La voz de los perdedores

En su momento ya dediqué un amplio artículo a la llamada historia de los perdedores, esto es, la visión de los hechos desde el lado de los que pierden los conflictos y que son sometidos al orden de los vencedores. Ese orden incluye, desde luego, la versión unívoca e indiscutible de los hechos y esto ha ocurrido así desde los tiempos de los faraones. El que vence no sólo se apropia de territorios o recursos, sino que domina también el relato histórico y establece un status definido de buenos y malos, en que los buenos son –obviamente– los que prevalecen por la pretendida justicia intrínseca de su causa. 

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La ciudad alemana de Frankfurt destruida por los bombardeos aliados (1944)

En este blog ya he dejado patente que, como historiador, considero que tal visión maniquea o nacionalista no es sostenible y que el fenómeno de la guerra y el conflicto es realmente una historia de malos y malos, de élites que ejercen su poder e influencia en uno y otro bando para mantener o aumentar su control, su riqueza y sus intereses. El resultado es que millones de personas mueren enfrentadas por espurias ideologías o motivos, sin que nada cambie en el fondo. Pero mientras las versiones oficiales sigan demonizando a los perdedores y exculpando a los vencedores (¡o al revés!), no se podrá entender nada ni avanzar hacia un estado de conciencia que rompa las barreras de las identidades y las ideologías que tanto daño hacen, por cuanto no son más que instrumentos de radicalización y manipulación de las masas. 

En este sentido, quiero presentar ahora el testimonio directo y sin censura de unos de los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, un hombre condenado como criminal de guerra[1]. Se trata de la entrevista realizada al oficial alemán Erich Priebke en 2013 pocos meses antes de morir. No es mi intención defender ni condenar la perspectiva de Priebke, en tanto que él mismo fue víctima de un proceso de manipulación ideológica y que –como militar– estuvo sometido a la obediencia ciega a las órdenes. Sólo pretendo mostrar la opinión de uno de los derrotados, su visión global de los hechos desde el contexto que él vivió, especialmente en cuestiones tan sensibles como el antisemitismo y el llamado Holocausto. Después cada uno podrá extraer sus conclusiones y contrastar los diversos relatos de unos mismos hechos históricos.

Si podemos leer este texto sin prejuicios, veremos que realmente el mal estuvo situado en todos los bandos y que muchas de las verdades instauradas por los vencedores deberían poder ser revisadas e investigadas imparcialmente sin cortapisas ni imposiciones dogmáticas, políticas o legales de ningún tipo, a fin de que la población mundial tenga una visión holística y contrastada de todas las controversias planteadas.  

Entrevista a Erich Priebke

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Erich Priebke

Señor Priebke, hace años declaró que no renunciaba a su pasado. ¿A sus cien años de edad sigue pensando lo mismo?

Sí. 

¿Qué quiere decir exactamente con esto?

Elegí ser yo mismo. 

Así que aún hoy se siente nazi.

La fidelidad al pasado es algo que tiene que ver con nuestras creencias. Esta es mi forma de ver el mundo, mis ideales, lo que para nosotros alemanes fue la Weltanschauung[2] y todavía tiene que ver con el sentido de amor propio y honor. La política es otra cosa. El nacionalsocialismo ha desaparecido con la derrota y ahora no tendría ninguna oportunidad de regresar.

La visión del mundo de la que usted habla también incluye el antisemitismo.

Si sus preguntas son para ganar conocimiento de la verdad, es necesario abandonar los clichés: Criticar no significa que se desee destruir a alguien. En Alemania, desde principios del siglo XX se criticó abiertamente el comportamiento de los judíos. El hecho de que los judíos habían acumulado en sus manos un inmenso poder económico y por lo tanto político, al mismo tiempo que representaban una parte muy pequeña de la proporción de la población mundial, se consideraba injusto. Es un hecho que aún hoy en día, si tomamos las mil personas más ricas y poderosas del mundo, debemos señalar que una parte considerable de ellos son judíos; los banqueros o los accionistas de las empresas multinacionales. En Alemania pues, sobre todo después de la derrota de la Primera Guerra Mundial y la injusticia del Tratado de Versalles, la inmigración judía de Europa del Este había causado algunos verdaderos desastres, con la acumulación de enormes cantidades de capital por parte de los inmigrantes en unos pocos años, mientras que con la República de Weimar la gran mayoría del pueblo alemán vivió en gran pobreza. En ese clima, usureros se enriquecieron y la sensación de frustración en contra de los judíos creció.

El que judíos han practicado la usura permitida por su religión, mientras que se la prohíbe a los cristianos, es una vieja historia. ¿Qué tiene de cierto según usted?

Desde luego, no es una idea mía. Basta leer a Shakespeare o a Dostoievski para entender que problemas similares con los judíos realmente existieron históricamente, desde Venecia a San Petersburgo. Esto no quiere decir que los únicos prestamistas usureros fueran judíos. Hice mía una frase del poeta Ezra Pound: “Entre un usurero judío y un usurero no judío no veo ninguna diferencia.”

Por todo esto, ¿se justifica el antisemitismo?

No, mire, esto no quiere decir que entre los judíos no haya gente de bien. Una vez más; antisemitismo significa odio, odio indiscriminado. Y yo, incluso en los últimos años de mi persecución, de viejo, privado de libertad, siempre he rechazado el odio. Nunca quise odiar ni siquiera a los que me odiaban. Sólo hablo del derecho a la crítica, y estoy explicando las razones. Y diré más: debe tenerse en cuenta que, por razones religiosas particulares, una gran proporción de judíos se considera superior a todos los demás seres humanos. Se identificaron con el “pueblo elegido de Dios” de la Biblia.

También Hitler habló de la raza aria como superior.

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Adolf Hitler en los años 30

Sí, Hitler también cayó en el equívoco de perseguir esta idea de superioridad. Esta fue una de las causas de errores sin retorno. Tenga en cuenta, sin embargo, que un cierto racismo era la norma en aquellos años, no sólo a nivel de la mentalidad popular, sino también a nivel de los gobiernos e incluso de los sistemas jurídicos. Los estadounidenses, después de haber deportado a los pueblos de África y de ser estados esclavistas, seguían siendo racistas y discriminaban a los negros. Las primeras leyes definidas raciales de Hitler, no restringían los derechos de los judíos más que los de los negros eran limitados en varios estados de EE.UU. Lo mismo para la población de la India por los británicos, y los franceses tampoco se comportaban de manera muy diferente con los súbditos de sus colonias. Por no hablar del tratamiento de minorías étnicas en la antigua URSS.

Entonces, ¿cómo fueron empeorando en Alemania las cosas según usted?

El conflicto se fue radicalizado, fue creciendo. Los judíos alemanes, estadounidenses, británicos, los judíos del mundo, por un lado; contra Alemania, que estaba en el otro. Sí, por supuesto, los judíos alemanes se encontraron en una posición cada vez más difícil. La posterior decisión de promulgar leyes muy duras en Alemania hizo la vida muy difícil para los judíos. Luego, en noviembre de 1938, un judío, un cierto Grynszpan, en protesta contra Alemania, mató en Francia a un consejero de nuestra embajada, Ernest von Rath. A ello siguió la famosa “Noche de los cristales rotos”. Grupos de manifestantes irrumpieron en todo el Reich en tiendas propiedad de judíos. Desde entonces, los judíos fueron considerados sólo y únicamente como enemigos.

Hitler después de ganar las elecciones, les instó primero a que por todos los medios se marcharan de Alemania. Posteriormente, en el clima de sospecha contra los judíos alemanes, causado por la guerra y los boicots y el conflicto abierto con las organizaciones judías más importantes en todo el mundo, se los encerró en campos de concentración, en calidad de enemigos. Por supuesto que para muchas familias, a menudo sin tener ninguna culpa, esto era desastroso.

La culpa, por lo tanto, de lo que los judíos han sufrido, en su opinión ¿sería de los propios judíos?

La culpa es un poco de todas las partes. También de los aliados, que desencadenaron la Segunda Guerra Mundial contra Alemania tras la invasión de Polonia, realizada para reclamar un territorio en el que la fuerte presencia alemana fue objeto de acoso constante, territorio colocado por el Tratado de Versalles bajo el control del recién nacido estado polaco. Contra la Rusia de Stalin y su invasión de la parte restante de Polonia nadie levantó un dedo. De hecho, al final del conflicto, que oficialmente se desencadenó para defender la independencia de Polonia contra los alemanes, se le regaló sin contemplaciones toda Europa del Este, incluyendo Polonia, a Stalin.

Dejando de lado la política, así que usted defiende las teorías históricas revisionistas.

No entiendo exactamente a qué se refiere con revisionismo. Si hablamos de los juicios de Nuremberg de 1945, entonces puedo decir que fue una cosa increíble, un gran escenario creado a propósito para deshumanizar frente a la opinión pública mundial al pueblo alemán y a sus líderes. Para castigar al derrotado ahora incapaz de defenderse.

¿Sobre qué base dice esto?

¿Qué se puede decir de un autoproclamado tribunal que juzga sólo los crímenes de los vencidos y no los de los vencedores, donde los vencedores son a la vez fiscal, juez y la parte perjudicada y donde los artículos del crimen habían sido especialmente creados después de los presuntos delitos, sólo para condenar retrospectivamente? El mismo presidente estadounidense Kennedy condenó el proceso llamándolo algo “repugnante”, porque “había violado los principios de la Constitución de EE.UU. para castigar a un oponente derrotado”.

Si quiere decir que el delito de crímenes contra la humanidad con el que se condenó en Nuremberg no existía antes de que fuera impugnada por el tribunal internacional, hay que decir, sin embargo, que las acusaciones relacionadas con esos hechos eran sin duda terribles. En Nuremberg, los alemanes fueron acusados ​​de la masacre de Katyn. Más tarde, en 1990, Gorbachov admitió que habían sido ellos mismos, los acusadores rusos, quienes mataron a veinte mil oficiales polacos con tiros en la nuca en el bosque de Katyn. En 1992, el presidente ruso Yeltsin desveló el documento original que contenía la orden firmada por Stalin. Los alemanes también fueron acusados ​​de haber hecho jabón con los judíos. Muestras de aquel jabón terminaron en museos de EE.UU, Israel y otros países. Sólo en 1990, un profesor de la Universidad de Jerusalén estudió las muestras debiendo finalmente admitir que se trataba de una estafa.

Sí, pero los campos de concentración no son un invento de los jueces de Nuremberg.

Durante esos años terribles de la guerra, encerrar en campos de concentración a civiles que eran una amenaza para la seguridad nacional era una cosa normal. En la Segunda Guerra Mundial lo hicieron también los rusos y los EE.UU. Estos últimos, en particular, con ciudadanos de origen oriental.

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Estrado de los acusados (políticos y militares alemanes) en los Juicios de Nuremberg

En Estados Unidos, sin embargo, en los campos de concentración para la población de etnia japonesa no hubo cámaras de gas.

Como dije, en Nuremberg se inventaron una multitud de cargos. Sobre lo de que en los campos de concentración hubo cámaras de gas, aún estamos esperando las pruebas. En los campos, los prisioneros trabajaban. Muchos salían del campo para el trabajo y estaban de vuelta en la noche. La necesidad de trabajadores durante la guerra es incompatible con la posibilidad de que, al mismo tiempo, en algún lugar en el campo, hubiera filas de personas que iban a la cámara de gas. La actividad de una cámara de gas es invasiva en el medio ambiente, terriblemente peligrosa incluso fuera de ella, mortal. La idea de enviar a la muerte a millones de personas de esta manera, en el mismo lugar donde otros viven y trabajan sin que se den cuenta de nada es una locura, dificilmente realizable también en un nivel práctico.

Pero usted ¿cuando escuchó por primera vez acerca del plan para exterminar a los judíos y las cámaras de gas?

La primera vez que oí hablar de cosas de ese tipo, la guerra había terminado y yo estaba preso en un campo de concentración inglés, con Walter Rauff. Los dos nos quedamos impactados. Simplemente no podíamos creer hechos tan horribles: cámaras de gas para exterminar a hombres, mujeres y niños. El coronel Rauff y yo hablamos con nuestros colegas durante días. A pesar de que todos formábamos parte de las SS, cada uno a nuestro nivel, con una posición particular dentro del aparato Nacionalsocialista, a ninguno de nosotros había llegado antes a los oídos cosas similares . Pues vea usted que años y años más tarde me enteré de que mi amigo y superior Walter Rauff, que había compartido conmigo algún pedazo de pan duro en el campo de concentración, fue acusado de ser el inventor de camiones móviles para gaseamiento. Cosas de ese tipo sólo las pueden pensar aquellos que no han conocido a Walter Rauff.

¿Y todos los testimonios sobre la existencia de las cámaras de gas?

En los campos nunca se encontraron las cámaras de gas, excepto aquella construida después de la guerra por los norteamericanos en Dachau. Información que se puede definir fiable en el plano judicial o histórico sobre las cámaras de gas no hay ninguna, empezando por las de algunos de los últimos comandantes y líderes de los campos, como el más conocido de los comandantes de Auschwitz, Rudolf Hoess. Aparte de las grandes contradicciones de su testimonio, antes de prestar declaración en Nuremberg fue torturado, y después del testimonio, por orden de los rusos, le cerraron la boca ahorcándolo.

Contra estos “testigos”, considerados valiosos por los vencedores, la violencia física y psicológica era insoportable; también había amenazas de venganza contra los miembros de la familia. Sé por la experiencia personal de mi encarcelamiento y el de mis colegas, de qué manera los vencedores extrajeron confesiones a los presos en los campos de concentración, quienes a menudo ni siquiera conocían el idioma inglés. Por otro lado, el trato a los prisioneros de los campos rusos de Siberia es bien sabido ahora, había que firmar la confesión que se solicitaba, y eso es todo.

Así que para usted esos millones de muertes son una invención.

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Cadáveres en un campo de concentración alemán (1945)

Yo he conocido personalmente los campos. La última vez que estuve en Mauthausen, en mayo de 1944, fue para interrogar al hijo de Badoglio, Mario, por órdenes de Himmler. Estuve a lo largo y ancho de ese campo durante dos días. Había grandes cocinas en funcionamiento para los internos y dentro incluso un burdel para satisfacer sus necesidades. Nada de cámaras de gas. Desafortunadamente, muchas personas murieron en los campos, pero no por una voluntad asesina. La guerra, las duras condiciones de vida, el hambre, la falta de atención adecuada desencadenan desastres. Pero estas tragedias de civiles, estaban a la orden del día no sólo en los campos sino en toda Alemania, sobre todo debido al bombardeo indiscriminado de ciudades.

¿Así que usted minimiza la tragedia de los judíos, el holocausto?

No se trata de minimizar; una tragedia es una tragedia. En todo caso se plantea un problema sobre la verdad histórica. A los ganadores de la Segunda Guerra Mundial les interesaba no tener que ser llamados a rendir cuentas de sus crímenes. Ellos llegaron a arrasar pueblos enteros en Alemania donde no había ni un solo soldado, sólo para matar a mujeres, niños y viejos y así debilitar la moral del enemigo. Esta suerte también corrieron Hamburgo, Lübeck, Berlín, Dresde y otras ciudades. Se aprovecharon de la superioridad de sus bombarderos para matar a civiles con impunidad y con demencial crueldad. Luego le tocó a la gente de Tokio, y finalmente, con las bombas atómicas, a los civiles de Nagasaki e Hiroshima. Por ello fue necesario inventar delitos especiales cometidos por Alemania y pregonarlos mucho para presentar a los alemanes como seres malignos y todas las demás tonterías propias de una novela de terror sobre la que Hollywood ha rodado centenares de películas.

Y por cierto, desde entonces el método de los ganadores de la Segunda Guerra Mundial no ha cambiado mucho: Se dedican a exportar su “democracia” con las llamadas “misiones de paz” en contra de “estados canallas”, contra enemigos que han supuestamente cometido actos siempre monstruosos. Y así, en la práctica, atacan sobre todo con bombardeos a quienes no quieren someterse. Masacran a militares y civiles que no tienen los medios para defenderse, y al final, tras sus “intervenciones humanitarias” ponen como presidentes a títeres que siguen sus intereses económicos y políticos.

Pero entonces algunas pruebas concluyentes, como imágenes de vídeo y fotografías de los campos de concentración, ¿cómo se explican?

Esas filmaciones son una prueba más de la falsificación: Vienen casi todas de los campos de Belsen. Era un campamento donde las autoridades alemanas enviaron, procedentes de otros campos, a prisioneros que no podían trabajar. También había dentro una sala de convalecientes. Eso por sí solo dice mucho de la “intención asesina” de los alemanes. Parece extraño que en tiempo de guerra se hubiera puesto en marcha una estructura para hospedar a aquellos a quienes supuestamente se iba a gasear. Los bombardeos aliados de 1945 dejaron el campo sin agua, alimentos y medicinas. Se extendió una epidemia de tifus que causó miles de enfermos y muertos. Esas filmaciones se remontan a aquellos hechos, cuando el campo de refugiados de Bergen Belsen fue devastado por la epidemia, en abril de 1945, cuando se encontraba ya en manos de los aliados. Las filmaciones se realizaron con fines de propaganda por el director británico Hitchcock, el maestro del horror. Es alucinante el cinismo, la falta de sentido de la humanidad con la que aún hoy se especula con esas imágenes. Proyectado por años en las pantallas de televisión, con angustiosa música de fondo, se engañó a la opinión pública asociando con despiadada astucia esas terribles escenas a las cámaras de gas, con las que no tenían nada que ver. ¡Una farsa!

El motivo de difundir esas, según usted, falsedades ¿sería encubrir los propios crímenes, los de los vencedores?

Al principio fue así. Un guión igual a Nuremberg fue inventado en Japón con el Juicio de Tokio. Para criminalizar a los japoneses que habían sufrido la bomba atómica se inventaron acusaciones de canibalismo.

¿Por qué “al principio”?

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El libro de N. Finkelstein

Porque sucesivamente, además, la literatura sobre el Holocausto ha servido sobre todo al Estado de Israel, por dos razones. La primera está muy bien explicada por un escritor judío hijo de deportados, Norman Finkelstein. En su libro “La industria del Holocausto”, explica cómo esta industria ha recaudado, a través de una campaña de reivindicaciones, recursos millonarios para las arcas de las instituciones judías y las del estado de Israel. Habla de “un auténtico negocio de extorsión”.

En cuanto al segundo punto, el escritor Sergio Romano, que no es precisamente un revisionista, explica que después de la guerra “Israel se ha dado cuenta de que el hacer hincapié en el drama de la literatura del Holocausto” traería ventajas en su disputa territorial con los árabes y “una especie de semi-inmunidad diplomática”.

En todo el mundo se habla del Holocausto como exterminio, ¿usted tiene dudas o lo niega rotundamente?

Los medios de propaganda de quienes hoy detentan el poder global son inagotables. Mediante una subcultura histórica especialmente creada, y difundida por la televisión y el cine, han manipulado emocionalmente las conciencias. En particular, las nuevas generaciones, empezando desde la escuela, han sido sometidas a lavado de cerebro, obsesionadas con historias truculentas para subyugar a la libertad de juicio. Como ya he dicho, hace casi 70 años que estamos a la espera de pruebas sobre los crímenes de los que se acusa al pueblo alemán. Los historiadores no han encontrado ni un solo documento que se refiera a las cámaras de gas. No hay una orden por escrito, un informe o un dictamen de una institución alemana, una relación de los empleados. Nada en absoluto.

A falta de documentos, los jueces de Nuremberg han asumido que el proyecto titulado “Solución final de la cuestión judía” que se barajaba en el Reich, y que evaluaba la posibilidad de la expulsión territorial de los judíos de Alemania (y más tarde de los territorios ocupados), incluido el posible traslado a Madagascar, era un código secreto encubierto que significaba su exterminio. ¡Es absurdo! En medio de la guerra, cuando aún éramos ganadores tanto en África como en Rusia, los judíos, que en un principio, hasta 1941, simplemente eran animados a irse del país, fueron luego presionados para abandonar Alemania. Sólo después de dos años de comenzada la guerra empezaron las medidas restrictivas de su libertad.

Supongamos que esa evidencia de la que usted habla apareciese. Estoy hablando de un documento firmado por Hitler u otro jerarca. ¿Cuál sería su posición?

Mi posición es de condena absoluta de tales hechos. Todos los actos de violencia indiscriminada contra una comunidad, sin tener en cuenta las responsabilidades individuales reales, son inaceptables, absolutamente condenables. Como lo que pasó con los indios americanos, con los kulaks en Rusia, los italianos de Istria, los armenios en Turquía, los prisioneros alemanes en campos de concentración estadounidenses en Alemania y Francia así como en los de Rusia; los primeros abandonados deliberadamente a una muerte segura por el presidente Eisenhower, los segundos por Stalin. Ambos jefes de Estado no respetaron la Convención de Ginebra. Todos esos episodios, repito, deben ser condenados en términos muy claros, incluyendo las persecuciones hechas por los alemanes contra los judíos, que sin duda las hubo. Pero las de verdad, no las inventadas por la propaganda.

¿Admite usted la posibilidad de que estas pruebas, se escaparon de una posible destrucción causada por los alemanes al final del conflicto, y que un día podrían salir a la luz?

Ya he dicho que ciertos hechos deben ser condenados en absoluto. Así que si aceptamos la hipótesis de que un día se van a encontrar pruebas de las cámaras de gas, la condena de una cosa tan horrible, y de quienes lo hayan ordenado y utilizado para matar, debe ser indiscutible y total. En ésta vida he aprendido que las sorpresas pueden no terminar nunca. Pero en este caso, sin embargo, creo que puedo descartarlo con certeza porque por casi sesenta años, los documentos alemanes capturados por los vencedores de la guerra fueron examinados y evaluados por cientos de académicos, así, lo que no ha surgido ya, difícilmente podrá aparecer en el futuro. Por otra razón creo que es muy poco probable, y voy a explicar por qué: Cuando la guerra ya estaba muy avanzada nuestros oponentes comenzaron a insinuar sospechas acerca de actividades homicidas en los campos. Hablo de la Declaración Interaliada de diciembre de 1942, cuando se habló en general sobre crímenes bárbaros contra los judíos de Alemania y se preveía el castigo de los culpables.

Luego, a finales de 1943, supe que no se trataba de propaganda de guerra genérica, sino que además nuestros enemigos pensaban fabricar falsas evidencias de estos crímenes. La primera noticia sobre esto la tuvo mi compañero de estudios, un gran amigo, el capitán Paul Reinicke, que pasaba los días en contacto directo con el número dos en el gobierno alemán , el Mariscal Goering: era jefe de su escolta . La última vez que lo vi me refirió sobre un proyecto de puras falsificaciones. Goering estaba furioso porque estas falsedades calumniosas serían difundidas por todo el mundo. Precisamente Goering, antes de suicidarse, acusó violentamente al Tribunal de Nuremberg de la producción de pruebas falsificadas.

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El Mariscal del Reich Hermann Goering, n.º 2 del régimen nazi, junto a Adolf Hitler

Otra pista me la dio más tarde el jefe de la policía Ernst Kaltenbrunner, el hombre que había sustituido a Heydrich tras su muerte y que después fue enviado a la horca como consecuencia de la sentencia de Nuremberg. Lo vi hacia el final de la guerra para presentarle la información recogida sobre la traición del rey Vittorio Emmanuele. Me aseguró que los futuros vencedores estaban ya trabajando para construir falsas evidencias de crímenes de guerra y otras atrocidades que ellos inventaron sobre los campos de concentración como prueba de la crueldad alemana. Ya estaban por llegar a un acuerdo sobre los detalles de cómo realizar un juicio especial contra los perdedores. Y además, me encontré en agosto de 1944 con el colaborador directo del general Kaltenbrunner, el jefe de la Gestapo general Heinrich Müller. Gracias a él tuve la oportunidad de asistir a un curso oficial de cadetes. A él debía mucho, y nos llevabamos muy bien. Había venido a Roma para resolver un problema personal de mi comandante el teniente-coronel Herbert Kappler.

En aquellos días, el Quinto Ejército estadounidense estaba a punto de entrar en Cassino, los rusos avanzaban hacia Alemania. La guerra ya se había perdido inexorablemente. Esa noche me pidió que lo acompañara al hotel. Dado que había un mínimo de confianza, me atreví a pedirle más detalles sobre el tema. Me dijo que por la actividad de espionaje habían recibido la confirmación de que el enemigo, esperando la victoria final, estaba tratando de fabricar pruebas de nuestros crímenes para crear un espectacular juicio y así criminalizar a Alemania después de la derrota. Tenía información precisa y estaba seriamente preocupado. Afirmó que de estas personas no era posible fiarse porque no tenían sentido del honor y carecían de escrúpulos. Entonces yo era joven y no le di la debida importancia a sus palabras, pero luego las cosas sucedieron igual que el general Müller me habían dicho. ¡Estos son los hombres, los jerarcas, que según se dice hoy en día organizaron el exterminio de los judíos con cámaras de gas! Yo lo consideraría ridículo si no fuera por las trágicos consecuencias.

Así que cuando en 2003, tras un falso juramento del secretario de Estado Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU, los estadounidenses atacaron Iraq con la excusa de que poseía “armas de destrucción masiva “, precisamente ellos que son los únicos en haber empleado esas armas, me dije a mí mismo: ¡nada nuevo!

Usted, como ciudadano alemán, ¿sabe que algunas leyes en Alemania, Austria, Francia, Suiza sancionan con cárcel a quien niegue el holocausto?

Sí, los poderes mundiales las han impuesto y pronto también lo harán en Italia. El engaño consiste en hacer creer que los que, por ejemplo, se oponen al colonialismo israelí y al sionismo en Palestina son antisemitas, y que los que se atrevan a criticar a los judíos son siempre antisemitas, y que quien ose pedir pruebas de la existencia de cámaras de gas en los campos de concentración es como si aprobara una idea del exterminio de los judíos. Es una falsificación vergonzante. Precisamente estas leyes demuestran el miedo que hay de que la verdad salga a la superficie.

Obviamente existe el temor de que después de la campaña de propaganda emocional, los historiadores se pregunten sobre la evidencia, los investigadores sean conscientes de las tergiversaciones. Precisamente estas leyes abrirán los ojos a quienes todavía creen en la libertad de pensamiento y en la importancia de la independencia en la investigación histórica. Por supuesto, por lo que he dicho puedo ser incriminado, mi situación podría incluso empeorar más, pero tuve que decirle las cosas como realmente son, la valentía de la sinceridad era un deber para con mi país, una contribución, en el cumplimiento de mis cien años, para la redención y la dignidad de mi pueblo.

Fuente: https://adversariometapolitico.wordpress.com/2013/10/24/ultima-entrevista-a-erich-priebke-julio-2013-testamento-politico/

Fuente imágenes: Wikimedia Commons


[1] Priebke estuvo implicado en 1944 en la llamada matanza de las Fosas Ardeatinas, en Roma. Este lamentable episodio fue la respuesta a un atentado cometido por partisanos comunistas contra tropas alemanas en la capital italiana. El mando alemán, en represalia, ordenó ejecutar a más de 400 personas (civiles) como castigo ejemplar por estos hechos.

[2] En alemán, “cosmovisión”.

 

 

 

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17 respuestas a “La voz de los perdedores

  1. Muchas gracias por el artículo. Hacía tiempo que esperaba que sacaras este tema. La primera vez que empecé a encontrar evidencias de cómo se había falseado la historia y el gran engaño oculto en el supuesto Holocausto, no me lo podía creer. Sin embargo había cosas demasiado evidentes: los famosos 6 millones de judíos masacrados (según propaganda americana, esta cifra ya se barajaba en la primera guerra mundial) en una Europa (toda Europa, no sólo Alemania) que tenía por la época censados menos de 3 millones, era matemáticamente imposible, especialmente teniendo en cuenta que hubieron supervivientes. Cuestiones logísticas, como la cantidad de tiempo y combustible que se necesita para convertir en cenizas miles de cuerpos, las fotos de las “supuestas” cámaras de gas llenas de contradicciones, deberían ser suficiente prueba para sospechar que alguna cosa no es lo que parece, o lo que nos han contado.

    Pero la “verdad oficial”, a base de ser repetida y después de haber adoctrinado a la sociedad con numerosas películas y series que la afianzan, está tan asumida, que negarla es igual que negar que el hombre ha estado en la luna: tema para los conspiranoicos, los pocos locos que se cuestionan las verdades oficiales sólo porque hay elementos de sentido común y ciertas evidencias innegables que no encajan con la verdad que nos quieren vender.

    1. Gracias por tu comentario Netmel

      Bueno, como todo el mundo, acepté la visión oficial como algo indiscutible, una verdad vendida a través de la educación, los medios de comunicación, los documentales, las películas, etc. Sin embargo, cuando topé con los llamados historiadores revisionistas (incluido algún judío como Finkelstein), vi que tenían poderosos argumentos, por lo menos para profundizar e investigar en los hechos (algunos los citas tú), y en cambio son perseguidos por ello, incluso legalmente. Esto es contrario a lo que consideramos una práctica científica libre y objetiva.

      He leído bastante bibliografía de una y otra visión y quizá en su día escriba un artículo extenso sobre el tema. Desde luego, no se trata de exculpar o culpar a nadie sino de exponer datos y hechos corroborados, plantear dudas sobre elementos no seguros o manipulados, y tratar de reconstruir un escenario lo más próximo posible a la realidad acontencida, sin ningún tipo de contaminación ideológica. Yo sigo pensando que no había “buenos” por ninguna parte, y en este sentido nadie (me refiero a los líderes) era inocente en la guerra, en ningún bando, y que se cometieron atrocidades enormes en todos los frentes, sobre soldados y sobre civiles, fuera cual fuera su raza, creencia, nacionalidad o cultura. Estamos hablando de una cifra total de muertos en la Guerra Mundial de unos 50 millones, según las estimaciones, y ni en vida ni en la tumba nadie es mejor (o peor) que nadie.

      Podríamos valorar, empero, el alcance de tales masacres y barbaridades y sacar consecuencias de ello, pero no para rescatar el odio, el revanchismo y los rencores, sino para aprender, amar y perdonar, incluso hasta los que consideramos más malvados.

      Saludos

  2. Un vídeo sobre lo último en la pobre Siria… y mi comentario… ” Distintas guerras y EL MISMO cuento. El terrorismo de Estado a nivel mundial… No entiendo cómo la gente no se despega más de sus sátrapas, que hasta les votan y tienen FE en ellos…. Estamos todos atrapados en este cuento de nunca acabar de la cárcel de esa mafia mundial que nos pastorea y… SACRIFICA como a los animales…” https://www.facebook.com/esRTmedia/videos/2119214935028133/?hc_ref=ARTgtra8lv-H8GWyaWyvliyfGHwL-S3Ycwhwogr9xGcWsXi9_2ikbXxAv-jIs1h7Ceg

    1. Gracias Ania

      Comparto tu visión, pero date cuenta de que la gente sigue apegada a la necesidad de establecer una dualidad “buenos y malos”. El Poder, que juega con todas las cartas, espera que te posiciones en alguna de esas cartas e identifiques enemigos, te opongas a algo. Así han funcionado los conflictos, las guerras, las disputas políticas, etc. por lo menos desde hace 5.000 años, desde el inicio de la llamada “civilización”.

      Saludos

  3. Así es Xavier. Lo malo es que en los conflictos armados declarados, creo que una parte importante de las masas no se posicionaba; tan solo iban a la guerra obligados, en el bando en el que les tocara y ya está… pero si antes de llegar ahí no hubiera tomado partido por nada ni nadie, al menos ese sector más o menos grande de la masa….Por eso ante ciertos acontecimientos, al margen de tus opiniones ( las cuales puedes expresar para desahogarte) lo mejor es, después de eso, respirar, pasar del asunto y ocuparte de las cosas importantes…

  4. En Facebook… _Una entrevista muy interesante y crucial para desvelar la realidad frente a las criminales difamaciones vertidas contra los perdedores de la IIGM. Lamentablemente la foto elegida favorece que los que no se molestan en investigar o leer así como los que no se cuestionan la versión oficial persistan en las difamaciones.
    Antonio Martí Beltrán
    Antonio Martí Beltrán ¡Cambien la foto pues da lugar a malentendidos!

    Ania Vergel
    Ania Vergel Sí, Antonio Martí Beltrán pero la conclusión más importante del artículo no es esa…
    Antonio Martí Beltrán
    Antonio Martí Beltrán ¿¡Qué los malos son los que crean e inducen las guerras?! Vale, muy bien, para eso no hace falta el testimonio de ese militar ni ese contexto. Tampoco el testimonio es el adecuado. De ese testimonio lo que creo importante deducir es cruel mentira vertida contra los vencidos.
    Ania Vergel
    Ania Vergel Sí, y contra los vencedores, al menos cuando hay un “cambio de régimen” como pasa con la “memoria histórica” desde la transición, por ejemplo. La conclusión es que en ambos grupos hay gente mentalizada a tope con sus ideas y totalitaria, mentiras, verdades y bobadas y esa es la materia prima de la se nutren las élites para PLANEAR SUS GUERRAS.

  5. Esos no son los perdedores, lo son los civiles asesinados, traumatizados, desplazados, militarizados para morir y matar por algo que les era ajeno: las luchas de poder.
    A esos, los auténticos perdedores, nadie los escucha, a los otros todavía hay quien no entiende que de haber vencido, habrían actuado igual y el mundo seria lo mismo, ni mejor ni peor, todo es una gran mentira.

    Saludos!

    1. Por supuesto, Piedra, llevas toda la razón: los perdedores son siempre los mismos en todas las guerras. Aquí he usado el término “perdedores” para referirme al asunto de los bandos y de la dualidad maniquea de buenos y malos, tan propia de la historiografía “política” (aunque disfrazada de científica). En realidad ese es el debate previo necesario para empezar a desmontar la historia oficial. Pero el problema es que aún hoy en día para mucha gente lo importante son “sus víctimas”, no las víctimas de los demás.

      Saludos.

  6. Los nazis fueron unos asesinos brutales. locos. Creen en la limpieza etnica, la raza superior. Campos de exterminio.
    Dar voz y voto a esa gentuza o intentar quitarle hierro al tema nazi, te vuelve complice se sus inhumanos actos
    Aqui todos somos mayores
    Hay que tener discernimiento…..

    1. Apreciado camaleon

      Entiendo tu postura, porque así hemos sido educados. Aquí no se trata de defender las barbaridades que pudo cometer el régimen nazi (que fueron muchas); ahora bien, un análisis imparcial muestra que todos los bandos en liza cometieron graves crímenes contra la Humanidad, y que en el caso de los vencedores es obvio que no fueron juzgados ni fueron aireados a través de la educación, los documentales o los medios de comunicación. Si conoces la historia en profundidad, sabrás que existe una amplia bibliografía que explica objetivamente -y no desde luego desde una perspectiva “pro-nazi”- todo lo que hicieron rusos, americanos e ingleses, “en nombre de la libertad y la democracia”. Asesinatos en masa y crímenes y abusos de todo tipo, por no hablar del genocidio cometido contra los japoneses con los bombardeos convencionales y luego con las bombas atómicas.

      En todo caso, cualquier persona -sea cual sea la razón por la que es acusada- tiene derecho a expresarse o defenderse, exponiendo sus argumentos porque lo contrario es totalitarismo. Por favor, lee el artículo sobre la historia de los perdedores y trata luego de relativizar los prejuicios. (Claro que si me dices que “se lo tenían merecido”, entoces, no tengo más argumentos…) Esto es como afirmar que toda la represión y criminalidad en la guerra civil española la pusieron los franquistas. Mientras nos mantengamos en la dualidad y las trincheras seguiremos instalados en la cultura del odio.

      Saludos

  7. Gracias por contestar Sr. Xabier Bartllet.

    Los Nazis fueron y son unos asesinos. Unos locos de atar.
    Fueron vencidos gracias al sacrificio de innumerables victimas. El Horror que su Superioridad racial, al considerarse elegidos con la potestad de decidir quien es humano o no, llevo al exterminio sistemáticos de etnias y seres humanos “defectuosos”. Esa cosa de creerse superiores y el resto de la humanidad tontos o impuros, chusma, es terrible por el efecto que tienen en las personas.
    Campos de exterminio, Eugenesia, Doctor Mengele, Dr Asperges; experimentos humanos, esclavitud, ocultismo ,anfetaminas, locura pura y dura, etc, etc.

    Yo dejo los juicios a la Hermosisima Diosa Maat;

    Un cordial saludo.

    1. No.
      Que cada cual aguante su vela.
      los Nazis son culpables de Horrorres contra la Humanidad.
      Los Incas hacian “Festivales” de 3 meses durante los cuales sacrificaban 30.000 seres humanos en sus “altares” en sus vampiricos cultos de sangre.
      TODOS no significa nada, hay que especificar, concretar hechos. Y eso puede ser la Historia.

      1. Querido camaleón

        Cuando dices “no”, quieres decir que los aliados fueron “los buenos” y que ellos no cometieron crímenes contra la Humanidad. Ten por seguro que si se hubiera hecho un juicio de todas las atrocidades no hubiera quedado nadie libre de culpa, empezando por los que mataron a cientos de miles de personas inocentes con dos bombas atómicas. Y sobre racismo, supremacismo y eugenesia, los anglosajones también podrían dar unas cuantas lecciones. Si sabes inglés, te recomiendo, sólo para empezar, el libro “Hellstorm” de Goodrich sobre las “bondades” de rusos y occidentales sobre la población civil alemana. Hay que tener estómago para leerlo. Hitler al lado de Stalin fue un aprendiz de carnicero; el georgiano se llevó por delante 20 millones de vidas. Por favor, repetir la propaganda es muy fácil, leer e informarse y superar los prejuicios es otra cosa.

        Y también puedes leer a un historiador riguroso como A. Sutton para ver que los mismos que apoyaron a los “buenos” apoyaron y financiaron generosamente a las dictaduras más crueles (fascismo y comunismo). Lo tienes resumido en este blog, en la entrada sobre los enigmas de Hitler. Aquí no se hace apología del fascismo ni de ninguna ideología; en todo caso se hace apología de la verdad y se apela a la conciencia. No podemos instalarnos en los clichés y en la falsa dualidad; eso es lo que he intentado transmitir. Como historiador me interesa la verdad y llegar hasta el fondo; quedarnos en la superficie no lleva a ninguna parte; pues ya ves que no hemos aprendido nada en 5.000 años de supuesta civilización.

        Saludos

  8. Querido Xabier Bartlett.

    Hablo de los Nazis. Lo que hicieron los comunistas es otro orden del Mal, y si el buen Dios quiere, y te animas y escribes las atrocidades del comunismo en la URSS, en Ucrania, etc, etc puede que comentemos . Se que la propaganda comunista, en la cual la mentira es un arma, es muy buena. Los mismos protocolos de Sion fueron un montaje de agentes del Zar. Tiene tela que el muro de Berlin se construya para que la gente no huya del Pais comunista!! Pero el comunismo no es la historia que nos centra.
    Tengo claro lo que es el Nazismo. Y hay mucho filo nazi. Y claro que son culpables de los campos de exterminio y mil cosas. Pero respeto tu forma de ver. Pero fijate en lo que pasa en Ucrania. Como el nazismo surge con fuerza. Y las potencias de Europa miran a otro lado. ¿Te suena?

    No tengo animo alguno en polemizar contigo sobre este tema, pero solo te digo que me alegro infinito que se machacara a los Nazis.
    Y para mi Nazi y Alemán no es lo mismo. Los Alemanes son un gran pueblo, admirables en muchas cosas.

    Tomate mis comentarios como una anécdota en tu historia.

    Saludos cordiales

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