Mentiras y más mentiras climáticas

climate_change_conferenceAhora mismo el gran malvado de turno –sobre todo para los sectores izquierdistas y progresistas– es ese excéntrico multimillonario en funciones de presidente de los EE UU llamado Donald Trump, retratado por sus numerosas tropelías, amenazas, salidas de tono y fanfarronadas, siendo una de ellas la negativa a seguir los acuerdos climáticos de la ONU. Es el perfecto monigote nacionalista y ultra-conservador puesto ahí por la élite para dar prestigio a la ONU, a los ecologistas, a las feministas, a los globalistas y a los partidarios de un Orden Mundial único e inmediato. Un Orden que, por cierto, existe desde hace muchos siglos, sólo que ahora sería visible, oficial e incluso deseado por las masas.

Pero lo que nadie puede ocultar es que la agenda globalista ha sido extremadamente hábil en usar el espantajo del calentamiento global y el cambio climático para empezar a imponer mandatos y tendencias (“en aras de la sostenibilidad y en beneficio de la Madre Tierra”), que se acabarán adoptando en todos los países, más tarde o más temprano. Y aquí tendríamos desde nuevos impuestos verdes hasta múltiples medidas políticas y económicas, aplicables a campos tan diversos como la energía, el medio ambiente y la contaminación, la movilidad, el urbanismo, la alimentación, el consumo, la sanidad, las prácticas financieras, etc. Todo ello por no hablar de los proyectos de geoingeniería, así como los de ingeniería social, encaminados a un control estricto de toda la población planetaria, con el objetivo último inconfesado de practicar una política eugenésica global.

En este blog ya he expuesto en reiteradas ocasiones que ni existe “un amplio consenso científico” sobre este asunto ni los argumentos alarmistas tienen la más mínima validez empírica. Así, miles de científicos honestos se han negado a secundar el fraude de la religión ecologista simplemente por la notoria falta de pruebas científicas, aun a riesgo de ser anatemizados, marginados o perseguidos. Lo que ocurre es que estas voces disidentes –que no son pocas ni carecen de prestigio y experiencia– no llegan a la población o no son tenidas en cuenta. Por tanto, a efectos prácticos, esos críticos “no existen” y la gente sigue creyendo en la ciencia oficial como si se tratase de una nueva religión, y obedecerá ante el peso de dicha ciencia. Entretanto, desde medios ecologistas e instituciones públicas se ha llegado a pedir la persecución de los escépticos (considerados peligrosos negacionistas) y de los contaminadores por “crímenes contra la Humanidad”.

propaganda_AGW
La propaganda alarmista

El caso es que los medios bombardean de tal modo al ciudadano que éste ya ha aceptado el cambio climático como algo real, amenazante y pavoroso, y se tragará sin rechistar todo lo que venga detrás, simplemente para salvar el planeta, la biodiversidad e incluso la propia especie humana. Y ya pueden hablar de democracia, que ninguna medida de importancia derivada directa o indirectamente de la agenda climática será puesta a debate (imparcial) y votación de los ciudadanos. Como es habitual, sólo se somete a votación popular lo que está perfectamente controlado y preestablecido.

No obstante, no por ello debemos bajar los brazos y admitir el peso de la Gran Mentira. Por ese motivo, permítanme que les recuerde brevemente los dos elementos esenciales en que se basa toda la histeria del alarmismo climático:

  1. Ahora hay un evidente (y peligroso) cambio climático[1]. Pues claro, ¿cómo refutar eso? El clima no es perfectamente estable, sino que evoluciona en sus estaciones y según las regiones del planeta, y a gran escala oscila a través de periodos regulares e irregulares que duran décadas, siglos o milenios, pasando de unas situaciones a otras, con más o menos cambios en las temperaturas, las precipitaciones, etc. Ningún especialista serio discute esto. Decir que “hay cambio climático” es como decir que la Luna cambia de fases. El problema es que nos quieren hacer creer que la Luna siempre ha sido llena y ahora empieza a menguar ¡Horror! ¿Qué está pasando? ¡Se acaba la Luna! Es algo tan simple como tomar un breve periodo de tiempo y extrapolarlo como si fuera una “totalidad”. La vieja táctica de la parte por el todo. En cuanto al “peligro”, la Tierra lleva millones de años atravesando situaciones climáticas extremas, glaciaciones, tremendas catástrofes naturales, impacto de asteroides, desaparición de miles de especies animales y vegetales, etc. y la vida sigue…
  1. Los cambios climáticos se deben a la acción del hombre (por la emisión industrial de dióxido de carbono). Es una tesis muy similar a lo anterior, tomar la parte por el todo; esto es, relacionar los cambios en el clima sólo a partir de una variable (los gases invernadero y en particular el CO2), cuando los expertos afirman que hay múltiples factores que impactan en el clima, siendo la acción del Sol posiblemente el agente más importante, con diferencia, en los grandes ciclos de cambio. Y como detalle no poco importante, ocultado por los calentólogos, el CO2 supone una ínfima parte del total de los gases invernadero, y dentro de esa exigua porción, el CO2 de origen humano es un porcentaje bastante pequeño. Finalmente, tampoco han podido demostrar que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera (por emisiones humanas o de origen natural) provoque una subida proporcional de las temperaturas[2]. Esto es, no hay ninguna relación causa-efecto, e incluso algunos expertos apuntan a que podría ser lo contrario (el aumento de temperaturas provoca a posteriori un aumento del CO2 en la atmósfera).

No obstante, la parte más malévola de las mentiras de los calentólogos es sin duda la manipulación rastrera de la información ofrecida al público en forma de predicciones a futuro. Ya expuse en artículos anteriores que se habían tergiversado y ocultado datos[3], simplemente para casar la teoría con la observación de la realidad. Pero…¿qué realidad? El alarmismo climático no observa la realidad del presente, sino la del futuro. Y aquí tenemos el quid de la cuestión: es imposible experimentar con una “realidad ficticia”, no existente aún, no comprobable ni contrastable. Ningún científico trabaja con entelequias; bueno, los calentólogos sí.

Lo que han hecho los apóstoles del calentamiento global ha sido crear una falsa ciencia basada únicamente en predicciones o proyecciones construidas a través de modelos de tipo matemático-estadístico. Esto es, en vez de dedicarse a la observación empírica del entorno, se han puesto a jugar con el clima en el papel de augures, y eso teniendo en cuenta que las habituales predicciones de los metereólogos a pocos días vista ya son dudosas. E incluso llevan años estudiando fenómenos climáticos regulares como el Niño, y siguen fallando miserablemente en sus predicciones.

stick_mann
La famosa gráfica (manipulada) de las temperaturas de M. Mann (“stick de hockey”)

¿Qué ocurre aquí? Pues que como estamos en plena era informática, queda muy bien meter miles de datos en el ordenador y extrapolar luego unas conclusiones inapelables. “Como ahora tenemos esto, dentro de 50 ó 100 años podemos esperar más de lo mismo y aumentado.” Otra vez idéntico mecanismo: se toma una pequeña parte, se modifica, se maquilla y se la convierte en “verdad total”. Después se vende a la población como “ciencia empírica”, cuando en realidad es un truco de prestidigitador, pura magia, ilusionismo, sandeces… nada que ver con la ciencia real. Los expertos serios ya hace tiempo que han desmontado esos modelos estadísticos –basados en la ignorancia, la especulación y la manipulación– porque no tienen ninguna fiabilidad científica y sólo responden a una agenda política predeterminada. Y es tan grande el boquete que, como desvelé en un reciente artículo, los calentólogos han tenido que admitir al fin en un documento científico que se equivocaron en sus predicciones a corto plazo, si bien continúan manteniendo sus amenazas a medio y largo plazo.

IPCC
Emblema del IPCC, de las Naciones Unidas

La cosa es tan grave que ya en 2013 un grupo de científicos expertos en la materia, ante el bochornoso informe del IPCC (Organismo de Naciones Unidas para el cambio climático), pidió que tal organismo –político, aunque revestido de un aire científico– fuera disuelto y los responsables del alarmismo climático fueran procesados y encarcelados por estafadores. En dicho informe se decía, entre otras cosas, que a pesar de llevar 16 años sin constatar un aumento significativo de las temperaturas globales, “los seres humanos eran los culpables del calentamiento global en un 95%”. Una científica, la Dra. Judith Curry[4], se indignó por esta arbitrariedad y preguntó de dónde sacaban ese porcentaje, pues el IPCC no lo aclaraba explícitamente, tras lo cual pidió el cierre inmediato del IPCC. A su vez, Richard Lindzen, profesor de metereología y también crítico con el IPCC, dijo que este organismo se había hundido a un nivel de incoherencia “hilarante”. Y como es natural, ustedes no verán ni oirán nada de esto en los informativos, que son la voz de su amo.

No obstante, buscando un poco en Internet, no es muy complicado encontrar un largo y significativo historial de proyecciones y predicciones climáticas catastrofistas desde finales del pasado siglo, muchas veces vendidas por líderes políticos. De este modo, sólo con un breve repaso de la hemeroteca científica y periodística, vemos hasta qué punto se mantiene a la población mundial bajo un estrés constante, aunque después “donde dije digo digo diego”, o sea, que las palabras se olvidan o se disfrazan para que no se les vea el plumero. Como suele pasar en tantas profecías, se da mucho bombo a la predicción y si luego falla, ya nadie se acuerda del estafador de turno. Esto es lo que ha pasado con los apóstoles del cambio climático, para los cuales la verdad no importa (porque no la tienen); sólo cuentan las consignas repetidas machaconamente una y otra vez. Por supuesto, esto no es información, sino desinformación, o para ser más exactos, pura propaganda.

En fin, sólo a título de muestra, incluyo a continuación algunas de esas predicciones apocalípticas (la mayoría de ellas pura retórica, como se puede apreciar):

  • En 1989, Noel Brown, un funcionario ambientalista de Naciones Unidas, afirmó en la prensa norteamericana que todas las naciones serían barridas de la faz de la Tierra por la subida de los mares si para el año 2000 no se había revertido el calentamiento global. No hacen falta comentarios.
  • En 1992 un colectivo de 1.700 científicos firmó una carta advirtiendo del peligro de un colapso masivo social y ecológico si no se hacía nada para contener la superpoblación, la contaminación y en última instancia la sociedad capitalista. Han pasado 25 años… y esto más bien suena al conocido mensaje eugenésico del Gran Hermano comunista-ecologista. Y por cierto, este mismo 2017 otro numeroso grupo de científicos ha firmado una carta casi idéntica, por si no nos habíamos enterado. Habrá que esperar una tercera carta, de aquí a unos cuantos años.
  • En 2002 el ecologista George Monbiot escribió en el periódico inglés The Guardian que en tan sólo 10 años el mundo se enfrentaría a un dilema: o la agricultura se dedicaba a alimentar a los animales del mundo o bien se dedicaba a alimentar la población humana mundial; se había de escoger una de las dos opciones. Según datos de la propia ONU, en 2002 había en el mundo unos 930 millones de personas víctimas de desnutrición, pero en 2014 la cifra había bajado a 805 millones. Y se sigue alimentando a los animales…
  • proyeccion_GISS
    Estadística “proyectada” frente a datos reales

    El modelo climático del GISS (Goddard Institute for Space Studies) preveía para el periodo 2003-2009 un notable aumento de la temperatura de los océanos, alrededor de los 5º C. Según un estudio posterior del científico de la NASA John Willis, basado en observaciones reales, la temperatura oceánica durante ese tiempo bajó aproximadamente medio grado.

  • Hace diez años (2007) la ONU alertó que en los siguientes ocho años habría un peligroso aumento de 2º C (o más) de las temperaturas globales. Los datos ya han desmentido de sobra esta predicción.
  • En 2007 el responsable máximo del IPCC, Rajendra Pachauri, aseguró que si para 2012 no se habían tomado las medidas precisas, ya sería demasiado tarde (para parar el calentamiento). En su opinión, en los siguientes dos o tres años se debían tomar las medidas que determinarían nuestro futuro. Aquí estamos en 2017.
  • El príncipe Carlos de Inglaterra –fervoroso ecologista– predijo en 2009 que en un plazo de 96 meses (ocho años) el calentamiento global haría que el planeta fuese “inhabitable”. Ya han pasado esos ocho años.
  • En 2009, año de la cumbre climática de Copenhague, Elizabeth May, la líder del partido verde de Canadá, dijo que “tenemos sólo horas para actuar, a fin de revertir un tsunami a cámara lenta que podría destruir la civilización como la conocemos.”
  • También en 2009, el Primer Ministro británico, Gordon Brown, afirmó en la BBC que sólo tenían 50 días para salvar al mundo del calentamiento global y que no había “plan B”. Terrorífico.
  • Y en el mismo año, el científico calentólogo James Hansen (de la NASA) aseguró que la administración Obama “sólo tenía 4 años para salvar la Tierra”.
  • En 2014 la cumbre de la ONU sobre el cambio climático afirmó solemnemente que era “la última oportunidad” para negociar acuerdos que permitieran la contención del calentamiento humano por debajo de los 2º C. Pero al año siguiente, en la cumbre celebrada en el Vaticano con los líderes mundiales y el Papa (especialmente beligerante en esta cuestión), se repitió también que era “la última oportunidad”. ¿Cuántas más últimas oportunidades nos esperan?
  • En 2014, el Ministro de Exteriores francés Laurent Fabius aseguró que sólo quedaban 500 días “para evitar el caos climático”. Ya han pasado de largo esos 500 días… ¿O a qué caos se refería?

Todo esto debería hacer reflexionar a las personas, para que vean de una vez por todas que la ciencia está lejos de ser neutral, aparte de ser más o menos discutible, incluso en materias duras (las ciencias naturales). Pero puestos a hablar de método científico, es oportuno recordar que cuando una determinada hipótesis o teoría propuesta es incapaz de arrojar los resultados esperados a través de la experimentación debe desestimarse inmediatamente. Dicho de otro modo, la ciencia rigurosa –para poder avalar la teoría propuesta– exige que tal teoría arroje predicciones exactas de los fenómenos observables en el mundo real. Nada de esto ocurre en la ciencia climática de los calentólogos, básicamente porque… no es una ciencia.

En definitiva, estamos ante una campaña masiva de terror y mentiras a partes iguales, sin que el ciudadano medio tenga elementos de juicio para valorar lo que se le está imponiendo. De hecho, el cambio climático es sólo un subterfugio o una excusa –bien montada y publicitada– para emprender la política definitiva del Gran Hermano a escala global. No todo de golpe, por supuesto, para no abrumar y provocar reacciones contrarias, pero es la vieja historia de la rana metida en la olla, con un agua que se va calentado poco a poco. Nada grave, percibe la rana, hasta que la cosa se va poniendo cada vez más fea y acaba escaldada.

Epílogo

Dicho todo esto, aún hay algo más inquietante. El pasado año asistí en Barcelona al Primer Congreso sobre chemtrails que se hacía en España, en el cual uno de los ponentes –aparentemente bien informado– aseguró que hoy en día existe la tecnología para modificar o manipular el clima a cierta escala, y puso como ejemplo el frenazo atlántico de los frentes de lluvias que deberían llegar a la Península Ibérica, pero que no llegan, lo cual produce a su vez una gran sequía. (¿Qué está ocurriendo aquí desde hace ya muchos meses?) Estaríamos hablando pues de una especie de agresión climática, y todo lo expuesto en este artículo se tendría que replantear de arriba abajo. Lamentablemente, no dispongo de argumentos contrastados para validar o refutar estas serias afirmaciones, que entrarían dentro del terreno del más puro conspiracionismo.

© Xavier Bartlett 2017

Fuente imágenes: Wikimedia Commons


[1] A decir verdad, durante bastante tiempo fue calentamiento global, pero como la evolución de las temperaturas no acompañaba (más bien indicaba una tendencia contraria), han metido en la nevera este término y se han quedado con el cambio climático.

[2] En la época de fuerte industrialización mundial a partir de combustibles fósiles (entre 1940 y 1970), los niveles de CO2 aumentaron mientras se producía una bajada notable de las temperaturas.

[3] Esta práctica tiene un claro origen político, pues se ha probado que la administración Obama obligó a la NASA a manipular estadísticas y datos oficiales para corroborar la teoría del calentamiento global.

[4] Judith Curry es presidenta de la Escuela de la Tierra y Ciencias Atmosféricas en el Instituto de Tecnología de Georgia (EE UU).

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7 respuestas a “Mentiras y más mentiras climáticas

  1. Magnífico artículo, Xavier, como siempre. Por desgracia, las mentiras están tan extendidas, tan bien difundidas y han sido tantas veces repetidas, que la mayoría acepta como totalmente cierto lo que les han contado sin cuestionárselo y te miran “raro” si te atreves a hacer algún comentario en contra del cambio climático antropogénico. El trabajo de propaganda realizado por los amos del mundo, con todos los recursos que tienen a su alcance, ha conseguido su propósito. Yo misma me sentí durante un tiempo “responsable” por lo que le pasaba al planeta y firmaba campañas promovidas por “Avaaz” para frenar el cambio climático. Luego supe lo que era la disidencia controlada y que George Soros estaba detrás de esa organización, dejé de formar parte de esa masa manipulada y empecé a buscar información “no oficial”. Lástima que la gran mayoría se conformen con las “verdades” vertidas desde los telediarios y los periódicos de gran tirada, que, cómo no, pertenecen o están subordinados a esos mismos amos que hacen planes para reducir la población y se hacen cada vez más poderosos a costa del sufrimiento del resto.

    1. Gracias amiga Netmel

      Bueno, yo también estuve en una ONG crítica con los gobiernos y sus abusos y creí que era independiente. Asimismo, compré las bondades de la ecología hace años y creí que había “visiones alternativas”. No las hay; está todo controlado y pagado por la misma gente. Tienen a sus “malos” y sus “buenos” y esperan que nos apuntemos a una u otra tendencia. Pero uno acaba desarrollando un sexto sentido para destapar a toda esa gente supuestamente “anti-sistema”; tarde o temprano se les ve el plumero. La falsedad, la mentira y el odio producen una vibración muy baja que podemos captar como algo hostil a nuestro espíritu, aunque te lo vendan con una bonita cara.

      Saludos,
      X.

  2. Completamente de acuerdo. Fíjate que ya no hablan de disminuir las emisiones a plazo sino directamente de bajar 2 grados la temperatura media en 10 años. Pura mentira para tontos.

  3. Empiezo a preocuparme, de nuevo estoy de acuerdo con todo lo que aquí se dice, mmmm.

    En el epílogo hablas de posibles agresiones climáticas y que eso estaría dentro del conspiracionismo. Bueno, pensemos que en Vietnam, se usaron armas climáticas y que en el 76 se firmó un tratado de prohibición del uso y la investigación de este tipo de armas. Prohibición que pone en evidencia que se debe estar investigando a más no poder, pero además solo se prohíbe en el ámbito militar, no en el civil, ¡ja!

    Y si hasta hace poco no se reconocía la geoingeniería como algo real, no hace mucho los propios gobiernos han reconocido su existencia y su uso, pero por supuesto, “por el bien de la humanidad”

    https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=7&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjpm_OE84fYAhWLshQKHSoEAAQQFgg9MAY&url=https%3A%2F%2Fwww.icrc.org%2Fes%2Fdownload%2Ffile%2F3641%2F1976_enmod.pdf&usg=AOvVaw14vkQMWWY_sFmGWh0iG9H_

    https://geoengineeringcrimes.wordpress.com/2016/01/28/1978-convencion-enmod-sobre-la-prohibicion-del-militar-y-otro-uso-hostil-de-tecnicas-de-modificacion-ambiental/

    Saludos.

    1. Gracias por tu comentario

      Bueno, precisamente había oído hablar que los gobiernos, y la ONU, justificaban el uso de tal geoingeniería para “combatir el cambio climático”. La verdad es que no tengo mucho conocimiento del tema, pero en aquel congreso dieron a entender que esas prácticas (como los chemtrails) eran precisamente las que ponían en peligro la vida sobre el planeta, la salud humana, etc. O sea, te dicen que hay un “germen” peligroso -que no existe- y para combatirlo te van a poner una inyección (de veneno). Si los tiros van por ahí, apaga y vámonos.

      Saludos
      X.

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