¿El universo crea la vida, o es al revés?

universoUno de los temas primordiales y más antiguos de la ciencia, e incluso diría de la filosofía, ha sido la comprensión profunda del universo en el cual estamos inmersos. ¿Qué es exactamente el universo? ¿Cómo surgió? ¿Y como apareció en él la vida? ¿Y cómo definimos la propia vida? A lo largo de los siglos se han vertido multitud de opiniones y teorías sobre estas cuestiones, desde las antiguas creencias religiosas o mitológicas hasta las modernas teorías racionalistas y empíricas. Actualmente predomina en el campo científico la visión del paradigma positivista y materialista que nos habla de un Big-Bang (Gran Explosión) que fue el inicio de un universo material en el cual luego aparecerían las primeras formas de vida, por lo menos en nuestro planeta, porque apenas podemos decir nada seguro de otros mundos. Para la moderna ciencia no hay debate sobre qué fue antes (al estilo de “la gallina y el huevo”). El universo es la matriz en la que posteriormente se desarrolló la vida, hasta llegar al máximo grado conocido, que somos nosotros mismos.

En este marco conceptual, nosotros representamos –teóricamente– la forma de vida consciente e inteligente más evolucionada. Y todo se deriva de la pura materia, la que conformó nuestro complejo cerebro a lo largo de millones de años y que a su vez dio como producto lo que llamamos conciencia. Por tanto, desde el enfoque materialista-reduccionista, la materia crea la conciencia y no al revés. No obstante, ya desde hace décadas –sobre todo desde la irrupción de la física cuántica– muchos científicos empezaron a cuestionar esta visión, poniendo de manifiesto que no era tan fácil definir objetivamente la materia, al tiempo que daban un papel cada vez más preponderante a la conciencia o al llamado observador. (Por cierto, el premio Nobel y descubridor del ADN Francis Crick se quedó tan ancho al asegurar que el mundo y el universo estarían allí aunque no estuviéramos nosotros para observarlo. Eso sí que es tener fe en el “mundo exterior”.)

En medio de este debate apareció hace no muchos años una nueva aportación a cargo de un médico norteamericano, el doctor Robert Lanza (1956), que lanzó la teoría del llamado biocentrismo, según la cual no es el universo el que genera la vida, sino al revés. Esto es, la vida no es en modo alguno un producto accidental del universo, sino la misma base del universo que percibimos. Para Lanza, la conciencia tiene un papel fundamental a la hora de percibir el universo hasta el punto de afirmar que “lo que vemos sólo existe gracias a nuestra conciencia”, lo cual ya fue sugerido desde la física cuántica. Asimismo, enlazando con la llamada teoría de las cuerdas, afirma que el tiempo y el espacio –que para la ciencia convencional son elementos físicos– serían meras creaciones mentales o ilusiones en las cuales se desarrolla una experiencia vital. En este contexto, vida, existencia y conciencia vendrían a constituir el mismo principio eterno y creador.

Para ahondar un poco más en esta visión, me complace adjuntar seguidamente la traducción de un artículo de Lanza –publicado originalmente en Discover Magazine– en el cual el autor nos presenta de forma resumida las líneas principales de su teoría fundamentada en muchos planteamientos de la física cuántica. No puedo confirmar o refutar los postulados que propone el doctor Lanza, pero al menos considero que su biocentrismo nos ofrece lúcidas reflexiones sobre los conceptos de vida y universo, y sobre nosotros mismos. Espero que disfruten de esta pequeña dosis de realidad, ciencia y conciencia.

La teoría del universo biocéntrico

Cuanto más lejos miramos en el espacio, más nos damos cuenta de que la naturaleza del universo no puede entenderse plenamente mediante la inspección de las galaxias espirales o viendo supernovas distantes. Se encuentra más profundo. Nos involucra a nosotros mismos.

telaraña
El pequeño universo de la araña

Esta visión salió a la palestra un día mientras uno de nosotros (Lanza) estaba caminando por el bosque. Mirando hacia arriba, vio una enorme y dorada tela de araña atada a las ramas superiores. Allí, la criatura se asentaba sobre un solo hilo, estirándose a través de su telaraña para detectar las vibraciones de un insecto atrapado que trataba de escapar. La araña escaneaba su universo, pero cualquier cosa situada más allá de todo ese círculo de telaraña era incomprensible. El observador humano parecía tan lejano a la araña como a nosotros los objetos telescópicos.

Sin embargo, había algo afín: Nosotros, los humanos, también nos encontramos en el corazón de una gran red de espacio y tiempo cuyos hilos están conectados de acuerdo a las leyes que habitan en nuestras mentes. ¿Es posible la red sin la araña? ¿Son el espacio y el tiempo objetos físicos que seguirían existiendo aunque las criaturas vivientes fueran retiradas de la escena?

Identificar la naturaleza del mundo real ha obsesionado a científicos y filósofos durante milenios. Hace trescientos años, el empírico irlandés George Berkeley aportó una observación particularmente clarividente: Lo único que podemos percibir son nuestras percepciones. En otras palabras, la conciencia es la matriz sobre la que se aprehende el cosmos.

El color, sonido, temperatura y similares sólo existen como percepciones en nuestra cabeza, no como esencias absolutas. En el más amplio sentido, no podemos estar para nada seguros de un universo “ahí fuera”.

Durante siglos, los científicos consideraron el argumento de Berkeley como un espectáculo filosófico y continuaron construyendo modelos físicos basados en la hipótesis de un universo separado “ahí afuera” al cual hemos llegado, cada uno individualmente. Estos modelos suponen la existencia de una realidad esencial que prevalece con nosotros o sin nosotros. Sin embargo, desde la década de 1920, los experimentos de la física cuántica han demostrado rutinariamente lo contrario: los resultados dependen de si alguien está observando.

Esto está más vívidamente ilustrado por el famoso experimento de la doble rendija. Cuando alguien ve una partícula subatómica o un poco de luz pasar a través de las hendiduras, la partícula se comporta como una bala, pasando a través de un agujero o del otro. Pero si nadie observa la partícula, ésta muestra el comportamiento de una onda que puede habitar todas las posibilidades, incluyendo de alguna manera la de pasar a través de ambos agujeros al mismo tiempo.

Algunos de los más grandes físicos han descrito estos resultados tan confusamente que son imposibles de comprender plenamente, más allá del alcance de la metáfora, la visualización y el lenguaje mismo.

Pero hay otra interpretación que los hace sensibles. En lugar de asumir una realidad que es anterior a la vida y que incluso la crea, proponemos una imagen biocéntrica de la realidad. Desde este punto de vista, la vida –sobre todo la conciencia– crea el universo, y el universo no podría existir sin nosotros. 

Jugando con la luz

Werner Heisenberg
Werner Heisenberg

La mecánica cuántica es el modelo más preciso de los físicos para describir el mundo del átomo. Pero también construye algunos de los argumentos más persuasivos: que la percepción consciente es integral para el funcionamiento del universo. La teoría cuántica nos dice que un pequeño objeto no observado (por ejemplo, un electrón o un fotón, una partícula de luz) sólo existe en un estado borroso, imprevisible, sin un lugar bien definido o movimiento hasta el momento en que se observa. Este es el famoso principio de incertidumbre de Werner Heisenberg.

Los físicos describen la condición fantasma, aún-no-manifestada, como una función de onda, una expresión matemática utilizada para calcular la probabilidad de que una partícula aparezca en cualquier lugar determinado.

Cuando una propiedad de un electrón cambia de pronto de posibilidad a realidad, algunos físicos dicen que su función de onda ha colapsado. ¿Qué consigue este colapso? Jugar con él [el electrón]. Golpearlo con un poco de luz para tomar su imagen. Con solo mirarlo se hace el trabajo.

Los experimentos sugieren que el mero conocimiento en la mente del experimentador es suficiente para colapsar la función de onda y convertir posibilidad a la realidad. Cuando las partículas se crean como un par –por ejemplo, dos electrones en un solo átomo que se mueven o giran juntos– los físicos las denominan entrelazadas.

Debido a su íntima conexión, las partículas entrelazadas comparten una función de onda. Cuando medimos una partícula y, por tanto colapsar su función de onda, la función de la otra partícula de onda colapsa de forma instantánea también.

Si se observa que un fotón tiene una polarización vertical (todas sus ondas se mueven en un plano), el acto de observación causa que el otro pase instantáneamente de ser una onda de probabilidad indefinida a un fotón real con polaridad opuesta (horizontal), incluso si los dos fotones desde entonces se han alejado el uno del otro.

En 1997, el físico la Universidad de Ginebra Gisin Nicolas envió a toda velocidad dos fotones entrelazados a lo largo de fibras ópticas hasta que quedaron a siete kilómetros de distancia. Un fotón entonces golpeó un espejo de dos vías donde tuvo una opción: o bien rebotar o bien atravesarlo. Los detectores registraron lo que hicieron al azar. Pero fuese cual fuese la acción tomada, su gemela entrelazada siempre realizó la acción complementaria.

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El mundo cuántico parece mucho más rápido que la velocidad de la luz

La comunicación entre los dos ocurrió al menos 10.000 veces más rápido que la velocidad de la luz. Parece que las noticias cuánticas viajan instantáneamente, sin ser limitadas por ninguna restricción externa, ni siquiera la velocidad de la luz.

Desde entonces, otros investigadores han replicado y refinado el trabajo de Gisin. Hoy en día nadie cuestiona la naturaleza inmediata de esta conexión entre los bits de luz o materia, o incluso de grupos enteros de átomos.

Antes de estos experimentos, la mayoría de los físicos creían en un universo objetivo e independiente. Ellos todavía se aferraban a la suposición de que los estados físicos existen en un sentido absoluto antes de ser medidos. Todo esto se ha ido para siempre.

Luchando con “ricitos de oro”

La extrañeza de la realidad cuántica está lejos de ser el único argumento contra el viejo modelo de la realidad.

También está la cuestión de calibrar bien el cosmos. Muchos rasgos fundamentales, fuerzas y constantes físicas –como la carga del electrón o la fuerza de gravedad– muestran como si todo lo relacionado con el estado físico del universo estuviera hecho a la medida de la vida. Algunos investigadores llaman a esta revelación el principio de Goldilocks (“ricitos de oro”), porque el cosmos no es “demasiado esto” o “demasiado aquello” sino “lo necesario” para la vida.

Por el momento sólo hay cuatro explicaciones para este misterio. Las dos primeras nos dan poco con qué trabajar desde una perspectiva científica. Una de ellas es simplemente argumentar a favor de una coincidencia increíble. Otra es la de decir: “Dios lo hizo”, lo cual no explica nada, aun cuando fuera cierta.

La tercera explicación invoca un concepto llamado principio antrópico, por primera vez articulado por el astrofísico de Cambridge Brandon Carter en 1973. Este principio sostiene que debemos encontrar las condiciones adecuadas para la vida en nuestro universo, porque si tal vida no existe, no estaríamos aquí para encontrar esas condiciones. Algunos cosmólogos han tratado de casar el principio antrópico con las recientes teorías que sugieren que nuestro universo es sólo uno de una vasta multitud de universos, cada uno con sus propias leyes físicas.

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¿Un sólo universo o multitud de universos? ¿Puede haber vida en unos pero no en otros?

A través de puros números, entonces, no sería de extrañar que uno de estos universos tuviera las cualidades necesarias para la vida. Pero hasta ahora no hay evidencia directa alguna para otros universos.

La última opción es el biocentrismo, que sostiene que el universo es creado por la vida y no al revés. Esto tiene una explicación y la extensión del principio antrópico participativo descrito por el físico John Wheeler, un discípulo de Einstein, que es quien acuñó los términos agujero de gusano y agujero negro.

Buscando el espacio y el tiempo

Incluso los elementos más fundamentales de la realidad física, el espacio y el tiempo, apoyan firmemente una base biocéntrica para el Cosmos.

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El libro de Robert Lanza

Según el biocentrismo, el tiempo no existe independientemente de la vida que lo observa. La realidad del tiempo ha sido cuestionada por una extraña alianza de filósofos y físicos. Los primeros sostienen que el pasado no existe más que como idea en la mente, que a su vez son eventos neuroeléctricos que ocurren estrictamente en el momento presente. Los físicos, por su parte, tienen en cuenta que todos sus modelos de trabajo, desde las leyes de Isaac Newton a través de la mecánica cuántica, en realidad no describen la naturaleza del tiempo.

El punto real es que no se necesita ninguna entidad real de tiempo, ni desempeña un papel en cualquiera de sus ecuaciones. Cuando hablan del tiempo, inevitablemente lo describen en términos de cambio. Pero el cambio no es lo mismo que el tiempo.

Medir la posición precisa de cualquier cosa, en cualquier instante dado, es bloquear esa cosa en un marco estático de su movimiento, como en el marco de una película. Por el contrario, tan pronto como se observe un movimiento, no se puede aislar un marco, porque el movimiento es la suma de muchos fotogramas.

La nitidez en un parámetro induce borrosidad en el otro. Imagínese que usted está viendo una película de un torneo de tiro con arco. Un arquero dispara y la flecha vuela. La cámara sigue la trayectoria de la flecha del arquero hacia el blanco. De repente, el proyector se detiene en un solo fotograma de una flecha inmóvil. Usted se queda mirando la imagen de una flecha en pleno vuelo. La pausa en la película le permite conocer la posición de la flecha con gran exactitud, pero ha perdido toda la información acerca de su impulso. En ese marco no se va a ninguna parte; su trayectoria y la velocidad ya no son conocidas.

Esa falta de claridad nos lleva de nuevo al principio de incertidumbre de Heisenberg, que describe sobre cómo, midiendo la posición de una partícula subatómica, inherentemente hace borroso su impulso y viceversa.

Todo esto tiene sentido desde una perspectiva biocéntrica. Todo lo que percibimos está activa y repetidamente siendo reconstruido en el interior de nuestras cabezas, en un torbellino organizado de información. El tiempo en este sentido puede definirse como la suma de estados espaciales que ocurren dentro de la mente.

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¿Todo lo que percibimos se reconstruye constantemente en nuestro cerebro?

Entonces, ¿qué es real? Si la siguiente imagen mental es diferente de la anterior, entonces es diferente, y punto. Podemos adscribir ese cambio a la palabra tiempo, pero eso no quiere decir que exista una matrix real e invisible en la cual se producen los cambios. Esa es sólo nuestra propia manera de dar sentido a las cosas. Vemos envejecer y morir a nuestros seres queridos y se supone que una entidad externa llamada tiempo es la responsable del crimen.

Hay también una intangibilidad peculiar al espacio. No podemos recogerlo y llevarlo al laboratorio. Al igual que el tiempo, el espacio no es ni físico ni fundamentalmente real en nuestra opinión. Más bien, es un modo de interpretación y comprensión. Es parte de un software mental de un animal que moldea las sensaciones en objetos multidimensionales.

La mayoría de nosotros todavía piensa como Newton, en relación con el espacio como una especie de recipiente grande que no tiene paredes. Pero nuestra noción del espacio es falsa. ¿Contamos las formas?

  1. Las distancias entre los objetos mutan, dependiendo de condiciones como la gravedad y la velocidad, como fueron descritas por la relatividad de Einstein, de modo que no hay distancia absoluta entre algo y cualquier otra cosa.
  2. El espacio vacío, tal como es descrito por la mecánica cuántica, no es, de hecho, vacío, sino lleno de partículas y campos potenciales.
  3. La teoría cuántica incluso pone en duda la idea de que los objetos distantes estén verdaderamente separados, ya que las partículas entrelazadas pueden actuar al unísono, incluso si están separadas por la extensión de una galaxia.

Abriendo la jaula

En la vida cotidiana, el espacio y el tiempo son ilusiones peligrosas. Surge un problema sencillamente porque, al tratar estas cosas como fundamentales e independientes, la ciencia toma un punto de partida totalmente erróneo para las investigaciones sobre la naturaleza de la realidad.

La mayoría de los investigadores todavía creen que pueden construir a partir de un lado de la naturaleza, lo físico, sin el otro lado, lo viviente. Por inclinación y formación, estos científicos están obsesionados con las descripciones matemáticas del mundo. Si tan sólo, después de salir del trabajo, miraran con la misma seriedad sobre un estanque y observaran los bancos de pececillos subiendo a la superficie… Los peces, los patos y los cormoranes que aletean más allá son parte de una respuesta mayor.

Los recientes estudios cuánticos ayudan a ilustrar lo que sería la nueva ciencia biocéntrica. Hace apenas unos meses, Nicolas Gisin anunció una nueva vuelta de tuerca en su experimento de entrelazamiento [cuántico]; en este caso, cree que los resultados podrían ser visibles a simple vista. En la Universidad de Viena, el trabajo de Anton Zeilinger con unas enormes moléculas llamadas buckyballs empuja la realidad cuántica más cerca del mundo macroscópico.

En una emocionante extensión de este trabajo –propuesto por Roger Penrose, el renombrado físico de Oxford– no sólo la luz formará parte de un sistema cuántico entrelazado, sino también un pequeño espejo que la reflejará, un espejo mil millones de veces más grande que una buckyball. Si el experimento propuesto termina confirmando la idea de Penrose, también confirmaría que los efectos cuánticos se aplican a objetos a escala humana.

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¿Cuál es la naturaleza de la conciencia?

El biocentrismo debe abrir las jaulas en las que se ha confinado a sí misma la ciencia occidental. Incluir al observador dentro de la ecuación debería abrir nuevos enfoques para comprender la cognición, desde desentrañar la naturaleza de la conciencia hasta desarrollar máquinas pensantes que experimenten el mundo de la misma manera que nosotros lo hacemos.

El biocentrismo también debe proporcionar bases sólidas para la resolución de problemas relacionados con la física cuántica y el Big Bang.

Aceptar el espacio y el tiempo como formas de percepción sensorial animal (es decir, como entes biológicos), en lugar de como objetos físicos externos, ofrece una nueva manera de entender todo, desde el micromundo (por ejemplo, la razón de los resultados extraños en el experimento de doble rendija) a fuerzas y leyes constantes que dan forma al universo. Como mínimo, debería ayudar a detener este tipo de esfuerzos sin salida esfuerzos como la teoría de las cuerdas.

Por encima de todo, el biocentrismo ofrece una forma más prometedora de aglutinar toda la física, ya que los científicos han estado tratando de hacer esto desde las fallidas teorías de los campos unificados de Einstein de hace ocho décadas.

Mientras no reconozcamos el papel fundamental de la biología, nuestros intentos por unificar realmente el universo seguirán siendo un tren hacia ninguna parte.

© Robert Lanza 2009

Fuente: https://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_fisica43a.htm

Fuente original: http://www.discovermagazine.com

Fuente imágenes: Wikimedia Commons

 


6 respuestas a “¿El universo crea la vida, o es al revés?

  1. El tema es tan interesante y apasionante,que incluso un principiante con borrosas ideas y minima instruccion,como la que yo tengo,habia preparado un tocho,expresando conceptos adquiridos de varias fuentes,que al final desestime subirlo,por parecerme incorrecto usar un espacio tan grande,por respeto,cortesia y educacion,a un blog que admiro y sigo con verdadera ilusion y gratitud.
    La fisica clasica,es determinista y predecible,probada infinidad de veces mediante la observacion y experimentacion,lo que se postula sucede realmente,la materia hace lo que hace porque es lo que es y no hay contradicion alguna con las leyes de la naturaleza.
    La fisica cuantica,es todo lo “contrario”,es totalmente impredecible e indeterminista
    donde el observador juega un importantisimo papel a la hora de comprender los sucesos. Tambien probada infinidad de veces,mediante observacion y experimentacion.
    Aqui tenemos dos visiones de entender la realidad y la materia y no poseemos una teoria unificadora de ambas,cada una en el nivel que proponen como estudio,son totalmente validas y empiricas.
    Ahora bien hay quien cree que en el universo cuantico,las cosas ocurren por que si,por azar o por pura casualidad y sin motivo aparente,sin poder concluir nada y eso no es cierto,la fisica cuantica lo unico que nos dice es que no podemos conocer dos valores al “mismo tiempo” de un proceso y que no la podemos entender,sabemos que el electron es no se sabe que,que hace no sabemos que cosas,podemos afirmar sin lugar a equivocarnos que no hay nadie en el Mundo que pueda entender los fenomenos cuanticos,el mundo cuantico,es cuantico mientras no se observe,de lo contrario deja de ser lo que es.
    Esto nos lleva a no tener una definicion exacta de lo que es la materia y si no tenemos una idea clara de lo que es,podemos llamarlo “algo”,tiene propiedades fisicas y actua de diversas maneras,pero hay una cosa que la materia o ese “algo” no puede hacer y es darse la existencia a si misma.
    Me llamo la atencion un parrafo que dice “Dios no es explicacion de nada”,creo que esta cita parte de unos conceptos totalmente equivocados y erroneos,sin un desarrollo explicativo que por lo menos indiquen algo,precisamente es todo lo contrario,Dios es la explicacion de todo,es mas,creo que es la unica explicacion de todo y la mas probable,posible y viable explicacion de todo.
    Hay que aclarar que a Dios se le define como un ser inmaterial,atemporal,omniscente y omnipotente,y no entendemos como puede ser y ni por asomo podemos ni imaginarlo,si con nuestro limitado conocimiento y discernimiento,pudieramos comprenderlo minimamente,no seria Dios,seria superman o batman,Dios es otra cosa,no sujeto a las limitaciones materiales,ni esta en el tiempo,con todo el conocimiento y todo poder.
    Con esta base,ahora si podemos explicar como surgio El Universo,la materia y la vida en donde no habia nada,la nada no tiene propiedad alguna,la nada es nada y de la nada nada sale a no ser que un Creador lo haga posible y esto no es religion,son deduciones cientificas derivadas de la observacion y de como suceden las cosas.
    Se menciona tambien la importancia de la conciencia inmaterial y determinante para obtener resultados sobre los sucesos que observamos,pero la conciencia siendo una realidad inmaterial del ser humano,necesita un soporte material que la contenga,sin ser humano no hay conciencia y sin conciencia no hay ser humano,por lo tanto esta ligada a la materia y sus procesos,aunque no podamos observarla,ni medirla ni calcularla.
    Sobre el principio antropico o ajuste fino,para no expandir mas el comentario,decir que todas las observaciones sobre los valores de ajuste del Universo y la materia,apuntan a un diseño previo de sus propiedades,sin que sea plausible considerar el azar, o la casualidad,todas las mediciones resultantes de los estudios fisicos,biologicos etc. apuntan directamenta a la creaccion y esta nos lleva inexorablemente a un Creador.
    Por cierto,cuando alguien que no necesita nada,que no se le puede complementar con nada,ni añadir nada,ni sacar nada,crea algo,se puede deducir intencionalidad y suponer finalidad,a partir de aqui,cada uno puede sacar las conclusiones que cree acertadas en base a lo que conoce.

    Gracias por su excelente trabajo. Un saludo.

    1. Gracias Alarico

      Desde luego el tema da para mucho, y se presta a todo tipo de enfoques. El problema de la ciencia actual es que es decidamente materialista-reduccionista y no sale de su patrón de pensamiento. Incluso Lanza prefiere hablar de “vida” y de excluir a Dios de la ecuación. El problema es que Dios se ha visto siempre como un concepto religioso (una superstición) y la ciencia actual lo descarta por ello. (Véase al vehemente y encumbrado Hawking haciendo gala y convicción de su ateísmo).

      Sin embargo, está el otro camino, el que abrió la física cuántica sobre otra percepción en que el propio observador no puede distanciarse de lo observado porque la propia observación modifica la realidad percibida. Esto es, no hay nada propiamente “objetivo”. A partir de aquí ya podemos entrar en lo que yo llamo el Dios científico, que es la conciencia, el origen de eso que llamamos realidad. Todo lo demás, en mi opinión, son meros artificios en los cuales podemos tener experiencias infinitas desde multitud de posiciones (seres). Por tanto el universo no puede ser nada “material”, sino una construcción a partir de energía (luz, vibración) en estado puro. Espero no haber sido demasado confuso en mi explicación.

      Saludos,
      X.

  2. Estimado Xavier,entiendo perfectamente lo que me quiere decir y comparto en gran medida su postura,un minimo punto de divergencia,lleva nuestras ideas por sendas diferentes.
    Vera,creo que no logramos diferenciar adecuadamente los conceptos de ” Vacio Fisico ” y ” Nada “,el vacio fisico tiene propiedades medibles de elasticidad,permeabilidad y conductividad,es consecuencia de la existencia material y todo lo que interactua entre si,incluso la conciencia,no es posible sin materia.
    La fisica define a la materia como operativa,es decir por lo que hace, (puesto que no tenemos un conocimiento sobre las esencias ), y que es capaz de actuar o interactuar con una o alguna de estas cuatro fuerzas,la gravitatoria,la electromagnetica,la nuclear fuerte y la nuclear debil y esto abarca : particulas,energia,vacio fisico y tiempo,todo esto es materia y ninguna de estas fuerzas y estados,explica la autoexistencia.
    Podemos tener dudas sobre el nivel de actividad e implicacion de la conciencia en un mar de posibilidades y sucesos,podemos tener dudas sobre si la realidad que percibimos es o no fisica,pero no podemos dudar de que estamos dudando,por lo tanto para todos estos procesos es necesario intrinsicamente la existencia de un Universo material,con lo cual volvemos como al principio al aplicar un razonamiento circular,
    ¿ como y cuando surge algo de nada ? .
    Con respecto a Hawking,en fin sobran las palabras,en un debate televisado en Estados Unidos,ante la pregunta de como surge el Universo,el contesto que es ateo y no cree en Dios,pero admite que una fuerza desconocida tuvo que iniciar el proceso,ante semejante respuesta,como vera, las risas del publico se sintieron desde Canada,hasta la frontera con Mexico,ahora por lo que se,ya no se declara ateo,ahora es agnostico,en fin el vive de lo que vive y vive bien,paradojicamente sus burradas son una de las mayores causas de considerar el Teismo como probable,entre estudiantes universitarios de los Estados Unidos,realmente curioso.

    Gracias por su respuesta. Un saludo.

    1. Hola Alarico

      Sí, gracias por la aclaración, pero aparte de que uno sigue vivo y el otro no, su manera de pensar mecanicista era muy similar y su ateísmo militante también, algo propio de la propaganda científica del paradigma imperante. Evidentemente, ya he dicho por activa y por pasiva en mis dos blogs que no creo en el azar ni el caos, porque ni filosóficamente ni científicamente creo que aguante un mundo “sin conciencia”. Con respecto a Hawking, tengo mis dudas de si no manipularon su mensaje y lo convirtieron en un icono de la ciencia “negacionista” de cualquier cosa espiritual. Ya escribí en este blog una entrada sobre la teoría conspirativa de que murió hace unos 30 años y que fue sustituido por un doble, que sospechosamente no aportó casi nuevo excepto sus diatribas contra Dios y sus mensajes sobre los extraterrestres. Hoy en día, ya nada me parece disparatado…

      Saludos,
      X.

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