN: Pueden existir diferentes causas, una de ellas podría ser por una vía de agua de cierta importancia, por embarrancar, por incendio, por corrimiento de carga, por exceso de carga, o como le sucedió al Titanic. Después de la Segunda Guerra Mundial, algunos buques se hundieron debido al choque con minas sumergidas. Las cuestiones climáticas son otras de las dificultades que se puede presentar a un capitán, cuando está al mando de un buque de poco tonelaje y se presenta un huracán de fuerza 3, 4 ó 5 y no sabe salir del semicírculo peligroso. Existen otras maquiavélicas maniobras para abandonar un buque y están relacionadas con las intenciones del armador. De estas conozco algunas.

XB: ¿Qué motivaría el abandono de un barco cuando está aún en buenas condiciones de navegar?

RN: Por anuncio de bomba y sobre todo, como apuntaba antes, por intereses económicos de la compañía. Por regla general, suelen existir sustanciosos seguros.

XB: ¿Cuál sería su explicación para el hallazgo de barcos a la deriva y abandonados en que todos los medios de salvamento permanecieron a bordo?

RN: Esto sí que es un enigma. En la historia de la navegación se han encontrado veleros de poco tonelaje que dando la vuelta al mundo han desaparecido todos los tripulantes. En algunas ocasiones han sido embarcaciones de cierto porte y en otras pequeñas embarcaciones. Algunas podrían tener alguna explicación; sin embargo en otras es un verdadero enigma. Algunos aventureros en solitario han querido refrescarse durante la travesía, y se han echado al agua, ignorando lo complicado que resulta volver otra vez a la embarcación cuando no se dispone de unas buenas condiciones natatorias. En esta pregunta concreta tendríamos que echar mano a otras explicaciones nadas ortodoxas y que están reñidas con la ciencia.

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El Mary Celeste, quizá el caso más famoso de barco abandonado (o fantasma)

XB: En caso de abandono del buque, ¿qué instrumentos, papeles o documentación debe llevarse consigo el capitán?

RN: Estas cuestiones han cambiado a través de la historia marítima. Anteriormente el capitán se llevaba el sextante y el cronómetro, además de alguna carta de navegación. Eso, en aquellos casos que la embarcación se hundiera lentamente. También está en consonancia con el valor del capitán, no vaya a ser que nos encontremos como el capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, que fue condenado a 16 años de cárcel por abandono y por la muerte de más de treinta pasajeros. Otro de los documentos que debe llevar es el Libro de Bitácora, donde se reflejan los hechos más relevantes de cada singladura. Y aquellos documentos que fueron confiados por la misma compañía, así como otros de reciente origen relacionados con las últimas transacciones. Antiguamente era importante el manifiesto de carga, pero en el presente debido a los sistemas informáticos, los documentos son transferidos por sistema telemáticos directamente a la compañía. Con el Libro de Bitácora, se pueden reconstruir los hechos con bastante exactitud.

Recuerdo el caso del hundimiento de la motonave Ciudad de Valencia, que se encontraba en Cádiz cargando explosivos. Los dos capitanes que llevábamos a bordo, tanto el militar como el civil salieron de la nave sin llevarse ninguna documentación. En esos momentos me encontraba como Agregado, y presencié desde el principio hasta el final los diferentes actos que se registraron. Fue una actuación bochornosa que culminó con una llamada del Ministro de Marina, donde el mismo ministro se confesó. Sí, he dicho bien, se confesó.

XB: En algunos casos estos barcos fantasmas se sabe que fueron arriados el bote o botes de salvamento, pero sin embargo ninguno fue hallado nunca; ni llegaron a la costa ni fueron encontrados por los equipos de rescate. El caso del naufragio en 1972 del velero Lucette, del navegante Dougal Robertson, en el Pacífico muestra que una familia entera pudo sobrevivir 37 días en el mar en un pequeño bote, sin disponer de instrumentos de navegación y sufriendo fuertes tempestades hasta ser rescatada por un barco japonés. ¿No cree que al menos en un caso de abandono del barco, y más en época moderna, los tripulantes deberían haber sido encontrados por los rescatadores o podrían haber llegado a alguna costa?

RN: Lo que sucede en los enormes océanos con tiempo cambiante cada escasos días y a veces en horas es casi imposible de prever. El caso del hundimiento de la goleta Lucette, de algo más de 13 metros de eslora, es un caso aislado, que a pesar de llevarse a la gran pantalla y describirse la historia en un libro, fue algo novelado. Pasaron lo suyo, pero contaron con ciertas provisiones y con agua, hasta que un pesquero japonés los salvara. La mayoría de los salvamentos han sido debido al encuentro con buques, muy pocos llegaron a la costa. Es muy difícil tener, en estos momentos, todas las historias de los naufragios y de sus desenlaces.

XB: Si un barco está en grave riesgo (el que fuere) y debe ser abandonado, ¿cuánto tiempo se tarda en emitir un SOS o mensaje de emergencia? ¿Es creíble que ningún barco de la casuística no tuviera tiempo de radiar ningún mensaje? ¿Por qué cree que no se utilizó –o no se pudo utilizar– la radio?

RN: Esto depende de la época en que se dio la circunstancia del abandono del buque. La lista de buques desaparecidos es ya un poco añeja y los sistemas han cambiado considerablemente. Hoy en día esto ya está resuelto y desde hace bastante tiempo. Hace unos cincuenta años, recuerdo que disponíamos de una baliza, de unos 55 por 70 centímetros, que por cierto era muy pesada y estaban pintadas de dos colores. La parte superior era amarilla y la inferior de color gris. En el momento de peligro se arrojaba al mar y automáticamente transmitía las coordenadas del incidente. Actualmente existe una red informatizada, vía satélite, donde se puede consultar, a cada momento, la situación de los buques con total precisión. Por otra parte puede suceder que por un fallo eléctrico, o por cualquier otra causa, el radiotelegrafista no pueda transmitir el SOS. Cuando existe un peligro, debemos tener presente que algo ha dejado de funcionar en el sistema, por lo tanto si están fuera de combate las fuentes de suministro es lógico que todo vaya mal. Se tiene que considerar que no siempre las emisiones de SOS llegan a feliz término.

XB: ¿Es razonable que se achaquen muchos casos de barcos abandonados a la inexperiencia, falta de formación o temeridad de su capitán? ¿Y a la inadecuación de la embarcación o del equipo?

RN: Pudiera ser, pero no son tan corrientes estas causas de como sucede en los enchufismos de tierra. Anda en juego una fortuna, y las compañías no dejan tal capital en manos de un inexperto. Otra cosa pueden ser los mandos intermedios, que tuve la mala suerte de compartir con algunos de ellos. Cuando alguien se equivoca siempre suele sobresalir otro que está en sus cabales y saltando el asunto de galones, toma el mando sin más. Eso también tuve la oportunidad de hacerlo.

XB: ¿Existe algún protocolo internacional de seguimiento o seguridad según el cual los barcos han de ir comunicando que “todo va bien”? ¿En qué momento o en qué circunstancia se inicia una operación de búsqueda y rescate de un barco que no ha lanzado ningún SOS?

RN: Hace años el que no se supiera de la situación de un buque, por un lazo pequeño de tiempo, no era de mayor notoriedad. Casi siempre estos periodos de silencio eran motivados por fallos en los aparatos emisores o por fallos indirectos. Hoy en día cuando se daban, por finalizados, los actos de piratería estos han surgido fuertemente en el mar arábigo. Son tal los adelantos técnicos que las naves pueden avisar inmediatamente al centro, de la agresión a la que se enfrentan.

Hace años, en algunos buques que navegué, cooperábamos con el servicio meteorológico nacional, y transmitíamos diariamente los partes a la central. Han pasado cincuenta años y los adelantos han sido inmensos y a pesar de ello desaparecen pequeñas y medianas embarcaciones. Hace tiempo solía consultar con las compañías de seguro inglesa de Lloyd’s y la francesa Bureau Veritas y disponían de listados de naves desaparecidas.

XB: A pesar de que el siglo XXI existe ya una avanzada tecnología de navegación y comunicación, y muchos medios de rescate, todavía se producen bastantes casos de barcos abandonados (veleros, yates, barcos de pesca, etc.), sobre todo en el Triángulo de las Bermudas. ¿Cómo lo explicaría?

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El llamado Triángulo de las Bermudas

RN: Aquí intervienen varios factores que revisten cierta importancia. Una de ellas son las fuertes corrientes marinas que existen en las inmediaciones. La principal es la corriente del Golfo que bordea toda la cuenca mexicana y sale por Florida a una velocidad de cerca de cinco millas por hora. Que es una considerable velocidad. A esa corriente se le tiene que añadir la corriente del Lazo, con otro recorrido pero que en ciertas condiciones se solapan. Debemos tener presente que las capas más profundas del Gulf Stream son mucho más frías y en ocasiones pueden producir remolinos. Si a todo esto añadimos el denso tráfico que navega por la zona tenemos ya una cierta explicación, aunque todo ello no sirve para explicar la totalidad de las naves desaparecidas.

Las interferencias del Triángulo llegan hasta las costas de Puerto Rico en donde investigaciones que llevamos a cabo hace algunos años los pescadores nos habían reportado extraños avistamientos y cuerpos que emergían del mar. Por otra parte debemos recordar que los estadounidenses disponían en la pequeña isla de Vicques de una base donde realizaban constantemente hazañas bélicas y otras investigaciones genéticas.

XB: ¿Tiene constancia –por su propia experiencia o por la de otros compañeros de profesión– de la existencia de aberraciones electromagnéticas y fallos sistemáticos de las brújulas en algunos mares o zonas determinadas? ¿Y de otro tipo de fenómenos anormales como brumas o neblinas “eléctricas”, luces sobre o bajo las aguas, avistamiento de objetos no identificados, etc.?

RN: Existen en el mundo varias zonas de perturbaciones magnéticas, sin ir muy lejos nuestro cabo de Gata era una de esas zonas donde nos quedamos aislados durante unas millas en las transmisiones de radio. Algunas caídas de aeroplanos han sido debidas a ciertas anomalías electromagnéticas, como los aviones franceses caídos en el sudoeste español. En la navegación añeja se tenía que corregir el rumbo debido a las variaciones magnéticas que iba variando según la situación.

XB: ¿Puede una tormenta o tromba marina arrastrar a todos los tripulantes al agua y que no quede nadie a bordo? ¿Hay casos registrados de esta circunstancia, más allá de pequeñas embarcaciones?

RN: Es muy difícil. Ante una tormenta tropical y antes de convertirse en ciclón, el capitán ordena preparase para el evento, cerrando todos los compartimentos y departamento expuestos a la bravura del mar. A veces el peligro no llega a través de los vientos huracanados, sino de un fenómeno muy poco conocido como son las olas solitarias. En 1957 ó 1958, no recuerdo exactamente cuándo, navegábamos en las cercanías de Cádiz, tres olas solitarias causaron grandes destrozos en el buque. Navegando a quince nudos, las olas llegaron a frenar a un buque de cerca de ocho mil toneladas brutas. Se llevó los anclajes del torrotito de proa y torció cáncamos y pasamanos como si fueran de papel. El gran escudo que llevaba en la proa se lo llevó. Rompió los amarres de acero que sostenían una maquinaria pesada y al poco entrábamos en la bahía, lo que quiero decir que no fue en plena mar, sino muy cerca de la costa. Si esas olas hubieran cogido al mismo buque de través no habría quedado mucho rastro, solamente algunos restos habrían llegado a la costa. Por ejemplo, hace tiempo, en el estrecho, un pequeño buque de guerra español se hundió debido a que con un fuerte temporal no cerró las carboneras.

XB: ¿Qué incidencia hubiera podido tener la piratería en los últimos 150 años con respecto a la desaparición de tripulaciones? ¿No era ya un fenómeno residual a mediados del siglo XIX?

RN: Indudablemente la piratería ha intervenido en muchas desapariciones, teniendo presente que además de esa plaga existían los corsarios, algunos de ellos con el beneplácito de alguna corona. Todos ellos navegaban en busca de presas y aunque el mar es ancho existen los puntos de recalada donde el bandido esperaba a su presa. No podemos pasar por alto la otra clase de piratería, la que ejercían naciones de reconocida solvencia y que actuaron durante años haciendo rapiñas. Muchos de ellos llegaron a disponer de títulos, algunos navegaban al pairo, esperando a los galeones españoles llenos de niños, mujeres y enfermos y ya cansados de una larga travesía resultaba una fácil presa. Más tarde serían agasajados como héroes.

En el océano Índico la piratería yace escondida e ignorada por la prensa, ya que disponen los periódicos de otro tipo de carnaza para llenar hojas y hojas. Más cercano a nosotros tenemos la piratería del Golfo Arábigo que han hecho fortuna secuestrando buques de banderas ignoradas y de otros países muy acreditados.

XB: En su opinión profesional, ¿cree que estas explicaciones habituales (accidentes, motines, asesinatos, piratería, fraudes, etc.) pueden cubrir todos los casos de barcos abandonados o podrían haber casos de nula explicación que tal vez entrarían en el terreno de la ciencia paranormal?

RN: En el ranking de catálogos de buques fantasmas solo figuran unos pocos, todos ellos tratados muy extensamente. Sólo tuve la ocasión de conversar con un patrón pesquero que fue testigo de un buque fantasma. Nos quedamos sin saber su nombre y su aparejo, ya que el patrón estaba más por las artes de pesca que por los navíos de vela. El caso completo lo describo en el próximo libro Dimensiones.

XB: ¿Contempla la explicación de que estos barcos hubieran atravesado una especie de puerta dimensional por la cual pasaran las personas pero no las naves, independientemente de su tamaño?

RN: Hace años hubiera tratado esta pregunta como de ciencia-ficción pero debido a los enormes adelantos técnicos conocidos ya no me rasgo las vestiduras. Además de la ciencia que todos conocemos existe otra cuyas actuaciones son desconocidas para el gran público. Precisamente el fenómeno de las puertas está cada vez de más actualidad. La ley de cuerdas, con el transcurso de los años ha ido aumentando el número de puertas dimensionales, llegando a la actualidad a veinte. Recomiendo la obra del físico cuántico Fred Alan Wolf, y aunque no trata de buques, nos podemos dar idea lo cerca que tenemos el asunto de las puertas.

En ocasiones disponemos de pistas muy significativas que nos borran nuestros servicios secretos. Por ejemplo, una escuadrilla de cazas españoles que realizaban ejercicios en las costas mediterráneas desapareció el que iba de vértice ante la vista de los otros pilotos. Se volatilizó y nunca más de supo Lo absorbieron, o quizás entró en una puerta. La noticia fue publicada en La Vanguardia, en la primera edición, en la segunda edición, la noticia fue suprimida.

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Avión Dassault Mirage III

Creo que en 1978, no recuerdo exactamente la fecha, un avión Mirage III desapareció en el mar frente al cabo San Antonio (Alicante); los otros aviones no vieron nada ni recibieron un SOS, ni siquiera un paracaídas. Se registró un área de algo más de 4.000 millas sin obtener ningún resultado. En 1980, un caza Matador desapareció en aguas de Mallorca. La búsqueda quedó a cargo de unidades navales y aviones de la base de Rota. Todo fue en vano. Quizás convendría decir que hace tiempo se hablaba del triángulo balear y la desaparición continua de palomas mensajeras. Recordemos que posteriormente se oyeron, en la costa de Sóller, unos extraños sonidos marinos que trajeron en jaque a muchos científicos.

XB: ¿Por qué cree que en bastantes ocasiones se hallaron las mascotas a bordo, y en cambio ningún ser humano, ni siquiera cadáver? (Aún muy recientemente se siguen dando casos de perros hallados a bordo de estos barcos, pero no sus amos.)

RN: Efectivamente, así consta en algunos relatos de buques fantasmas ¿pero podemos darle total credibilidad? Somos conscientes de que alguien juega con nosotros, San Pablo bien lo sabía y eso hace ya muchos siglos. Nuestra cabezonería nos ciega la mente y volvemos a lo tradicional, creyendo que ahí está la seguridad. De todas las narraciones de estos temas es conveniente tenerlo presente, pero no tomarlo como dogma de fe. En un principio era un enorme escéptico en estos temas pero investigando sobre los no identificados me he ido encontrado testigos de total solvencia que me han narrado experiencias sobre el particular.

XB: ¿Cree que el fenómeno OVNI puede tener alguna relación con el fenómeno de los barcos abandonados o con la desaparición completa de buques y aviones?

RN: Aunque no lo creamos, el fenómeno ovni está presente en todo, aunque no se vean, no se reporten, es algo que va con nosotros. Tiempo atrás ellos se daban a conocer, ahora están, pero no visibles al espectro de la frecuencia humana. Las investigaciones en Puerto Rico parecían orientadas a un binomio ovni-buque.

XB: ¿Cree que estamos ante casos de secuestro o abducción de personas, o simplemente ante desgracias marinas que no han podido ser explicadas a falta de pruebas fehacientes?

RN: Los secuestros y abducciones se pueden producir en cualquier parte del mundo, aunque ya se ha comprobado que muchas han sido patrocinadas por poderes militares. Nosotros podemos analizar una rata o dos, pero no necesitamos unos millares de ellas para saber cómo funcionan biológicamente. Ellos nos conocen sobradamente, mejor que nosotros mismos, son cortinas de humo que trazan los de aquí y los de allí.

La mar está llena de tragedias marinas, tanto a nivel particular como a nivel global. Tengamos presente la superficie que cubren los mares y océanos y la rémora que llevamos siempre con nosotros, nuestra insaciable e incomprendida conducta por conquistar.

XB: ¿Encuentra algún paralelismo entre la casuística de desapariciones de personas en tierra y la desaparición de tripulaciones y pasaje en los barcos?

RN: En algunos casos sí y en otros no. Muchas desapariciones en tierra han sido por motivos familiares o por enfermedades de diferentes patologías. Hace años me dedique a su estudio y el ya fallecido Andreas Faber-Kaiser me ayudó en sus programas de Sintonía Alfa a buscar soluciones a los desaparecidos. Algunos de ellos apuntaban a una componente espacial, como el famoso caso de Montalbán. Mantengo la tesis que todo está entramado como si perteneciera a un gran juego cósmico.

XB: Después del “boom” de los libros de Berlitz y otros autores en los años 70, el fenómeno de barcos perdidos o fantasmas prácticamente ha desaparecido de la literatura y de los medios de comunicación en la actualidad. ¿Cree que el tema ha sido dado ya por resuelto por parte de los estamentos internacionales y que no merece la pena seguir hablando de ello?

RN: Ciertos países, entre ellos Rusia, hicieron investigaciones en el Triángulo, pero los resultados fueron muy descafeinados. Ninguna nación que descubra algo de importancia sobre el tema comunicará algo a la prensa. Los gobernantes suelen tener mucho miedo a la estampida del público, máxime cuando no existe antídoto para ello.

En todo caso, siempre que se tengan nuevos datos es necesario subir el tema a la palestra. El público en general abraza rápidamente las nuevas novedades, pero una vez que están afianzadas, deja de interesarse por el tema. Es lo que ha sucedido con el Triángulo.

XB: Finalmente, ¿cuál sería su teoría o explicación más plausible sobre este fenómeno?

RN: Al amparo de los acontecimientos, creo que estamos siendo usados, por unos y otros.

(c) Xavier Bartlett 2015

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