La paranoia de las vacunas supera la realidad

vacuna2Aun a riesgo de hacerme insistente y pesado, no puedo dejar de denunciar una situación en que al crimen se le llama ciencia, y esto es particularmente sangrante en el caso de la medicina y, más en concreto, de las vacunas. Llevo años publicando en este blog materiales de científicos expertos en la materia –incluidos muchos médicos de gran experiencia y prestigio– que dejan bien a las claras que las vacunas no sólo son ineficaces, sino que en muchos casos son dañinas para la salud e incluso mortales, produciendo graves efectos secundarios que pueden causar enfermedad y muerte en personas con salud delicada, en particular niños y ancianos. Para los interesados en recuperar esta información básica, me remito sobre todo al artículo de referencia del Dr. Patrick Quanten.

Lo cierto es que existen cientos de artículos, informes, libros, páginas web, etc. de profesionales que ponen a la vacunación en la picota con sólidas pruebas científicas que desmontan las estadísticas de éxito y otras argumentaciones oficiales sobre la supuesta bondad de las vacunas. Estos críticos llevan décadas diciendo que las vacunaciones hacen mucho más mal que bien, y que la erradicación o disminución de ciertas enfermedades se ha debido a otros factores de salud e higiene bien estudiados. Sin embargo, nada de esto parece contar. La información imparcial y veraz sobre este tema no llega a la población y se sigue demonizando a las personas anti-vacunas, considerando que son peligrosa gente anti-sistema. El bombardeo regular en los medios sobre esta cuestión es público y notorio y se activa furiosamente en cuanto aparecen atisbos de crítica o duda. A todo esto, me gustaría saber qué dicen en privado los médicos que no vacunan a sus hijos.

Pero lo que me reafirma en que este asunto ya está en la pura paranoia más absurda son las últimas noticias que me llegan de varios países sobre la obligatoriedad de las vacunaciones y las persecuciones a los padres que no quieren vacunar a sus hijos. Para centrarme en un caso concreto, ahora mismo en EE UU se está extendiendo una corriente de control total sobre este asunto, hasta el punto de que algunos estados, como Connecticut, no permiten la escolarización de los chavales si los padres no demuestran que han sido vacunados pertinentemente. La policía puede llegar a detener a los padres de los niños y exigirles los papeles de vacunación para certificar que sus hijos pueden acceder a la escuela. Además, en algunos casos las autoridades políticas de ese país han revocado las objeciones de conciencia –por motivos de religión o creencias– que alegan los padres para evitar las vacunaciones de sus hijos[1].

CDC
Sede del CDC (Atlanta, EE UU)

No obstante, ahora viene lo mejor, y ahora entenderán por qué hablaba de paranoia. Resulta que en EE UU el poderoso CDC (Centers for Disease Control), la máxima entidad federal que analiza y combate las amenazas contra la salud pública, no respalda con cifras la propaganda de éxito de las vacunaciones masivas de la población. En concreto, el CDC realiza cada año un estudio sobre la aplicación de las campañas de vacunación, en especial la de la gripe, que es la más común allí y en todo el planeta. Pues bien, según los propios datos del CDC sobre la última campaña de vacunación de la gripe, los resultados de éxito comprobado sobre una cepa concreta de gripe se limitaron a un ¡9%! Dicho de otro modo, la vacuna no funcionó en el 91% de los casos. Eso sí, en el conjunto de la temporada, empero, se logró alcanzar un brillante 29% de eficacia.

En definitiva, cada año se prepara una vacuna para un virus que no deja de mutar cada temporada, y al final se fracasa en mayor o menor medida. Y recordemos que no se atrevieron a “vender” una vacuna contra el virus fantasma VIH, porque los especialistas de SIDA “acordaron” que el VIH era un virus que mutaba constantemente con una tremenda rapidez. Claro, no se iban a tirar piedras contra su propio tejado, aunque –como actúan a modo de hechiceros de la tribu– se podrían sacar de la manga cualquier remedio biotecnológico y esperar que la gente se lo crea. (Ya expuse en su momento la inminente llegada de las vacunas de diseño, basadas en la alteración genética permanente de los individuos.) Dicho todo esto, sería de juzgado de guardia implementar una vacuna para un virus que no existe.

Volviendo a los datos expuestos, los criterios de eficacia médica exigen que para que una vacuna contra una enfermedad infecciosa sea considerada válida y exitosa ha de mostrar una eficacia de al menos el 90%. Esto es exactamente al revés que la realidad clínica que muestran las estadísticas aquí citadas (91% de ineficacia). Y en la práctica registrada a través de los años, la media de esa eficacia en la vacuna contra la gripe se sitúa en un pobre 40%. En realidad, nunca en EE UU se ha llegado a ese 90% deseable. Para rematar el despropósito, está bien documentado que muchas personas vacunadas contra la gripe contraen la enfermedad en cuestión de pocas horas o días. Y lo que es peor, algunos de estos vacunados empeoran y requieren hospitalización de urgencia.

Al final tenemos un panorama de locos: ¿Cómo es posible que a estas alturas las autoridades político-sanitarias sigan exigiendo la vacunación –poco menos que a punta de pistola– cuando se ha demostrado ampliamente que no es eficaz? ¡Y ellos mismos lo reconocen en sus informes! Todo esto sin entrar a valorar la parte negativa, es decir, los perjuicios causados por las propias vacunas, cuando se sabe positivamente que contienen varios componentes tóxicos o nocivos para el ser humano. La verdad, no entiendo cómo la población puede seguir comprando la propaganda oficial cuando la propia realidad demuestra que estamos no sólo ante un fraude sino ante un auténtico crimen. Y como si no pasara nada, las autoridades sanitarias admiten abiertamente que sus métodos fracasan, pero siguen imponiendo sus políticas agresivas contra la salud pública, con el beneplácito de los gobernantes y el regocijo de la industria farmacéutica.

yo-elijo-no-vacunarmeEn todo caso, el problema suscitado sobre la libertad de las personas no es menor. Parece evidente que en muchos países cada vez existen más medidas de coacción o amenaza para los que rehúsan someterse al trágala de los dictados oficiales en todos los órdenes de la vida. Pero en la cuestión de las vacunas debería estar muy claro que ninguna ley o norma social puede obligar a una persona a recibir un fármaco o un tratamiento médico en contra de su voluntad, y esto se aplica tanto a los adultos como a los niños. Si no somos amos de nuestras vidas, entonces ¿qué nos queda?

En fin, tengo que reconocer que esta gente hace muy bien su trabajo a la hora de conquistar las mentes y las voluntades de las personas. Mientras distraen cada día con su cruzada ecofascista de polución, emisiones de dióxido de carbono y calentamientos globales, nos van metiendo sigilosamente en su matadero farmacológico y dentro de muy poco en su matadero electromagnético, si es que no se llega a detener la implantación del 5G, cosa que veo complicada, pese a que en algunas ciudades y países se han paralizado los planes ante los avisos de miles de expertos de todo el mundo. Veremos qué sucede con el asunto de las vacunas. Por de pronto, el doctor Moulden, uno de los médicos que más las investigó y criticó con firmes argumentos científicos, murió en extrañas circunstancias hace pocos años.

© Xavier Bartlett 2019

Fuente imágenes: Wikimedia Commons


[1] Este es el caso del estado de California, donde por la orden SB277 de 30 de junio de 2015 el gobernador del estado Jerry Brown levantó las exenciones de conciencia para el caso de las vacunaciones.

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4 respuestas a “La paranoia de las vacunas supera la realidad

  1. Es falso que la medicina en Estados Unidos sea PRIVADA, si asi fuera, NO PASARIA ESTO. Ya sabras que Lua se ha hecho objetora de conciencia de las vacunas. Por cierto, el gobierno sueco ha reculado en este tema por detectarse *problemas de salud* segun la web de el horticultor, ( aunque falta la fuente ) y es que hay algo impepinable: si le ocurre algo a la criatura por obligar a vacunar ¿ el responsable es…. el MEDICO…. el GOBIERNO….?? https://elhorticultor.org/suecia-prohibe-las-vacunaciones-obligatorias-por-preocupaciones-graves-de-salud/

    1. Gracias Ania

      Bueno, en realidad no es un tema de privado/público porque esta es una falsa dualidad. El estado dirige las políticas de salud con independencia de que haya o no “medicina privada (o de pago)”, y tales políticas a su vez derivan de las directrices de la OMS y de organismos internacionales. Pero como ya he insistido aquí muchas veces, no hay nada público en los estados porque son sucursales del poder de una casta global, con lo cual el poder público es en realidad poder privado. De todos modos, la presión de la opinión púbica sí puede afectar a esas políticas y por eso se producen noticias como la que mencionas.

      Con todo, no sé si lo sabías, el CDC tiene carácter militar y funciona como un “brazo armado sanitario” capaz de implementar medidas de todo tipo por el bien de la salud pública, bajo órdenes gubernamentales. Sin embargo, como cada vez hay más gente concienciada no se han atrevido a poner en práctica algunos planes, como meter en enormes campos campos de concentración a los que resistiesen a recibir cierto tipo de vacunas. Pero, en fin, que nieguen la objección de conciencia ya es un mal síntoma que apunta a un estado totalitario y policial.

      Saludos,
      X.

  2. Hola Xavier. Solo quiero aportar un dato como prueba de lo que son las vacunas y que nos tratan como ganado. Tengo actualmente 58 años, y a la edad de 11 meses, mis padres me vacunaron de la polio, y al día siguiente, después de estar toda la noche con fiebre muy alta, me llevaron al médico y me diagnosticó ¡Pólio! La enfermedad me afectó a las piernas, y gracias a las maravillosas vacunas, nunca he podido andar sin la ayuda de muletas y unos aparatos en las piernas.
    Saludos.

    1. Apreciado José Manuel,

      Muchas gracias por el testimonio, y más por cuanto afecta tan personalmente. Hace falta que tanto médicos como pacientes que han sufrido los males de las vacunas sigan aportando dosis de realidad ante la falaz propaganda oficial. A estas alturas, he leído bastante sobre el tema, incluyendo documentos de principios de siglo XX que ya ponían el grito en el cielo, y me queda poca duda de que hay un buena parte del estamento médico y científico que consiente y calla, pero SABE. Y afortunadamente unos cuantos no callan. Yo personalmente ya no puedo creer en el error o sesgo: hay demasiadas pruebas en contra. Por tanto, estamos ante una estrategia intencionada de hacer daño y matar, aparte del evidente control mental que supone la medicina moderna sobre nuestras vidas.

      Un fuerte abrazo,
      X.

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