De la visión a la realidad

Dentro de cierto pensamiento alternativo se viene insistiendo desde hace tiempo en que nosotros podemos crear la realidad y de hecho la creamos a cada fracción de segundo. Sin embargo, cuando uno baja de la teoría cuántica al mundo físico y real, sucede que las cosas no resultan ser tan fáciles ni tan agradables. Si extrapolamos esta situación a nuestra actualidad social, política y económica nos encontramos con un mundo injusto y desequilibrado dominado por grandes poderes e intereses que parece funcionar de manera maquinal desde hace siglos y que no tiene visos de cambiar. “El mundo siempre ha sido así”: es la tópica frase que resume esta aquiescencia, impotencia o pasividad ante un inmutable orden de cosas que sólo cambia en la forma –no en el fondo– y que parece situarse muy por encima de lo que pueda pensar o sentir cada persona.

No obstante, para crear, sería del todo preciso que antes nos detuviéramos en el creer. Si no creemos, si rechazamos la mera idea o visión como algo factible, entonces no es posible crear. Dicho en otras palabras, debemos empezar a visionar o visualizar la realidad que queremos antes de crearla, porque eso que llaman “utopía” es sólo un mecanismo de defensa de nuestra limitada mente. ¿Quién se puede arrogar el derecho o prerrogativa de decirnos lo que es posible y lo que no? ¿Con qué criterios y bajo qué supuesta autoridad? ¿Por qué no podemos crear otro mundo radicalmente distinto que previamente hemos visionado?

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Parlamento europeo (Estrasburgo)

En este sentido, a modo de ejemplo, me complace publicar aquí otro gran artículo del activista británico Julian Rose, que plantea la creación de otra realidad social, política y económica en Europa a través de una evolución de la conciencia. Así, Rose nos ofrece una visualización completamente diferente de ese engendro político autoritario (disfrazado de institución democrática) denominado Unión Europea, al cual retrata de manera cruda y mordaz. Como veremos, otra realidad es bien posible, pero sin ellos, pues nada que venga de arriba –más o menos camuflado– va a ser una verdadera transformación sino más de lo mismo.

Más allá de un fallido super-estado europeo

Decidir el futuro que queremos

Este tema debe ser de interés para todos, sin importar dónde vive uno. Todos estamos afectados por el desenlace de este monstruo llamado Unión Europea, pues su presencia continua nos acompaña. Es, al fin y al cabo, una obra de avaricia, si bien disfrazada magistralmente de entente cordiale socio-económica paneuropea. Tiene sus raíces en el imperativo histórico de la construcción del imperio y surgió como una extensión directa de la meta nazi inspirada por Hitler de establecer un “Tercer Reich”.

La voz principal de la primera versión de la UE, el Tratado de la Unión Europea de 1957, fue un alemán llamado Walter Hallstein. Se convirtió en el presidente fundador de la Comisión de la Comunidad Económica Europea y uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Su idoneidad para desempeñar este cargo se basó en su trabajo anterior como representante legal de la sociedad entre los nazis e IG Farben. La línea de continuidad es directa[1].

Sin embargo, el proyecto que condujo a la formación de la Unión Europea fue presentado por primera vez en una reunión del muy secreto grupo Bilderberg en Roma unos cuatro años antes. El grupo Bilderberg, que se reúne anualmente hasta el día de hoy, está compuesto por banqueros elitistas, industriales, altos cargos políticos y realeza. No es de extrañar que la noción de un super-estado europeo encuentre el favor de esta asamblea.

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Noticia sobre las reuniones del Grupo Bilderberg

Vemos ahí a las personas clave detrás de lo que se convirtió en una jerarquía electiva y autocrática de arriba abajo. Una jerarquía cuyo proceso de toma de decisiones sería totalmente independiente. Nunca fue, ni con el más generoso esfuerzo de imaginación, un “movimiento popular”. Tampoco aspiraba a ninguna forma de “democracia”; antes bien, se convirtió rápidamente en una tecnocracia centralizada. Una pirámide cuya burocracia de primer orden consiste en una cábala no elegida que sirve al interés de grandes empresas, corporaciones multinacionales y comerciantes del poder político interesados ​​en el control más amplio de la humanidad en su conjunto. Es una plataforma esencial en la visión largamente deseada de la élite de un “Nuevo Orden Mundial”.

Monopolio manifiesto

El propio Hallstein declaró en su libro Europa en construcción: “Se confía a la Comisión lo que prácticamente equivale a un monopolio para tomar la iniciativa en todos los asuntos que afectan a la Comunidad. Hay pocas excepciones a esta regla general, pero éstas deben ser eliminadas a la primera oportunidad.” Y agrega: “A mi juicio, la Comisión debería estar facultada para adoptar todas las medidas necesarias para la aplicación del Tratado por su propia autoridad, sin tener que depender de una aprobación especial y específica por parte del Consejo de Ministros.”

Así ha sido y sigue siendo. Pero gracias a la creencia establecida y la habilidad en el poder de engaño, la Comisión ha arrastrado con ella a unos cuatrocientos millones de ciudadanos europeos bajo la égida de unir naciones independientes detrás de lo que ha afirmado ser “una armonización económicamente beneficiosa de las normas y reglamentos”.

Un proceso que ha llevado a la Unión Europea a convertirse en el bloque comercial más grande del mundo, con la Comisión como líder de una autoridad supranacional, supervisando el acervo comunitario (el gran libro de reglas adquirido) bajo el cual todos los Estados miembros están vinculados.

“Supranacional”: por favor, recuerde que esto significa “superior a lo nacional”, la “máxima autoridad”, la que sustituye a la legislación nacional. ¡Qué increíble hazaña! Millones y millones de personas en todo el continente europeo han aceptado de manera pasiva la imposición encubierta y a menudo abierta de una dictadura bajo la ilusión de que es una fuerza magnánima para el Bien.

Pero tal engaño no puede prevalecer para siempre. Los signos de disidencia han estado creciendo durante décadas. En 2001 los irlandeses votaron “no” a ser parte en el Tratado de Niza. La noticia sacudió a Europa, haciendo que la Comisión pusiera al gobierno irlandés bajo una enorme presión para que hiciese una nueva votación y se embarcase en un ejercicio de propaganda masiva, advirtiendo que la economía irlandesa se derrumbaría a menos que votara a favor del Tratado. Se conformó debidamente.

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¿Qué hay detrás del Brexit?

Otros temblores han crecido en intensidad desde ese momento, y luego, en junio de 2016, el infame Brexit fue lanzado a la realidad. Sacudió a la nación y sacudió a la federación, y las ondas de choque no han dejado de reverberar. Con rebeliones similares que se cierran sobre varios frentes en toda la Unión, se abren grietas que ya no se pueden tapar. Existen buenas razones para sospechar de la sinceridad del gobierno británico en liberar verdaderamente a Gran Bretaña de las cadenas que la han vinculado a la Unión durante los últimos cuarenta y cuatro años. Sin embargo, ese es tema para otro artículo.

¿Tenemos una visión del futuro que queremos?

Cualquiera que sea en verdad la realidad política, una cosa está alarmando a los poderes en la sombra: la gente está tomando conciencia. Lentamente al principio, pero semana a semana el proceso se está acelerando.

Como resultado, se presenta ahora una gran pregunta a todos los ciudadanos de Europa y más allá: ¿qué forma queremos que adopte nuestro futuro colectivo? ¿Realmente tenemos una visión del futuro que queremos? Y si no es así, ¿por qué no? Esta no es una pregunta utópica. Los que piensan que sí lo es no están dispuestos a reconocer el poder que existe entre “nosotros el pueblo” para lograr el cambio que queremos ver. No permitir esto es seguir siendo un esclavo del mismo sistema de control que está sofocando el poder creativo que existe en el corazón de la humanidad.

Cuando hablo de cambio me refiero al verdadero cambio, a la eliminación no sólo de la UE, sino a todas las versiones conocidas de “gobierno” y su sustitución por un nuevo modelo que surgirá de la base. Así que para poner las cosas en marcha, voy a hacer mi contribución resumiendo brevemente una visión de la dirección general que creo que podríamos y deberíamos estar tomando.

En primer lugar, para que los países y regiones de la UE reestablezcan su identidad socioeconómica y cultural y su sentido orgánico de la dirección, deben liberarse de hecho del super-estado fascista que es la realidad actual. Además, como ya he dicho, liberarse también de todas las formas reconocidas de gobierno de arriba abajo, ya que prácticamente todas ellas son profundamente corruptas y están en manos de los intereses corporativos. Esta “suelta del lastre” es la prerrogativa para avanzar. Una vez liberados del proyecto industrial militar neoliberal / neoconservador encubiertamente impuesto por una alianza de intereses del gobierno estadounidense, la Comisión Europea y los gobiernos de la mayoría de los estados occidentales, cada país podrá volver a explorar sus prioridades y redefinir libremente su relación con sus vecinos.

Desde el principio, el viejo “modelo de globalización” debe abandonarse a favor de la reintegración de la producción y la comercialización de acuerdo con un patrón interregional y local.

El Principio de Proximidad

La oferta y la demanda se basarán en lo que he denominado en otros lugares como el Principio de Proximidad. La alimentación y la agricultura estarán orientadas a satisfacer en primer lugar las necesidades de la nación, las regiones nacionales y las comunidades locales de estas regiones. Lo mismo se aplica al restablecimiento de las pesquerías nacionales. Se trata de la oferta y la demanda en función de la proximidad geográfica real y no de las distorsionadas prioridades del mercado mundial.

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La vuelta a los mercados de proximidad (preferentemente locales)

Esto se aplica por igual a la demanda de combustible y fibras. En mi opinión, la producción y el suministro de fuentes locales, renovables y ecológicamente sostenibles de alimentos, combustibles y fibras es el modelo práctico en el que debemos trabajar todos. Asimismo, es de fundamental importancia que todos los países gestionen responsablemente su base de recursos propios antes de dirigirse a mercados lejanos para satisfacer sus supuestas necesidades. Se trata de una norma que se ha roto con impunidad durante décadas, lo que ha llevado a una explotación profusa de los recursos mundiales de acuerdo con una “demanda del mercado” que no presta absolutamente ninguna atención a las consecuencias ambientales, los empleos o la calidad de vida de los atados a la cadena productiva.

Un segundo criterio, conectado al anterior, será permitir que muchas más personas tengan un acceso asequible a las tierras productivas, para que puedan sostenerse a sí mismas cultivando y procesando sus propios alimentos[2].

La vieja “economía de mercado” capitalista ha sangrado la base de recursos naturales hasta casi secar todo el planeta. Es un paradigma estrecho de miras y divisivo que debe acabar. La contribución de la UE ha consistido en explotar esta economía de mercado para construir una base de poder prácticamente inexpugnable y crear al mismo tiempo el bloque comercial más grande del mundo. Ha tratado de imponer una política de “un sistema para todos” sobre un grupo de naciones muy diversas con climas, topografías y culturas altamente diferentes. Simplemente no funciona.

Un modelo humanitario

Ese es el modelo que debemos sustituir en los próximos años y reemplazarlo por uno que satisfaga las necesidades y aspiraciones de seres humanos sensibles, no de robots. Una sociedad de este tipo ya no favorecerá los grandes negocios, la maquinaria de guerra y el sistema de control tecnocrático basado en Bruselas.

El nuevo modelo será esencialmente igualitario y humanitario. Se fundará en el principio de cerrar drásticamente la brecha de ingresos obscena entre ricos y pobres. Reconocerá una igualdad esencial entre todos los habitantes de este planeta y comportará una política de gestión de los recursos basada en el “daño mínimo” a los entornos humanos, animales y naturales y el máximo apoyo para la salud y el bienestar de todas las formas de vida sensibles.

billetesNo será, lo repito una vez más, una “economía de mercado” tal como la conocemos en la actualidad, sino una economía “en la cual la gente y el tejido del planeta sean importantes”. El dinero perderá su posición como el tótem en torno al cual todo lo demás ocupa el segundo lugar.

Al dejar de lado la dependencia de la globalización y de las grandes farmacéuticas, Europa, otra vez compuesta por muchos “países independientes e interconectados”, desarrollará un programa de salud no tóxico que aproveche la profunda sabiduría de los métodos de curación naturales y los ponga a disposición de todas las culturas de Europa y del mundo. La gente empezará a cobrar vida en lugar de morir.

Los programas de educación de las naciones individuales se centrarán en hacer resaltar la creatividad innata que existe en todos los jóvenes. Este recurso, a su vez, ayudará a dar forma a la nueva dirección de la sociedad misma. Mientras, en la actualidad gran parte de lo que se llama “educación” es simplemente una máquina de examinación. Una cinta transportadora que suministra esclavos para el mercado laboral dominado y controlado por las empresas. Esto no es educación, es adoctrinamiento.

Emancipación humana

La emancipación del “espíritu del hombre” será fundamental para la era posterior a la UE que preveo. Se reconocerá que este supremo atributo humano, nuestro poder espiritual, ha sido profundamente reprimido. Reprimido por una insistencia agresiva y regresiva sobre el dinero, el prestigio y el poder, que han sido los objetivos supremos de la sociedad.

Las religiones, dependientes del dogma y la acumulación de riqueza, tendrán que tomar un asiento trasero cuando los valores asociados al desarrollo del verdadero potencial espiritual del individuo ganen cada vez mayor importancia en un renacimiento de las naciones independientes post UE.

La violencia, el crimen y el interés propio narcisista, que han aumentado considerablemente bajo la jurisdicción de un estado súper-centralizado y sus gobiernos belicistas asociados, se convertirán en algo del pasado a medida que nuestras verdaderas cualidades humanas vuelvan a surgir. Cualidades dirigidas hacia la realización de las expresiones de creatividad, compasión y sentido de unidad con los demás seres humanos –y de hecho con la gran amplitud de la naturaleza misma– de la cual la humanidad es parte.

Por último, el nacionalismo crudo y las tendencias xenófobas perderán su atractivo a medida que diversos países se unan para combinar sus fortalezas socioculturales y sus aspiraciones comunes de liberación, emancipación y evolución genuina de la conciencia del individuo.

La clase política, tan profundamente corrompida bajo los objetivos egoístas de un liderazgo falso, se desvanecerá por completo, a medida que las iniciativas lideradas por las personas ganen cada vez más influencia a nivel local y regional hasta formar al fin centros artísticos, culturales y administrativos que estén firmemente en contacto con las necesidades y aspiraciones de una humanidad despierta.

Giovanni Leone Taking Oath of Office

Los parlamentos se transformarán en lugares donde los sabios, los pensadores y los visionarios se reúnan para deliberar sobre formas inspiradoras de seguir evolucionando y guiando a la nueva sociedad en su camino. Los que sirvan en ellos ya no tendrán una espada sobre la gente que los eligió, y la gente dejará de desempeñar sus funciones como peones en el juego de poder obsceno y anticuado que sigue prevaleciendo en la actualidad.

Las palabras “Unión” y “Europea” acabarán por significar algo mucho más real que la fachada cruel que se ha utilizado para engañar a los pueblos de Europa durante las últimas cinco décadas.

Somos el poder del cambio. Nuestra visión se convertirá en nuestra realidad. No de la noche a la mañana, pero sí imperceptiblemente, a medida que el creciente estado de conciencia se consolide firmemente en todo el planeta. La profundidad e intensidad de nuestro deseo de cambio positivo determina el resultado. No tengo dudas sobre eso. Sin embargo, abandonar este reto nos asegura permanecer encadenados por siempre a la rueda de la esclavitud. Depende de nosotros.

© Julian Rose 2017

Fuente: http://www.changingcourseforlife.info

Fuente imágenes: Wikimedia Commons


[1] El ideal político-económico nazi era crear una gran Unión Europea de países liderada por Alemania que se llamaría Comunidad Económica Europea, y de hecho la CEE nacida en los años 50 tenía una fuerte influencia del nazismo y de los grandes cárteles y poderes internacionales que apoyaron a Hitler. Para los interesados en ahondar en este tema, existe un reciente libro bastante explicativo al respecto que se titula Las raíces nazis de la UE de Bruselas. (n. del e.)

[2] En el pasado esta práctica resultó un grave peligro para el modelo capitalista pero más aún para el comunista, y de hecho en la URSS la colectivización de la tierra se orientó a que el campesinado no pudiera ser autosuficiente. Esto comportó deportaciones masivas de poblaciones enteras y hambre generalizado, con el resultado de millones de muertes, básicamente durante el periodo estalinista. (n. del e.)

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3 thoughts on “De la visión a la realidad

  1. Tiene bastante razón, pero del otro lado se hace todo lo posible por que la gente no despierte, no se les vaya a terminar el negocio.

    Para mi, efectivamente, lo ideal sería un modelo horizontal, federal y voluntario. que es básicamente lo que propone el anarquísmo desde hace no pocos años. Eliminación de los estados y la propaganda, que aquí no se menciona pero es fundamental y producción local para autoabastecimiento y poco más.

    Sobre lo del principio, la New Age es la que incide mucho en lo de crear la realidad, pero solo es una mal interpretación intencionada de una gran verdad: todo cuanto sucede, existe previamente como idea (o deseo), así efectivamente se debe entender que todo es fruto de las ideas, pero por supuesto, a nivel inconsciente y ahí es donde entran ciertos intereses en manipular nuestro inconsciente a la vez que evitan que conozcamos nuestro potencial.

    Un saludo.

    1. Coincido básicamente con tu acertado comentario, y es muy evidente el esfuerzo para seguir teniendo a la gente hipnotizada. Sobre la cuestión de “crear”, es cierto que la New Age ha sacado el tema quizá de forma frívola y naive, pero no se puede cambiar nada si no puedes visualizar, imaginar o idear algo distinto, nuevo (de hecho, “aideia” en griego quería decir “imagen”). Y en efecto, sufrimos esa limitación mental -consciente e inconsciente- y los múltiples candados que nos ponen desde niños para que nos aferremos al único mundo posible… que controlan los de siempre.

      Pero si te sirve de consuelo, hace poco tuve una charla con gente que no conocía previamente y ya tenían claro que hay que acabar con el estado, el sistema, los impuestos, etc (y no estoy hablando de radicales, sino de gente corriente). Esta es la idea que trata de trasmitir Rose y me parece que tal vez no estemos tan lejos… aunque aparentemente estamos recibiendo “la del pulpo”.

      Saludos,
      X.

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