Vida, muerte y conciencia: la experiencia del doctor Alexander

conciencia2¿Existe la muerte? Todos podemos coincidir en que es un hecho objetivo y contrastable, fuera de toda discusión. Sin embargo, durante milenios las religiones han aportado la visión de un “más allá” que tiene lugar después de la anulación del cuerpo físico. Esto es, no habría una destrucción del ser, sino una transformación hacia otra vida mientras el cuerpo queda inerte en el mundo material. No hace falta decir que esta concepción ha sido rebatida y despreciada por el paradigma de la ciencia empírica materialista durante muchas décadas, pero el horizonte del nuevo milenio nos ha traído nuevas opiniones científicas que –desmarcándose del dogma religioso– afirman sin complejos que la muerte ha sido malinterpretada y que no supone en modo alguno un punto y final, o una especie de “nada”.

Así, desde el doctor Raymond Moody hasta el doctor Robert Lanza pasando por la doctora Ghislaine Lanctot, se han ido acumulando más y más opiniones de médicos y científicos que creen en el alma o espíritu y dan crédito a las experiencias posteriores a la muerte (mal llamadas “experiencias cercanas a la muerte” o ECM) en que los testigos dicen haber experimentado conscientemente su propia muerte –o cruzado un umbral de percepción– y haber vuelto al mundo de los vivos. El propio doctor Lanza asegura, por ejemplo, que la muerte no es más que una mera ilusión creada por nuestra conciencia. De hecho, desde su visión, no es el universo el que crea la vida y la conciencia, sino al contrario, según un enfoque que él denomina biocentrismo.

Precisamente, uno de los testimonios más sonados de estas experiencias ha sido el de un médico norteamericano, el doctor Eben Alexander, que en 2008 entró en coma profundo y “murió” cerebralmente a causa de una meningitis. Pero ese no fue el final, ya que por alguna razón volvió del otro mundo para explicar lo que había vivido en ese estado indefinido de conciencia, que los científicos ortodoxos consideran una simple alucinación provocada por la hipoxia que afecta al cerebro en los momentos más críticos[1]. A este respecto, me es grato presentar la traducción de una reciente entrevista al doctor Alexander, junto con algunas de sus reflexiones más profundas sobre la muerte, la conciencia y Dios que están disponibles en su sitio web (http://ebenalexander.com).

Por supuesto, considero que todavía hay un buen trecho que recorrer en el estudio de la conciencia, la mente y el cerebro pero con estos nuevos enfoques, en los cuales juega un papel decisivo la física cuántica, pienso que estamos en la buena dirección. Así pues, es bien posible que el saber esotérico –que ha mantenido la verdad oculta durante milenios– acabe por confluir con la ciencia más moderna y tenga que hacerse exotérico, esto es, abierto a todos. Tal vez entonces se desvanezcan nuestras limitaciones y entendamos bien en qué tipo de ilusión holográfica estamos viviendo (y “muriendo”), lo cual debería permitir recuperar nuestra única y verdadera identidad. Les dejo sin más con el doctor Alexander. 

Eben Alexander en su experiencia cercana a la muerte (y lo que aprendió sobre la conciencia)

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El libro del Dr. Alexander

En 2008, el doctor en medicina Eben Alexander, un neurocirujano académico con más de 25 años de experiencia –incluyendo quince años en el Brigham & Women’s Hospital, el Children’s Hospital y la Harvard Medical School en Boston– cayó en un coma profundo debido a una meningitis bacteriana, causada por una cepa de ecoli particularmente virulenta. Después de una semana en coma profundo, sus médicos estimaron su tasa de supervivencia muy por debajo del 10 por ciento, con la advertencia de que si de alguna manera se recuperase, estaría en un asilo durante el resto de su vida. No obstante, no sólo tuvo una recuperación completa y milagrosa, sino que explicó una increíblemente profunda e intensa experiencia cercana a la muerte (ECM) ocurrida durante su estado de coma, cuando el neocórtex de su cerebro estaba totalmente apagado. Estaba realmente muerto, sin un cerebro funcional y –desde una visión materialista de la ciencia– ciertamente no era un cerebro que pudiera manifestar su experiencia, la cual documenta con gran detalle en el best-seller (n.º 1 del New York Times) titulado Proof Of Heaven (“Prueba del Cielo”).

Como neurocirujano, Alexander había escuchado historias de pacientes acerca de sus propias ECM, que él había descartado normalmente como alucinaciones, sin dedicar ningún tiempo a contemplar o explorar lo que explicaban sus pacientes, o lo que podría significar. Como escribe en Prueba del Cielo, “Al igual que muchos otros escépticos científicos, me negué a revisar los datos pertinentes a las cuestiones relativas a estos fenómenos. Prejuzgué los datos y a los que me los proporcionaron, porque mi perspectiva limitada no me aportaba la más vaga idea de cómo podrían suceder realmente tales cosas.” Y agrega: “Aquellos que afirman que no hay evidencia de fenómenos indicativos de una conciencia extendida, a pesar de las abrumadoras pruebas en contra, son voluntariamente ignorantes. Creen que conocen la verdad sin necesidad de observar los hechos.”

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¿El cerebro como una especie de ordenador?

Desde su experiencia cercana a la muerte, Alexander se ha inclinado a explorar, como lo denomina el filósofo David Chalmers, “el arduo problema de la conciencia”, que esencialmente se reduce a si el cerebro crea la conciencia o si somos seres espirituales que viven una existencia física, donde el cerebro funciona más bien como un filtro. El libro más reciente de Alexander, Living in a mindful universe (“Vivir en un universo consciente”), aborda la ciencia que está detrás de todo ello con gran detalle, así como discusiones generales, desde dónde almacena el cerebro los recuerdos –cosa que nadie sabe– hasta lo que el otro lado nos podría enseñar sobre nuestra realidad hoy en día.

Entrevista al doctor Alexander

Antes de su experiencia cercana a la muerte, usted explicaba que se había considerado un “escéptico”, sin entender realmente lo que eso significaba: en su libro, usted describe también el concepto de pseudo-escépticos ¿Cómo ha cambiado su postura basada en su propia experiencia y todo lo que ha aprendido desde entonces?

Antes de mi coma, yo diría que era un escéptico de mente abierta. Los pseudo-escépticos, por el contrario, son los que se posicionan en base a sus prejuicios, y que resultan ser notablemente reacios a aceptar datos empíricos o argumentos razonados. Muchos de los críticos de la espiritualidad y de las experiencias parapsicológicas y paranormales –especialmente los que escriben públicamente en términos despectivos acerca de compartir otras experiencias– son simplemente pseudo-escépticos. Vivir en un universo consciente desafía directamente muchas de esas creencias fundamentales, en un esfuerzo por explicar más ampliamente todas las pruebas empíricas de la experiencia humana. Habiendo tenido una experiencia personalmente transformadora, mi postura es ahora mucho más abierta, porque veo posibilidades de una visión del mundo más completa, integrando la evidencia de nuestra naturaleza espiritual que se desarrolla en un universo espiritual con las líneas que aceptan plenamente la ciencia pionera emergente de la física cuántica y la cosmología.

¿Cuál es la visión materialista de la conciencia?

La ciencia convencional puede llamarse materialista-reduccionista o “fisicista”, y básicamente dice que sólo existe el mundo físico. Esto significa que los pensamientos, las emociones, las percepciones y los recuerdos son meramente epifenómenos del funcionamiento físico del cerebro, y por lo tanto no tienen existencia real por derecho propio. Así, según el materialismo, la conciencia no es más que el resultado confuso de las reacciones químicas y los flujos eléctricos en la sustancia del cerebro. Las consecuencias principales de este punto de vista son que nuestra existencia es el nacimiento a la muerte, y nada más, y que el libre albedrío mismo es una completa ilusión. Si la conciencia no es más que reacciones químicas, no hay lugar para ningún “libre albedrío”.

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El cerebro visto como un “generador de conciencia”

Mi nuevo punto de vista –que está emergiendo en la neurociencia y la filosofía de la mente– es exactamente lo contrario: esa alma / espíritu es lo que existe y proyecta toda la realidad física aparente desde dentro de sí misma. El cerebro es más bien una prisión, de la que nuestra conciencia se libera en el momento de la muerte corporal, lo que posibilita un sólido más allá que también implica la reencarnación. Nuestras decisiones importan enormemente, y por lo tanto el libre albedrío es un componente crucial de la realidad en evolución.

¿Qué sabemos sobre el cerebro y qué podemos probar?

Sabemos una cantidad tremenda de cosas sobre el cerebro y su funcionamiento, incluyendo la prueba que no es el productor de la conciencia en absoluto. Los mejores ejemplos clínicos son la lucidez terminal, los síndromes del sabio[2] adquiridos y los estudios de sustancias alucinógenas. En los casos de lucidez terminal, los pacientes mayores dementes se vuelven mucho más reflexivos y comunicativos al acercarse el momento de la muerte, de una manera que sería imposible si el cerebro estuviera de alguna manera produciendo conciencia. El síndrome del sabio adquirido tiene lugar cuando algún tipo de daño cerebral –como una lesión en la cabeza, un derrame cerebral o autismo– permite proezas mentales sobrehumanas de memoria, cálculo, gnosis, etc.

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Planta del ayahuasca

Las pruebas emergentes de las resonancias magnéticas funcionales (fMRI) y de la magnetoencefalografía (MEG), así como de los estudios de pacientes tratados con fármacos alucinógenos serotinérgicos (como la psilocibina, el DMT [ayahuasca], el ​​LSD, etc.) revelan que la experiencia más profunda de estos fármacos está asociada con el mayor cierre de la actividad física del cerebro. Este sorprendente descubrimiento a partir de tales experimentos es totalmente coherente con mi increíble explosión de conciencia consciente, rica, vibrante y ultra-real, que acompañó el daño progresivo a mi neocórtex durante la grave meningitis bacteriana gram-negativa que me dejó comatoso durante una semana en noviembre de 2008.

Busquen [en Internet] el “arduo problema de la conciencia” para profundizar en el callejón sin salida que este tipo de pensamiento ha abierto sobre la naturaleza de la conciencia y la relación entre el cerebro y la mente. Desde una perspectiva fisicista, el problema de cómo la conciencia puede surgir del cerebro físico se convierte en el problema imposible. Tenemos que aceptar que la explicación completa de la mente y de la conciencia debe implicar la investigación más allá de la sustancia física del cerebro. Uno de los neurocirujanos más renombrados del siglo XX, el Dr. Wilder Penfield de Montreal, pasó su carrera estudiando los efectos de la estimulación cerebral eléctrica en pacientes despiertos y, por lo tanto, es un científico situado en mejor posición que la mayoría de los demás para discutir este problema mente-cuerpo en detalle. En su libro Mystery of Mind (“El misterio de la mente”) de 1975 dejó muy claro que el cerebro no explica la mente, por lo tanto no es el productor de la conciencia misma, ni es el puerto del “libre albedrío”, ni siquiera el depósito de almacenamiento de la memoria.

¿Por qué cree que hay tal abismo entre la ciencia materialista o fisicista y aquellos que creen que el alma sobrevive a la muerte (y no es creada por la mente)? ¿Por qué es tan difícil que ambos sistemas de creencias coexistan?

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Galileo Galilei

La revolución científica comenzó aproximadamente hace cuatrocientos años, cuando los Galileo Galilei, Francis Bacon, Isaac Newton y otros trataban de definir las leyes de la causalidad en el mundo físico. Si se desviaban demasiado hacia el reino de la mente o la conciencia se arriesgaban a ser quemados en la hoguera. A través de los siglos, la física fue vista como el estudio del mundo físico, y así, desde una perspectiva científica, lo físico fue la base de toda la realidad. Esto requirió la suposición de que los seres humanos y su conciencia del mundo sólo eran otra subcategoría de lo físico. El problema es que fueron incapaces de darse cuenta de que la realidad subjetiva es la única cosa que cualquier ser humano puede saber que existe, y que nuestra mente está íntimamente involucrada no sólo en la percepción del mundo que nos rodea, sino también en la generación de la realidad emergente.

La física cuántica, la teoría más probada en la historia de la ciencia, insiste en volver a poner la conciencia en la posición primaria como el iniciador de toda la realidad emergente; sin embargo, la comunidad física moderna tiene dificultades para abandonar la secular noción de que el mundo puede explicarse sólo a través de la materia física. A muchos físicos cuánticos se les aconseja “que se callen y calculen”. Es decir, que no presten atención a las propiedades totalmente contra-intuitivas y extrañas del mundo subatómico que aparecen en los experimentos de mecánica cuántica.

El materialismo es la ciencia fácil, la fruta al alcance de la mano, y muy sostenida por aquellos que simplemente quieren declarar algún conocimiento de la realidad, a pesar de que falla miserablemente al explicar cualquier cosa acerca de la percepción consciente en sí misma, o de toda clase de experiencias humanas, tanto mundanas como exóticas. La respuesta se obtiene adoptando una visión del mundo mucho más amplia, en especial la del idealismo metafísico: que la conciencia es fundamental en el universo, y que todo lo demás, incluido el universo físico observable, emerge de la conciencia.

Como neurocirujano, parece que su opinión sobre la función del cerebro ha cambiado, de creer que éste crea la conciencia a preguntarse si no es algún tipo de filtro. ¿Cuál cree que es realmente la función del cerebro y qué apoya actualmente la ciencia al respecto?

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El cerebro actúa como un filtro de la realidad

La teoría del filtro tiene más sentido para mí; esto es, que el cerebro físico ejerce de filtro, permitiendo sólo estados limitados de conciencia. El cerebro sin duda gestiona muchas funciones del cuerpo humano y nos da nuestras capacidades lingüísticas y la capacidad de analizar y resolver problemas. Pero estos rasgos aparentemente superiores –en comparación con otras especies– a menudo sirven para limitarnos el espectro completo de lo que es posible. El modelo de producción del fisicismo (es decir, que el cerebro físico crea la conciencia a partir de la materia puramente física del cerebro) es la menos razonable de las opciones para explicar la conciencia y falla miserablemente a la hora de proporcionar cualquier potencial explicativo.

¿Hay alguna manera de probar algo de esto?

Las pruebas de que el modelo materialista de “cerebro-produce-conciencia” es erróneo están por todo nuestro alrededor. Para las personas de mentalidad científica que quieran acceder a ellas, les recomiendo dos libros extraordinarios de Ed Kelly: Irreducible Mind (“La mente irreducible”) y Beyond Physicalism (“Más allá del fisicismo”). La ciencia convencional ha sido culpable de suprimir y negar una montaña de pruebas durante décadas, simplemente llamando “alucinaciones” a todo tipo de experiencias humanas (visión remota, experiencias fuera del cuerpo, precognición, recuerdos de vidas pasadas en los niños, ECM, experiencias de muerte compartidas, etc.), en lugar de estudiarlas con más detalle e intentar comprenderlas. Tarde o temprano, la frustración absoluta por la fallida visión del mundo del materialismo es inevitable, y el resultado será la extinción de esa visión del mundo en favor de una mucho más capaz de explicar la gran variedad de experiencias humanas que debemos comprender.

Para las personas que quieren explorar su conciencia a un nivel más profundo, ¿qué sugiere? ¿Hay algo que usted haya experimentado que se parezca a las ECM?

La cosmovisión del idealismo (que nuestra conciencia crea toda la realidad que se despliega) abre la puerta al extraordinario potencial que tiene cada uno de nosotros para influir en nuestras vidas. Todos somos parte de esta conciencia y a cada uno de nosotros nos incumbe descubrir la verdad de quiénes somos realmente.

Alrededor de dos años después del coma (en 2010), empecé a investigar la tecnología de sonido latido binaural, una forma de sincronización cerebral, utilizando un circuito de sincronización en el tronco cerebral inferior. Quería replicar la inactivación neocortical experimentada durante mi coma, pero sin llegar tan cerca de la muerte. Los latidos binaurales han sido cruciales durante mi viaje del alma de los últimos años, permitiéndome volver a conectarme con los reinos, seres y fuerzas fundamentales del amor que encontré por primera vez durante mi ECM. En particular, he encontrado que los tonos desarrollados por Kevin Kossi y Karen Newell de Acústica Sagrada son especialmente poderosos. He participado en regresiones de vidas pasadas, y siento que también me ayudan en este viaje de descubrimiento, si bien no acaban de concordar con las investigaciones autogeneradas de exploración de la conciencia a través de grabaciones de audio de Acústica Sagrada. Con todo, he tenido un amplio éxito al revisar los reinos espirituales que encontré durante mi coma y he continuado el desarrollo de mi conexión con mi alma superior.

¿Puede decirnos algo más sobre los latidos binaurales?

Portrait of Heinrich Wilhelm Dove
Heinrich W. Dove (1803-1879)

Los latidos binaurales son un fenómeno descubierto a mediados del siglo XIX por el físico prusiano Heinrich Wilhelm Dove, que encontró que la presentación de tonos puros –de una frecuencia ligeramente diferente– en los dos oídos (que varían de menos de 1 Hz hasta unos 25 Hz entre sí) engendraba una sensación vacilante en la percepción del sonido. La frecuencia de los resultados oscilantes de la diferencia aritmética entre los dos tonos, es decir, 100 Hz en un oído combinado con 104 Hz en el otro oído, conduce a un sonido ondulante de 4 Hz. Otros han investigado las alteraciones en la conciencia asociadas con este fenómeno del latido binaural, especialmente en la mejora de las experiencias extracorporales y de visión remota.

Existen varios beneficios de los ritmos binaurales, como éstos: disminución de la constante cháchara mental, mejora del sueño, menor ansiedad, liberación emocional, guía espiritual, e intuición mejorada. Todo el mundo es único, y es importante que cada uno lo pruebe para apreciar por sí mismo los resultados que se pueden lograr. Karen [Newell] y yo realizamos regularmente talleres sobre cómo hacer esto exactamente, y disponemos de videos gratuitos de formación en la web Sacred Acoustics, juntamente con una grabación de muestra gratis de 20 minutos.

¿Por qué cree que existe el velo, es decir, qué cree que hemos de aprender aquí?

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El Universo como “escuela del alma”

Creo que el universo existe fundamentalmente para que los seres sintientes puedan aprender y enseñar en esta “escuela del alma”, cuyo resultado sumativo es la evolución de la conciencia misma. Tal aprendizaje requiere que no estemos al corriente de todo lo que es conocido por nuestra alma superior. Sin embargo, nos volvemos a conectar con el reino espiritual después de la muerte corporal, en el proceso de revisión de la vida, encontrándonos con las almas de nuestro grupo de almas y sumergiéndonos en ese océano de amor incondicional representado por Dios y conceptos similares por aquellos que han tenido experiencias tan ricas y espiritualmente transformadoras. También podemos acceder a nuestra alma superior a través de programas prolongados y extensos de “viaje interior”, o por la meditación practicada a lo largo de nuestras vidas.

El velo forma parte del “olvido programado”, una pérdida intencional de recuerdos de vidas pasadas y entre vidas que nos permite “implicarnos en el juego”. Esa es la aceptación emocional de nuestro status de “almas individuales” para vivir nuestras vidas al máximo. Las dificultades sirven como motor para el crecimiento de nuestra alma y el crecimiento de otras almas con las cuales estamos conectados.

Fuente: http://goop.com/wellness/spirituality/dr-eben-alexander-near-death-experience-hes-learned-consciousness/

¿Qué ocurre cuando morimos?

La respuesta depende enteramente de nuestra comprensión de la relación entre la mente y el cerebro. Mi experiencia, junto con las miles de otras cercanas a la muerte y las experiencias de transformación espiritual similares (que los científicos convencionales se limitan a explicar como alucinaciones) sugieren que nuestra conciencia se expande en gran medida cuando se libera de las ataduras del cerebro y el cuerpo. En otras palabras, la muerte es una ocurrencia del cuerpo físico y el cerebro, pero no de la mente y del ser espiritual eterno que somos.

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La desconexión del cerebro produce una expansión masiva de la conciencia

Antes de mi estado de coma, yo creía en la noción neurocientífica convencional de que el cerebro físico crea la conciencia de la materia puramente física y, por lo tanto, que la muerte del cerebro y el cuerpo significaba el fin de la percepción consciente. Mi ECM cambió mi forma de pensar por completo, debido a que el grado de daño a todo mi neocórtex debería haber desactivado todos los rudimentos de la conciencia excepto los más básicos y, sin embargo, lo que ocurrió fue todo lo contrario: una odisea profunda a través de múltiples dominios mucho más reales que éste.

Me vi obligado a admitir que la conciencia no es creada por el cerebro en absoluto, sino que tiene lugar a través del filtrado del cerebro. La conciencia es fundamental; es toda la realidad emergente de esa mente colectiva. Por lo tanto, la muerte del cuerpo y del cerebro es una liberación de la conciencia a un nivel mucho más alto, exactamente lo contrario de lo que podría sugerir el pensamiento científico convencional.

Afortunadamente, toda la comunidad científica está siguiendo un camino muy similar en esta historia, comprendiendo la relación mente-cerebro a través de una investigación más profunda de la naturaleza de la conciencia (y especialmente hacia la solución del “arduo problema” de la conciencia, así como la profunda paradoja de la medición en la física cuántica, las cuales sugieren que la conciencia es fundamental en la creación del universo). El enorme cuerpo de pruebas científicas que apoya la realidad de la conciencia no local –como la telepatía, la precognición, los déjà vu, las experiencias fuera del cuerpo, la visión remota, y los recuerdos de vidas pasadas en niños (indicativos de reencarnación)– contribuye a la noción fascinante de que nuestra conciencia sobrevive a la muerte del cuerpo físico.

Mi viaje espiritual, similar al de tantos otros registrados a lo largo de los tiempos, apoya que no hay nada que temer sobre la muerte. No es el fin de la existencia, sino una transición muy similar al nacimiento mismo. No sólo eso, sino también que nuestras conexiones con sus seres queridos se mantienen, como se demuestra por las visiones en el lecho de muerte de las almas de los seres queridos, y las pruebas de la literatura científica sobre la reencarnación sugiriendo que los viajes del alma a través de múltiples vidas implican una continua evolución de las relaciones.

¿Qué es la conciencia?

La conciencia es la cosa que existe. El reino material es ilusorio (cuerdas vibrantes de energía en un mayor espacio-tiempo dimensional). La física moderna sugiere que nuestras nociones de espacio y tiempo y causalidad son construcciones ilusorias de nuestra conciencia.

La conciencia es la percepción de la existencia. El profundo misterio en el corazón del “arduo problema de la conciencia” (el desafío de definir cualquier vía por la que los componentes físicos del cerebro podrían dar lugar a la experiencia fenomenal) y la paradoja de medición en la física cuántica es el observador. No somos nuestros pensamientos, pero observamos esos pensamientos mediante nuestra conciencia fundamental, que se produce en la conciencia universal (la mente colectiva) a través del cerebro físico.

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Representación del alma abandonando el cuerpo (s. XIX)

Me he dado cuenta de que la esencia de la conciencia, de la experiencia y de los recuerdos, está completamente fuera del cerebro físico y de este universo físico, y que proyecta toda la realidad física aparente. Mi comprensión actual es que el cerebro no crea conciencia, sino que en realidad la “simplifica” desde un nivel mucho más alto de conciencia, que se vislumbra durante las experiencias transformativas espirituales (como las ECM), o que encontramos cuando nuestro cuerpo físico muere. El cerebro es una válvula, o un filtro reductor, que limita la conciencia global a un goteo, el aparente “aquí y ahora” necesario para la propia supervivencia en este reino terrenal. Esta teoría del filtro se remonta a finales de los siglos XIX y XX, cuando algunos brillantes pensadores que estudiaron la psique humana (William James, Frederic Meyer, Henri Bergson, F.C.S. Schiller, y más tarde Aldous Huxley, entre otros) pudieron apreciar la existencia del alma más allá del cerebro físico y el cuerpo, e indicios de su supervivencia después de la muerte corporal.

Yo postulo que el neocórtex es la influencia determinante en la cantidad y el conocimiento específico consciente accesibles desde la mente colectiva. La teoría del filtro nos lleva mucho más lejos en la explicación de una amplia variedad de experiencias humanas exóticas, tales como las ECM, las experiencias de muerte compartida, la precognición, las comunicaciones después de la muerte, las experiencias fuera del cuerpo, la visión remota, etc. Esta hipótesis explica mi propia ECM ultra-real en estado de coma, cuando mi neocórtex se desmanteló tan a fondo. Sin un filtro que funcione correctamente, he experimentado un contacto mucho más amplio con la conciencia universal, al igual que millones de otras personas que han sido testigos de la ultra-realidad de tales experiencias trascendentales en la conciencia.

¿Qué o quién es Dios?

 Veo a Dios como el creador y primer motor de todo lo que es, en el corazón de todos y cada uno de nosotros. Veo la conciencia como fundamental en el universo; todo el universo físico observable surge de la mente colectiva, la conciencia que tiene su origen en Dios. Desde la verdad más profunda, no hay límites reales entre Dios y nosotros y el universo entero; los límites aparentes son parte de la suprema ilusión de que el mundo “exterior” está en realidad “allá afuera”.

No se debe subestimar el poder y la capacidad de esa fuerza universal, y el conocimiento que rige a través del amor infinito e ilimitado sin ninguna condición. Como parte de Dios, por tanto, todos somos co-creadores en la evolución de la conciencia, en la evolución de todo lo que es. La visualización de Dios como algo externo o separado de nosotros es –en mi opinión– una grave fuente de confusión. Todas las imperfecciones humanas (y de otros), la aparente oscuridad y el mal, en realidad sirven como gradientes para energizar esta evolución. Son sólo la ausencia de luz y amor, no una fuerza opuesta.

Mi opinión es que el Dios absoluto existe como la fuente de toda de la conciencia, y que toda la realidad (incluyendo el pequeño subconjunto del universo físico observable) surge de la mente de ese Dios absoluto (sin límites, impersonal). El sistema filosófico de apoyo es el idealismo metafísico u ontológico, en el que todo lo que existe emerge de la conciencia misma (el Dios absoluto). El universo físico –así como los modos similares de otras realidades no comunes que compartimos– es una simple proyección de la Unidad / Fuente / Dios absoluto.

El Dios personal (relativo) es el subconjunto más pequeño del Dios absoluto con el que podemos desarrollar una “relación”. Nuestro lenguaje nos fuerza a una cierta separación entre los Dioses absoluto y relativo que en realidad no existe, aunque es un útil separador para adquirir una cierta comprensión de la dualidad procedente de la Unidad pura. Una buena manera de experimentar esto es a través de la meditación, en la cual he resonado con la Unidad pura en forma de identidad con ella, si bien en el horizonte entre la última fuente de la Unidad y la parcelación emergente que aparece en nuestra existencia dualista.

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La percepción más allá de los límites de la Ilusión

Cualquier confusión residual sobre esto se podría resolver si nos diésemos cuenta de lo que percibimos como límites de nosotros mismos sólo está ahí para apoyar la versión “de ancho de banda limitado” de nuestra conciencia perceptiva, incluyendo la aparente limitación de nuestra existencia en un ilusorio “aquí y ahora” que se construye en este lado del velo; esto es, que el flujo de tiempo es una ilusión proyectada como parte de nuestra percepción consciente del entorno (no sólo en el marco de lo físico, sino también en el de lo espiritual).

Las nociones de “ego” y “Dios personal son vistas como presentaciones muy limitadas del Dios absoluto fundamental, que es la fuente esencial de nuestra percepción consciente, a pesar de que la realidad de esa fuente es infinita y eterna (y que sólo podemos apreciar cuando está completamente liberada de los grilletes de nuestro cerebro físico y del cuerpo, por ejemplo durante la meditación profunda o después de la muerte del cuerpo físico).

La meditación y la oración nos ayudan a ir más allá de nuestra dimensión humana. Sin embargo, no puedo exagerar el hecho de que nuestro lenguaje terrenal apenas puede describir la inmensidad y la intimidad, el poder y la misericordia, el conocimiento y el amor totales que conforman el carácter de Dios y la Conciencia.

Fuente: http://ebenalexander.com/resources/faq/

Fuente imágenes: Wikimedia Commons


[1] Una experiencia muy parecida a ésta fue la de otra experta en neurocirugía, la doctora Jill Bolte Taylor, que sufrió un derrame cerebral y experimentó una tremenda expansión de la conciencia. Véase el siguiente vídeo:

[2] También conocido como síndrome del savant.

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9 respuestas a “Vida, muerte y conciencia: la experiencia del doctor Alexander

  1. Reblogueó esto en NO QUEREMOS SATANISMOy comentado:
    ¿Y ahora cómo lo hacemos para que la plebe olvide el carpe diem? El artículo me alegra la mañana. Experiencias de ese tipo solo las he conseguido con esto:
    https://es.images.search.yahoo.com/search/images?p=dinamite+dragon&fr=mcafee&imgurl=http%3A%2F%2Fwww.dutch-headshop.com%2Fimages%2Fproducts%2Flrg%2FG_magic-truffles-dragons-dynamite_3-1.jpg#id=3&iurl=http%3A%2F%2Fwww.dutch-headshop.com%2Fimages%2Fproducts%2Flrg%2FG_magic-truffles-dragons-dynamite_3-1.jpg&action=click

    Un abrazo ilustre y sempiterno Sueño

    1. Gracias por tu comentario amigo “asirio”

      Espero, por el bien de todos, que la plebe -como tú la llamas- despierte de una vez. Y más aun en estos tiempos que corren. En efecto, estamos probablemente en una especie de videojuego en que el “game over” no es más que el final de la partida. No hay vida, no hay muerte, sólo eterna existencia y experiencia, Einstein ya dijo que la realidad era una ilusión… muy permanente, pero una ilusión.

      Abrazo,
      X.

  2. Si entendemos que las casualidades no existen, este señor recibió una dosis de realidad por la vía trágica, pero no es para nada la única forma de entender la realidad.
    Las escuelas de misterios conocen todo esto y mucho más acerca de la vida, la muerte, el cosmos…pero guardan sus secretos y entiendo que con razón.
    Sobre la experiencia de la muerte (física) hay que entender que cada día “morimos” al dormir y que la muerte no es más que un sueño sin retorno, pero para nada un fin de la existencia, ya que nuestra conciencia existe en un plano al margen del tiempo, por tanto es eterna.

    Un saludo.

    1. Gracias piedra

      Precisamente he seleccionado este material porque se trata de un neurocirujano experimentado (como la dra. Bolte, la del vídeo), lo que debería hacer reflexionar a todo el estamento académico, pero no se bajan del burro porque han de defender el miedo a la muerte, que es el miedo por excelencia y conviene manternerlo a toda costa en las mentes de las personas.

      Y sí, ya me imagino que las escuelas de misterios tenían (y tienen) ese conocimiento, pero me pregunto si lo van a poder mantener oculto mucho más tiempo.

      Saludos,
      X.

      1. Es que si nos ceñimos a la física o a lo físico y experimentable en laboratorio como lo único que consideremos “real”, como bien se menciona los sentimientos, por ejemplo, no existen porque no son tangibles ni medibles; La “ciencia” es así de absurda.

        Sobre lo oculto de determinadas sociedades, creo que si, seguirá siendo secreto y ahora entiendo que con cierta razón, pero ya ves, cuando alguien tiene que conocer algo, lo conoce, aunque sea algo contrario a sus conocimientos aprendidos y a lo que le han obligado a pensar toda su vida, por eso entiendo los argumentos de esas sociedades que lo que dicen es precisamente eso, el que quiera saber o el que tenga que saber, sabrá, pero al que no, no hay que forzarlo.

        Y efectivamente, el miedo a la muerte, o más bien a lo que pueda, o no, pasar después, es útil para determinadas personas, pero muy perjudicial para el resto de la humanidad que se beneficiaría mucho de conocer la verdad.

        Más saludos.

  3. Bueno, ni ke decir tiene, como dice Piedra, que la ciencia no lo “mide” y “toca” todo y como decía yo, la ciencia no lo SABE todo…La historia de la mujer del vídeo, es muy interesante, aunke no se ha encontrado algo práctico en relación a lo de los cerebros separados para curar la esquizofrenia de su hermano…pero sí, puede que los tiros vayan por ahí, en que hay una mala conexión entre los dos hemisferios… como le pasó a ella… De lo demás solo puedo decir ke tengo un amigo muy “raro” a la par ke inteligente, ke me habla de estas cosas, ke no as descarto del todo, pero siempre le digo ke necesito pruebas para poder creermelas… ¡¡¡ Ayyy…!!!

    1. Gracias amiga

      Bueno, precisamente pongo este tipo de materiales para mostrar que la propia ciencia actual puede aceptar una visión espiritual de la existencia, algo que va más allá de lo físico. No se trata de gurús, ni iluminados sino de científicos de carrera -algunos moderadamente escépticos- que han reconocido que la conciencia no reside en el cerebro ni mucho menos es un producto de esta. Ya sé que estos científicos son una minoría, pero poco a poco irán abriendo brecha hasta que se quiebre el antiguo paradigma materialista.

      Saludos,
      X.

  4. Se me olvidaba; lo del “libre albedrío” no sé hasta ké punto existe….Kiero decir, ke si el cerebro no crea a la conciencia, y éste hace de “filtro” para poder “vivir” sin sentirnos “raros” en nuestros “cuerpos” ya ke la conciencia “tiende a expandirse”….¿por ké los niños abusados; un tanto por ciento de ellos, TIENDE a repetir el comportamiento de sus verdugos? parece ke de alguna forma, SÍ se crea…SÍ interviene ese filtro llamado “cerebro” pues de otro modo, muchos de esos niños no se volverían así…. Y quienes YA lo son de nacimiento… ¿qué…?

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