Autómatas en el manicomio

automataEs muy posible que un altísimo porcentaje de la población vea nuestra sociedad actual como un viaje emocionante hacia un mundo de progreso, modernidad, y superación de los males ancestrales de la Humanidad. Ahora se habla mucho de la aldea global, del poder liberador de los medios de información y comunicación, de la robotización, del transhumanismo, de la revolución transgénero, de los micro-chips, de la semi-inmortalidad, del imparable avance de las tecnologías hacia límites insospechados y un largo etcétera. Pero creo que ya unos cuantos consideramos que más bien vamos directos al fondo del pozo, a la destrucción del espíritu humano, a la mecanización y al control absoluto de nuestras vidas, quedando simplemente conectados a una insaciable maquinaria que se nutre de nuestras energías.

El caso es que no hace falta ser muy despierto para ver que todas las políticas oficiales (de izquierda a derecha) y los medios de comunicación nos quieren meter cuanto antes en ese mundo de perfectos autómatas –seres materiales sin ninguna voluntad que sólo responden a estímulos externos estandarizados– que cumplan sin rechistar los designios de los gobernantes. De hecho, si miramos hacia atrás en la historia, nunca antes los seres humanos habían estado tan controlados, fichados y esclavizados a un sistema de poder omnímodo, que hace todo lo posible para que estemos todos bien conectados… y totalmente desconectados a nuestro ser interior. Y finalmente, nos encontramos todos encerrados en un enorme manicomio donde la locura es salud, la paranoia es normalidad, el veneno es medicina, la tiranía es seguridad, la esclavitud es liberación, la degeneración es progreso y, en suma, la mentira es verdad. Yo por lo menos siento una terrible desazón cuando entro en un vagón de metro y veo a todo el mundo extasiado ante una pequeña pantalla (el móvil) o hipnotizado por la música que sale de unos cascos. Sólo veo autómatas[1].

julian_rose
Julian Rose

Pese a todo, hay gente que no se calla, que rompe la corrección política y que se posiciona de forma valiente contra este oscuro futuro cada vez más próximo. Por eso, una vez más, es para mí un placer y un honor adjuntar aquí un artículo del activista británico Julian Rose, que –como es habitual en él– no se muerde la lengua y dice las cosas por su nombre. En su alegato describe perfectamente nuestra condición de autómatas y nos hace ver que estamos instalados en una locura o sinrazón que quiebra nuestra humanidad más profunda. Para Rose, es fundamental que volvamos a nuestro origen, al lugar que nos corresponde, a la naturaleza. Aún estamos a tiempo de parar esto… o eso espero.

Cómo mantenerse cuerdo en un momento de creciente locura

Estoy sentado en la terraza de una pequeña cafetería-panadería junto a la Hauptbahnhof de Viena, la principal estación de trenes de la ciudad. Estoy de paso entre dos trenes, camino a Bruselas desde Cracovia, y observando la escena. El hormigón y el cristal se elevan por doquier en una absoluta conformidad neutra. Un Novotel[2] trata de hacerse visible entre los rascacielos, pero apenas se distingue de cualquier otra cosa. Un engendro de hormigón, cuadrado y sin rasgos.

Estamos a finales de agosto y son las ocho de la mañana. Un hombre con traje oscuro pasa por la amplia acera, con una Coca-Cola en una mano y dos bolsas marrones de sándwich en la otra. Los chemtrails cubren el otrora cielo azul. Alguien con pantalones cortos verdes y gafas oscuras está sentado en una mesa cercana mirando a nada en particular y fumando nerviosamente. Mientras tanto, los trenes se deslizan dentro y fuera de los andenes elevados de la estación, sus máquinas turbo-eléctricas rugen y se disipan a medida que van y vienen. Esta es la entrada de 2017 a la antigua Viena clásica.

b5architecture_exteriors001
Nuestro moderno y acogedor entorno laboral urbano

En mi mente, trazo los pasos del “perfecto hombre de negocios europeo” con su Coca-Cola estadounidense y sus sándwiches europeos estandarizados. Lo veo entrar en un gran edificio de oficinas y tomar un ascensor hasta el quinto piso y dirigirse a un cubículo de plástico blanco con escritorio y ordenador. Uno de los cientos de cubículos idénticos. Se sienta y enciende el módem, al tiempo que abre su botella de Coca-Cola. El resto, como dicen, es historia. Es la historia de un sueño capitalista moribundo. De aburrimiento, conformidad y estancamiento. Una mediocridad tan completa que puede confirmarse como locura. La esclavitud corporativa creada por el Gran Hermano.

Entonces, mientras estaba sentado en la mesa de este café, justo a las afueras de la estación principal Hauptbahnhof de Viena, reflexioné: estoy observando un pastiche, un cameo de lo que se llama “normalidad”, pero que prefiero llamar “locura”. El trabajo de oficina aparentemente inofensivo de 9 a 5 es donde millones de personas dedican una gran proporción de sus (preciosas) vidas. En realidad, y trágicamente, ya no son seres humanos, sino autómatas. Toman el mismo tren para trabajar todos los días de la semana laboral; o el mismo autobús, el mismo automóvil; la misma ruta. Hacen las mismas cosas cada fin de semana. Conocen a las mismas personas; miran las mismas películas que sus amigos; comen en los mismos restaurantes. Se les llama la “clase media suburbana”, pero eso significa poco o nada. Y poco o nada viene a ser la suma total de sus vidas.

George Orwell lo vio venir hace más de cincuenta años, describiéndolo perfectamente en la novela “1984”. Aldous Huxley también, en “Un mundo feliz”. Pero, ¿reconocemos esto? ¿Vemos hasta qué punto este ciclo distópico[3] de muerte diaria ha cautivado a la gran mayoría de la población de la sociedad occidentalizada de Estados Unidos y de Europa? ¿Comprendemos cómo este ritual cotidiano ha llevado a las personas a alejarse tanto de la Vida? Me lo pregunto.

Ya ves, la mano oculta de la opresión, cuya ambición es la dominación global total, depende del hecho de que todos aceptemos este comercio de esclavos como algo inevitable. Que no seamos capaces de ver esto representa una etapa avanzada de locura colectiva. Y debido a ello, todavía somos vulnerables a su atracción; especialmente aquellos de nosotros que pensamos que somos libres. Pero tal pensamiento es ilusorio; ninguno de nosotros está completamente libre de la presión ejercida por el patrón dominante del statu quo.

antenas
Torre de telefonía móvil

Después de todo, es lo que da forma a casi todo lo que vemos y hacemos todos los días de nuestras vidas. Nos grita –si estamos “vivos”– en el supermercado; en las gradas; en las calles de la ciudad; en las vallas publicitarias; en el mercado de la moda; en las pantallas de nuestras computadoras; en los periódicos, en la TV, en la radio; en la autopista; en el aeropuerto; en el hotel. Opera sobre nosotros de manera invisible a través del Wi-Fi, el teléfono móvil, las torres de telefonía móvil, los medidores inteligentes, los sistemas de navegación por satélite, las cámaras de vigilancia, la niebla tóxica eléctrica, la geoingeniería atmosférica, el horno de microondas, los alimentos modificados genéticamente y los plaguicidas, el agua clorada o fluorada, la botella de agua mineral de plástico, los tejidos de nanotecnología, etc. La lista sigue y sigue, pero creo que ya dejé claro mi propósito.

¿Todavía crees que estás libre de control mental? Escucha atentamente. Sólo quedan unos pocos entornos en este estado-nación postindustrial y en el mundo occidentalizado divido en bloques comerciales en los que aún puedes encontrar cordura. Pero deberás tener claro qué es la cordura para poder ubicarlos. Si todavía estás “vivo” y deseas seguir así, lo que necesitarás es el amparo de algún lugar donde el Gran Hermano aún no tenga un control total sobre el modo de vida. Donde todavía no se haya reemplazado la simple realidad por la realidad virtual. Una “zona libre de realidad virtual”.

Lo más probable es que no vayas a encontrar un lugar así en un entorno urbano. Los pueblos y las ciudades están siendo arrastrados como centros de esclavitud bajo las ambiciones de la Agenda 21 de trasladar poblaciones enteras a entornos totalmente anestesiados, 100% dependientes de los recursos controlados por las empresas. Es ilusorio imaginar que uno puede permanecer cuerdo en estas prisiones disfrazadas cosméticamente.

La forma de conservar tu cordura, tu alegría de vivir, tu alma sensible y tu resistencia a lo que desea atraparte es reencontrar tu conexión con la naturaleza: el entorno natural. Preferiblemente, una naturaleza no contaminada en gran medida; una naturaleza que todavía respire, que aún viva su predilección por la diversidad, la belleza y la propia expresión agreste.

arbol-reverenciante-ante-el-cielo
Un paisaje natural lejos de la influencia del mundo “civilizado”

Un ambiente donde aquellos que trabajan la tierra todavía lo hagan a la vieja usanza local, sin la imposición de pesticidas tóxicos y monocultivos que neutralizan el suelo. Lugares donde todavía se pueda encontrar un poco de verdadera sabiduría. Lugares donde tú mismo podrías absorber algo de esa sabiduría y comenzar tu propia ruta para tomar el control de tu destino y la máxima autosuficiencia. Libérate de los tentáculos estranguladores de un statu quo subversivo con su “culto a la conveniencia”. Un entorno en el que eliges cultivar la vida en lugar de la muerte. Quedarse con esto último implica contribuir a un sistema que conduce, inevitablemente, al colapso. Pero me temo que eso es lo que muchos de nosotros seguimos haciendo, hasta que encontremos la forma de liberarnos.

Álzate en defensa de la vida, pero hazlo en un lugar que ofrezca la oportunidad de establecer “arcas de verdadera independencia”. Lugares donde uno pueda ser dueño de sí mismo y donde pueda surgir una nueva resistencia desde cimientos fértiles y seguros. En algún lugar donde uno pueda ayudar a hacer brotar las semillas de una nueva sociedad. Te aconsejo que hagas este cambio pronto. Muy pronto.

© Julian Rose 2017

Fuente: http://www.julianrose.info/category/articles

Fuente imágenes: Wikimedia Commons / archivo del autor


[1] Véase al respecto el artículo de este blog sobre el moderno Homo imbecilis.

[2] Cadena internacional de hoteles implantada en casi todas las grandes ciudades turísticas del mundo.

[3] Contrario a utópico; se dice de un lugar imaginario donde la gente lleva una vida terrible y deshumanizada.

Anuncios

9 respuestas a “Autómatas en el manicomio

    1. Gracias por el comentario Pablo

      Tu preocupación parece obvia porque nos han dicho que el mundo es “insostenible”, pero date cuenta que la gran mayoría de la población mundial vive en ciudades, grandes o pequeñas, o megalópolis de varios millones de habitantes. La mayor parte de la Tierra está deshabitada. Hoy en día existen las tecnologías para convertir desiertos en vergeles (que se lo pregunten a los israelíes), Se puede hacer mucho en el campo y tener recursos de sobras para todos, y una parte de la población puede tener oficios especializados (esto ya pasó hace miles de años, en el neolítico). Lo que falta es la voluntad de volver a vivir de la tierra, en una existencia sencilla y autosuficiente, sin el control de un estado o de corporaciones (que vienen a ser lo mismo).

      saludos,
      X.

  1. Cada vez va a ser más difícil escapar, hasta que sea imposible; Un mundo feliz, el problema es que cada vez son menos los que quieren escapar, o los que piensan que hay algo de lo que huir y eso es lo que lo hace complicado, porque no se puede luchar solo contra el mundo.

    Un saludo.

    1. Gracias Piedra

      Bueno, supongo que son nuestros miedos (o comodidades) los que nos impiden dar el paso, todo lo vemos demasiado complicado, y más aún si tienes cierta edad, si eres urbanita de toda la vida, etc. Pero sí, se puede luchar solo contra el mundo, pero luego hay que afrontar las consecuencias de nuestra libertad y nuestras decisiones. Ellos son muy listos y están por la labor de apretar poco a poco, paso a paso, para que no te des cuenta y para que no explotes de golpe. Luego te ves como la rana escaldada en la olla, sin fuerzas para salir…

      Saludos,
      X.

  2. La idea es que nada es imposible, solo hace falta voluntad y un buen plan. Si quieres puedes. el problema es que has de renunciar a la comodidad de no pensar y vivir en la permanente incomododad rural mucho más satisfactoria que la “comodidad” del sistema. Los que entramos hace poco en los cuarenta nos es fácil vislumbrar otro mundo, el problema son nuestros hijos 2.0 . Que grandes esfuerzos han de hacer los padres para hacerles ver que otro mundo es posible. Si dejas todo en manos de la educación que reciben y demás estímulos externos, llámese móvil, consola, etc, estamos perdidos. La revolución empieza en uno mismo y en su casa. Saludos.

    1. Gracias Evaristo

      Completamente de acuerdo con tu comentario. Hazle ver a la gente (sobre todo los jóvenes) que han caído a un pozo y que no van a salir de ahí fácilmente. Bueno, en esto consiste el manicomio (o la cárcel): te hacen creer que estás en un hotel con todos los lujos. Lo que pasa es que este mundo tan “maravilloso” ha dejado de ser maravilloso para muchos porque no sólo no nos llena sino que nos repele profundamente. Es la anti-evolución. El problema es cómo aforntarlo y tomar decisiones tan valientes como las que propone Rose.

      Saludos,
      X.

  3. Bueno… dejando claro una vez más, que ni el pasado ni las sociedades no occidentales son precisamente unos paraísos, (y del pasado más inmediato de España sé bastante), siempre me ha interesado, desde ke sé algo, el tema de la autosuficiencia alimentaria, energética, monetaria, medicinal, habitacional, local…. la economía del km 0, la abolición de la obsolescencia programada, el fin de los monopolios… En fin, cosas de sentido común… Ha habido y hay algunas iniciativas con esa idea, pero las menos y muy débiles… ¡¡Ayyy….!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s