Como perros y gatos

cat_dogUn amigo mío me decía que en realidad nuestros perros y gatos están mucho más evolucionados (espiritualmente) que nosotros. Y creo que no le falta razón.

En fin, vista cierta crispación en el mundo de los humanos, decidí sin más explicarle a mis mascotas –perro y gato– lo que estaba pasando ahora en el Infierno (básicamente el inframundo político), porque quizá ellos me podrían aportar alguna pista desde su privilegiada posición. Les hablé pues de estados, naciones, banderas (con y sin estrella), derechos y deberes, dependencias e independencias, leyes, constituciones, estatutos, reglamentos, decretos y ordenanzas. También les comenté que hay jueces, fiscales, policías, sentencias, querellas, cárceles, urnas, papeletas y hasta porrazos. Y también quise mencionarles que corren las declaraciones (unilaterales o no), los insultos, los acosos, las bravatas, las manifestaciones, los gritos, las caceroladas, los escraches, los whassaps, los tuits y otras lindezas. Les hablé asimismo de diálogo, democracia, partidos, parlamentos, mayorías y minorías, nacionalistas y no nacionalistas, votaciones, mandatos populares, etc. Y no faltaron las referencias a las empresas, los bancos, el IBEX-35, la Unión Europea, el déficit, la prima de riesgo, la previsión de crecimiento del PIB, etc. Y finalmente les traté de explicar algo sobre la “fractura social”, el miedo, la inseguridad, la incertidumbre, el odio, el revanchismo, el victimismo…

Yo suponía que ellos de alguna manera lo iban a entender, pues la moderna ciencia darwinista –tan versada en la conducta animal– nos habla de la selección natural y la feroz competencia, de la agresividad innata, de la lucha a muerte entre depredadores para obtener sus recursos. En este sentido, todos conocemos la expresión “como perros y gatos” para ilustrar la confrontación permanente entre dos enemigos irreconciliables en los que no puede haber paz posible. Seguramente, todo ello encajaría en su estrecha mente violenta y depredadora.

DSCN1103bisSin embargo, ambos se me quedaron mirando sin decir palabra (y si hubieran hablado me hubiera pegado un buen susto). Pero no sé cómo, un mensaje telepático llegó a mi mente y me di cuenta de que era mi gato que me estaba diciendo algo así como: “No he entendido nada de lo que me has dicho, pero si te querías referir a mi hermano, pues bueno, le quiero mucho, a pesar de que sea un perro. Ya ves, no puedo hacer nada por cambiarlo, es un poco plasta pero le quiero, sin más.” Y mirando a los ojos de mi perro, intuí su rápida respuesta: “No sé qué os lleváis entre manos los hombres, pero yo quiero mucho a mi hermano. Sí, ya sé que es un gato, a veces es un poco arrogante, pero así son las cosas, y no cambiaría a mi hermano por nada.”

Ahora muchos podrán decir que este es un bello cuento, lleno de simpleza, infantilismo e ingenuidad. No obstante, el gran drama de la Humanidad es que no quiere ver que la verdad es terriblemente simple. En realidad, para el que sabe, el fin del mundo y la caída de una hoja en otoño son la misma cosa. Nada tiene la más mínima importancia; nada excepto el Amor.

© Xavier Bartlett 2017


9 respuestas a “Como perros y gatos

  1. ¡Qué bonito, Xavier!

    Yo tengo un perro. Es mi maestro y vino a mi vida para protegerme a mi y mi familia, sin duda. Me enseña a vivir con simplicidad y a tomármelo todo con tranquilidad.

  2. Sin la ayuda inestimable de nuestros protectores políticos seríamos mucho más cordiales los unos con los otros, creo yo. Pero desde la obligatoria escuela, hasta la incesante y machacona publicidad nos adoctrinan en una forma de guerra continua de todos contra todos que llamamos sociedad moderna.

    Un saludo.

    1. Gracias piedra

      Bueno, lo que planteas enlazaría con una entrada reciente que hice sobre Hobbes y Rousseau: ¿somos malos o “nos hacen” malos? ¿por qué somos tan distintos del resto de animales? ¿Por qué hemos aceptado sin rechistar el discurso evolucionista sobre la maldad y egoísmo en la naturaleza como algo innato, explicable y casi deseable? Sólo basta contrastar el comportamiento de las “bestias” y el nuestro. A mi perro lo intentaron matar unos adolescentes con un botellazo, pero el que tiene que ir con correa es él… en fin, no sigo.

      Saludos,
      X.

  3. Yo no sé si realmente los perros y los gatos están más evolucionados espiritualmente que nosotros. Lo estén o no, no creo que sean inferiores a nosotros. Sería como decir que un alumno de universidad es mejor que un párvulo. Lo que sí es posible es que tengamos una capacidad mental superior a la suya, tampoco pongo la mano en el fuego por ello ya que los seres humanos tendemos a etiquetar como inteligente a aquello que tiene una inteligencia como la nuestra. En cuanto no somos capaces de apreciar esa inteligencia ya damos por supuesta su inexistencia, enseguida nos entregamos a la borrachera del antropocentrismo como si fuera indudable que nadie es mejor que nosotros.

    Sin más vueltas en el caso de que nuestra inteligencia estuviese más desarrollada, he oído en algún sitio algo que me parece bastante lógico y es que la mente que tiene el ser humano es una habilidad bastante más incipiente de lo que creemos, de ahí que a la mayoría nos domine, se mueva a menudo a su antojo y sea capaz, más de lo deseable, de crear monstruos. Se supone que es la última capacidad que hemos desarrollado (Instintiva, emocional y por último mental) y por eso quizá se nos va de las manos como a ese chiquillo al que arrastra su cometa nueva.

    Quizá no nos percatamos que aquello que hace nuestra mente, etiquetar su realidad y cortarla en trozos para hacerla más comprensible ante su incapacidad de abarcarlo todo, es justo eso: un truco útil pero sólo un truco. Los problemas nos vienen cuando confundimos el truco con la realidad, cuando confundimos el mapa con el territorio y nos enfadamos con el territorio porque no es como marca el mapa o intentamos modificarlo para que sea como el mapa.

    Creo que lo interesante de nuestros peludos compañeros es que aunque no puedan construir edificios con calefacción, ni canalizar agua nos enseñan que abusamos de nuestra fantástica herramienta y que para otros temas la simpleza, su simpleza es la mayor virtud.

    1. Gracias Pep

      Comparto mayormente tus reflexiones, y me quedo en particular con tu último párrafo. El espíritu es realmente simple; nuestra mente nos lleva lejos de nuestro verdadero ser y crea todos nuestros conflictos e infelicidades. ¿Te acuerdas de la película Wall Street? El tiburón de la bolsa Gordon Gekko le decía al novato Charlie Sheen: “Mira, si quieres un amigo, cómprate un perro”. Hay algo muy raro en nosotros.

      Saludos,
      X.

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