Culpables del (falso) apocalipsis ecológico

algoreA pesar de que en este blog ya he advertido en numerosas ocasiones de la perversidad, corrupción y engaño de la moderna ciencia, considero que es de rigor mantener la guardia en alto, porque creo que estamos ante el momento álgido de la ofensiva mental totalitaria para dominar las actitudes y voluntades de la población mundial a partir de la sacrosanta religión ecologista. Ahora mismo, las noticias pseudocientíficas sobre el “cambio climático” y la constante agresión humana al medio ambiente está llegando a unas cotas de propaganda inimaginable, con un continuo bombardeo de datos y sucesos apocalípticos y catastrofistas que nos ponen como horizonte próximo el fin del mundo… eso si no viene un asteroide maligno a destruir todo el planeta (tampoco faltan las insinuaciones al respecto).

Todos los medios, todos los partidos políticos, todas las instituciones internacionales, todas las ONG, todos los estamentos académicos lanzan el mismo discurso unívoco, prácticamente sin fisuras. ¿No les parece extraño? ¿Cómo es que hay una versión única, sin debate científico, sin ninguna controversia? La respuesta es simple: porque el análisis científico riguroso y el contraste de las hipótesis y los datos no interesan. Se trata de lanzar mensajes científicos planos, porque la gente ya no cree en Dios, pero sí en la ciencia como fuente de verdad objetiva e indiscutible. Los pocos científicos honestos y valientes que niegan o discuten esas verdades totales son calificados de comprados, negacionistas, fanáticos, etc.  Pero, por si acaso, nos siguen diciendo que el consenso entre los expertos es total o casi total…

Miren, no sé ustedes, pero yo no suelo confiar en todo aquel que me miente, me manipula, me mete miedo, me amenaza, me impone obligaciones y prohibiciones a diestro y siniestro, y encima me hace culpable de todo lo (malo) que pasa. Estamos una vez más ante los viejos demonios de la religión opresiva en que todos somos pecadores y culpables de nacimiento, y hemos de lograr nuestra redención y salvación. Así pues, como somos malos y responsables de tantos desmanes, las autoridades van a tener que actuar y meternos en cintura, y esto les va a permitir poner en marcha una serie de políticas y medidas en todos los órdenes de la vida destinadas a controlarnos y a que nos portemos bien.

Por de pronto, me he enterado que en una escuela una niña ha sido acosada por sus compañeros por no seguir la preceptiva reinvindación ecofascista contra el cambio climático. ¡Bravo! Ya no necesitan policías del pensamiento; la propia población se lanza a la yugular de los herejes. Y si los adultos, desinformados y manipulados, ya no tienen criterio ni elementos de contraste para emitir una opinión ponderada sobre este tema, qué decir de los niños… Váyanse haciendo a la idea de por dónde van los tiros. No me extrañaría que el Gran Hermano pronto decidiese perseguir y condenar legalmente a los negacionistas del cambio climático, como se hace con otros negacionistas en el ámbito histórico y científico. ¡Con la Iglesia hemos topado, Sancho!

En fin, acabo recomendando la lectura de este breve artículo que he hallado en Internet sobre el reciente asunto viral de la desaparición masiva de especies a causa de la acción humana. Los datos y hechos presentados dejan bastante a las claras de que detrás de esos mensajes apocalípticos no hay verdadera ciencia sino simple manipulación. Por supuesto, siempre hay un punto de verdad en toda gran mentira, y eso la hace más peligrosa, y es que el impacto de la actividad humana sobre la subsistencia de plantas y animales es innegable, como también es innegable que a lo largo de millones de años han aparecido y desaparecido muchísimas especies, por motivos diversos no relacionados con el ser humano. Porque una cosa es cuidar del entorno natural y proteger las especies en peligro, y otra bien distinta es hacernos creer que esto es el apocalipsis y que todos somos culpables.

¿Hay un millón de especies en peligro de extinción por culpa de los seres humanos?

polar_bearA principios de este mes la prensa española (El Español, La República, El País, El Confidencial) lo titulaba sin ningún género de dudas, al más puro estilo pseudoecologista: “Hay un millón de especies en peligro de extinción por culpa de los seres humanos”.

Las noticias “ambientales” son así de catastróficas siempre y el origen también coincide: los “expertos” que trabajan para la ONU, que son considerados como los mejores expertos en cada materia. En este caso se trata del IPBES, una plataforma intergubernamental sobre “ciencia y política” de los ecosistemas o, en otras palabras, uno de esos tinglados de la ONU en los que uno siempre se pierde, pero que suenan muy bien. El Presidente de este tinglado no es otro que Robert Watson, quien ya ocupó el mismo cargo en el IPCC, el organismo que vigila el llamado “cambio climático” y es como todo lo demás: los “expertos” no los nombra una universidad sino un gobierno. Por eso, ni siquiera son necesariamente tales “expertos”.

Una parte de ellos los han captado de organizaciones ambientales en un ciclo, como el de las puertas giratorias, que no se acaba nunca, porque de esa manera recompensan la fidelidad política de los grupos pseudoecologistas. Los “expertos” del IPBES ganan un dineral y se reúnen periódicamente en lugares paradisíacos para aprobar informes absurdos con los que justifican su nómina. Esos informes no se los lee casi nadie porque lo que interesa es el gran titular que llegará hasta las primeras portadas: “Hay un millón de especies en peligro de extinción por culpa de los seres humanos”.

La cifra del millón de especies al borde de la extinción es el colmo de la pseudociencia porque se lo han sacado de la manga “a ojo de buen cubero” porque es imprescindible para que el titular llegue a su destino. Aparece en las páginas 3 y 13 del resumen procedente de un cálculo absolutamente delirante:

a) en el planeta existen 8 millones de especies, “más o menos”,

b) el 75 por ciento de ellas son insectos, “más o menos”,

c) el 10 por ciento de los insectos están en riesgo de extinción, “más o menos”,

d) luego hay un millón de especies a punto de extinguirse, “más o menos”.

Es este tipo de argumentos el que conduce a que nos alegremos de la extinción de esa especie de “expertos” que nos hace dudar de la inteligencia de quienes ocupan las poltronas de los organismos internacionales. Los cálculos son siempre idénticos, aunque expuestos de manera diversa al estilo del cuento de la lechera: diariamente se extinguen 100 especies, anualmente se extinguen 40.000 y en 25 años se habrán extinguido un millón, una cifra redonda que no se la han inventado ahora sino que tiene su origen en una obra escrita por Norman Myers en 1979[1].

La monserga se repite desde entonces sin ningún argumento ni observación. Los aficionados pueden leer una colección de tonterías bastante similar en la web de “Ecologistas en Acción”[2] en la que abundan los “se sabe”, “se dice” y “se comenta”, que es lo más parecido que hay a la prensa del corazón.

A fecha de hoy la ciencia no conoce las especies que existen en este planeta y mucho menos puede enumerarlas y cuantificarlas, por lo que es una estupidez asegurar que están desapareciendo o aumentando. Por eso, uno de los grandes chistes de la pseudociencia consiste en lanzar especulaciones sobre el número de especies que hay, que es como contar los granos de arena de una playa. Hay cálculos para todos los gustos porque hablar es gratis. Unos calculan tres millones y otros 1.000 millones. Esta última cifra procede de Jay Lennon y Kenneth Locey, de la Universidad de Bloomington, en Indiana, y se sostiene en la consideración de que el número de microbios (bacterias, fúngidos) es mucho mayor del que se ha creído hasta ahora.

Hasta hoy los biólogos han censado 1,23 millones de especies, que son como la punta del iceberg, porque es una tarea que no se acabará nunca. La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) vigila casi 60.000 especies, de las que considera a 12.625 amenazadas de extinción, unas cifras mucho más modestas que las que el IPBES y la prensa han lanzado al aire.

Concluyamos diciendo que en ecología es casi imposible encontrar una noticia que no sea realmente absurda.

Fuente: https://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com/2019/05/hay-un-millon-de-especies-en-peligro-de.html

[1] Norman Myers. The Sinking Ark: A New Look at the Problem of Disappearing Species, Pergamon Press, Oxford.

[2] https://www.ecologistasenaccion.org/?p=6297

 

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10 respuestas a “Culpables del (falso) apocalipsis ecológico

  1. Estimado Xavier,lleva ud. razon sobre la difusion de una mentira,tergiversada y falsa.
    Pero no vaya ud. a creer,existe informacion bastante veraz,de que si no todos,si una gran parte de cientificos de renombre y peso,a nivel mundial,estan en completo desacuerdo sobre este asunto,al menos en atribuir a la accion humana,determinados resultados completamente distintos a los que aqui se exponen.
    Pienso que en esto,como en tantas otras parcelas del mundo de la investigacion,no es la ciencia,si no que es la politica y la informacion falaz y supeditada a esta,los culpables del escaso conocimiento que ademas es erroneo,al menos a un nivel popular.
    Tambien es cierto que como en todo,hay cientificos que se pliegan a determinadas influencias y presiones,validando con sus actos,lo que saben perfectamente que es falso,actitud que entra mas bien en el ambito del delito,la infracion o la transgresion.
    Ud. conoce mejor que yo,los intereses nada claros que se ocultan detras de todas estas falacias y mentiras,pero esto es una situacion acientifica,la ciencia en si misma, no tiene nada que ver con estas practicas deshonestas,aunque haya cientificos que si.
    La pregunta es,¿ porque los cientificos que aportan falsos datos,desarrolados con mentiras,tienen difusion a nivel mundial,sin que se les pueda cuestionar nada de lo que exponen y por el contrario,los que dudan de sus afirmaciones y cuestionan esos resultados como falsos o equivocados,son silenciados,arrinconados al ostracismo y sin la mas minima posibilidad de exponer los resultados de sus investigaciones.?
    Responder a esto nos conduce directamente al nido. Y no es la ciencia.

    Gracias por su trabajo.Un saludo

    1. Gracias Alarico

      Su comentario, una vez más, pone varias cosas en su sitio, que yo básicamente comparto. Mi concepto es que existen varias formas de conocimiento, y que unas están agrupadas bajo la etiqueta “exotéricas” (para todo el mundo) y otras con la de “esótericas” (sólo para iniciados). Si dejo a un lado el conocimiento oculto y me centro en la ciencia convencional basada en el estudio del mundo material, está claro que existe un marco y unas reglas -el paradigma- y que aunque sea una manera muy limitada de comprender la realidad, al menos trata de ajustarse a la razón y a la observación sensorial. Los que practican este método y este enfoque son los científicos rigurosos y honestos, que se pueden equivocar, lógicamente, pero que no hacen trampas ni se autoegañan (o se venden directamente).

      En el caso que nos ocupa, y otros muchos que he denunciado, es bien cierto que los científicos serios no son pocos y algunos son de renombre, pero prácticamente están marginados y silenciados de cara a la opinón pública. Otros son incluso perseguidos y unos pocos son eliminados discretamente (algún día escribiré sobre ello). Yo entiendo que los que están al otro lado puedan cometer errores o estar sujetos a sesgo, pero cuando las evidencias en su contra son tan claras sólo me cabe pensar en el fraude o engaño deliberado, porque han puesto al servicio del poder su categoría profesional para vender mentiras con el sello de “ciencia”. En ese sentido, desde luego no hacen “ciencia”, o no la practican limpiamente. Por tanto, llego a la conclusión que la ciencia moderna se ha ido convirtiendo en una religión (imposición de creencias que no se ajustan a nada más que un dogma), y eso no es ninguna novedad porque el poder siempre ha querido controlar y manipular a la gente a través de las creencias. Ahora no sólo se trata de seguir teniendo bien cerrada la puerta esotérica, sino de tergiversar el marco exotérico cuando es preciso, saltándose sus propias reglas y convenciones. Sólo de este modo se han podido crear grandes monstruos dogmáticos como el propio darwinismo o evolucionismo.

      Saludos,
      X.

  2. El Papacalipsis o Cambio climático del que somos culpables todos en opinión del máximo jefe de la Banca Vaticana, entidad famosa por escándalos…
    https://actualidad.rt.com/actualidad/249866-papa-francisco-cambio-climatico-hombre
    pero son unos magos diluyendo la responsabilidad en la gente de la calle de su Poder, de sus decisiones….
    Bah!. Los científicos son humanos, no maquinas transhumanista pre-programadas y como es sabio ! La carne es débil, mas bien debilisima….! A las tentaciones de fama, prestigio, poder y dinero, mucho dinero….

    1. Gracias camaleón

      Comparto lo que apuntas en el comentario. El Vaticano está al servicio del poder global; lo ha estado siempre. En cuanto a los científicos, pues es obvio que todos son humanos, débiles y corruptibles. Y además se pueden equivocar o dejarse llevar por la corriente. Creo que muchos navegan en la ignorancia, la comodidad y el interés por hacer carrera, pero estoy casi seguro de que hay una minoría dirigente académica que maneja la ciencia como un arma o una organización criminal, lo que incluye mentir y manipular. Pero todavía hay bastantes que creen en la dignidad, rigor y sinceridad de la ciencia, y gracias a esas personas he aprendido a dudar y a ser crítico y escéptico, diferenciando entre lo que es dogma y lo que es ciencia de verdad.

      Saludos

  3. Es lo bonito de la honestidad, de la sinceridad y del amor a la verdad. La responsabilidad …..
    saludos..

    1. El comentario que haces es más bien un “off-topic”, pero toca un asunto que ya he denunciado en otros artículos y que está llegando al paroxismo y la paranoia más absoluta. Lo he leído y la verdad es que no me sorprende, visto el adoctrinamiento feminazi que corre por las aulas; sólo que aquí la docente en cuestión se ha pasado varios pueblos y la han denunciado. Pero vaya, es evidente toda la actual educación “de género” para niños es espeluznante, como ya expuse en “Ideología de género: ¿Hemos tocado fondo?” Y no se trata de ser de derechas o de izquierdas o de tener tal o cual ideología o creencia; se trata de tener un mínimo de humanidad.

      Saludos

  4. Es una cuestión de humanidad como bien dices. Es curioso que solo la gente “disidente” tiene la humanidad suficiente como para decir. “Esto que dice esta persona es una locura”….

    saludos

  5. A fecha de hoy la ciencia no conoce las especies que existen en este planeta y mucho menos puede enumerarlas y cuantificarlas, por lo que es una estupidez asegurar que están desapareciendo o aumentando.”

    De acuerdo. Pero ¿y el aumento/ disminución de especies en concreto ya conocidas?

    1. Hola tocayo, gracias por el comentario

      Lo que es cierto es que cada año se descubren nuevas especies, en las selvas, en las montañas y en el fondo de los mares. Y también desaparecen muchas especies, como se ha podido registrar en los últimos siglos. Esto no es nada nuevo porque ha sucedido durante millones de años, y sobre todo por efecto de episodios catastróficos de los que no somos conscientes. Lo que es importante destacar es que muchas especies no están en peligro pese a las alarmas ecologistas, como es el caso de los osos polares (ya he tocado dos veces este tema en el blog aportando datos científicos). También deberíamos medir el impacto real de la actividad humana o si hay otros factores que están afectando a la bioversidad.

      No soy especialista en ello, pero me parece razonable que estudiemos esta cuestión sin sesgos y protejamos las especies que realmente puedan desaparecer y cuya pérdida sea grave para la cadena de la vida en la Tierra, pero sin llegar a fobias o extremismos, o a enfrentar al ser humano con el resto del mundo natural. Por otra parte, hemos de tener en cuenta que durante milenios el hombre se ha enfrentado a competidores que ponían en peligro sus recursos. Este es el caso de ganaderos y agricultores, que pese a ser “personas del campo” no siempre ven con buenos ojos que se proteja en exceso a especies que les perjudican de uno u otro modo (lobos, osos, jabalíes, conejos…). No es un debate fácil, pero nos hemos de plantear si esta es la civilización que deseamos o si preferimos volver para atrás. Muchos ecologistas se lo pensarían dos veces, o quizá no piensan demasiado ni entienden cómo funciona la naturaleza.

      Saludos,
      X.

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