¿Crisis? ¿Qué crisis?

Grandma Stick Cat Shop Old Age PovertyLos gobernantes que velan por nosotros nos dicen por activa y por pasiva que la famosa mega-crisis que estalló hace ahora una década ya ha acabado o está en sus últimas y que todo va viento en popa. No es esta la percepción que tiene la mayoría de la gente, sobre todo cuando ven la dura realidad del día a día, el desánimo, el creciente coste de la vida, la precariedad, la pobreza y la falta de perspectivas.

Y en este punto uno se puede preguntar qué hacen los políticos –aquellos que supuestamente nos representan– para evitar las crisis y todo el drama humano que conlleva. O al menos para capearlas y salir de ellas cuanto antes. Bueno, les voy a revelar la cruda verdad: nada. Y no hacen nada porque ese es su papel o función. En otras palabras, mientras los de arriba mandan de facto, ellos disfrutan de sus cargos y prebendas y se esmeran en su verdadero cometido: controlar a la población y saquearla mediante impuestos para beneficio de los amos del mundo.

Claro que luego vienen los expertos analistas y economistas para decirnos que las crisis son inevitables, que son cíclicas, que forman parte del sistema, e incluso que son culpa nuestra. ¡Y una porra! Las crisis no tienen nada de “naturales”, ni “azarosas” ni “inevitables”. Antes bien, son perfectamente calculadas, planeadas y ejecutadas en un país o en todo el mundo a gusto de los que tienen las riendas de la situación. En la práctica, cualquier crisis económica-financiera funciona a partir de unos mismos mecanismos que se repiten una y otra vez ante la pasividad y la estulticia de la población, que no entiende nada de nada, hipnotizada por la jerga de los gurús y las mentiras oficiales.

En fin, ya lo expuse en algún artículo previo, pero para recordar al menos los datos esenciales, explicaré brevemente cómo funcionan las cosas en la confusa esfera económica-financiera y cómo se construyen artificialmente las crisis. Es terriblemente simple, como la clásica historia del traje invisible del emperador desnudo; pero nadie quiere (o se atreve) a decir ni media palabra.

billetes
Los billetes: “vales” emitidos por los bancos, no por los gobiernos

Todo empieza con la gigantesca farsa o estafa del dinero. Realmente, esta es la madre del cordero. El dinero, en teoría, debería representar simbólicamente la riqueza (bienes y servicios) pero desde hace muchos siglos se ha convertido en un falso bien en sí mismo, sin ningún valor real intrínseco. Así, de la moneda en metales preciosos se pasó a monedas en metales “no tan preciosos” y luego a los billetes, pagarés, cheques, letras u otras fórmulas sobre papel que en principio representaban el dinero real. Todos esos documentos son como vales que deberían estar respaldados por algo tangible. Antes existía aún el llamado patrón-oro como justificante, pero desde el siglo XX dicho patrón fue eliminado; el sistema ya no se sintió obligado a fingir más. Así llegamos a lo que pasa hoy en día: el dinero electrónico o el de las tarjetas es una pura entelequia, que subsiste por la fe de los pobres creyentes en el sistema (corrupto). Esto es, mientras la gente confíe en los vales –en el formato que sea– que ellos crean y distribuyen, el sistema se mantendrá indefinidamente.

Desde tiempos inmemoriales, una casta se adueñó del privilegio de guardar, gestionar o acumular dinero –bienes reales– y administrarlos en su beneficio, creando el llamado “negocio bancario”. Los miembros de esta casta se dieron cuenta de que se podían quedar con las riquezas reales mientras daban a la gente “sustitutos de riqueza”, vales ficticios que no representaban bien alguno. Así, para obtener beneficio no tenían más que “inflar” un papel que ellos mismos emitían, más los llamados intereses. Desde esta posición empezaron a crear los grandes bancos privados y luego los bancos nacionales (también privados, pero con aspecto público), con lo cual pasaron a controlar los estados, a los que “prestaban” su dinero criminal. A cambio, exigieron el control de la economía del país y la restitución del dinero prestado –con sus correspondientes intereses– mediante una política estatal de altos impuestos sobre toda la población, con especial énfasis en el llamado “impuesto sobre la renta”.

The Federal Reserve Building
Sede central de la Reserva Federal, Washington (EE UU)

En resumidas cuentas, los bancos –y sólo los bancos– tienen la potestad suprema de crear dinero (o sea, imprimirlo) y de hacerlo circular (mediante el préstamo o crédito). Este privilegio es el que hace que todo el dinero existente en la actualidad sea en realidad dinero-deuda. Esto es, cuando un banco, central o comercial, presta dinero cada día a un estado, a una empresa o a un particular no presta nada. Todos los registros, dinero en efectivo, cheques, pagarés, transferencias, etc. son deuda, pues detrás no hay nada que los sustente. Dicho de otro modo: a cambio del trabajo, esfuerzo o energía de las personas, los bancos no entregan… nada. Pero exigen que se les devuelva “lo que les pertenece” más los intereses, por haberte hecho un gran favor.

Pero ¿cómo puede la élite financiera provocar las crisis? No importa en absoluto cómo vaya la actividad económica, pues el control del dinero prevalece sobre todo lo demás. Lo que sucede –lo que se provoca conscientemente– es un proceso artificial de inflado y desinflado. Primero se concede dinero barato a todo el mundo mediante crédito o préstamo para “calentar” la economía y promover el consumo desaforado, por encima de las posibilidades de personas, empresas o gobiernos. Este es el proceso de entrar en deuda, basado en una falsa euforia de bonanza económica. Luego, los amos del negocio bancario deciden que ya está bien, que todo el mundo está endeudado hasta las cejas y entonces cierran el grifo de golpe. Ya no conceden crédito ni préstamo; se retira el dinero del mercado y se produce una situación de quiebra para las familias, las empresas o los estados. El último paso es que los bancos se quedan con todo e imponen condiciones y restricciones vía sus lacayos políticos.

Por tanto, ya es del todo insostenible la tan cacareada independencia o representatividad del poder político. Los políticos no representan al pueblo, por mucho que se sometan a votación. Son cómplices o socios del gran poder fáctico del dinero y las finanzas, o cuando menos son meros vasallos que aceptan lo que hay. No obstante, algunos escasos políticos han advertido a lo largo de la historia de la preeminencia de dicho poder y le han hecho frente para reivindicar su capacidad de acción o decisión. Lamentablemente, lo que ha ocurrido es que dichas voces –de un modo u otro– han sido acalladas o ignoradas y las cosas han seguido como siempre. Pero véase como ejemplo, la reacción de un destacado político, ni más ni menos que un presidente de los EE UU:

“El poder del dinero es un parásito de la nación en tiempos de paz, y conspira contra ella en tiempos de guerra. Es más despótico que las monarquías, más insolente que las autocracias y más egoísta que las burocracias. Veo en el corto plazo una crisis aproximándose que me inquieta y me hace temblar por el futuro de la nación: las corporaciones han sido entronizadas, una era de corrupción en los más altos cargos le seguirá. El poder del dinero intentará prolongar su reinado trabajando entre los prejuicios del pueblo hasta que la riqueza sea acumulada por unas pocas manos y la república sea destruida.”

Abraham Lincoln, 1865

¿Les suena esto de algo?

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Islandia no se resignó a ser aplastada por la deuda provocada criminalmente

Por supuesto, una vez entrados en la crisis, los estados corren a salvar los bancos (que salvo contadas excepciones no perecieron en 1929 ni en 2008) mientras que aplican recetas de austeridad y mayor control sobre la población, sin que falte la subida de la presión fiscal. Sólo en Islandia la población decidió no resignarse y enfrentarse al poder establecido. La situación en 2008 era dantesca porque los tres grandes bancos del país fueron a la quiebra y el estado estaba en bancarrota, con una deuda externa nueve veces superior al PIB. Por todo ello, el gobierno hubo de recibir un préstamo del FMI para capear el temporal, pero los islandeses se sublevaron y mediante protestas populares exigieron que se convocara un referendo sobre el pago de la deuda, y el resultado fue un NO rotundo. En 2009 se anticiparon las elecciones y el gobierno entrante creó una comisión para analizar qué había sucedido y depurar responsabilidades, lo que finalmente llevó al procesamiento y encarcelamiento de algunos banqueros. Tras los hechos, la primera ministra de Islandia, Jóhanna Sigurðardóttir, declaró lo siguiente: “Los bancos privados fracasaron, el sistema regulador fracasó, los políticos fracasaron, la administración fracasó, los medios fracasaron y la ideología de un mercado libre y desregulado fracasó por completo”. Sobran los comentarios.

En fin, ya sabemos lo que pasó en nuestro país, con la enorme burbuja inmobiliaria sustentada en la mera especulación, avaricia y corrupción, tanto en el ámbito privado como en el público. Era el mismo fenómeno que ocurría en casi todo el mundo occidental –la misma estrategia global– y pese a que los más despiertos ya sabían que iba a estallar, los poderes públicos no hicieron nada por controlar o detener el proceso; antes bien, dejaron hacer y se apuntaron a la vorágine. Si alguien cree que el enorme gasto en infraestructuras inútiles que endeudó totalmente a las administraciones (locales, autonómicas o central) fue un error de cálculo o una mala gestión, es que todavía no ha entendido nada. Se dieron instrucciones para que se procediera de ese modo, con el inestimable acicate de la corrupción, para sacar tajada política y económica de todas las operaciones. En suma, una cadena de pelotazos que iba desde el más poderoso al pequeño propietario que quiso hacer su particular negocio especulativo con su terreno o vivienda.

Para finalizar esta reflexión, y a fin de ilustrar de modo visual esta debacle, me permito incluir seguidamente dos archivos Powerpoint para descarga. El primer de ellos es una explicación simple en clave humorística (“con burros”) de cómo funcionó aquí el mecanismo del pelotazo, la creación de la crisis y la reacción de las administraciones ante el desastre. El segundo es una lograda y sarcástica recopilación de unas cuantas iniciativas constructivas de las administraciones (en muchos casos, auténticos mamotretos) que acabaron de endeudar al país con sus obras faraónicas, que en su mayor parte eran completamente innecesarias. Pero había que generar una gigantesca deuda pública… y eso sí lo lograron con éxito.

Crisis_espanola_explicada_con_burros

ESPAÑA+PA..

© Xavier Bartlett 2018

Fuente imágenes: Wikimedia Commons

 

 

 

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7 thoughts on “¿Crisis? ¿Qué crisis?

  1. Pero la pipeta, y yo que creí que era un loco suelto en el mundo. Por fin uno que dice las cosas como son.

    Una pena que no tengas millones de seguidores y que esos millones estén detrás de bodrios como los de Taylor Swift o Germán Garmendia.

    No voy a decir cómo es que estoy enterado de qué va este mundo porque no es muy popular y se presta a la burla fácil. Solo diré que sé bastante por haber leído un libro que ya me lo anticipó, y tiene detalles minuciosos de qué es lo que pasó, qué es lo que está pasando, dónde estoy parado y hacia dónde se dirige todo.

    Saludos.

    1. Gracias Marcelo por tu comentario

      Bueno, si quieres compartir lo que sabes con los escasos lectores de este blog, este es es lugar adecuado. Ya te podrás figurar que tocando los temas que toco (además, con serenidad, rigor y respeto, o al menos eso intento) no voy a ser un “trending topic” ni voy a tener millones de seguidores. Pero la cantidad no hace la calidad, modestia aparte.

      Saludos,
      X.

  2. Recomiendo el libro de Leonardo Wild,El dinero o la vida.Que con mucho esfuerzo la asociacion: Zuhaizten Autodidakta a reeditado.Entre otras cosas nos explica de como el dinero para mantener su valor, a de ser escaso y el gran papel que juegan los pobres en todo esto….Gracias Xavier.

    1. Gracias Ismael

      La verdad es que hay varios libros de gente seria y rigurosa que han destapado todas estas vergüenzas sobre el papel criminal de los bancos en el control de la economía y las finanzas gracias a su “dinero”, que es en realidad un sistema de esclavización de toda la población. Hasta que la gente no entienda que el poder político y el financiero van de la mano no se podrá hacer nada. Lamentablemente, las personas no pueden entender que esto no una cuestión de política o de economía sino de control mental masivo y de anulación de la conciencia. Demasiado simple para ver lo evidente.

      Pero yo, la verdad, no espero mucho de los seres humanos. Mira lo que ha pasado en Cataluña; los independentistas, bien instalados en el poder y la poltrona, han engañado y manipulado al pueblo, a sus propios votantes, les han dado por… ahí, han hundido la economía del país, y la gente los ha seguido votando masivamente. Y aún esperan que venga su “salvador” ¿Tú entiendes algo? Vamos a dejarlo aquí.

      Saludos,
      X.

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