Matrix: un camino iniciático

Introducción

matrix_posterEn los inicios de este blog, allá por 2013, ya dediqué un amplio artículo a la cuestión de la otra realidad, o el clásico mito de la caverna de Platón, que había tenido su última revisión en la película de culto Matrix (1999), protagonizada por Keanu Reeves, Laurence Fishburne y Carrie-Anne Moss, y que luego fue completada en 2003 con otras dos entregas para cerrar una trilogía. En dicho documento abordé extensamente los muchos paralelismos entre el relato de Platón y el argumento de la película, con un mensaje de fondo bien claro: no vivimos en el mundo real, sino en un sucedáneo de realidad de muy baja intensidad, que nosotros mismos proyectamos a partir de las señales eléctricas que los sentidos pueden captar y el cerebro puede descodificar.

Además, se daba en ambas alegorías el mismo sentido trágico a esa falsa percepción, una especie de prisión en el cual ejercemos el papel de reos o esclavos (en el caso de Matrix, víctimas de una especie inorgánica depredadora). En suma, es el tema clave de la falsa realidad material, que no es precisamente nuevo, pues los textos sagrados sánscritos de la India ya nos hablaban de Maya, la gran ilusión en la cual estamos atrapados, y que actualmente los científicos más avanzados[1] reconocen como algo factible, en forma de una simulación o realidad virtual holográfica.

Pero realmente la película Matrix nos aporta mucho más y con el paso del tiempo se han ido descubriendo nuevas lecturas, mensajes y enseñanzas, que –como nos tiene acostumbrados Hollywood– se camuflan sutilmente debajo de la ficción, de tal modo que llegamos a la auténtica paradoja de que la realidad es en el fondo una gran ficción, mientras que la supuesta ficción representa a la realidad subyacente. Así, no es exagerado afirmar que Matrix nos ofrece en su narrativa un inequívoco pasaje a un viaje iniciático orientado al descubrimiento de una cierta realidad interior. Este largo viaje posee calculadas dosis de mitología, religión, espiritualidad, esoterismo y simbolismo, e incluye temas propios de los misterios y las tradiciones de la Antigüedad, que van desde Egipto hasta la India pasando por Grecia o la tradición gnóstica. Algunas de estas huellas iniciáticas dejadas por los directores y guionistas –los hermanos Andy y Larry Wachowsi– son bastante obvias y otras no tanto; a veces son detalles casi insignificantes, de escasísima duración en pantalla, pero que no pasan desapercibidos para un iniciado o al menos un buen conocedor de las materias antes mencionadas[2].

Lo que viene a continuación es un compendio de mis propias observaciones personales más otras tantas aportaciones que he hallado en Internet, aunque debo reconocer que cuando vi la película en el cine –allá por el año 2000– no tenía ni idea de ese trasfondo y simplemente me pareció una lograda película de ciencia-ficción. En este tiempo, la película no ha cambiado, pero yo –al igual que muchas otras personas– sí.

El aspirante a iniciado

Vayamos pues a desmenuzar la película. En primer lugar, tenemos obviamente la figura del futuro iniciado, aquel que va a emprender el viaje interior desde la presente ignorancia u oscuridad hacia la luz del conocimiento verdadero. Así, se nos presenta un individuo que intuye que algo va mal o que no cuadra en el mundo, lo que le produce una cierta inquietud. Este personaje es el informático[3] Thomas Anderson, que como hacker emplea el alias Neo, teniendo ambas identidades dos potentes connotaciones. Por un lado, el nombre Thomas representa a Santo Tomás, el apóstol incrédulo que luego creyó, y el apellido Anderson quiere decir “hijo de Andrés”, que si nos remontamos a su origen griego significa “hijo del hombre”. Por otro lado, Neo viene del griego “Neos”, o sea “nuevo” (el hombre nuevo) y además es el sutil anagrama en inglés de One, o sea, “Uno” (la Unidad, el Principio).

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El conejo blanco

Y nada más arrancar la película dicho personaje recibe un mensaje en la pantalla de su ordenador: “¡despierta, Neo!” Y apenas poco después recibe una visita aparentemente fortuita que le conduce al inicio del viaje a través de una clave muy evidente: el conejo blanco, un símbolo muy claro de Alicia en el país de las Maravillas y la entrada a la profunda madriguera que nos va a llevar a otro mundo. Se trata de un primer mensaje o pista de la mano del autor iniciado Lewis Carroll (pseudónimo del matemático Charles L. Dodgson), que sitúa al espectador ante la perspectiva de que va a salir del mundo “normal” para entrar en un terreno onírico extraño e inexplorado, con la gran desazón de no saber qué mundo es sueño y qué mundo es realidad.[4]

Esta es la antesala del camino que deberá realizar el iniciado, que podría identificarse con un Elegido o un Salvador de carácter divino (Jesús, en la creencia cristiana), aquel que debe liberar de sus cadenas a la Humanidad, y quizá no casualmente Neo es contactado por una mujer llamada Trinity (“Trinidad”). Posteriormente, entra en escena un supuesto terrorista llamado Morfeo (El dios del Sueño, un simbolismo repetitivo), el cual propone a Neo escapar del mundo real, mediante la metáfora de la huida del edificio de su empresa (llamada Metacortex, una parte del cerebro). Sin embargo, Neo acaba atrapado por sus perseguidores al faltarle la fe a la hora de “enfrentarse al vacío”. Pero después se producirá al fin el encuentro con Morfeo, de tal modo que Neo podrá acceder al conocimiento de Matrix. Este es parte del crucial diálogo que tiene lugar en ese momento:

Morfeo: ¿Crees en el destino, Neo?

Neo: No.

M.: ¿Por qué no?

N.: No me gusta la idea de que no pueda controlar mi vida.

M.: Lo sé perfectamente. Déjame decirte por qué estás aquí. Estás aquí porque sabes algo. No puedes explicar ese algo. Pero lo sientes. Lo has sentido toda tu vida. Este mundo tiene algo raro. No sabes qué es, pero ahí está, como una astilla en tu mente, volviéndote loco. Esta sensación es la que te ha traído a mí. ¿Sabes de qué estoy hablando?

N.: ¿La Matrix?

M.: ¿Quieres saber lo que es?

N.: Sí.

M.: La Matrix está en todas partes. A nuestro alrededor. Aun aquí en este mismo cuarto. La ves cuando miras por la ventana o cuando enciendes el televisor. La sientes cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos[5]. Es el mundo que te han puesto sobre los ojos, para cegarte a la verdad.

N.: ¿Cuál verdad?

M.: Que eres un esclavo, Neo. Como todos, naciste para esclavo. Naciste en una prisión que no puedes oler, probar ni tocar… Una prisión para la mente. Desafortunadamente, uno no le puede decir a nadie lo que es la Matrix. Necesitas verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después ya no puedes echarte para atrás. Si tomas la píldora azul… la historia acaba, despiertas en tu cama y crees lo que tú quieras creer. Si tomas la píldora roja, te quedas en el País de las Maravillas y te enseño cuán profundo es el agujero. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más.

Emprendiendo el camino

Llegados a este punto, se presenta la situación en que el iniciado es invitado libremente a entrar en el camino. Nadie le obliga ni le condiciona; es su libre albedrío el que le ha llevado hasta ese punto y debe actuar en consecuencia. Lo que irá sucediendo a continuación es una continua entrada y salida entre el mundo irreal del sueño (Matrix) y el mundo “real”, lo que nos recuerda también el camino de iniciación del chamán descrito por Carlos Castaneda en sus libros sobre su experiencia con el maestro Don Juan Matus. En esta ocasión, el que inicia a Neo es el propio Morfeo, que le ofrece la posibilidad de adentrarse en la verdad o permanecer en la comodidad del mundo cotidiano (la citada elección entre la pastilla roja y la azul), pues una vez tomada la firme decisión ya no hay vuelta atrás, tal como ocurre en las escuelas mistéricas, e incluso en las sociedades secretas.

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La elección de la pastilla, o el principio de la iniciación

Aquí es también cuando se produce el primer contacto de Neo con la deformación de la realidad y la entrada a otro mundo, que se produce a través de un espejo, que es un tema clásico del contacto con seres que están “al otro lado”[6]. A continuación, se produce el impacto de la salida de Matrix, el descubrimiento de estar en una lóbrega cápsula (la matriz o útero, siguiendo la metáfora), enchufado a varios cables, donde su cuerpo está siendo depredado energéticamente por “las máquinas”. Este resulta ser un momento de gran desorientación pero también de revelación, pues Neo puede ver a toda la Humanidad atrapada en esas cápsulas. Asimismo, dicha escena es la perfecta metáfora del trauma personal que produce el despertar o la iluminación, que nunca resulta ser nada placentero sino todo lo contrario. De ahí Neo es desconectado –véase el simbolismo eléctrico-informático– y trasladado luego a la nave de Morfeo, la Nabucodonosor, un elemento alegórico de la Biblia, pues dicho nombre alude al rey babilónico cuyos extraños sueños simbólicos debían ser descifrados.

Y por cierto, en el interior de la nave vemos un fugaz detalle de una inscripción que pone “Mark III nº 11”, que resulta ser una referencia al evangelio de San Marcos 3:11, en el cual se dice lo siguiente: “Cuando los espíritus inmundos lo veían, se postraban delante de él y gritaban: ¡Tú eres el Hijo de Dios!”. O sea, una mención más al concepto de Salvador. Y tampoco debemos pasar por alto el entorno físico en que se produce la iniciación: un lugar donde la vida es pobre, dura y austera, como un recordatorio de que la iniciación, o el camino espiritual, exige una renuncia a las comodidades y hechizos del mundo material, algo que saben bien los que han practicado una vida ascética o contemplativa.

Acto seguido, tiene lugar una primera etapa de contacto con el concepto de Matrix y se inicia el aprendizaje de Neo en la senda de la Iluminación. En esta iniciación, Neo queda expuesto a la verdadera luz, que le provoca dolor en los ojos –exactamente como ocurría con el reo fugado de la caverna de Platón al exponerse a la luz del Sol– porque “nunca los había usado antes”; esto es, vivía en la total oscuridad (ignorancia). Luego, Morfeo le revela la verdad sobre la realidad en la que viven, que incluye una guerra terrible contra las máquinas y un descenso a los infiernos. Además, le dice claramente que el resto de humanos que viven en Matrix sin saber nada son potenciales enemigos y defensores de Matrix pues no han visto la luz y siguen capturados por la Ilusión. Es, en suma, el clásico abismo entre el iniciado y el profano.

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Imagen de los interminables códigos que componen Matrix

Neo entenderá entonces que la Matrix sólo está en su mente y que puede “manipularla”, si bien deberá hacer para ello un esfuerzo personal, el camino que sólo cada iniciado puede realizar, tal y como le indica Morfeo: “Nadie puede decirte qué es Matrix, has de experimentarla por ti mismo.” O sea, el maestro es realmente sólo un guía que indica la ruta a seguir, ya que la verdadera iniciación no es la adquisición de un mero conocimiento, sino la experiencia espiritual de cada persona. Con todo, el elegido debe tener unas características especiales, algo que lo haga único y eso es lo que Morfeo percibe a través del entrenamiento, por el cual Neo va adquiriendo poderes aparentemente irreales, lo que le permitirá actuar en la Matrix de forma privilegiada, aunque todavía sufre esporádicas crisis de fe como cuando no puede completar el salto a gran distancia o cuando cae derrotado ante Morfeo en las artes marciales porque cree que él es mejor. Estas facultades, por cierto, tienen un paralelo con los llamados siddhis de la tradición oriental, unas capacidades mágicas sólo accesibles a yoguis, maestros Zen u otros altos iniciados.

Los manipuladores y controladores

Este también es el punto en que Morfeo le habla a Neo de los creadores de la Matrix, las máquinas, que se alimentan energéticamente de los seres humanos mientras están aprisionados mentalmente en el falso mundo. Este concepto es paralelo a lo que los gnósticos consideraban como la esclavitud del mundo material, y de hecho concebían el propio cuerpo físico como una prisión[7]. Y en su caso, los carceleros eran los llamados arcontes (según la misma tradición gnóstica), unos seres inorgánicos que quedan fuera de nuestra percepción y que poseen nuestra mente –o bien la han parasitado– a fin de controlar, manipular y depredar a los humanos en su provecho[8]. En otras palabras, los arcontes operan en una realidad engañosa de la cual los humanos no pueden escapar porque no la pueden captar (lo que coincide con la descripción de Morfeo). Estos arcontes –que literalmente significan “autoridades”– podrían estar representados en la película por los agentes, que ejercen de vigilantes y supervisores de la Matrix. Y para los seguidores de Castaneda, cabe señalar que estos seres serían los mismos “voladores” descritos por el chamán Don Juan en el libro El lado activo del Infinito, si bien está claro que Castaneda tomó como inspiración los propios textos gnósticos antes citados.

Y detrás de esos agentes estaría su jefe, una gran inteligencia artificial[9], creadora de la Ilusión en la cual todos están inmersos. Este perfil se corresponde con lo que la Gnosis denomina Yaldabaoth (y a veces identifica con el Yahvé del Antiguo Testamento) o el Demiurgo, un falso dios creador del mundo material, un ser malvado y perverso que no percibe que hay un Dios por encima de él (el verdadero Dios, el Nous, el ser capaz de infinitas posibilidades). En efecto, si tomamos la filosofía platónica, ese creador mecanicista en realidad no crea nada porque no tiene capacidad para ello; más bien da forma al Universo, utiliza los materiales del Cosmos[10] para crear un mundo material o una copia (objeto físico, sensible y perecedero) del modelo primigenio (la idea bella, perfecta, eterna e inmutable). Es, por decirlo así, un artesano o una especie de ilusionista, pero su realidad no es tal, porque –como afirma Platón– sólo el mundo de las ideas posee la cualidad de autenticidad o entidad propia.

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El personaje alegórico del “Arquitecto”

Precisamente en la segunda película vemos una manifestación de ese Demiurgo o dios creador de Matrix, que es presentado como el Arquitecto, aunque en la película se muestra más bien como un gran ingeniero informático, que todo lo sabe y todo lo controla desde su sala oval repleta de monitores. Aquí una vez más tenemos otro simbolismo muy evidente, pues esta figura se corresponde directamente con lo que la Masonería ha llamado durante siglos el Gran Arquitecto del Universo (en forma abreviada, G.A.D.U.), la deidad creadora o el principio de todas las cosas. A este respecto, es más que conocida la simbología y el origen histórico de la Masonería con relación a la “construcción”, por lo cual no son precisos más comentarios. El encuentro de Neo con este personaje también tiene resonancias de búsqueda esotérica: se trata de identificar al Arquitecto y reconocerlo como el hacedor de Matrix, para poder salir de ésta. Como expuso el autor judío austriaco Gustav Meyrink, versado en esoterismo:

“Buscando al constructor del edificio, he recorrido sin pausa el trayecto circular de muchas vidas. Ahora te he encontrado y he penetrado en tu ser. ¡Nunca más me construirás casa alguna!”[11]

Reencarnación, reglas y libre albedrío

Yendo un poco más allá, el diálogo entre esta entidad y Neo resulta una nueva etapa del viaje iniciático, pues allí Neo descubre que ha tenido otras existencias previas que han cuestionado la realidad (fallos del sistema, según el Arquitecto), lo que vendría a ser la clásica rueda de las reencarnaciones o samsara, según la terminología budista. Además, Morfeo ya le había dicho a Neo que había habido otro Salvador previo, que de algún modo profetizó su vuelta (la clásica historia del retorno del Mesías). Así pues, Neo ya no necesitará de “nuevas casas” –el entorno de Matrix– a cargo del Arquitecto y podrá salir de la Ilusión, rompiendo las cadenas del samsara. Precisamente, sobre este punto he hallado varios autores que consideran que la muerte es un programa más de Matrix para confundir a nuestra mente, borrar la memoria y facilitar así el reciclaje para proseguir en la prisión vibracional (el mundo material) bajo una nueva identidad, esto es, una nueva reencarnación. La única forma de salir de la rueda sería justamente elevando el nivel de conciencia a través de la experiencia espiritual[12]. Lo dejo ahí, porque no tengo elementos para valorar tales opiniones.

Por otra parte, tenemos una clara referencia a las escuelas mistéricas o iniciáticas a través de la participación del personaje llamado “el Oráculo”, alguien que conoce bien la Matrix y al adversario al que se enfrenta (el Arquitecto), y que es capaz de leer las mentes y de profetizar. Mientras el Arquitecto pone orden, reglas y perpetuo equilibrio en el sistema, el Oráculo hace todo lo posible para desestabilizarlo, dando un papel clave a la libertad, al libre albedrío[13]. Precisamente, en la casa de la apacible señora que da forma al personaje, se presenta un grupo de niños –alumnos– que se ejercitan jugando con la realidad y demostrando que ésta depende de nuestra salida de las reglas. Así, como vemos en la escena del niño de aspecto budista que puede doblar cucharas, Neo es capaz de hacer lo mismo cuando deja de creer en la existencia de éstas (“es la mente la que se dobla, no la cuchara”). Y de fondo, en un detalle casi imperceptible, en la televisión se ven unos grandes conejos corriendo por las calles, otra alusión a Alicia en el País de las Maravillas.

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Neo “codificado” dentro de Matrix

El encuentro con el Oráculo nos remite pues a dos temas no poco importantes en la iniciación: la predestinación y el auto-conocimiento. En este último punto, tenemos la referencia directa a la famosa máxima socrática de “conócete a ti mismo”, que exige deshacerse del falso yo (la creación mental-emocional, o el ser que vive en Matrix) para llegar a la verdadera identidad, de carácter espiritual. En lo referente a la predestinación, el Oráculo dice exactamente lo que Neo necesita oír para poder actuar y ajustarse a su creencia de que él puede controlar su destino. De alguna manera, la creencia construye la realidad[14] y destruye el miedo a actuar. Así pues, el Oráculo dice a cada personaje lo que necesita oír, haciéndole creer en la predestinación, a fin de vencer sus resistencias y sostener sus creencias, lo que determinará su libertad de actuación y su posterior triunfo. Esta libertad o capacidad de elección, y sus implicaciones o consecuencias, la vemos reflejada sobre todo en la segunda película, en la cual Neo deberá escoger entre salvar a Trinity de una muerte segura o salvar a la Humanidad.

El renacimiento

Conforme va avanzando la película, se aprecia que Neo cree cada vez más y va sorteando todos los obstáculos que surgen ante él, lo que queda representado en el difícil rescate de Morfeo (lo que implica una decisión por su parte, más allá de lo que el Oráculo le había dicho), en el que muestra su extraordinario poder ante una realidad adversa aparentemente imposible de superar. De ahí que sea capaz de esquivar casi mágicamente las balas como ningún otro ser humano. Y acto seguido, llegamos al final en el que Neo debe enfrentarse al agente Smith, un arconte principal, que supuestamente es más poderoso que cualquier hombre. Sin embargo, la lucha acaba de forma indecisa y Neo no consigue deshacerse de su oponente, que parece inmune a cualquier daño. Ese es el momento de la huida a través de las calles y los edificios de la Matrix hasta topar con Smith al abrir una puerta. Entonces vemos que el agente descarga su pistola varias veces sobre Neo y le mata según las reglas de la propia Matrix. ¿Es esto el final de la vida?

Así debería ser, pero Trinity le susurra a Neo –aparentemente muerto en la nave– que no puede ser, pues ella tenía la promesa del Oráculo de que el hombre a quien ella amara sería el Elegido. Seguidamente, Trinity besa a Neo, el cual simplemente despierta de la Ilusión, de la muerte en Matrix, de la creencia en una realidad que no es tal. En ese momento, Neo comprende que él está por encima de Matrix y sus rígidas normas y que los agentes no pueden ser rival para él, pues ellos están sujetos al orden y los códigos de Matrix, y él no. Así pues, ya no tiene que esquivar las balas; éstas se detienen y caen ante él pues no son reales. Entonces, Smith le ataca con toda su furia ante la tranquilidad –casi pasividad– de Neo que apenas ha de esforzarse para repeler los golpes del agente. La escena acaba con Neo atravesando y destrozando a Smith en pequeños fragmentos o imágenes bidimensionales, como un espejo roto. Esta es la clave: ¡el holograma de la realidad de Matrix es una imagen bidimensional que interpretamos como una realidad física tridimensional! Ese es el momento cumbre en que Neo por fin ve claramente la Ilusión en su forma primigenia sin descodificar: un conjunto de códigos, pura matemática, puro artificio. Los otros dos agentes se dan cuenta de la situación y huyen despavoridos; nada pueden hacer ante aquel que conoce la Verdad.

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El descubrimiento de la esencia de Matrix: la construcción vista sin el filtro de la descodificación

Este final puede tener al menos dos lecturas. La más obvia es la toma de conciencia sobre la muerte; ésta no existe en el sentido de “destrucción”. Simplemente, es el paso de un estado de conciencia a otro, fuera de las limitaciones de la mente (y en consecuencia del cuerpo físico). Recordemos que –según se cita en la propia película– quien muere en Matrix muere en la vida real, pues la mente no puede sobrevivir a tal conflicto. Pero lo que vemos al final es que esa “falsa muerte” es vencida por Neo, precisamente porque Neo se sitúa fuera de la mente. De este modo, Neo está vivo en ambas realidades porque es la conciencia la que prevalece sobre la ilusión mental de la “muerte”. En otras palabras, la mente –una absoluta entelequia– sostiene tanto la vida como la muerte como si fueran algo real, cuando lo único real es la conciencia (el observador) que está detrás[15]. Así, como todos los iniciados saben, la muerte es sólo el despertar de un sueño (o pesadilla, según se mire). La conciencia sigue porque siempre ha estado ahí. Desde ese punto de vista, el iniciado toma el control de la Ilusión: no hay “muerte”, pero tampoco antes hubo “vida”. Una vez liberada de las cadenas de la Ilusión, la conciencia adquiere su verdadera naturaleza: todo lo que es, lo que fue, lo que será y cualquier otra infinita posibilidad. En términos budistas, Neo alcanza el nirvana y se convierte en un bodhisattva.

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La tríada egipcia Horus-Osiris-Isis

La segunda lectura habla del papel del Amor como la fuente primigenia de la existencia, como la energía bipolar que crea y mantiene unido al universo. Por supuesto, no nos referimos aquí al amor humano mental-emocional, sino al Amor trascendente, total e incondicional, identificado con la Divinidad misma. De este modo, el Amor es la vida y viceversa. Y metafóricamente vemos que el beso de Trinity “despierta” a Neo y le hace volver a la vida. Esto nos retrotrae también al antiguo mito de la resurrección, encarnado en Egipto por Osiris e Isis. Osiris, el dios del Duat (el mundo de ultratumba o el Más Allá), es asesinado por su hermano y enemigo Set, que despedaza su cadáver, con la esperanza de aniquilarlo para siempre. Sin embargo, la diosa Isis recupera los restos de su amado esposo Osiris y consigue devolverlo a la vida con una magia amorosa. El beso de Trinity actúa pues como la fuerza que hace renacer a Neo y hacerlo más poderoso, lo que en Egipto era la transformación del Osiris caído en el Horus renacido. Y, no lo olvidemos, para los gnósticos el Amor –que conduce a la Sabiduría– es lo que permite redimir al ser humano de su prisión material.

La lucha contra la dualidad

Este episodio recién citado conduce al final de la primera película, que de algún modo supone una victoria de la Humanidad sobre los arcontes. Recordemos qué dice Neo en la escena final de la película cuando habla por teléfono:

“Sé que tienen miedo. Nos tienen miedo a nosotros. Tienen miedo del cambio. No sé qué deparará el futuro. No vine a decirles cómo acabará esto. Vine a decirles cómo va a empezar. Voy a colgar este teléfono y le voy a mostrar a esta gente lo que ustedes no quieren que vean. Les voy a mostrar un mundo sin ustedes. Un mundo sin reglas y controles, sin fronteras ni límites. Un mundo donde todo es posible. A dónde vamos después es una decisión que les dejo a ustedes.”

Sin embargo, la lucha entre Neo y su eterna contraparte, el agente Smith, prosigue en las siguientes películas, y ambos personajes van creciendo en sus facultades y poderes, así como en sus afanes personales, hasta el punto que el agente Smith parece ya no trabajar para la Matrix, sino por su propia cuenta para poner fin a la amenaza que representa Neo. Realmente, la trama se hace larga y se desdibuja en la segunda y tercera entregas pero el punto culminante ocurre al final de la trilogía cuando Neo se enfrenta en un combate decisivo a Smith. Y como vemos, no puede haber ganador posible, porque uno y otro se anulan recíprocamente. Así, el sacrificio de Neo es el final de Smith y viceversa. Neo ha descubierto al fin que la dualidad es la expresión máxima de la Ilusión: no puede derrotar y destruir al mal encarnado en Smith sin destruirse a sí mismo, porque precisamente forma parte de él mismo. De hecho, en la propia película se dice explícitamente que el hombre había creado la Inteligencia Artificial, y que luego ésta se había vuelto contra su creador. Esta metáfora tecnológica muestra obviamente que el enemigo no está “ahí fuera” sino que somos nosotros mismos.

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Representación escultórica de Brahma

Esta es básicamente la ancestral doctrina hindú del Advaita Vedanta, basada en la no-dualidad, sino en la Unidad básica de todas las cosas, de todos los seres. Nos pasamos la vida separándonos del mundo exterior, comparándolo y valorándolo desde nuestro “yo” individual y distinto, cuando en realidad el mundo exterior es una proyección de nuestro mundo interior, y no hay más dualidad y separación que la creada por nuestra mente.

Este es el fin del viaje de Neo, el camino iniciático que emprendió al cuestionarse la realidad cotidiana y que le lleva a la Iluminación, la paz completa. En otras palabras, Neo conecta con su ser más profundo, su verdadera entidad, que en la tradición sánscrita se describe como Atman. Y ese Atman de todos y cada uno de los seres, que podríamos asignar al concepto de espíritu, es en realidad una misma entidad subyacente, algo mucho más grande, que para los hindúes sería Brahman, lo que los occidentales –en diversas religiones y filosofías– hemos llamado convencionalmente Dios.

La cara oscura de Matrix

Como hemos visto, queda claro que Matrix muestra un viaje iniciático desde su primer estadio de despertar del sueño hasta su conclusión en un estadio de Iluminación. Sin embargo, la película de los Wachowski presenta enormes contradicciones internas y en cierto modo pervierte el mensaje espiritual subyacente. Lo que resulta obvio es que los directores –o los productores– apostaron por un típico espectáculo de Hollywood que exige que el producto sea digerible para las masas, lo que se traduce en grandes dosis de acción, una (endeble) historia romántica, una exaltación del héroe y sobre todo una exhibición grosera de violencia. Y todo ello está aderezado con un gran despliegue de efectos especiales, alta tecnología, explosiones, tiros y golpes, y hasta una cierta visión fashion de los protagonistas.

Realmente, no se puede entender la empresa del camino espiritual planteada como guerra y enfrentamiento, ni tampoco puede haber redención a base de una violencia desatada para contraponer la violencia de la opresión. Esto contradice los principios espirituales más puros (por ejemplo, el ahimsa budista), por la simple razón de que no es el fuego el que apaga el fuego, sino el agua. Asimismo, resulta altamente contradictorio que Neo, una vez alcanzada su liberación, persista en su lucha dentro del mundo material (la Matrix) –que él sabe perfectamente que no existe– para redimir al género humano. De hecho, los gnósticos se opusieron al salvacionismo, un elemento típico de las grandes religiones monoteístas, pues según la propia Gnosis nadie necesita ser salvado por un Mesías. Ya estamos salvados; sólo hay que despertar.

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¿Es la Matrix más deseable?

Dejo aparte otras oscuras referencias como la ciudad humana “resistente” llamada Sión, que no tiene ninguna relación con el relato del iniciado pero que refuerza la visión de la guerra y el enfrentamiento (especialmente en las dos últimas películas), y de hecho no parece una visión del cielo, sino más bien la del infierno, un mundo subterráneo y lóbrego, en que la felicidad parece identificarse con la mera lujuria, según vemos en la segunda entrega. Además, según la película, el mundo real resulta en cierta manera mucho peor que el mundo de Matrix, y esto provoca que uno de los liberados (“Cifra”) ejerza el papel de Judas y entregue a sus compañeros a los agentes, a cambio de volver a la ignorancia y los placeres del entorno material. También resulta muy desconcertante el mensaje eugenésico-ecologista del agente Smith y su teoría de que el hombre es la plaga –como un virus– que todo lo ocupa, agota y destruye. El hombre es culpable y se ha de ganar el perdón: de nuevo es el típico mensaje de las religiones salvacionistas, que hoy ha sido recogido por la ciencia moderna. Pero, ¿quién es realmente el virus? ¿Quién se instala y depreda masivamente?

Y por supuesto, Matrix cumple la inestimable misión de exponer en modo de ficción la doctrina gnóstica de que el mundo real es una ilusión creada por el Demiurgo. Esto es, al mostrar Matrix como una obra de simple imaginación (ciencia-ficción), la historia pierde toda credibilidad. Ello provoca que los que tratan de ver más allá sean sometidos a la automática descalificación o rechazo por parte del conjunto de la sociedad: “Tú has visto demasiadas películas”, “Eres un conspiranoico perdido”, “Has abusado de las drogas”, etc. En efecto, presentar abiertamente la verdad –aunque sea distorsionada– como un cuento es la forma perfecta de mantener las mentes y los espíritus encerrados en la jaula de un supuesto mundo real.

Claro que, ¿quién nos garantiza que hay un mundo real fuera de éste? Una vez instalada la duda, la realidad (la que se muestra en la película, por ejemplo) podría ser otro sueño. Y así ad infinitum. ¿No será que hay infinitos sueños y ninguna realidad? “Libera tu mente”, decía Morfeo.

© Xavier Bartlett 2018

Fuente imágenes: Wikimedia Commons

Apéndice

Para los que les guste el cine, han de saber que hay un montón de películas –la mayoría de ellas de Hollywood– con mensajes de carácter oculto o iniciático, desde más o menos perceptibles hasta crípticos y subliminales, aunque se presenten en un contexto de acción o fantasía, como la famosa trilogía de Peter Jackson El señor de los anillos, basada en la obra de J. R. R. Tolkien. Asimismo, otra exitosa trilogía, la saga de Star Wars (que inocentemente admiré en mi adolescencia como un mero espectáculo de aventuras), contiene elementos esotéricos y mitológicos. Algunos de ellos fueron reconocidos por su director George Lucas, que se inspiró en el mito del héroe del insigne antropólogo Joseph Campbell. Y por si no lo sabían, la palabra shaman o chamán quiere decir “caminante del cielo”, o sea, Skywalker, un iniciado con capacidad para usar la Fuerza. Y eso es sólo el principio… 


[1] Cabe destacar en este campo el trabajo del físico de Oxford Nick Bostrom, que en 2003 escribió un artículo titulado Are you living in a computer simulation? (“¿Está usted viviendo en una simulación informática?”)

[2] De hecho, los propios directores reconocieron en varias entrevistas que cada uno de los detalles del filme (nombres, números, etc.) había sido cuidadosamente planeado y que habían bebido de diversas fuentes místicas y filosóficas para construir la trama.

[3] Obviamente, el hecho de ser informático no es casual, porque la trama sobre la realidad se sustenta en conceptos de programación o creación de mundos a partir de códigos.

[4] El tema de vivir en un sueño que tomamos por realidad es un clásico mencionado por muchos iniciados, como la archifamosa frase de Edgar A. Poe: “All that you see or seem is but a dream within a dream”.

[5] Estos ejemplos –cuidadosamente seleccionados por los directores– están en la línea de mostrar lo que representa el control de la mente ejercido desde Matrix: medios de comunicación, actividad laboral, creencias, obediencia a las normas y explotación, etc.

[6] Lo vemos ya en la tradición ocultista de John Dee (alquimista escocés del siglo XVI) y llega incluso a la ciencia moderna en los experimentos del doctor Raymond Moody, que usó estos objetos para provocar encuentros entre personas y entidades “no físicas”.

[7] Esta visión se perpetuó en la Edad Media a través de los cátaros, unos iniciados que veían el mundo material como una prisión creada por el diablo.

[8] Estos seres fueron percibidos por muchas antiguas culturas como algo real, que operaba por encima de los hombres. Recibieron diferentes nombres, como los devas y los nagas (tradición hindú), los djinn (tradición árabe), los demonios (tradición judeo-cristiana), etc.

[9] Resulta curioso que en la película se advierte explícitamente contra el peligro de la “inhumanidad” de la Inteligencia Artificial (IA), mientras que en nuestro mundo actual se está vendiendo dicha IA como la revolución del futuro y el complemento del llamado transhumanismo.

[10] Los gnósticos diferenciaban bien entre el mundo natural y el Cosmos, siendo este último un sinónimo de “orden” o “sistema”, lo que nos recuerda al concepto de sistema operativo.

[11] Frase que Meyrink atribuía a Buda.

[12] Esta creencia del engaño a la hora de la muerte es sostenida desde antiguo por las religiones orientales e incluso existe un libro-guía (El libro tibetano de los muertos) para que los monjes puedan preparar el momento del traspaso y eviten caer de nuevo en el samsara.

[13] Esta dualidad Arquitecto-Oráculo podría recordar también a la dualidad de la mitología creacionista sumeria, con la intervención de dos dioses (hermanos), Enlil, el dios dominante y esclavizador y Enki, el dios creador “paternalista” que ayuda a los humanos.

[14] Este concepto ya está empezando a ser aceptado por bastantes científicos heterodoxos, como Bruce Lipton o Rupert Shledrake, y enlaza con lo que afirman algunos físicos cuánticos sobre el papel del observador como modificar de la realidad sobre la que actúa.

[15] Esta visión sobre la trampa de la mente la podemos encontrar en una literatura moderna bastante accesible como, por ejemplo, en las obras de Eckhart Tolle.

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20 respuestas a “Matrix: un camino iniciático

  1. No sé como agradecerte el esfuerzo intelectual y espiritual que viertes en cada uno de tus posts. No es nada fácil, para la mayoría de los que hemos decidido tomar la píldora roja, plasmar nuestros descubrimientos y pensamientos sobre esta ” realidad “, de forma tan clara e instructiva como tú lo haces. Un abrazo

  2. ¡¡ Me he de ir!! a ver si luego continúo… Se me ocurre tanto ké opinar y preguntar… aunke creo ke por Internet, en este caso, no es lo más fructífero…

    1. Gracias Ania

      Bueno, este es el foro donde todos podemos compartir, así que cuando quieras/puedas, expón tus opiniones y preguntas. Sé que el tema da para mucho…

      Saludos,
      X.

  3. Podría recomendar los libros “Ilusiones” y “Juan Salvador Gaviota” de Richard Bach. Particularmente, me pongo en el lugar de Richard en el libro de Ilusiones, ya que mi experiencia es muy parecida a la de él, con la diferencia de que yo conozco a dos personajes como Donald Shimoda.

    1. Gracias Francisco

      Leí hace tiempo Juan Salvador Gaviota, pero no la otra obra que citas; en todo caso es obvio que Bach está muy implicado en la búsqueda espiritual, desde los cielos… (es un consumado aviador).

      Saludos,
      X.

  4. Bien, muy erudito e interesante. Me llama la atención entre otras cosas lo de los “capataces” de la cárcel, los “arcontes” ke dices significa “autoridades”…

    1. Hola Ania

      Gracias por tu comentario. Bueno, lo de los arcontes (“los agentes”) es pura tradición gnóstica, y sí, significa “autoridades” o “dirigentes”. En los textos gnósticos se habla mucho de la “cárcel”, del jefe de la prisión, el Demiurgo, y de cómo escapar de ella mediante el Conocimiento (la Gnosis). Todavía soy un aprendiz en esta materia, pero quizá más adelante escriba un artículo de fondo sobre la Gnosis, pues no puede estar más en sintonía con el lema de este blog: realidad, ciencia y conciencia.

      Saludos,
      X.

  5. Si, pero…
    No olvidemos quien controla Jolibud y para qué.
    Así cualquier bodrio creado allí tiene realmente un carácter anti-iniciatico.
    Partiendo de este axioma, hay que entender que se mezclan verdades y mentiras, pero la intención de los brujos de jolibud es engañarnos o confundirnos.
    Para empezar esa Matrix no es ningún infierno ni ningún castigo, es una ilusión, si pero creada por nosotros mismos y en la que entramos de forma voluntaria y con un propósito.
    Otro detalle negativo es como representan a un mesias como única forma de salvación: no hay manera de que cada uno llegue a liberarse si no es gracias a la intervención de un líder que nos guie, no hay un camino/trabajo personal sino que dependemos de seguir al anticristo, que es lo que realmente pretenden vendernos los brujos negros, también conocidos como productores.

    En toda enseñanza hay una parte “exotérica” otra “esotérica”, reservada para los que entienden algo oculto y otra más profunda y realmente oculta que solo podremos entender dejando de lado la razón y guiándonos por la intuición. Es ahí donde nos manipulan y nos mienten.

    Un saludo.

    PD: Una recomendación mucho más inocente, leed El Principito.

    1. Gracias Piedra

      De acuerdo con tus opiniones, es lo que vengo a exponer en la última parte del artículo; la mezcla de verdad y mentira (en la proporción que sea) tiene efectos realmente devastadores.

      Leí El Principito siendo un chaval, o sea que tendré que releerlo, pero sí es cierto que había oído que Saint-Exupery era un iniciado…

      Saludos,
      X.

  6. Olvidé… También hay referencias además de al mesias, al pueblo elegido y descaradamente a “Sión” la ciudad “santa”

    Y algo más, hay una película que por española es bastante desconocida, pero es nuestro matrix: -El corazón del guerrero-, bastante menos dañina que la yanki. 😉

    Más saludos.

  7. A mí esta película me encanta. La había visto muchas, muchas, veces, de manera inconsciente, porque supongo que había algo del mensaje que me resonaba. Luego, cuando empecé a entender mejor que la realidad no es eso que nos habían contado, que realmente estamos viviendo en una matrix, la he visto con otros ojos. Creo que el mensaje estaba ahí, pero que no se es capaz de verlo hasta que no adquieres un nivel de conciencia que te permita ver los paralelismos con la realidad más allá de un entretenido film de ciencia-ficción y acción.

    Hay otra película que tuvo mucho menos éxito en taquilla y no es demasiado conocida, que retrata también lo que significa ver la realidad en la que vivimos. Se llama “Ellos viven” (“They live” de John Carpenter). Se puede encontrar fácilmente en Youtube y, aunque la acción puede parecer un tanto tosca, muestra un mensaje bastante inequívoco sobre la manera en que somos manipulados.

    1. Gracias Netmel

      Coincido contigo, me gustó en su momento la película y la vi varias veces, pero no fue hasta hace pocos años que vi su trasfondo. En cuanto a la otra pelicula que citas, la vi en youtube hará tres o cuatro años. Y sí, en efecto, es una película más tosca, pero mucho más directa en cuanto a la denuncia conspirativa, y además contiene la lograda alegoría de las gafas especiales que permiten ver la “meta-realidad” detrás de una aparente realidad cotidiana.

      Saludos,
      X.

  8. Yo es ke por “Matrix” entiendo la cocina de la manipulación, la realidad ilusoria… ( adobada con la propia estupidez dicho sea de paso), ke se ejerce normalmente desde un puesto de poder + la tradición, etc, hacia las masas, pero cuando hablan de seres ke nadie ha visto, como esos arcontes… je,je,je… ahí ya me pierdo y no sé ké decir, y bueno, ¿ será cierto?, ¿ será una leyenda?, pues no se sabe y para mi es como estar ante un muro en blanco….

    1. Gracias Ania

      Bueno, son dos asuntos distintos aunque estén unidos por una misma raíz. Una cosa es la manipulación, explotación, esclavización, de nuestro mundo a cargo de unos pocos y otra cosa es hablar de universos multidimensionales, metafísica, conciencia… todo lo que está más allá de los velos de la realidad física que tú conoces, del cuerpo y de la mente. El segundo camino es el más complicado, porque has de indagar en otra esfera de conocimiento. De eso va la película Matrix, y las enseñanzas esotéricas o mistéricas en general.

      Saludos,
      X.

  9. ” aunque estén unidos por una misma raíz “, por algo te comenté lo de las ” autoridades versus arcontes” y como hay cosas ke no las entiendo por mucho ke me hablen de patologías psicopáticas…

  10. Realmente te agradezco muchísimo el trabajo que has hecho para compilar en cierta forma los aspectos más importantes de esta película… Agradecería me pudieras informar sobre otras películas u obras de carácter gnóstico, ya que soy un apasionado al estudio de todos estos temas desde hace ya muchos años!! Nuevamente muchísimas gracias por tu trabajo!! Javier…

    1. Apreciado Javier,

      Muchas gracias por tu comentario. Bueno, no soy un gran experto en el tema que mencionas, sólo un aprendiz o principiante desde hace pocos años. Existe una amplia bibliografía sobre temas gnósticos que puedes encontrar sin dificultad haciendo una búsqueda en Google. De todos modos, te seleccionaré algunas lecturas que considero interesantes y te pasaré la relación de títulos por e-mail. También miraré de recomendarte alguna película de estas temáticas, aparte de las ya citadas en esta entrada.

      Saludos cordiales,
      X.

      1. Nuevamente te agradezco muchísimo Xavier!! Ya mismo tomo apuntes para continuar leyendo sobre esas recomendaciones, algunas he tenido el privilegio de leer y otras aún me faltan…llevo ya muchísimos años de la mano del gnosticismo, y es algo q en verdad me encanta… Hace algunos meses también he logrado después de mucho trabajo personal, poder abrir en algunas ocasiones lo q se conoce como tercer ojo, y he caído en la cuenta de que mucho de lo q creia casi imposible por considerar demasiado fantástico, en esas ocasiones resultó escaso para describir las experiencias…hay un universo muchísimo más grande y fascinante del q podemos experimentar con nuestros sentidos terrenales!!! Nuevamente gracias Xavier!!!

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