Desapariciones masivas de personas

Introducción

Que las personas desaparecen por uno u otro motivo –y que en muchos casos no se vuelve a tener noticias de ellas– no es ninguna novedad. Es del todo evidente que existen numerosas causas y circunstancias por las cuales una o varias personas pueden perder el contacto con la comunidad a la que pertenecen. Hay explicaciones para todos los gustos, empezando por la más simple, y es cuando la propia persona quiere “desaparecer”, esto es, romper con su pasado o su presente y huir hacia otros lugares para empezar una nueva vida, sin ningún interés en ser buscado ni reconocido. Luego tenemos los que se pierden en tierra extraña y son incapaces de regresar, los que son atacados por individuos hostiles o fieras, los que sufren accidentes de todo tipo, los que son víctimas de los elementos o de catástrofes naturales, los desaparecidos en un contexto bélico (probablemente muertos en acción), los secuestrados, los represaliados políticos, y un largo etcétera. Todo esto ha ocurrido desde los tiempos más antiguos y no merece mayores comentarios[1].

Sin embargo, otro asunto bien distinto es hablar de ciertas desapariciones masivas de personas (hasta cientos o miles) en las que ya no es tan fácil recurrir a las explicaciones habituales. Estaríamos hablando de sucesos concretos ocurridos a lo largo de la historia en que una gran concentración de personas desapareció en un lugar y un momento determinados sin que tengamos causas firmes o razonables que puedan explicar los hechos. Además, cabe remarcar que en algunos casos la incógnita se mantuvo a pesar de haberse emprendido exhaustivas investigaciones sobre el terreno, no pudiendo pasar de las meras conjeturas. Lo cierto es que algunos de estos sucesos no sólo desafían las clásicas hipótesis policiales sino que también plantean numerosos interrogantes sobre la naturaleza del mundo en que vivimos, aunque –como veremos– las explicaciones alternativas del ámbito de lo paranormal tampoco son demasiado fiables, por no decir que patinan en muchas ocasiones.

USS_Cyclops_in_Hudson_River
USS Cyclops

A continuación, analizaremos algunos de estos raros episodios y descubriremos que, lamentablemente, bastantes de ellos navegan entre la realidad y la leyenda. Antes de proseguir, empero, debo aclarar que dejo aparte las desapariciones sin explicación sucedidas en barcos y aviones, que creo que constituyen otra categoría, aun reconociendo que en muchos casos pueden considerarse “masivas” por la cantidad de personas implicadas, como, por ejemplo, las más de 300 que desaparecieron junto con el buque USS Cyclops en 1918 en el llamado Triángulo de las Bermudas.

Ejércitos perdidos en el Mundo Antiguo

Lo que sería propiamente la casuística de desapariciones “sobre el terreno” se remonta a épocas muy antiguas y se centra en particular en unidades militares, por ser lógicamente grandes agrupaciones de individuos. Así, ya desde hace muchos siglos tenemos relatos de inexplicables desapariciones de ejércitos enteros. Posiblemente, los dos episodios más famosos son la IX Legio Hispana romana estacionada en Gran Bretaña y el ejército del rey persa Cambises II que se desvaneció en Egipto.

El primer caso data del siglo II d. C. y consiste en la desaparición completa de esta IX Legión, que estaba compuesta por unos 5.000 hombres, en circunstancias nunca aclaradas. Se ha llegado a sugerir que quizás fuera disuelta o bien enviada a otro lugar del Imperio –sin que quedara constancia de ello– y luego se perdiera su rastro histórico. Sin embargo, la hipótesis más manejada por los expertos sugiere que a inicios del siglo II d. C. la IX Legión partió a luchar contra los pictos, pueblo de la antigua Escocia, y que fue exterminada completamente en una o varias batallas contra sus feroces enemigos. Cabe remarcar, empero, que se trataba de una unidad muy veterana (creada hacia el 65 a. C.) y que tenía fama de ser una de las más entrenadas, aguerridas y capaces de todo el ejército romano, lo que hace más sorprendente un exterminio total.

Hadrian's_Wall
Muro romano de Adriano (s. II d. C.), al norte de Gran Bretaña

Con todo, lo más probable es que se perdiera en combate, si bien a día de hoy ningún estudio arqueológico realizado en Escocia ha podido identificar el menor rastro o pista sobre el destino de esta legión y la hipótesis de la aniquilación total no deja de ser una mera conjetura. Sea como fuere, tenemos constancia histórica de que esta unidad estuvo en Gran Bretaña, y fue entonces cuando pudo haber protagonizado una acción militar de la cual no hay noticia segura. El contexto es razonable, pues en aquella época se quería pacificar el norte de la isla y mantener a los feroces pictos a raya[2]. Lo que vino después pudo haber sido algo similar al desastre de Varo en Germania en época de Augusto: una potente fuerza que se internó profundamente en territorio hostil y que fue aniquilada en sucesivos combates, si bien en el caso de Varo hubo supervivientes que escaparon y narraron lo sucedido. Por tanto, nada estrictamente “anormal”.

Sobre el ejército de Cambises, se trata de una historia referida por Heródoto, según la cual este rey persa habría enviado en el 525 a. C. una enorme fuerza de 50.000 hombres para aplastar a los rebeldes egipcios del oráculo de Amón, en el oasis de Siwa, en el extremo occidental de Egipto. Heródoto afirma que este ejército nunca llegó a Siwa sino que fue tragado enteramente por el desierto –tras una violenta tormenta de arena– hasta desaparecer cualquier rastro de su fatal destino. Lo cierto es que durante décadas los arqueólogos estuvieron buscando infructuosamente los restos de este ejército, sin resultado alguno; como consecuencia, en épocas recientes ha ido cobrando fuerza la tesis de que la narración de Heródoto era en realidad un bulo para disimular una derrota militar persa. Sin embargo, hace pocos años los hermanos Castiglioni, investigadores italianos apoyados por la Universidad de Lecce, dijeron haber localizado gran cantidad de huesos humanos y restos de armas de bronce en el desierto egipcio, en un lugar relativamente inesperado, lejos de lo que se estimaba como la ruta lógica. De todos modos, la mayoría del estamento académico no ha hecho caso a estos hallazgos y no los considera representativos.

En este difuso episodio se debe tener en cuenta la gran dureza del desierto y de las tormentas de arena, aunque bien es cierto que deberíamos hablar aquí de un fenómeno de grandes proporciones capaz de hacer desaparecer de golpe a 50.000 personas, con todos sus pertrechos, carruajes, animales, armas, etc. sin que quedaran unos pocos supervivientes que lograran alcanzar algún oasis o lugar civilizado. Pero teóricamente es posible que esto ocurriese no en un día sino en varios (incluso semanas) y que al final el ejército quedara disperso y sin recursos. Y dado que estaban muy lejos de sus bases, es factible pensar que no llegara nadie a escapar de la debacle. Todo lo demás es leyenda o pura especulación, aunque tal vez los restos hallados por los Castiglioni sí tengan relación con ese ejército. Nuevamente, estaríamos ante una gran calamidad, pero que podría entrar en los límites de una hipótesis realista.

La colonia de Roanoke

roanoke-croaton
El fuerte abandonado de Roanoke

Muchos siglos después tenemos otro famoso episodio de desaparición masiva llamado “la colonia perdida de Roanoke”. Básicamente, los hechos son los siguientes: en 1587 una comunidad de colonos ingleses se estableció en la isla de Roanoke (frente a Carolina del Norte, EE UU), en vísperas del estallido de la guerra anglo-española de esa época[3]. Ese mismo año, el gobernador de la colonia, John White, tomó un barco para ir a Inglaterra y solicitar ayuda y vituallas para la colonia, pero al llegar su nave fue requisada para la contienda por orden real y tuvo que esperar hasta agosto de 1590 para regresar a América. Pero cuando llegó, las casas y sus más de 100 habitantes se habían esfumado por completo, y sobre el terreno no había indicios de lucha o de una catástrofe. Lo único representativo que halló fue la palabra “croatoan” grabada en un poste: se trataba de una isla situada al sur de Roanoke[4], con el mismo nombre de la tribu que la habitaba. Pero White no pudo desplazarse a ese territorio a causa de un huracán que le dejó sin embarcaciones.

En años posteriores otras expediciones inglesas y españolas se acercaron a dicha isla para tratar de dar con la colonia, pero fue en vano. Desde entonces y hasta los tiempos más recientes se han llevado a cabo numerosas investigaciones y se han formulado muchas teorías para explicar el suceso, pero ninguna ha resultado del todo satisfactoria. No obstante, lo más chocante es que White, antes de partir, había pactado con los colonos que marcaran una cruz de Malta en un árbol del fuerte por si se veían forzados a mudarse a otro lugar, y tal cruz no apareció por ningún lado. Realmente no parece haber explicación para ello, teniendo en cuenta que los colonos sí dispusieron de tiempo para desmontar sus casas. Ahora bien, ¿para qué hacer tan gran esfuerzo? Esa es otra pregunta sin respuesta.

En todo caso, se ha de tener en cuenta que la colonia de Roanoke estuvo prácticamente tres años desconectada del mundo occidental y que pudieron pasar muchas cosas. Las hipótesis más defendidas apuntan a un aniquilamiento o una fusión con los indígenas. En este sentido, existen crónicas posteriores sobre posibles cautivos blancos vistos entre las tribus locales o sobre indios con rasgos blancos y que incluso hablaban inglés. También es posible que los colonos enfermaran masivamente o que abandonaran su emplazamiento original y se trasladaran a un lugar más seguro, y que luego fueran víctimas de ataques indios. Asimismo, se ha llegado a proponer que –cansados de esperar– los colonos tomaran una embarcación ligera y trataran de regresar a Europa, pereciendo en el viaje.

En las últimas décadas, empero, se han dado algunos intentos de obtener información sobre el terreno. Así, unas prospecciones arqueológicas mediante GPR (geo-radar) consiguieron desenterrar unos pocos objetos típicos europeos del siglo XVI en la zona, pero a mucha distancia de la colonia original. Por lo demás, no se ha encontrado ninguna tumba ni resto óseo atribuible a los colonos de esa época. El último intento de obtener algunas respuestas ha sido un proyecto de investigación genética, analizando el ADN de la población de los nativos americanos para hallar alguna traza de esta antigua población inglesa; sin embargo, los resultados no han aportado datos significativos.

Tropas desaparecidas en la Edad Contemporánea

Lamentablemente, el avance de la civilización en los últimos siglos –con algunas mejoras en las comunicaciones y en los medios de investigación– no pudo evitar que los episodios de desapariciones masivas se fueran sucediendo sin explicación. Sólo a modo de ejemplo, citaré tres extraños sucesos referidos a algunas pérdidas militares muy confusas, que tuvieron lugar entre los siglos XVIII y XX.

  • En la guerra de Sucesión española, en 1707, un destacamento de 4.000 hombres del Archiduque Carlos acampó por la tarde junto a un torrente pirenaico, donde pasaron la noche. Al amanecer, levantaron el campamento y se internaron en las montañas. Nunca más fueron vistos por nadie, ni se encontraron restos de sus armas o equipo.
  • En 1858, en la Cochinchina francesa (antigua colonia francesa situada en el actual Vietnam), una tropa de 650 zuavos avanzaba en orden de marcha hacia la capital, Saigón. Estando a unos pocos kilómetros de su destino, y sin que constara ninguna evidencia de enfrentamiento o emboscada[5], la columna desapareció sin dejar la menor huella. Otra fuerza militar que seguía a esta a unos dos kilómetros aseguró no haber visto ni oído nada.
  • En diciembre de 1939[6], durante la guerra chino-japonesa, un regimiento de 3.000 hombres al mando del coronel chino Li-Fu-Sien se había establecido sólidamente en una larga línea defensiva con artillería y armas pesadas que protegía un estratégico puente sobre el río Yangtsé. En la mañana del día 10 de dicho mes, las radios dejaron de emitir y unos oficiales fueron a la posición a ver qué había sucedido. Allí hallaron armas abandonadas y huellas de hogueras sobre el lugar, pero ni rastro de los soldados ni indicios de lucha. Sorprendentemente, algunos centinelas apostados en puntos cercanos a esta línea afirmaron no haber oído ni visto nada anormal. Años después, los japoneses no reconocieron haber eliminado o capturado ningún regimiento chino en aquella zona (cerca de Nanking)[7].
Chinese_captives_in_Nanking
Tropas chinas cautivas de los japoneses (Nanking, 1937)

Vistos estos casos, y aun con el grave inconveniente de disponer de poca y no siempre fiable información, surgen varias preguntas sin respuesta. Lo más obvio es que estamos hablando de centenares de personas que estaban juntas. Tampoco hay noticia de una catástrofe natural repentina ni de un episodio bélico fugaz y letal. Por otro lado, aunque admitamos la existencia de una gran desgracia, debería haber quedado algún superviviente o al menos alguna huella o resto sobre el terreno que arrojara alguna pista acerca de las circunstancias de la desaparición. Pero la realidad nos conduce a un escenario en que parece como si todas las víctimas se hubiesen volatilizado o hubiesen sido tragadas por la tierra, como los incontables y confusos episodios de desapariciones individuales o de naves aéreas o marinas (al estilo del “Triángulo de las Bermudas”), que han dejado perplejos a los investigadores más rigurosos.

Sobre los dos primeros episodios, la dudosa validez de lo poco que tenemos me inclina a no emitir ninguna opinión sobre ellos. Por desgracia, el caso que me ha producido más perplejidad, el del ejército chino perdido en 1939, tampoco aporta las suficientes fuentes fiables y contrastadas, a pesar de estar más presente en Internet. Según los comentaristas escépticos, la hipótesis que parece más plausible es la de una deserción en masa, si bien no hay sólidos elementos que la puedan sostener[8]. Además, muchos opinan que, dada la falta de referencias históricas, los datos contradictorios y el oscuro perfil del coronel chino, más bien parece que estamos ante una leyenda urbana. Tal vez hubo algún suceso real que luego se magnificó a gran escala hasta crear un mito, pero es una simple especulación.

El batallón que se esfumó entre las nubes

Ahora bien, posiblemente el evento más comentado y conocido sobre desapariciones masivas de soldados tuvo lugar en plena Primera Guerra Mundial. Así, el 12 de agosto de 1915, durante la campaña de los Dardanelos (Turquía), el Regimiento Real de Norfolk británico recibió la orden de atacar la llamada cota 60, al sur de la bahía de Suvla, para reforzar a un batallón ANZAC[9]. Unos 1.000 hombres avanzaron hacia el objetivo, pero sólo unos 300 (concretamente el 5º batallón) se acercaron a la cota en medio del fuego enemigo. De repente, se formó una espesa niebla o nube sobre la cota y los soldados se internaron en ella para proseguir el ataque. Tras levantarse la nube, no se pudo apreciar el menor rastro de los 267 hombres que habían quedado envueltos por la niebla, a los que se dio por muertos.

Las autoridades militares británicas, tras investigar los hechos, concluyeron que esta fuerza había sido completamente aniquilada por el fuego enemigo. Sin embargo, al finalizar la guerra y reclamarse a Turquía los cuerpos de estos desaparecidos en combate, el gobierno turco negó haber capturado o eliminado a estos hombres. Y para rematar la incógnita, la historia de este regimiento se convirtió en leyenda a causa de ciertas afirmaciones de algunos testigos, realizadas 50 años después de ocurridos los hechos. En concreto, el zapador Frederick Reichardt, del Cuerpo de Ingenieros neocelandés, firmó una declaración junto con otros dos testigos sobre lo sucedido esa mañana.

British_horse_lines_at_Suvla_1915
Tropas británicas estacionadas en Suvla (1915)

En dicho escrito, Reichardt hacía hincapié en la presencia de unas nubes bajas sobre la cota 60 que, pese a la suave brisa, no se movían de su lugar. Entre estas destacaba una más grande, de hasta unos 250 metros de longitud y 60 de altura, que se situaba encima de las otras y que parecía muy densa, hasta casi reflejar la luz. Luego, esta nube enorme pareció posarse sobre un torrente seco en la citada cota. Cuando se desencadenó el ataque, los zapadores neocelandeses pudieron observar cómo los soldados del regimiento inglés llegaban a la cota y se internaban en la nube sin vacilar. Pero ninguno salió de ésta. Una hora después, tras haberse internado el último hombre, la nube se elevó y se reunió con las otras. Entonces, el grupo de nubes –que había estado inmóvil hasta entonces– se empezó a desplazar lentamente hacia el norte para desaparecer al cabo de unos 45 minutos. Según Reichardt, hasta 22 personas vieron claramente esta escena a una distancia de unos 2.250 metros.

Este escenario nos podría sugerir que algo paranormal había sucedido en aquel lugar e incluso muchos investigadores apostaron directamente por una abducción masiva de personas a cargo de naves extraterrestres camufladas en forma de nubes. Ante esta propuesta, hay que señalar que el tema de las extrañas nubes es un tópico recurrente de la ufología, que ha registrado numerosos informes de desapariciones y alteraciones del espacio-tiempo vinculadas a este fenómeno, aparte de incontables informes de pilotos de aviones que han topado con nubes sospechosas de no ser naturales. Ahora bien, para ser justos, se deben destacar dos hechos que ponen en duda toda la historia.

Por un lado, la declaración de Reichardt tuvo lugar en 1965 en un congreso de ufología celebrado en Nueva Zelanda. Eso invita a pensar que este testimonio tal vez era un creyente en ovnis y abducciones y que de una forma consciente o inconsciente relacionó lo que vio de joven con un episodio de abducción masiva. Eso no implica que mintiera, pero sí que probablemente estaba influido por sus prejuicios. Además, resulta extraño que transcurrieran 50 años sin que nadie dijera nada acerca de estos hechos y que de golpe saliera a la luz esta versión, justo en pleno despertar de la ufología. Y para acabar de arrojar más dudas, el relato de los testigos contenía algunas inexactitudes importantes, como la confusión en la fecha[10] y el número del batallón, aparte de otros detalles que se habían pasado por alto o que habían sido mal explicados.

Por otro lado, la versión oficial nos ofrece un panorama bien distinto y, a menos que creamos que todo está manipulado, aporta respuestas plausibles[11]. En efecto, la historia del batallón perdido del regimiento de Norfolk ha sido bastante estudiada por expertos militares e historiadores y fue objeto de un libro específico muy documentado, The Vanished Battalion, escrito por Nigel McCrery en 1992. Así, según los datos oficiales, parece ser que en 1919 un capellán militar pudo visitar el lugar donde se había perdido de vista el batallón –que era en realidad una zona boscosa– y pudo comprobar que allí había se había producido una gran matanza. De hecho, se pudieron recuperar hasta 122 cadáveres de esta unidad, los cuales presentaban un tiro limpio en la cabeza, lo que indicaba que habían sido capturados y ejecutados por los turcos, que tenían fama de una conducta atroz con el enemigo. En cuanto al resto de víctimas, se especuló que tal vez fueron objeto de una rápida putrefacción. De hecho, una vez pasada la guerra, se pudieron recuperar en aquel frente unos 13.000 cuerpos de soldados aliados ubicados en fosas comunes, pero no se halló el menor rastro de otros 14.000 caídos en combate.

Toda esta versión, claro está, se sostiene siempre que la información oficial no haya sido manipulada o inventada para tapar algo inexplicable, pero aquí entraríamos ya en el terreno de la conspiración. De todas formas, es oportuno citar que el autor Nigel McCrery recoge en su libro el argumento de que el propio comandante británico a cargo de la campaña, Sir Ian Hamilton, fue el primero que quiso dar cierto aire misterioso al caso, al referirse a una extraña niebla en un ataque emprendido el día 21, para ocultar la pésima dirección de las operaciones, que era causa de grandes masacres. McCrery cree, en suma, que se produjo una confusión de hechos y fechas por parte de Reichardt y otras personas y que eso podría haber dado lugar a la leyenda.

Pueblos fantasmas

Con respecto a los casos citados, siempre podríamos decir que el contexto militar es impredecible y que la desaparición súbita de tantas personas puede deberse a factores exclusivos de las guerras. Sin embargo, si nos referimos ahora a tranquilas poblaciones de civiles en donde no se tiene constancia de alteraciones repentinas o de desastres naturales, la cosa se complica bastante más. Véanse como ejemplo los siguientes casos, ambos ocurridos en América, en que los habitantes de un pueblo desaparecieron sin motivo aparente y prácticamente de un día para otro.

En noviembre de 1930 el trampero canadiense Joe Labelle llegó al poblado pesquero esquimal ubicado junto al lago Anjikuni (o Angikuni), en busca de refugio; era una zona que él conocía bien de anteriores visitas. Sin embargo, al entrar en el pueblo se dio cuenta de que todas las tiendas o chozas estaban abandonadas; no había nadie por ningún lado. Y lo más sorprendente es que los habitantes –calculados entre 1.200 y 2.500– se habían dejado sus pieles, sus víveres y sus armas, y había restos de comida en preparación. Además, sus valiosos perros de trineo fueron hallados muertos de hambre, atados aún a los postes. Todo ello era una cosa impensable en un éxodo planeado o incluso en una huida precipitada. Y como último detalle macabro, los agentes de la Policía Montada que examinaron los alrededores del pueblo descubrieron que las tumbas nativas habían sido abiertas y vaciadas: también habían desaparecido los cadáveres. Además, los agentes dieron noticia de extrañas luces en el horizonte en aquella zona, a lo que se sumó el testimonio de un cazador y sus hijos que afirmaron haber visto grandes objetos luminosos sobrevolando el lago, con lo que ya tenemos el perfecto escenario ufológico.

Otro suceso similar se dio unos pocos años antes en el Brasil. Concretamente, el 5 de febrero de 1923 un grupo de visitantes penetró en el pequeño pueblo de Hoer Verde –de unos 600 habitantes– y comprobó que todo estaba en calma, con un silencio total. Al darse cuenta de que el pueblo había sido abandonado, avisaron a las autoridades, las cuales iniciaron una profusa investigación sobre el terreno. Se pudo comprobar que la población había sido abandonada con cierta premura, ya que se encontraron las puertas de las casas abiertas, y numerosos efectos personales, ropa y comida en su lugar. Los únicos hallazgos representativos fueron un arma que había sido recientemente disparada y una pizarra sobre la que alguien había escrito: “No hay salvación”. Otras informaciones hablan de que la iglesia había sido parcialmente quemada y profanada. Finalmente, se concluyó que tal vez los habitantes habían sido víctimas de un rápido ataque de guerrilleros o traficantes de drogas, que los habrían evacuado (secuestrado) del lugar. Con todo, aún hoy no existe realmente una explicación plausible para estos hechos.

Y todavía podemos mencionar otro extraño suceso de pérdida repentina de civiles sobre el terreno, pero en un tren, a semejanza de las típicas desapariciones de barcos y aviones. Se trata de un tren que transportaba a cientos de pasajeros de Guandun a Shangai (China), en 1945. Al comprobar que el tren no llegaba a su destino, se puso en marcha una amplia operación de búsqueda, pero no hubo manera de localizar el tren ni a sus pasajeros en ningún lugar del recorrido. Lo único extraño que llamó la atención fue la aparición súbita de un lago junto al trayecto del tren, pero nada más[12].

Toda esta casuística parece muy misteriosa, pero a la hora de analizar los hechos nos encontramos con la habitual falta de fiabilidad de las fuentes y la constatación de que no hay datos fehacientes que sustenten las historias, por lo menos en los sucesos de Brasil y China. En este último caso, el del tren, la información es muy escasa y todo apunta a que se trata de una leyenda urbana. En cuanto al pueblo brasileño de Hoer Verde es muy posible que sea una completa ficción, ya que ni los propios brasileños tienen conocimiento de los hechos, como he podido comprobar en Internet. Por lo menos un blog de ese país[13] trata de ofrecer información adicional sobre el caso, pero casi todo lo aportado son suposiciones. De hecho, no hay seguridad sobre su localización precisa; se trataría de una zona selvática en el Brasil central, el estado de Goiás o el Mato Grosso, según dicho blog. Se dice, además, que el pueblo no fue vuelto a ocupar y que acabó engullido por la selva años después. No obstante, la fuente afirma que no hay ninguna noticia en los diarios, ninguna referencia original más que la propia repetición en Internet. En suma, demasiado bonito para ser verdad.

Eskimo_Family
Familia esquimal del Canadá a inicios del siglo XX

En lo referente al poblado esquimal de Canadá, la cosa se complica un poco. Los escépticos afirman que esta historia o es una completa invención o tiene un alto componente de fantasía. Así, se refieren a un libro del autor Frank Edwards titulado Stranger than Science[14], publicado en 1959. En esta obra aparecía la historia del poblado, pero con datos distintos a los más difundidos. Por ejemplo, no sería un pueblo de unos 2.000 habitantes sino una pequeña aldea de unas 25 ó 30 personas llamada Nunavut, junto al lago. Y en efecto, el trampero habría encontrado desierta esta aldea, con varios perros muertos y otros muy debilitados. También apreció que las tumbas habían sido saqueadas. Posteriormente, se quedó unas horas en el poblado, dio algo de pescado a los perros supervivientes y se marchó. Más tarde, la Policía Montada no habría encontrado ninguna pista sólida sobre lo sucedido, y al interrogar a otros esquimales de pueblos cercanos, éstos habrían achacado esta desgracia a la intervención de un espíritu maligno llamado Tornrark o Tuurngaq. Sin embargo, según otras fuentes, la propia Policía Montada niega que estos hechos sean ciertos y asegura que toda la historia es fruto de la imaginación de Edwards.

En definitiva, y pese a lo confuso de los datos disponibles, podríamos especular con que ocurrió un hecho relativamente inexplicado, aunque sólo afectara a unas 30 personas, y que luego fue magnificado o novelado, pero a día de hoy nadie sabe a ciencia cierta qué parte de realidad y qué parte de ficción hay detrás de los acontecimientos narrados.

Conclusiones

A la hora de afrontar estos casos, es obligado insistir en la frecuente falta de información o la dudosa fiabilidad de ésta. En mi modesta investigación he recurrido a algunos libros y sobre todo a Internet, y allí se puede ver que la poca información disponible suele ser la misma (“copiada y pegada”) con algunas variaciones que más bien causan confusión. Por lo demás, la información es transmitida sin demasiado celo crítico y con una ostensible falta o escasez de fuentes o referencias originales. Esto hace que, como hemos visto, muchos de los episodios narrados estén bajo sospecha de haber sido inventados o de haberse convertido en una especie de leyenda urbana, en que quizá pudo haber existido un pequeño núcleo de realidad que luego fue exagerado o distorsionado según aquel lema de que “la verdad nunca debe estropear una buena historia”. De hecho, existe una literatura del misterio que a menudo presenta elementos extraños o paranormales pero que se inspira –supuestamente– en hechos verídicos[15].

De todo ello se deduce que para sacar algo realmente en claro se debería emprender una larga y costosa investigación, de meses o años y en varios países. Así, se debería recurrir a múltiples fuentes (oficiales y privadas) y sobrepasar con mucho el ámbito de Internet, y muy pocas personas en el mundo estarían dispuestas a abordar tal empresa. No obstante, dado que bastantes de estos hechos tuvieron lugar hace siglos o décadas, la probabilidad de obtener resultados concluyentes sería francamente baja.

Lo que sí parece obvio es que, profundizando un poco y desde un postura sanamente escéptica, los casos auténticos tienen alguna explicación que entra dentro de lo razonable y lo posible. Sólo en unos pocos nos quedamos sin respuesta alguna, con el ya citado inconveniente de no tener información fidedigna. Si aceptamos, empero, que nuestro mundo tiene elementos que se escapan a las reglas y observaciones de la ciencia empírica, entonces podrían caber las hipótesis de tipo paranormal, como por ejemplo los portales espacio-temporales que transportarían a otro lugar y/o tiempo a las personas que cayeran bajo la influencia de dichos campos o portales[16], todo ello dejando aparte el escenario de las abducciones a cargo de extraterrestres o de seres de otras dimensiones, teoría que no niego pero que estimo de muy complicada demostración.

Y entre todas las hipótesis que he encontrado relacionadas con el ámbito paranormal, me quedo con una que no por inverosímil deja de ser poética, aunque más bien encajaría en los escenarios de terror propuestos por notables escritores del género fantástico como Edgar A. Poe o H. P. Lovecraft. Me refiero a la hipótesis de Proteo, sugerida por el autor norteamericano Dean Koontz. Según esta hipótesis, desde hace muchos millones de años existe una enorme masa de protoplasma que cubre grandes extensiones de terreno y que una o dos veces cada siglo se alimenta de humanos, disolviendo su esencia y dejando sólo un rastro de agua. Y por tanto esas desapariciones masivas habrían sido fruto del apetito desmedido de Proteo, la divinidad acuática que se caracterizaba por su capacidad de cambiar de forma. En fin…

Sin embargo, mientras nos preguntamos si todas extrañas historias son o no ciertas, quedan a un lado las desapariciones anómalas (o no resueltas) de muchísimas personas, no todas a la vez por supuesto, pero que sumadas arrojan cifras de auténtico escándalo, como los cuatro millones de estadounidenses –la mayoría personas normales sin ninguna problemática particular– que desaparecieron de sus hogares en 1965 sin que se volviera a tener noticia de ellas[17]. Tal vez el mundo cotidiano que nos rodea sea mucho más inexplicable que las historias de fantasmas.

© Xavier Bartlett 2017

Fuente imágenes: Wikimedia Commons


[1] Lógicamente, hay que reconocer que existe un cierto porcentaje de desapariciones individuales extrañas o inverosímiles –y a veces con testigos– que no encajan en ningún escenario habitual, pero ese sería tema para otro artículo.

[2] Este fue el motivo, precisamente, de la construcción del famoso muro de Adriano, a inicios del siglo II.

[3] De hecho, esta colonia había sido fundada tres años antes por Sir Walter Raleigh, y había habido dos poblaciones previas a la de 1587, pero estos primeros colonos embarcaron otra vez de vuelta a Inglaterra por la hostilidad de los indios y la falta de sustento.

[4] Actualmente se denomina isla de Hatteras.

[5] En esa época, la región estaba sacudida por una guerra colonial ente europeos y nativos asiáticos.

[6] Las fuentes no coinciden en unas mismas fechas, variando el mes e incluso el año (se cita mucho 1937).

[7] Existe una referencia muy poco clara acerca de un suceso parecido: se dice que en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, una división japonesa entera se perdió en la selva de Nueva Guinea sin que se supiera a volver nada más de ella. Las posteriores investigaciones del gobierno japonés no obtuvieron resultado. (Fuente: GASTON, P. Desapariciones misteriosas. Ed. Plaza & Janés. Barcelona, 1978)

[8] Según algunos autores, la supuesta deserción habría sido convertida en un suceso más o menos paranormal para ocultar la vergüenza de la huida en masa.

[9] Cuerpo expedicionario de tropas australianas y neocelandesas en la Primera Guerra Mundial.

[10] Las fechas que más corren por Internet son el 21 o el 28 de ese mes, pero toda la confusión procede de la declaración de Reichardt.

[11] La mejor explicación de conjunto de los hechos la he hallado en esta web (en inglés): http://mysteriousuniverse.org/2015/03/the-mysterious-vanishing-battalion-of-wwi/

[12] En relación con trenes, he hallado otro dudoso caso, también de 1945, de un grupo de unos 100 soldados rusos que se volatilizó cuando estaba en ruta hacia una estación de tren. La investigación posterior halló restos de un campamento y de un fuego, pero ningún rastro de los hombres.

[13] Fuente: http://mundotentacular.blogspot.com.es/2016/11/o-enigma-de-hoer-verde-cidade-que.html

[14] Sin embargo, parece que la fuente original es un artículo escrito en 1930 por Emmett E. Kelleher.

[15] Precisamente, uno de los casos más famosos de desapariciones anómalas, el de unas jóvenes australianas en una montaña cercana a Melbourne, se basa en un libro titulado “Picnic en Hanging Rock”, de la autora Joan Lindsay, que nunca aclaró del todo qué parte de verdad y que parte de ficción había en su historia.

[16] De hecho, en muchas desapariciones individuales no se descarta esta hipótesis, dado que la persona en cuestión se desvaneció de repente pese a estar incluso junto a otras personas.

[17] Según datos de la sociedad norteamericana Tracers Company, que se ocupa de buscar a personas desaparecidas.

Anuncios

6 thoughts on “Desapariciones masivas de personas

  1. Interesante tema. Hace años, en un libro cuyo título no recuerdo sobre temas misteriosos, se citaba la desaparición masiva de los niños de un pueblo en Alemania hace algunos siglos. Según el autor, había sido la fuente de inspiración del conocido cuento “El flautista de Hamelín”, en un intento tal vez por dar explicación a dicha desaparición.

    Como dices, sin fuentes fiables y con las dificultades y coste que requiere una investigación, es muy difícil descubrir qué parte hay de verdad y cuánto de leyenda urbana en estas desapariciones masivas, pero el hecho de que sea un fenómeno que parece que se ha repetido en varias ocasiones, ya es un indicio de que en algún caso no hallaríamos una explicación “normal” (como ataques enemigos o catástrofes naturales). Yo no descartaría el secuestro masivo por parte de algún ente (sea de otra dimensión o de otro planeta) que se alimenta de nosotros de la misma manera que, en ocasiones, mutila o hace desaparecer el ganado.

    1. Gracias Netmel por tu interesante comentario

      En efecto, el principal problema de este asunto es poder separar realidad y ficción, y por desgracia muchas veces la información es opaca, insuficiente o poco fiable. Sobre las desapariciones de niños y adolescentes desde hace siglos, desde luego se siguen produciendo a miles en todo el mundo y mucho me temo que hay un trasfondo muy siniestro en todo ello, pero eso sería tema para otro artículo. En todo caso, las autoridades no parecen muy proclives a solucionar las desapariciones individuales, que sumadas en conjunto presentan una realidad muy preocupante.

      En cuanto al secuestro masivo por parte de otros seres, como ya he dicho, es muy difícil de demostrar, por lo menos con las herramientas de la ciencia actual. Y lo del ganado desaparecido y/o mutilado, también es tema harto siniestro, ya sea en un ámbito normal o paranormal. Y de todo esto no se habla en los medios, por supuesto…

      Saludos,
      X.

  2. Todos los ejércitos deberían desaparecer antes de hacer daño a los civiles. Mira ahora las amenazas contra Corea del Norte…. la que están liando los marionetistas, que deberían desaparecer los primeros… Mañana lo acabo de leer, muy buen estudio.

  3. Como datos ciertos las estadísticas que indican que en España, de media, cada día unas dos personas desaparecen sin dejar rastro y sin explicación.
    Si sumamos personas a las que nadie busca, (huérfanos, indigentes, personas que viven en completa soledad), las cifras se disparan.

    Sobre las desapariciones masivas, supongo que hay tanto de novela, como de ocultación, así que es difícil contar con datos reales, que seguro serán mucho peores de lo que imaginamos.

    Un saludo.

    1. Gracias por el comentario piedra

      Bueno, el problema básico, como ya he insistido, es la falta de información fiable y la mezcla de realidad y ficción, que en el caso de desapariciones masivas hace que no podamos saber casi nada con certeza, y luego está la parte de sucesos que jamás ha llegado al conocimiento público y que como sugieres, podría ser peor de lo que imaginamos.

      Lo que sí es cierto es que existe una amplia casuística de desapariciones individuales absolutamente inexplicadas e inexplicables y que han sido investigadas por la policía o por investigadores independientes sin llegar a ningún resultado. Lo que ocurre es que no sabemos cuánta gente desaparece de verdad por los supuestos habituales y cuánta por causas desconocidas. Con todo, existe una amplia bibliografía herética sobre testimonios e investigaciones de extrañas desapariciones que es rechazada tanto por la ciencia oficial como por las autoridades. Tal vez en su día dedique un artículo a este espinoso asunto.

      Saludos,
      X.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s