Salud pública: la doble vara de medir

josep_pamiesComo es público y notorio, los medios de comunicación ya no esconden su evidente parcialidad y servicio a los grandes poderes y a estas alturas exhiben sin ningún reparo una “información” que no tiene nada de objetiva, imparcial o contrastada. Se trata en verdad de pura propaganda, engaño o adoctrinamiento en defensa de las versiones oficiales y políticamente correctas. En este contexto, estamos asistiendo casi cada día a la durísima condena pública a través de los medios de comunicación de masas de todo lo que tenga que ver con la sanación alternativa o con recursos de salud naturales que quedan fuera del sistema sanitario oficial.

Así, desde hace tiempo se van acumulando en los medios las noticias acerca de juicios, condenas y denuncias a personas o instituciones que han optado por vías de sanación distintas a las oficiales, aludiendo a sus malas prácticas pseudocientíficas, a su nula eficacia terapéutica y al deseo de estafar económicamente a los pacientes. Y para acabar de poner el dedo en la llaga, se hace una tremenda publicidad de los casos de muertes o graves lesiones a causa de esas prácticas irregulares no autorizadas, por no hablar de los esporádicos escándalos a costa de muertes presuntamente atribuidas a la no vacunación de niños, lo que pone que en el ojo del huracán a todos los colectivos o personas “anti-vacunas”.

Como ya expuse en su momento, es evidente que existe en la medicina alternativa un porcentaje de personas sin escrúpulos o de aprovechados que pueden estafar a la gente con falsas terapias naturales o milagrosas, que en el mejor de los casos resultan ser un fraude y en el peor pueden causar serios daños a la salud o incluso algún fallecimiento. Otra cosa bien distinta es el recurso exitoso a terapias y sustancias alternativas que han sido ampliamente probadas y administradas con seguridad. Sin embargo, el éxito de estas vías no oficiales es ignorado, rebatido o menospreciado por parte del estamento sanitario y político, que sigue insistiendo en que la única medicina válida es la moderna medicina alopática occidental basada principalmente en la química.

hospital_1Y aquí llegamos al quid de la cuestión. Mientras las autoridades sanitarias nacionales e internacionales aplican una durísima vara de medir a la sanación alternativa echándole en cara su falta de resultados y los casos de muerte implicados, a la hora de valorar su actuación aplican otra vara bastante más flexible que sólo sabe de estadísticas de cobertura sanitaria y de grandes éxitos y avances (sobre todo químicos y bio-tecnológicos), ocultando una oscura situación que no podemos pasar por alto. En otras ocasiones ya me he referido a esa realidad de inoperancia, sufrimiento y muerte, pero quisiera destacar ahora un breve artículo del investigador independiente norteamericano Jon Rappaport, que en unos pocos párrafos y de una forma directa y contundente nos muestra cuál es la realidad de esa medicina “institucional” y masiva basada en los fármacos que sólo en los Estados Unidos se lleva por delante las vidas de unas 100.000 personas cada año a causa de sus efectos adversos.

Desde luego, nada de esto sale en las noticias, pero los documentos e informes citados han sido realizados por médicos y expertos en sanidad pública y, lo que es más, incluso la propia autoridad regulatoria en EE UU (la FDA) admite el grave daño colateral de los fármacos, aunque, eso sí, con la boca pequeña. En fin, les dejo con el firme alegato de Rappaport, que habla abiertamente de una guerra química encubierta contra la Humanidad. Que cada uno concluya lo que crea conveniente.

Guerra química encubierta: 100.000 muertes al año

Medical News Today informa que, en 2011, hubo un modesto aumento en el número de recetas prescritas en los Estados Unidos. El aumento llevó el total a 4.020 millones. Sí, en 2011, los médicos escribieron 4.020 millones de recetas para medicamentos en Estados Unidos. Eso es un promedio de aproximadamente 13 recetas para cada hombre, mujer y niño. Eso es alrededor de una nueva receta al mes para cada estadounidense.

farmacos
Una pléyade de pastillas para casi todos los males

El artículo de Medical News Today concluía: “… la industria debería sentirse alentada por el aumento en el número de recetas y gastos.” Sí, estoy seguro de que la industria farmacéutica está descorchando tapones de champán. Aquí estamos hablando de recetas. No estamos hablando de la cantidad de píldoras que tomaron los estadounidenses. Tampoco estamos contando los medicamentos de venta libre o las vacunas.

Pharmacopoeia, una exposición de 2011 en el British Museum, estimó que “el número promedio de pastillas que una persona toma en su vida en el Reino Unido es de 14.000.” Eso es como resultado de las recetas. Si incluimos los medicamentos de venta libre, el número de 14.000 aumentaría a 40.000 pastillas tomadas durante la vida.

¿Cuáles son los efectos de todos estos medicamentos? Estamos ante un supremo caballo de Troya que está pudriendo a los Estados Unidos y todos los demás países desde dentro. Haya o no haya guerras, con recesión económica o con prosperidad económica, los fármacos continúan haciendo su trabajo, debilitando, arruinando y eliminando vidas.

Se pueden citar muchas fuentes para confirmar esta evaluación.

El 8 de enero de 2001, el LA Times publicó un artículo de una de las mejores reporteras médicas en el negocio, Linda Marsa: When Good Drugs Do Harm (“Cuando los buenos fármacos dañan”). Marsa citó al investigador Dr. David Bates, quien indicó que en los EE. UU. hay anualmente 36 millones de reacciones adversas graves a los medicamentos.

El 26 de julio de 2000, el Diario de la Asociación Médica Americana publicó la estimación general más impactante de los daños causados ​​por los fármacos médicos en la historia: Is US health really the best in the world? (“¿Es la salud de los Estados Unidos realmente la mejor del mundo?”) La autora fue la Dra. Barbara Starfield, una respetada investigadora de salud pública en la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins. Starfield concluyó que los fármacos médicos estaban matando a los estadounidenses a un ritmo de 106.000 por año. Eso es un millón de muertes por década.

Ritalin
Ritalin: un fármaco tóxico prescrito para niños con el llamado TDAH

Este es un boceto conservador del caballo de Troya que se ha colocado en el centro de cada país del mundo. El gigante farmacéutico continuará, sin lugar a dudas. La única pregunta es, ¿cuántas personas se despertarán y buscarán otros recursos? La destrucción de las sociedades por los fármacos va mucho más allá de lo que algunas personas llaman “sobre-prescripción”. Esto no es solo una deriva en la dirección equivocada. No se trata simplemente de errores de juicio agravados por el número de médicos que dispensan medicamentos. Todos esos son términos amables que sugieren que la situación se puede corregir mediante una muestra de buena voluntad y mejor juicio. Eso nunca sucederá.

Los países del mundo están siendo literalmente asaltados por las compañías farmacéuticas y su infantería de médicos. Es guerra química. Incluso para comenzar a ver la luz al final del túnel, cientos de millones de personas deben sumarse a los esfuerzos de aquellos que ya están buscando una mejor salud a través de medios naturales.

Necesitamos una rebelión total contra la farmacopea.

Ni siquiera los nazis y su querido cartel, el monstruo IG Farben, soñaron con el día en que los ciudadanos se alinearan y exigieran ingerir más y más productos químicos que destruyen la vida. En caso de que alguien piense que la FDA, la única agencia responsable de certificar que los medicamentos son seguros y efectivos, ha “pasado por alto el problema”, teclee en Google “FDA, ¿Por qué obtener información sobre eventos adversos de medicamentos?”. Encontrará las siguientes declaraciones en el sitio web de la FDA:

“Más de 2 MILLONES de EAF [Eventos Adversos de los Fármacos] por año; 100.000 muertes al año.”

Lo único que falta es:

“Y nosotros, la FDA, dijimos que los medicamentos eran seguros.”

© Jon Rappaport 2019

Fuente imágenes: Wikimedia Commons

Fuente: https://www.wakingtimes.com/2019/03/20/covert-chemical-warfare-100000-deaths-a-year/

 

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5 respuestas a “Salud pública: la doble vara de medir

  1. Hola Xavier, totalmente de acuerdo: se contabilizan las muertes debidas a un tipo de terapia “no oficial” pero se ocultan las muertes (muchísimas más) debidas a las terapias oficialmente reconocidas.

    Pero mientras las personas no entiendan que su salud depende básicamente de sí mismas, no hay nada que hacer. La gente espera que el médico le recete la pastilla que ponga fin a sus dolores, sin tener en cuenta que un cambio de hábitos hacia una vida más saludable (mejor alimentación, más ejercicio físico) y, sobre todo, emociones y pensamientos más positivos para enfrentarse a las dificultades, son los medios más efectivos para tener una buena salud. Todo lo demás son parches: pastillas que nos anestesian de nuestros dolores o de nuestros problemas, pero que no solucionan nada, a parte de producir un cierto alivio provisional (a cambio, de producir los típicos daños colaterales de la mayoría de los medicamentos: problemas gastrointestinales, cefaleas,… y que con el tiempo y la acumulación de tóxicos acaban afectando al hígado o los riñones).

    La manipulación de los medios está causando daños muy graves. La gente que no está lo suficientemente bien informada acaba metiendo en el mismo saco a todas las terapias que no incluyan la receta médica oficial, a pesar de que muchas de esa terapias “alternativas” son perfectamente seguras y ampliamente eficaces, y en muchos casos sin los efectos secundarios adversos de la medicación química.

    Saludos.

    1. Excelente comentario que comparto en su totalidad, tanto en el papel de las farmacéuticas como en el de los medios. No obstante, lo realmente grave va más allá de ganar mucho dinero a costa de la salud y las vidas de los pacientes. Mucho me temo que no hay error o despreocupación, sino una estrategia inequívoca e intencionada de causar dolor, sufrimiento y muerte a millones de personas, con el benéplacito de los gobiernos y sus autoridades reguladoras que teóricamente deberían prohibir esas sustancias tóxicas. Saben que los productos son dañinos a corto, medio o largo plazo y siguen haciendo ver que no pasa nada. Por ejemplo, fármacos tóxicos como el conocido Prozac jamás se debió aprobar pues no pasaba los estándares de control y sin embargo se sigue recetando a mansalva.

      Ya nadie puede creer que los estados o las organizaciones internacionales velan realmente por la salud pública. En el mundo del máximo poder, lo privado y lo público están totalmente confundidos, y los medios de intoxicación forman parte de ese entremado de engaño y lavado de cerebro.

      Saludos,
      X.

  2. Me encantaron los artículos de tu revista sobre Wilhelm Reich. Terminó desprestigiado, con una quema inquisitorial de sus libros y revistas, en la cárcel y seguramente “infartado”.
    Aquí, Andreas Faber Kaiser, que decía que “del cáncer vive mucha más gente que la que muere”, denunció en Pacto de Silencio el chanchullo (por decirlo muy suavemente) del Síndrome Tóxico, y todos sabemos como terminó. Ryke Geerd Hamer fue detenido en Málaga y extraditado a Francia para que lo encarcelaran; ya muerto, he leído comentarios en FB que lo tratan de asesino internacional. El investigador cordobés Fernando Chacón, con su “medicamento” a base de encimas, que se recetó durante 10 años por la Seguridad Social “para ayudar a soportar el cáncer y enfermedades crónicas degenerativas”, en cuanto se empezó a hablar de que gracias a él se estaban “curando” algunos casos de cáncer, prohibieron su “Bio-Bac”, le confiscaron sus cultivos por algo de “armas ilegales”, y le metieron en un laberinto administrativo hasta que murió:
    https://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/prision-cordobes-fabricar-distribuir-medicamentos-ilegales_20435.html
    Tuve un médico de cabecera enfermo de esclerosis múltiple, tan “quemado” por lo que había comprobado en carne propia de los medicamentos, que a los pocos pacientes “de confianza” nos recetaba homeopatía, porque “-A lo mejor no te cura, pero al menos no te hace daño”. Le comenté que en artículos serios decían que la homeopatía curaba por efecto placebo, pero dijo que tenía mucho más éxito en animales que no entienden de placebos, mientras que en las personas puede fallar por todo lo contrario, por efecto nocebo, sembrado por mis citados “artículos serios”.
    Pienso que tienes razón, que somos víctimas de una guerra química, pero que además incluye centrales nucleares, envenenamiento de los mares y del aire… Me encantaría un artículo tuyo en que nos explicaras, si puedes averiguarlo, la cantidad de bombas atómicas que “nos” han hecho estallar. Lo digo porque oí una discusión que me dejó impactado. Estaban hablando en un bar de la Costa Brava de esto, poco después de lo de Chernovil; uno dijo que en total se habrían hecho estallar unas 40 bombas atómicas, a lo que un turista francés replicó: “-En un sólo día se han detonado más de las 40 que dices”. Nadie le creyó, ni tampoco yo, aunque el francés afirmaba ser militar… Pero con el tiempo me ha ido “royendo” la duda, más porque no he sido capaz de encontrar información seria sobre el número y potencia de dichas explosiones atómicas.
    Gracias por tus artículos, desde que los “descubrí” procuro no perdérmelos.

    1. Apreciado Josep

      Gracias por seguir el blog y la extinta revista Dogmacero, a la cual trato de rendir tributo desde aquí. Extenso e interesante comentario, con toda esa casuística que citas, que muestra bien a las claras que existen esas dos varas de medir. una extraordinariamente dura y la otra muy blanda, por decir algo… De todos modos, cuando investigué este asunto en artículos anteriores llegué al conocimiento de que en EEUU se habían producido numerosas demandas judiciales de particulares contra las principales empresas farmacéuticas por daños y muertes. Sin embargo, la gran mayoría se acababan discretamente con acuerdo de las partes y una generosa indemnización a cambio de no abrir la boca. En cuanto a las que fueron a juicio y hubo condena para las farmacéuticas, también se puso mucho dinero sobre la mesa y ningún alto responsable en la cárcel, y por supuesto los medios de comunicación no dijeron ni mú o trataron la noticia pasando de puntillas.

      Sobre el asunto de las bombas atómicas, ya lo cité de pasada -sin profundizar- en otro artículo sobre el método del carbono-14, cuyos resultados han sido alterados por la química de la atmósfera de la segunda mitad del siglo XX a causa del lanzamiento de dichas bombas. Sobre otros efectos radiactivos, no puedo decir más porque no tengo información fidedigna. En todo caso, tomo nota y tal vez aborde este asunto en futuras entradas.

      Salutacions cordials,
      Xavier

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