El fenómeno de los círculos de la cosecha (1ª parte)

El fenómeno de los llamados crop circles o “círculos de la cosecha” empezó a llamar la atención de muchos investigadores y del gran público a finales del siglo XX, cuando unos enigmáticos círculos fueron apareciendo en diversos puntos del planeta pero principalmente en los campos del sur de Inglaterra. Después de cierta confusión sobre su origen y naturaleza, hace casi 30 años unos jubilados bromistas se atribuyeron su paternidad y explicaron al mundo cómo habían tramado su engaño, con lo que oficialmente se acabaron los supuestos “misterios”, al menos para los medios de comunicación y para la ciencia ortodoxa. Sin embargo, ya es un hecho demostrado que tales diseños sobre las cosechas no pudieron ser obra de estos jubilados, por diversas razones técnicas y logísticas, pero sobre todo porque el fenómeno era bastante anterior a la intervención de estas personas.

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Círculo de la cosecha aparecido en un campo de Suiza

Con el paso del tiempo, los diseños sobre las cosechas se han multiplicado (se habla de unos 6.000 desde los años 80), se han hecho más complejos y han ido adoptando nuevas formas, cada vez más sorprendentes. Algunas de las formaciones, ciertamente, no son genuinas, sino que son “imitaciones” realizadas por artistas de las cosechas, por colectivos de falsificadores o por empresas que desean promocionarse. De este modo, de cara a la opinión pública, se sigue manteniendo la creencia de que todo el fenómeno se reduce al fraude o al puro entretenimiento, y es bien cierto que se han puesto muchos esfuerzos en producir círculos artificiales de cierta complejidad y creatividad. Incluso algunos diseños “sonados” –como el supuesto “extraterrestre” de 2002, que incluía el rostro de un extraño ser junto con una especie de mensaje cifrado en un círculo– han sido simplemente trabajos bien elaborados durante más de un día por grupos de especialistas y con la lógica connivencia del propietario del campo.

Sin embargo, no cabe duda de que, aparte del circo elaborado para distraer la atención, nos encontramos ante un fenómeno que se escapa a nuestra comprensión y que algunos incluyen en la categoría de “paranormal”, pues no sabemos exactamente cómo se producen y qué inteligencia o fuerza natural está detrás de la aparición de los círculos ni porqué ha habido un incremento espectacular de estos diseños en los últimos 30 años. Y por supuesto tampoco tenemos respuestas para la gran pregunta: ¿Por qué o para qué? En todo caso, frente a un fenómeno inexplicable de tales proporciones, que requeriría de los más elevados esfuerzos científicos, los medios de comunicación y la ciencia oficial siguen en su empeño de ignorarlos o de confundir a la opinión pública.

Hace unos pocos años los editores de Dogmacero decidimos abordar este intrigante tema y publicamos un exhaustivo y riguroso material a cargo del investigador británico David Pratt, que ahora me permito rescatar por cuanto  el fenómeno, a pesar de que ya está casi desaparecido de los medios de comunicación, se sigue produciendo ante la pasividad o desprecio del estamento académico. Por supuesto, Pratt no ofrece respuestas definitivas, porque nadie las tiene, pero sí un profundo análisis objetivo de los hechos observables sobre el terreno, lo que debería ser el primer paso para el planteamiento de hipótesis fundadas, por muy audaces que nos puedan parecer.

Introducción

Cada año aparecen de 150 a 300 patrones de plantas aplanadas en campos de cultivo de todo el mundo. Su presencia se ha constatado en todos los continentes, en más de 50 países, si bien la mayoría ha aparecido en el sur de Inglaterra. Desde principios de 1990, los círculos simples originales se han convertido en enormes y complejos patrones geométricos de impresionante precisión y belleza. La mayoría aparecen en campos de trigo, cebada o colza oleaginosa, si bien se han observado en otros tipos de cultivo, e incluso sobre la nieve y el hielo.

A lo largo de los años, las formaciones en las cosechas se han atribuido a una diversidad de causas mundanas: borrachos armados con cuerdas y tablones, jóvenes agricultores furiosos, estudiantes de arte desilusionados, periodistas desempleados, aplicación excesiva de fertilizantes, interferencia de teléfonos móviles, aves escandalosas, vacas “geométricamente dotadas” y erizos de sexo desbocado. Y si bien el público en general, los medios de comunicación y la comunidad científica tienden a desestimar todo el fenómeno, considerándolo obra de bromistas humanos, existe un fuerte indicio de que una fuerza inexplicable y una inteligencia rectora están implicadas en él.

El engaño de Doug y Dave

El 9 de septiembre de 1991, el tabloide británico Today publicó un artículo de primera plana titulado “Los hombres que estafaron al mundo”. La historia afirmaba que todos los círculos de la cosecha de Inglaterra habían sido obra de dos jubilados, Doug Bower y David Chorley, de 67 y 62 años respectivamente. Sus herramientas incluían un tablón de 1,20 metros de madera y un ovillo de cuerda, junto con un trozo de alambre que colgaba de una gorra de béisbol y que servía como dispositivo de observación, lo que les permitía trazar líneas perfectamente rectas, centrándose en un objeto lejano ¡en plena noche!

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La noticia del fraude de los dos jubilados

Para aplastar la cosecha en las zonas que no se superponían a las roderas de los tractores, dijeron que se situaban en una rodera de tractor y luego saltaban o usaban una pértiga para acceder al cultivo, lo que implicaría una distancia de hasta unos 10,5 metros, ¡un logro olímpico! Confesaron que la idea de hacer círculos de la cosecha se les había ocurrido después de una noche aburrida en el pub en 1978, y que su único propósito era “reírse un poco”. Curiosamente, no sólo nunca fueron sorprendidos en plena acción, sino que sus esposas ni siquiera se habían dado cuenta de su ausencia nocturna.

Demostraron que podían crear toscos diseños circulares a plena luz del día, pero les faltaba la precisión geométrica, la complejidad y la hermosa disposición que se encuentra en las mejores formaciones. En aquel tiempo, los círculos ya se habían convertido en complejos pictogramas, pero Doug y Dave no pudieron explicar convincentemente cómo los habían creado. Ni siquiera pudieron replicar sobre el papel un diseño de cruz céltica que afirmaron haber hecho. Ante la evidencia de que no tenían nada que ver con ciertas formaciones, comenzaron a dar marcha atrás. Incluso si su exagerada afirmación de haber realizado 250 círculos de la cosecha en Inglaterra desde 1978 fuera cierta, aún quedarían sin explicación 1.750 formaciones en Inglaterra y en otros países, así como numerosas formaciones anteriores a 1978. Y a pesar de su “retiro”, los círculos de la cosecha estuvieron de vuelta como de costumbre en 1992, pero sin el interés particular de los medios.

Evolución de los círculos de la cosecha

Cuando Doug y Dave afirmaron haber inventado el fenómeno de los círculos de la cosecha como una broma en 1978, no eran conscientes de que antes de sus supuestas hazañas ya se habían documentado casi 300 formaciones. Hay informes esporádicos de círculos de la cosecha hallados en Inglaterra durante el siglo XX. Pero los informes, de hecho, se remontan a varios siglos atrás.

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Grabado antiguo del “diablo segador”

En el folklore de los siglos XVI y XVII encontramos historias de hadas y elfos que habían sido vistos bailando en los campos y dejando círculos de hierba pisoteada. La representación más antigua de un círculo de la cosecha se produce en un grabado de 1678, que representa al “Diablo segador” cosechando un campo de avena en un círculo aplanado. En 1686 un científico británico, Robert Plot, publicó un libro titulado A Natural History of Staffordshire, que contenía relatos de áreas geométricas de plantas aplanadas halladas tanto en tierras de cultivo como en pastizales. En él describía no sólo círculos, sino también espirales y cuadrados dentro de anillos, de hasta 150 pies (unos 45 metros) de diámetro. También informaba de que el suelo bajo las plantas estaba mucho más suelto y más seco de lo normal, y que a veces se encontraba sobre las plantas una sustancia blanquecina mohosa o escarcha, “como el pan enmohecido”, y planteaba la hipótesis de que los diseños fuesen creados por una explosión de rayos desde las nubes. En julio de 1880 la revista científica Nature publicó una carta de un científico que describía el hallazgo de múltiples áreas circulares de trigo aplanado en una granja en el sur de Inglaterra y sugería que eran el resultado de “alguna acción de viento ciclónico”.

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Un quintuplete aparecido en 1988 cerca de Beckhampton (Gran Bretaña)  (Fuente: http://www.world-destiny.org)

Hay informes esporádicos de sencillos círculos de la cosecha en el Reino Unido en la primera mitad del siglo XIX, sobre todo en el sur de Inglaterra. Desde finales de 1970 el número de círculos se ha incrementado radicalmente, en especial en los condados ingleses del sur de Wiltshire y Hampshire, y los diseños se han hecho cada vez más elaborados. Los círculos individuales remolinados dieron paso a múltiples círculos, a veces dispuestos de forma no aleatoria. El primer quintuplete (un círculo rodeado por cuatro círculos más pequeños satélites uniformemente espaciados) apareció en 1978. Más tarde, aparecieron quintupletes con anillos que conectan sus satélites exteriores, creando “cruces celtas”. Y también comenzaron a aparecer círculos con múltiples anillos concéntricos alrededor de ellos.

El año 1990 vio los primeros pictogramas, que consisten en largas cadenas de círculos, anillos, rectángulos, líneas rectas y tridentes, “llaves” o “garras”. Al año siguiente comenzaron a aparecer ballenas / delfines e insectogramas. Desde 1994 los glifos de los cultivos incluyen “burbujas de pensamiento”, que mediante la incorporación de cuartos crecientes se convirtieron en glifos que parecen arañas y escorpiones. Ese año también vio los primeros glifos relacionados con la astronomía, que incluyen galaxias, cinturones de asteroides y órbitas planetarias. Desde finales de 1990 las formaciones se han convertido en diseños o mandalas geométricos espectaculares y muy complejos. La geometría séptupla apareció por primera vez en 1998, la geometría nónupla en 1999, geometría undécupla en 2000, y la geometría terciodécupla en 2003. Desde 1999 varias formaciones en las cosechas han creado la ilusión de ser tridimensionales.

En total, se han documentado en todo el mundo más de 10.000 formaciones en las cosechas. Más de 700 de ellas aparecieron en 1991. De las 229 formaciones reportadas en todo el mundo en el año 2004, el 33,9 % apareció en Inglaterra, donde los círculos de la cosecha tienden a agruparse alrededor de los enclaves sagrados megalíticos como Stonehenge, Avebury y Silbury Hill. Otros países con círculos de la cosecha fueron Alemania (13,2 %), EE UU (9,2 %), la República Checa (8,4 %) e Italia (8,4 %).

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Secuencia de circulos, cerca de Hood Grange (Sutton Bank, Reino Unido). Foto © ianrw (cc-by-sa/2.0)

Características

En los mejores círculos de la cosecha “auténticos”, las plantas aplanadas tienden a estar en gran parte intactas y siguen creciendo, mientras que en los círculos fraudulentos los tallos suelen estar rotos, aplastados y muchas veces muertos. Los tallos de la vegetación aplastada en las formaciones auténticas están doblados en ángulos de hasta 90 grados, y con frecuencia se colocan de una manera sorprendentemente compleja y muy bien tejida.

Los componentes circulares de un diseño aparecen generalmente arremolinados en sentido horario o en sentido antihorario a partir de un punto central hacia el exterior. Pero en lugar del remolino que da vueltas y vueltas hacia fuera desde el centro en una espiral apretada, como suele ser el caso en las formaciones hechas por el hombre, a menudo fluye ampliamente hacia el exterior, a veces en una distintiva forma de “S”. Las espirales suelen estar compuestas de tiras delgadas, no en amplias franjas de 90 cm., como cuando se usan tablones o rodillos de jardín. Cuando se fusionan diferentes flujos, las plantas tienden a trenzarse entre sí por encima y por debajo, lo que sugiere que todas las plantas han colapsado en direcciones opuestas al mismo tiempo.

El centro de un remolino de cultivo a menudo se caracteriza por un área despejada del suelo o un “agujero” en medio de un verticilo de tallos, y se desplaza con frecuencia del centro matemático. En algunas formaciones, los tallos individuales han sido impelidos hacia los bordes exteriores de los círculos desde detrás de la cosecha en pie, lo que excluye claramente la utilización de utensilios físicos. La dirección del flujo del cultivo suele ser diferente por debajo de la capa superior del cultivo aplanado. Los diversos niveles de estratificación multi-direccionales nunca han sido replicados mediante el uso de los pies, planchas, rodillos de jardín o tubos de plástico.

La fuerza que realiza los círculos aparentemente puede discriminar entre la madurez de las plantas, pues las plantas menos maduras, ya estén erguidas en una fila o dispersas por toda el área aplanada, a veces se mantienen en pie. La fuerza también parece ser capaz de seleccionar entre las especies de plantas, puesto que las amapolas rojas o los cardos pueden quedar en pie en medio de la cebada o el trigo aplanado. Esta característica también descarta el uso de tablones y rodillos de jardín. La fuerza es tan precisa que a veces todo lo que separa un círculo de otro es una cortina de trigo de un solo tallo de ancho.

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Detalle del interior de un círculo de la cosecha, con los tallos abatidos

El biofísico William Levengood y varios otros investigadores han descubierto que las plantas aplanadas con frecuencia tienen los nodos ampliados (los pequeños “nudillos” a lo largo de los tallos de las plantas) y, a veces tienen “cavidades de expulsión” en las mismas áreas, donde la humedad parece haber aflorado hacia el exterior. Los ensayos de germinación de semillas han demostrado que cuando se produce una formación en cultivos inmaduros, los plantones por lo general no se desarrollan, o su crecimiento se reduce drásticamente, pero si aparece una formación en cultivos más maduros, la semilla crece hasta un máximo de cinco veces la tasa normal.

El 60 % de los círculos aparece en las noches de lluvia. Sin embargo, los granjeros y los investigadores suelen notar que no hay barro en la cosecha aplanada, que debería estar presente de haber mediado el uso de utensilios mecánicos. Por otra parte, las bolas de creta fácilmente rompibles a veces se encuentran intactas debajo de las plantas aplastadas. Y cuando se produce una formación en un suelo que contiene pequeñas rocas afiladas como el pedernal, los tallos descansan sobre estas rocas sin ninguna marca de pliegue, lo que demuestra que no se ha aplicado ningún peso.

El suelo del interior de los círculos de cosecha a menudo muestra diferencias con el suelo de fuera de ellas. En una formación de Canadá, por ejemplo, el suelo se había cocido hasta ponerse tan duro como el cemento, mientras que el resto del campo se mantenía húmedo y fangoso. También en otros países, como Rusia, hay informes de suelo cocido bajo las plantas aplastadas en círculos de cosecha. En el 50 % de los círculos de la cosecha, el suelo del interior es notablemente más seco que en el exterior (hecho también observado por Robert Plot en 1686). Muchos de los efectos sobre las plantas y el suelo se corresponden con la generación de un calor intenso durante la creación de los círculos de la cosecha.

A veces se encuentran sustancias extrañas –como depósitos gelatinosos o de polvo– en las plantas y en el suelo dentro de los círculos de la cosecha. Los depósitos de polvo que se han identificado incluyen dióxido de silicio de alta pureza, óxido de magnesio, y magnetita (mineral de hierro magnético). Este último puede ser polvo meteórico, que está en constante deriva de la atmósfera a la superficie terrestre. La concentración en los círculos es hasta 600 veces más alta que el valor normal, lo que indica la presencia de fuertes campos magnéticos alrededor de los círculos de la cosecha.

En cuanto a su localización, casi el 90 % de los círculos de la cosecha del Reino Unido aparece sobre acuíferos o sobre creta y greensand (una piedra arenisca de color verde oliva). A menudo están alineados con antiguos lugares sagrados y con ley-lines o líneas de energía de la tierra, como se ha detectado por radiestesia. Algunas veces se aprecia que el posicionamiento de los círculos no es aleatorio en absoluto; por ejemplo, tres pictogramas idénticos de 1991 de tipo ballena formaban un triángulo isósceles perfecto al unirlos con líneas sobre un mapa.

Algunas formaciones parecen hacer uso de las roderas de los tractores como directrices, pero otras no. En Canadá han aparecido muchas formaciones, a pesar de que los campos canadienses son rociados por aviones para que no haya roderas que proporcionen a los bromistas un fácil acceso a los campos. En el Reino Unido, los pictogramas suelen estar a menudo rodeados de docenas de mini-círculos o “metralla”, de unos 60 cm. de diámetro, ubicados en lugares que no son accesibles sin dejar huellas visibles.

En el caso de un pequeño porcentaje de formaciones, tanto en los círculos simples como en los diseños complejos, hay un claro indicio visual del círculo del verano anterior sobre el campo recién sembrado. Las nuevas plantas del área donde se encontraba el círculo pueden ser más cortas o más altas que el cultivo circundante o levemente diferentes en color. Este efecto suele durar no más de dos años después de la formación original.

Rara vez se encuentran animales salvajes muertos en las formaciones, pero ha habido algunas excepciones. Algunas aves habían sido atrapadas aparentemente en la creación de una formación de 1993, y se habían hecho pedazos. Mezclados con la sangre y las plumas, se hallaron diminutos pedacitos de carne, pero no había huesos, o partes distinguibles o reconocibles. Las pruebas de laboratorio sobre algunos de los restos confirmaron que pertenecían a un “pájaro que explotó”.

Se encontraron dos puercoespines muertos en dos círculos diferentes canadienses. Uno casi se había desintegrado en partes ennegrecidas y el otro había sido aplastado como una torta. Las marcas de rasguños y una fila de púas erguidas rotas indicaban que el último puercoespín había sido arrastrado al centro de la formación desde el perímetro. El flujo de púas aplanadas en su cuerpo se quedó en la misma dirección que la disposición de la cosecha caída. El análisis del otro puercoespín mostró que la negrura de los restos no se debía a quemaduras.

La investigación científica

El trabajo del equipo de investigación BLT (formado por John Burke, William Levengood y Nancy Talbott) ha asentado la investigación de los círculos de la cosecha sobre una firme base científica. De las aproximadamente 300 formaciones en las cosechas analizadas desde 1990, más del 90 % mostró efectos anómalos en los tejidos de la planta y/o en el suelo. Durante este período, se han publicado tres trabajos de investigación en revistas científicas revisadas por pares1. Los escépticos han objetado que gran parte de la labor de la BLT no se ha llevado a cabo según el procedimiento doble ciego (por lo que el sesgo del experimentador podría haber influido en los resultados), pero no han sido capaces de demostrar que los efectos anómalos en cuestión puedan producirse por el aplanamiento de la cosecha mediante medios mecánicos.

Como ya se mencionó, las fuerzas involucradas en la creación de las formaciones en la cosecha pueden alterar físicamente el tejido de las plantas aplastadas (y a veces de las que se mantienen firmes) de varias maneras. Los tallos se doblan hasta 90 grados sin romperse, particularmente en los nodos, como si el tejido de la planta se suavizara de manera significativa en el momento del aplanamiento. Esto ocurre incluso en la colza oleaginosa, que normalmente es tan rígida y quebradiza como el apio, y se parte si se dobla más de 40 grados. Los tallos de los cultivos aplanados generalmente resultan agrandados y estirados, como si hubieran sido calentados desde el interior. A veces este efecto es tan poderoso que los nodos literalmente explotan, haciendo agujeros en las paredes del nodo y expulsando savia fuera del tallo.

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Anomalías observadas por el equipo BLT en los tallos de las plantas

En su artículo de 1999, Levengood y Talbott argumentan que las formaciones son creadas por vórtices de plasma, los cuales emiten radiación de microondas y por lo tanto producen calor. En 2001 Eltjo Haselhoff escribió un comentario sobre este artículo, señalando un par de errores graves y sosteniendo que las formaciones en las cosechas eran generadas por una fuente de radiación de tipo puntual o esférica en vez de un vórtice de plasma. Aportó un estudio de muestras de plantas de dos círculos en los Países Bajos, que aparecieron después de que se vieran unas luces sobre el campo. Las muestras fueron tomadas a lo largo de tres diámetros. Según las medidas, el mayor alargamiento de nodos estaba en el centro de la formación, e iba disminuyendo hasta el borde. Llegó a la conclusión de que esto era coherente con el calor que se induce mediante una pequeña fuente electromagnética a 4,10 metros por encima del terreno. Además, se han podido observar importantes efectos en el desarrollo de las plantas, con grandes diferencias en el desarrollo de las semillas de las plantas aplanadas y las no aplanadas.

Unas mediciones en dos formaciones creadas apenas unas pocas horas antes revelaron que los tallos de las plantas aplastadas quedaron con una carga eléctrica superficial. El grado en que los tallos estaban inclinados era proporcional al grado de carga eléctrica recibida. Por otra parte, se han encontrado partículas microscópicas de hierro inusualmente puro (se supone que es polvo meteórico) en dos tercios de las 32 ​​formaciones en que se ha tomado muestras del suelo. A veces se encuentran grupos de estas partículas muy pequeñas, esféricas, magnéticas; otras veces se descubren esferas de mayor tamaño adheridas a pedazos de suelo cubiertos o mezclados con un esmalte parcialmente fundido del mismo material. Las partículas se encuentran generalmente agrupadas alrededor, o justo en el exterior, de los perímetros de las formaciones circulares, como si la fuerza centrífuga de un vórtice giratorio estuviera distribuyendo este material hacia los bordes. Pero a veces las partículas se concentran en el suelo en los centros de los círculos, generalmente en menor cantidad hacia los perímetros, mientras que en otros casos el material se deposita linealmente, por lo general en cantidades crecientes hacia los perímetros. Si los círculos son creados por sistemas de plasma, esto explicaría la atracción de partículas de polvo magnéticas, ya que el plasma que se arremolina alrededor de las líneas de un campo geomagnético crea su propio campo magnético. Sin embargo, los diferentes patrones de distribución de polvo magnético son desconcertantes.

Un estudio de difracción mediante rayos X de los minerales de arcilla en los suelos de los círculos, llevado a cabo por el equipo BLT en 1999-2001 con la ayuda de científicos independientes, reveló que los minerales de arcilla específicos muestran un sutil –pero estadísticamente significativo– incremento en el grado de cristalización (es decir, un mayor ordenamiento de los átomos). El aumento de la cristalización no se había observado anteriormente en suelos superficiales. Sólo se ha visto en la roca sedimentaria que ha sido expuesta a la presión de toneladas de roca por encima y al calor del interior de la Tierra durante cientos o miles de años. Es evidente que, si hubiera habido presión geológica, las plantas del círculo habrían resultado arrasadas. El cambio cristalino también podría estar producido por el calor intenso (al menos 600-800° C durante muchas horas), pero esto habría incinerado las plantas.

Los cambios observados en las plantas y el aumento de la cristalización se produjeron en los mismos lugares del muestreo, lo que sugiere que lo que provocó los cambios en las plantas, también causó los cambios en el suelo. Sin embargo, la intensa energía necesaria para producir los efectos sobre el suelo habría destruido completamente las plantas. Un mineralogista involucrado en el estudio llegó a la conclusión de que debe mediar una energía actualmente desconocida para la ciencia.

Informes de testigos

Hay muchos informes sobre la observación de bolas de luz, o discos o columnas de luz en los campos en los que posteriormente aparecen formaciones. Las bolas de luz, por lo general, varían del tamaño de un huevo al de un balón de fútbol, y se observan a menudo volando sobre los círculos que ya están presentes, a veces zigzagueando de un lado a otro como si inspeccionasen la formación. En una grabación de vídeo durante el día, un halcón se abalanza desde arriba hacia una bola bastante opaca de luz, sólo para retirarse en el último momento cuando se da cuenta de que la luz no es comestible. Se han visto aviones militares y helicópteros tratando de interceptar las bolas de luz, las cuales entonces se dedican a jugar con sus perseguidores, a veces parpadeando y reapareciendo detrás de los aparatos que les dan caza.

También hay varias docenas de relatos acerca de un sonido vibrante que se oye antes de la creación de los círculos de la cosecha, mientras que otros informes mencionan la ausencia repentina del coro habitual del amanecer de aves e insectos. En julio de 1989, un equipo de la BBC registró un sonido vibrante con una frecuencia de 5,2 kHz en un círculo de la cosecha. Se han escuchado otros ruidos en los círculos, como zumbidos, silbidos y pitidos agudos.

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Círculo con estrella aparecido en 1999, en Cherhill (Reino Unido)

Con los años, unas 70 personas han dicho que han sido testigos de la formación de un círculo de la cosecha. En casi todos los casos sólo se ha visto la formación de círculos simples; prácticamente nadie ha sido testigo de la aparición de un pictograma altamente sofisticado. La mayoría de los testigos hablan de una fuerza muy poderosa, pero localizada como un viento que golpea el campo y que hace girar la cosecha hacia abajo muy rápidamente, en alrededor de 10 a 20 segundos, y por lo general en la mañana temprano o al anochecer. A continuación, se exponen algunos casos significativos.

En 1931, un niño y un granjero de Essex (Reino Unido) fueron testigos de la formación de círculo de la cosecha en cuestión de segundos. El granjero lo atribuyó al “giro del Diablo”, una especie de torbellino al que se inculpa de manifestaciones similares en el área por lo menos desde 1830 (Silva, 2002, p. 4). En julio de 1934, una mujer contemplaba un campo de maíz, cuando oyó un sonido crepitante, como de fuego, y vio como un torbellino en el centro del campo, haciendo girar tallos, semillas y polvo en el aire a unos 30 metros (Corliss, 1994, p. 270). Luego encontró un círculo perfecto de maíz aplastado, caliente al tacto, con los tallos de las plantas entrelazados o incluso trenzados. El mismo torbellino creó un segundo círculo de unos cuatro metros de diámetro en la esquina del mismo campo. El trenzado de la vegetación aplastada también se observa en las formaciones modernas.

Una tarde, en julio de 1981, Ray Barnes fue testigo de una “ola” o “línea” que se movía por encima de la cosecha de cereales en Wiltshire. Después de atravesar el campo en un arco, la línea descendió al suelo y describió radialmente un círculo de unos 23 metros en el sentido de las agujas del reloj en un solo barrido, en unos cuatro segundos, acompañado de un ruido silbante. La cosecha se abatió tan limpiamente como si hubiera sido cortada por un cortador de flan gigante, y las plantas no mostraron ninguna recuperación elástica en absoluto (Corliss, p. 268; Pringle, 1999, p. 6).

En el verano de 1983 un hombre de Wiltshire, Melvyn Bell, estaba montando a caballo en el extremo norte de la llanura de Salisbury, cuando observó una actividad frenética en un campo de trigo a unos 54 metros delante de él. Entonces vio un círculo de nueve metros que estaba siendo aplanado ante sus propios ojos. No oyó ningún ruido, pero sí vio polvo, suciedad y detritos ligeros revoloteando en espiral en el aire. Más tarde describió la causa del círculo como un “torbellino estacionario” (Collins, 2009, p. 116).

Gary y Vivienne Tomlinson fueron testigos de la formación de un círculo en Hambledon (Surrey) en mayo de 1990 (Pringle, 1999, pp. 3-5). Una noche, estaban caminando junto a un campo de trigo cuando apareció un torbellino, que se asemejaba a una niebla brillante, y que hacía un ruido tremendo. Una fuerte ráfaga de viento los empujó de lado y hacia arriba. Ambos sintieron un hormigueo por todas partes y se erizó su cabello. De pronto el viento los sacó del camino y los metió en el campo. Alrededor de ellos se formó un círculo de dos metros de diámetro en un par de segundos, creciendo del centro hacia fuera, en una espiral en sentido antihorario. El torbellino luego se dividió en dos: el primero zigzagueó en la distancia sobre la parte superior del trigo mientras que el segundo formó un segundo círculo en las cercanías. Parecía un brillante tubo transparente que se extendía indefinidamente hasta el cielo. Mientras tanto, habían aparecido minúsculos torbellinos –pequeños vórtices brillantes de unos 6,5 cm.– en el círculo en que se encontraban. Los torbellinos giraron alrededor del cultivo en pequeños racimos hacia el perímetro, abatiendo suavemente el trigo y agrandando el círculo. Todo el episodio duró unos siete minutos. La pareja se sintió aletargada y con náuseas durante una semana, y Vivienne sufrió perforación de tímpanos.

En 1991 Martin Sohn-Rethel y su familia, caminando por un sendero cerca de Ilford (East Sussex), fueron casi noqueados por una fuerza invisible, que luego se trasladó al campo adyacente, donde realizó un círculo perfecto en no más de 5 a 10 segundos (Thomas, 2002, p. 29).

En junio de 1996, intrigados por un zumbido, una pareja salió de su casa alrededor de la medianoche y vio unas luces de colores que se arremolinaban en un cielo negro encima del East Field (Alton Barnes). Veinte minutos más tarde las luces se fusionaron en un objeto, del cual descendió un haz de luz blanca al campo. Cinco horas más tarde, se descubrió el glifo de la cosecha “ADN” (Silva, p. 140).

El 11 de agosto de 1996, apareció un hombre con un vídeo que decía haber grabado esa mañana durante la vigilancia de un cultivo cerca de Oliver’s Castle, un fuerte en Wiltshire. El vídeo mostraba la formación de un diseño “copo de nieve”, mientras las bolas de luz sobrevolaban la zona. La grabación provocó una amarga controversia entre los investigadores de los círculos de la cosecha. Un grupo insiste en que el diseño del cultivo está hecho por el hombre y que el vídeo es falso, y además afirma haber obtenido una confesión de la persona que lo hizo, mientras que otros siguen pensando que ambos son genuinos (Andrews, 2003, pp. 139-43; Thomas, pp. 60-1). Cualquiera que sea su verdadera condición, el vídeo es por lo menos una buena representación de lo que muchos testigos han descrito.

Efectos anómalos

Existen numerosos informes acerca de equipos electrónicos y mecánicos que se estropean en los círculos de la cosecha. Las cámaras a menudo funcionan mal, e incluso cuando funcionan, los resultados pueden resultar sobreexpuestos, rayados, manchados, o completamente velados. El equipo de vídeo también es muy vulnerable, y a menudo recoge graves interferencias. La merma de las baterías es bastante común, e incluso las baterías nuevas pueden agotarse completamente. Los teléfonos móviles a menudo fallan dentro de una formación, pero a veces vuelven a funcionar a la perfección una vez se está fuera de ella.

Una cosechadora se cortocircuitó a su paso por el fractal de Koch en Milk Hill. En Warminster, todo el sistema eléctrico de un tractor falló en el momento de cruzar el perímetro de un círculo, pero volvió a la vida al ser remolcado fuera del círculo. En otro incidente, un tractor fue atrapado por “una acumulación de cargas electroestáticas que brillaban como chispas sobre el cuerpo del vehículo”. Al día siguiente, apareció un círculo en el mismo lugar del campo.

La mañana después de la aparición de la “Rueda del Año”, la BBC estaba llevando a cabo una entrevista de radio en el interior del glifo pero la cinta se aceleró tanto que se detuvo. Cuando se retomó la entrevista a 45 metros fuera de la formación, el equipo trabajó con normalidad. A continuación, el experimento se repitió dentro de la formación, pero se reprodujeron los problemas técnicos. Más tarde ese mismo día llegó un equipo de la Bristol ITV Television, pero su sistema de sonido resultó tan afectado que la mayor parte de la grabación no pudo ser emitida por la noche.

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Los aparatos electrónicos y las brújulas fallan dentro de los círculos

Las brújulas magnéticas se comportan con frecuencia de forma errática, tanto dentro formaciones como al volar sobre ellas. Los testigos a veces informan que la televisión, los teléfonos móviles, los detectores de humo y los dispositivos de seguridad tienen interferencias o funcionan mal las noches en las que se forma un círculo de la cosecha cercano. La noche antes de la aparición del tetraedro de Barbury Castle en 1991, los residentes en el cercano pueblo de Broughton sufrieron un apagón y muchos residentes informaron de bolas de luz coloreada volando sobre el campo donde apareció más tarde la formación, junto con un leve ruido estruendoso.

Los relojes pueden ir deprisa o despacio en los círculos. Algunos autores ven esto como una prueba de que “el tiempo mismo” se ha ralentizado o acelerado, y han vinculado los círculos de la cosecha a “deformaciones del tiempo o del espacio”. También se han atribuido ciertas distorsiones fotográficas a las mismas supuestas causas. Es perfectamente concebible que las energías anómalas y las condiciones atmosféricas puedan afectar el comportamiento de los relojes, las cámaras y también la luz, pero nociones retorcidas como la curvatura del espacio y del tiempo son simplemente abstracciones matemáticas y no explican nada.

Los efectos de los círculos de la cosecha en los seres humanos son muy variables. Muchas personas experimentan una mayor conciencia, euforia y una sensación de paz y bienestar dentro de las formaciones, y también hay muchos informes de curación. Pero en ciertas formaciones algunas personas experimentan náuseas, dolores de cabeza, mareos, desorientación, sangrado, menopausia anormal, falta de claridad mental y fatiga excesiva. Sin embargo, tanto los efectos positivos como los negativos también se han experimentado en las formaciones hechas por el hombre. Distinguir los factores subjetivos o psicosomáticos de posibles factores objetivos (que van desde residuos de plaguicidas a energías inusuales) no es tarea fácil. Dado que en la formación de círculos de la cosecha pueden estar implicadas energías etéricas, más sutiles, vale la pena señalar que se observó que la energía orgónica descubierta por Wilhelm Reich en general era saludable, pero que tenía efectos adversos en concentraciones excesivas (Collins, 2009). La energía orgónica es una forma sutil de energía eléctrica, y en frecuencias muy altas se convierte en lo que Reich llama energía orgónica mortal (encyclopedianomadica.org).

A diferencia de los humanos, los animales no son muy susceptibles a la sugestión, pero hay muchos relatos de comportamientos extraños dentro o cerca de las formaciones. Los perros a veces se niegan a entrar en los círculos de la cosecha, otros se sienten intimidados y nerviosos o incontrolables dentro de ellos, y algunos enferman después. Sin embargo, otros perros no muestran efectos adversos en absoluto. Las ovejas a veces tratan de alejarse lo más posible de un campo en el que más tarde aparece una formación. Los caballos pueden negarse a cruzar el perímetro de los círculos de la cosecha, o se ponen nerviosos en sus proximidades. Se han observado bandadas de gansos romper la formación directamente sobre círculos de la cosecha, y se ha visto a los ciervos evitar los círculos de la cosecha que bloquean las rutas de paso. Asimismo, las aves tienden a permanecer lejos de los círculos genuinos, a pesar de que las plantas caídas ofrecen un fácil acceso a las semillas.

Geometría

CropCircleSwirl
Círculos de diverso diámetro formando un remolino

A principios de la década de 1990 el astrónomo Gerald Hawkins (fallecido en 2004) descubrió que las relaciones entre las áreas o los diámetros de los distintos elementos que conforman los patrones en los cultivos están agrupados en torno a ciertos números enteros: 2, 4, 5, 7, 9, 11 y 12. Estos son los números que se utilizan para generar las proporciones diatónicas que definen la frecuencia relativa de las notas blancas de un teclado de piano. Basándose en un análisis de las ratios contenidas en 25 círculos de la cosecha, calculó que había una probabilidad de 1 entre 400.000 de que surgieran por casualidad. Aparte de los cantos de los pájaros y las canciones de las ballenas, las relaciones diatónicas no suceden en la naturaleza. Hawkins llegó a la conclusión de que los diseños de las cosechas demostraban la notable capacidad matemática de sus creadores. Escribió a Doug y Dave para preguntarles por qué habían utilizado las proporciones diatónicas, ¡pero nunca recibió respuesta! (Ver Haselhoff, 2000, pp. 57-61, 139-40; Silva, 2002, pp. 193-200)

Hawkins descubrió que las diversas relaciones podrían expresarse en forma de cuatro teoremas matemáticos basados ​​en los principios de la geometría euclidiana, aunque no se encuentran en la propia obra de Euclides. También descubrió un quinto teorema, más general, del que podrían derivar los otros cuatro. En julio de 1995 apareció una versión del teorema, codificado en el círculo “Torque” de Litchfield. El quinto teorema comprende círculos concéntricos que tocan los lados de un triángulo y, como el triángulo cambia de forma, genera las especiales ratios geométricas de los círculos.

En la oscuridad es difícil realizar formaciones en las cosechas que obedezcan a los teoremas, pero los creadores de las formaciones auténticas logran trabajar con una tolerancia del 1 %. El trabajo de Hawkins fue publicado durante la fase temprana del fenómeno, pero más tarde observó que los diseños más elaborados todavía producían relaciones diatónicas.

© David Pratt 2010

Fuente imágenes: Wikimedia Commons

 


1 W.C. Levengood, “Anatomical anomalies in crop formation plants”, Physiologia Plantarum, vol. 92, 1994, pp. 356-63; W.C. Levengood, “Semi-molten meteoric iron associated with a crop formation”, Journal of Scientific Exploration, vol. 9, 1995, pp. 191-9; W.C. Levengood and Nancy P. Talbott, “Dispersion of energies in worldwide crop formations”, Physiologia Plantarum, vol. 105, 1999, pp. 615-24.

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8 respuestas a “El fenómeno de los círculos de la cosecha (1ª parte)

  1. Yo creo que el fenómeno “real” es de manufactura humana, militar y como siempre oscura.
    El que siga vivo dentro de cincuenta años quizás pueda tener la respuesta.

    Un saludo.

    1. Gracias piedra

      Bueno, todo es posible, pero el hecho de que el fenómeno sea antiguo me da que pensar. Lo que es obvio es que no es un fenómeno natural, sino completamente artificial o inteligente, realizado con una tecnología aparentemente muy superior a lo que tenemos ahora (oficialmente, claro está). Pero el tema no sólo está en el quién sino en el porqué, que a mí es lo que más me intriga. ¿Hay algún mensaje o es una simple distracción? ¿Alguien nos quiere hacer creer en según qué cosas? En la segunda parte del artículo Pratt ofrece algunas pistas.

      Saludos

  2. Brillante artículo, Xavier. Me gustaría clonarlo cualquier día de estos en alguno de mis blogs. De todo lo que he tenido ocasión de consultar por aquí y por allí sobre este tópico, me parece de lo más completo que he leído. Todo lo más, le añadiría algunas imágenes.

    En cuanto a lo de las luces acompañantes… no sé si se trataría de las mismas que apodaron como ‘foo fighters’ durante las etapas finales de la segunda contienda mundial, pero lo que sí puedo afirmar es que, tales luces… existen; yo las he visto de noche, sobrevolando la cordillera que rodea mis hábitats; fluctúan inteligentemente y en ningún caso parecen estar adheridas a artefacto de ingeniería o aeronave alguna; se trata más bien de luminarias semovientes aisladas y en absoluto adscritas a cuerpo sólido en penumbra que pudiera pasar más desapercibido; de hecho, las que tuve ocasión de presenciar hará unos seis años… deambulaban como ‘haciendo carreritas’ entre ellas moviéndose de tres en tres… o a lo sumo en formaciones de hasta cuatro, provocando la sensación de movimiento inteligente de manera indubitable. Lo cierto es que en su día me resultó espectacularmente insólito.

    Y las campañas propagandísticas de los de National Geographic TV y BBCs introduciendo a sus ‘viejetes-traviesos’ clamando su autoría… ya de por sí arrojan más leña al fuego de la inenarrble estupefacción que el fenómeno comporta por sí mismo; porque cada vez que se intenta camuflar una u otra fenomenología anómala de modo tan chapucero… es cuando se rubrica finalmente la auténtica naturaleza paranormal o extraterrena del asunto.

    Acerca del porqué de estos eventos habría mucho que apuntar y no sería el momento. Cuando acabe esta serie quizás te haga llegar mis impresiones al respecto… -así como las fuentes en las que se basan éstas-. Pero coincido contigo en que, conocer la causa de semejante show circense vendría a ser incluso más relevante que solventar el misterio del procedimiento empleado en su manufactura.

    1. Gracias por tu comentario AI’x

      Bueno, todo el mérito es de David Pratt, un investigador independiente que combina una gran objetividad y exhaustividad con la apertura de miras y la crítica al paradigma imperante (lo que era la línea de Dogmacero y la del presente blog). Espero que la 2ª parte sea también de tu agrado.

      En cuanto a lo que explicas sobre las luces, ahí están los testimonios e incluso el vídeo de Oliver’s Castle. Es muy evidente que hay claras difrencias entre los círculos fraudulentos (por muy bien hechos que estén) y los auténticos, por todas las anomalías que se comentan en el texto. Y las maniobras oficiales de despiste o explicación son más bien patéticas…

      Saludos,
      X.

  3. Estimado Javier,creo que la tecnologia utilizada para estas acciones,esta fuera de nuestro alcance y lejos de nuestro conocimiento actual.
    Sea quienes sean,los que hagan los circulos,tienen que estar a otro nivel de comprension de la fisica y quienes tengan la capacidad de generar esa perfeccion geometrica sin aparatos ni artilugios mecanicos visibles y si a esto le sumamos las innumerables evidencias antiguas de tecnologia imposible para sus cohetaneos,es logico suponer,que tengan superado otros aspectos que escapan a nuestro razonamiento.
    Pienso,mientras no tenga evidencias en contra,que llevan años,muchos años,conviviendo con nosotros,como nosotros y similares a nosotros y a lo mejor,solo a lo mejor,es una hipotesis,somos nosotros los ajenos al puzle.
    Algunos ” alguien ” , saben mas de lo que pensamos que se debe de saber y algunos “alguien ” estan interesados en que no conozcamos,lo que ellos deciden que no conozcamos y no son ni Putin,ni Trump,ni Merkel.
    A partir de aqui,a falta de pruebas empiricas,podemos utilizar el razonamiento y la logica,o caer en estupideces y falacias y argumentos insostenibles,o bien esperar sentados a que llamen a nuestra puerta y nos lo expliquen todo.

    1. Gracias Alarico

      Básicamente coincido con tus apreciaciones y con la intervención de algo o alguien en un plano superior, y que opera en el ámbito de los “fenómenos paranormales”, a falta de una mejor expresión para definir un conocimiento y una tecnología que se escapa (por mucho) de los límites del actual paradigma. Es algo que podría ir en paralelo con el fenómeno ovni, pero no quiero adelantar acontecimientos; en la 2ª parte del artículo Pratt aporta algunas pistas…

      Saludos

  4. Los círculos de las cosechas son un fenómeno antiguo. Me recuerdan a las Lineas de Nazca. No se cual es motivo por el cual aparecen. Puede ser, que sean Ets infantiles que se lo pasan pipa haciendo travesuras o puede ser cualquier cosa . Eso si. Los hay bonitos de veras.
    Podrían hacer una exposición la mar de chula….

    Y como nota escribir.” Jubilados con cachaba realizan a oscuras estos dibujos de noche y sin luces en 2 horas……. “!Tiene gracia!…

    Quien sabe si en la luna y los otros planetas tienen grafiteros estelares…..

    1. Sí, desde luego lo más gracioso del caso fue la atribución de los círculos a un par de jubilados “chistosos” que no tenían nada mejor que hacer. Desde luego, hay coartadas o cortinas de humo mucho mejor montadas que ésta, pero todo forma parte de la ceremonia de la confusión…

      Saludos

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