Hagas lo que hagas, está mal

man_lunch_burger_peoplePor si no se habían fijado, actualmente vivimos en una época de pecado y culpa socializada, en la que cualquier individuo de este alocado mundo (ya no digamos si es hombre, blanco, heterosexual y le gusta la carne) es un auténtico peligro para el planeta y para la comunidad, e incluso ¡para sí mismo! Desde el estado, los grandes poderes y los medios de comunicación nos bombardean las 24 horas sobre todo lo que el ciudadano común del mundo desarrollado hace mal, que es prácticamente todo. ¿No han visto en los medios la enorme cantidad de artículos o noticias sobre malas prácticas, errores, vicios, abusos, etc. que cometemos en todos los órdenes de la vida? Comemos lo que no toca, no hacemos bien el ejercicio físico, consumimos compulsivamente, nuestras actitudes en el trabajo son erróneas, contaminamos sin darnos cuenta, hacemos mal uso de los fármacos, no sabemos conducir, empleamos mal el lenguaje, etc. En tal situación, todos los humanos somos como niños malos que nos portamos fatal y a los que hay que reconvenir y azotar para que acepten su culpa y hagan exactamente lo que se les dice, dado que no sólo incurren en desgracia tras desgracia, sino que ni siquiera saben cuidar de sí mismos.

Resulta, por ejemplo, que somos culpables del cambio climático y que debemos pagar muy caro por ello (en impuestos y restricciones a la libertad), y da igual que todo sea mentira o que el mundo altamente industrializado y contaminante[1] lo hayan montado ELLOS, principalmente para su propio beneficio. Y si ahora en Navidad usted quiere poner un árbol decorado en su casa, mal hace si compra uno de plástico, pues ya sabemos de la maldad intrínseca del plástico, sus efectos contaminantes y la explotación sufrida por los operarios que, en condiciones precarias y de semi-esclavitud, realizan millones de árboles en el Tercer Mundo para disfrute de los opulentos occidentales. Y mal también si compra un árbol natural, por el daño ecológico sufrido por los bosques, y porque muchos de los pobres árboles acaban abandonados sin posibilidad de bio-reciclaje. (A todo esto, me gustaría saber qué opinan los ecologistas sobre el hecho de cultivar y luego asesinar millones de árboles sólo para mantener, según ellos, una caduca tradición religiosa que además es todo un estandarte del peor capitalismo y consumismo…)

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Residuos plásticos en una playa

En realidad, con el asunto ecológico ya estamos llegando a unos extremos de paranoia total, pues prácticamente no se puede hacer nada sin causar una tremenda agresión a la diosa Gaia. Si antes he citado el plástico, podríamos pensar que mejor sería deshacerse de las bolsas de plástico y emplear masivamente bolsas de tela. Pero ¡ay!, según algunos estudios resulta que las bolsas de tela dejan una huella medioambiental muy superior a las de plástico. Y hasta la pobre Greta Thunberg es víctima de su integrismo, pues –pese a optar a desplazarse a la reciente Cumbre de calentólogos en un lujoso catamarán en vez del diabólico avión– ha sido acusada de falsa, porque al parecer es tan malo su catamarán como el aeroplano, y hasta el tren que la llevó a la capital española era ambientalmente nocivo. Y si tenemos un coche de gasolina o diésel es horroroso para la salud medioambiental, pero si nos abstenemos de comprar un coche de este tipo, estamos haciendo un flaco favor a la industria automovilística nacional y enviando al paro a mucha gente, por no hablar de la buena cantidad de impuestos que se embolsa el estado cuando se llena el depósito.

En fin, hagas lo que hagas, no faltan los ayatolás oficiales u oficiosos en las redes o en los medios que despotrican contra cualquier acción que emprende el hombre moderno en su vida cotidiana. A este paso lo mejor sería extinguirse en masa –ese es el mensaje subliminal– para que dejemos ya de molestar al planeta, con sus queridas plantas y criaturas de todo tipo. De hecho, en el proceso de la respiración, exhalamos un poco de dióxido de carbono (CO2) que va a la atmósfera. Con que aumentando los niveles de CO2… ¿eh, bandidos? Nuestra propia vida es culpabilidad pura. El caso es que incluso han conseguido crear la psicosis colectiva de que –tengamos el tiempo que sea (llueva, nieve, granice, haga frío, calor, viento, etc.)– todo el clima que experimentamos es irregular y está muy mal, y ello es causa del ya mencionado cambio climático, o sea ¡por culpa del ser humano, naturalmente!

A su vez, en la alimentación, los veganos y animalistas persiguen y culpabilizan a todo aquel que come carne y pescado, pues no sólo los carnívoros están destruyendo su propia salud, sino que son unos despiadados asesinos de tiernas criaturas, contribuyen a la contaminación y al cambio climático y promueven la esclavitud y el maltrato de los animales, incluyendo que los desalmados gallos violen a las gallinas (esto debe ser el heteropatriarcado animal, digo yo). Claro que luego vienen las autoridades y le dicen que su dieta debe estar compensada y que debe consumir las buenas carnes y pescados del país, para mantener el negocio y la economía patria, pues de lo contrario se está contribuyendo al hundimiento económico del sector primario, al paro y al abandono del entorno rural. Y después van cambiando los criterios de alimentación y te dicen que lo que antes era bueno ahora es malo y viceversa “según estudios científicos”, y ya te avisan de que no comas esto o lo otro porque puede tener bacterias, bacilos, sustancias tóxicas, residuos varios, etc. ¡A ver, señores, que nos vamos a morir igual!

Luego está el asunto político, que merecería un capítulo aparte. En los últimos tiempos, al menos en España, vemos que la gente va a votar repetidas veces, y lo debe hacer francamente mal porque con su voto inepto han impedido que los políticos puedan gobernar tranquilamente, sin sobresaltos ni bloqueos. Los ciudadanos son tontos y votan a quien no han de votar o en las proporciones incorrectas. Incluso hay partidos que montan saraos y protestas en las calles para quejarse por el resultado de las elecciones cuando los malvados enemigos políticos han obtenido la mayoría; implícitamente se está diciendo que algunos conciudadanos han votado mal (o muy mal). Que luego haya fraudes, manipulaciones y tejemanejes en el ámbito electoral es lo de menos: a ver si vamos acertando porque así no hay manera[2]. Sin embargo, si la gente se queda en casa y no vota entonces es peor. Los que se abstienen son unos incívicos y unos irresponsables por no apoyar la democracia y negar a la totalidad de la población unos resultados adecuados. Pues eso, si se vota, mal y si no se vota, mal también. (Que se lo digan a los ingleses, que parece que también lo hicieron mal al votar el Brexit y luego les amenazaron con repetir la broma, aunque ahora da la impresión de que se despejan los nubarrones… o no.)

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La política de género está permanentemente en la calle

En lo referente al tema de la sexualidad, la familia y en general la relación hombre-mujer, estamos en unos tiempos en que todos los patrones se han revolucionado tanto que ya es muy difícil saber cómo comportarse, en especial en el caso masculino, ya que por un lado el varón sigue siendo bombardeado con múltiples impulsos e incitaciones sexuales (sobre todo por los medios, Internet y la publicidad) pero por otro está cada vez más reprimido y desorientado por la política de género y el movimiento LGTBI. El resultado es que muchos hombres ya no saben qué hacer frente a la mujer y tienen la sensación de que, hagan lo que hagan, van a salir trasquilados. Todo está mal… y nos quieren vender que cualquier tipo de acercamiento es susceptible de ser un error o un delito. El asunto a estas alturas ya es bastante serio, por no decir muy grave, pero a la hora de presentarlo he preferido emplear unos tópicos que pueden rozar lo humorístico. De hecho, si no fuera tan trágico, tal vez parecería hasta cómico, una auténtica astracanada. Veamos el panorama del inevitable error masculino:

Si un hombre se queda en casa y hace el trabajo del hogar, es un fracasado o un calzonazos (o ambas cosas). Pero si ese hombre trabaja muchas horas y llega tarde a casa, es que no tiene tiempo para la mujer y además evita las responsabilidades del hogar. Claro que, si trabaja poco es que no tiene autoestima, o peor aún, que es un vago o un inepto. Y si el hombre tiene un trabajo modesto y poco remunerado es que no tiene ambición y no quiere mover el culo para buscar algo mejor. Por el contrario, si la mujer tiene un empleo repetitivo, aburrido y con sueldo bajo, es que está explotada o sufre la típica discriminación salarial hacia las mujeres.

Si un hombre pone a una mujer en un pedestal, da muestras de galantería, practica la cortesía y la protege de todos los males, es un cerdo machista. Y si tiene el atrevimiento de decir a una mujer lo guapa que está, eso es acoso sexual, y si no se lo dice, es la típica indiferencia y prepotencia del macho creído y pagado de sí mismo. Y si a un hombre le gustan las mujeres que se cuidan y se arreglan, resulta que es sexista o machista. (Ya no digamos si regala flores, por ejemplo.) Pero si todo eso le da igual y no se fija en esos detalles, tal hombre será tachado de cavernícola o de poco romántico, en el mejor de los casos. No obstante, ojito con cuidarse mucho: entonces tal hombre es un vanidoso impenitente o es que se arregla para otra. Por el contrario, el que no se preocupa por su aspecto y físico es un descuidado o, directamente, un guarro.

Pero si el hombre se muestra emotivo y vulnerable, entonces puede que llore, en cuyo caso será reprendido por la mujer por ser un niño grande. ¿Y si no llora? Entonces es que ese hombre es altivo e insensible. Si en cambio el hombre se muestra fuerte y decidido y toma las iniciativas en la pareja, entonces es que ha caído en una conducta de dominación machista y heteropatriarcal. Pero si es la mujer la que toma decisiones en asuntos comunes sin consultar, es que estamos ante una mujer liberada con criterio propio. Y llegado el caso, si un hombre pega a su mujer, es terrorismo machista; en cambio si una mujer pega a su marido, es defensa propia. 

Este sería a grandes rasgos el escenario que tenemos ahora a inicios del siglo XXI: el ser humano tiene que cargar con un constante recordatorio de que es falible, imperfecto, pecador, irresponsable y despreocupado, y que no atenderá a razones a menos que sea debidamente corregido por las autoridades e instituciones nacionales e internacionales (controladas por los mismos individuos, obviamente). Estamos pues ante una reedición actualizada de la religión del controlador dios Jehová, que supuestamente tenía al hombre por su criatura “querida”, pero que se le fue de las manos porque ésta quiso ejercer su libertad. Y de ahí nace el estigma de la culpa y del pecado original. El ser humano es un pecador impenitente, un malvado, una bestia inferior que se deja llevar por sus impulsos, no hace caso y comete errores y desvaríos por su propia naturaleza. En consecuencia, se ha de situar al hombre en una situación de eterna culpa para que pueda ser manejado y reconducido por su propio bien.

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Thomas Hobbes

Mirándolo desde una perspectiva social y política, en realidad se trata de recuperar la idea central del filósofo Thomas Hobbes, según la cual el hombre es malo por naturaleza (“homo homini lupus”) y un auténtico peligro –y enemigo– para sus congéneres. Con tal premisa, la única forma de lograr la armonía, la paz y el bienestar es que se avenga a aceptar un contrato social, que en el fondo no es más que la sumisión a una autoridad absoluta que debe decidir por él y marcar las pautas y normas de su vida. Y esto es justamente lo que está sucediendo en todo el mundo: una mayor concentración de poder –en unas manos etéreas o invisibles– que tiene por objeto ir coartando la libertad del ser humano en todas las facetas de la vida, culpándole de todo lo que va mal (ya sea real o imaginario) y obligándole a aceptar las órdenes superiores por el bien común. Esa es la base sobre la cual se sustenta la imposición de leyes y normativas de toda clase, bajo el amparo de una cierta justicia creada y gestionada por los que mandan.

Así pues, la vida de los seres humanos cada vez está más marcada y dirigida hacia una estrecha vía de conductas políticamente correctas con el fin de acabar con cualquier clase de oposición, crítica o pensamiento libre. Si se socializa la culpa a toda la población, se logra mantener a todo el rebaño junto y asustado dentro de un cercado, con unos perros pastores que apenas han de trabajar, puesto que la culpa ya está instalada en el inconsciente del propio rebaño y funciona como patrón de vida y comportamiento, haciendo que todo el mundo ejerza de policía y juez de sus iguales. Y si no me creen, echen un vistazo a las calles, los medios de comunicación y las redes sociales. Pensamiento único y policía de la corrección.

Concluyendo, vivimos en un confuso momento en el cual –aunque nos quieren hacer creer que todo se justifica por la razón y la ciencia– estamos sometidos a la vieja y dogmática religión de la culpa de la cual no podemos escapar de ninguna manera, hagamos lo que hagamos. Otra cosa es que empezásemos a preguntarnos quién se dedica a vendernos karmas y culpas como camino inexorable de nuestra existencia. ¿Quién hace de juez y parte en esta historia? Porque el reo y condenado ya sabemos quién es: cada uno de nosotros. Tal vez vivir en un mundo imperfecto –en que nos podamos equivocar sin ir al infierno y sin que nos obliguen a vivir bajo normas impolutas– no sería tan malo. A lo mejor resulta que ya somos mayorcitos para experimentar lo que queramos experimentar libremente.

© Xavier Bartlett 2019

Fuente imágenes: Wikimedia Commons


[1] Que conste que una cosa es un medio ambiente afectado por la contaminación (de todo tipo) y los residuos tóxicos y otra bien distinta es la farsa de un calentamiento global causado por las emisiones humanas de CO2, teoría que hasta la fecha no se ha demostrado científicamente.

[2] Siempre creí que en el sistema “democrático” se manipulaba mentalmente a la gente para obtener ciertos resultados, pero ahora me queda poca duda de que también se manipula el proceso electoral en sí mismo (censo, papeletas, recuentos, actas, nulidades, voto por correo, procesado de datos, etc.), lo que todavía es más fácil actualmente gracias al entorno informático.


8 respuestas a “Hagas lo que hagas, está mal

  1. Estoy muy de acuerdo en todo lo que usted plantea, pero cuando leo:
    « …estamos sometidos a la vieja y dogmática religión de la culpa de la cual no podemos escapar de ninguna manera, hagamos lo que hagamos.»
    me queda un poco de sinsabor. No creo que se pueda equiparar esta libertad engañosa, que nos propone el mundo moderno en que estamos, con la libertad que nos es regalada por Dios.
    Fruto de esa libertad podemos comer la fruta del árbol prohibido o no. Evidente cuestión, pues de no ser así no seríamos libres. Mas Dios no nos quita la libertad para reconducirnos, como hace el mundo moderno: « … –en unas manos etéreas o invisibles– que tiene(n) por objeto ir coartando la libertad del ser humano en todas las facetas de la vida, culpándole de todo lo que va mal … », sino que se queda ahí esperando con sumo Amor que volvamos a Él ejerciendo, como no, la libertad que nos es inherente.
    Tal vez no me explique bien, pero tengo claro que cuando tenemos culpa por contradecir a Dios, que es hacernos daño a nosotros mismos, sí que podemos escapar, pues ese es el principal dogma de la religión católica: la Redención.
    Reciba un cordial saludo y Feliz Navidad

    1. Estimado amigo,

      Gracias por el comentario. Desde luego, en un plano superior -espiritual- siempre tenemos libertad y podemos ejercerla; eso no lo pongo en duda. Mi reflexión iba encaminada al mundo material y a esa falsa necesidad de “redimirnos”, creada por ciertos seres que se creen en la potestad de controlarnos, juzgarnos, y condenarnos llegado el caso. Por supuesto, es el miedo y la ignorancia los que coartan esa libertad intrínseca que nunca ha desaparecido. Por eso el fin del miedo será el principio de otro mundo.

      Saludos y feliz Navidad también,
      X.

  2. En la historia de la humanidad siempre ha existido la dominación del más fuerte , esto con fines lógicamente de controlar, se han ejercido todo tipo de métodos y la mejor arma utilizada ha sido la religión y la ignorancia , creo que en ese orden. Hemos visto como nos han dividido en tantas partes como puedan inventar, para poder seguir teniendo el control, creando rencillas o diferencias hasta dentro en sus mismos grupos y para ello utilizan la información , que tan a la mano esta ahora (redes Sociales y demás), convirtiéndola en desinformación realmente.
    Muchos ahora se catalogan, no creyentes con lo cual deja por fuera la culpa proveniente del adoctrinamiento religioso, por este motivo el sistema tiene que inventar alguna manera para seguir ejerciendo el control necesario, para esa porción de gente, entonces instituyen la culpabilidad desde otra perspectiva para poder seguir dominando.
    Una gran astucia del sistema ¿no?, y ¿quienes son el sistema ? Ojala y don Xavier nos instruya, como siempre, en este otro tema apasionante y esclarecedor.
    Gracias.

    1. Amigo Johevan

      Gracias por el comentario. Interesante reflexión que comparto enteramente. El mantra de la culpabilidad y la falsa necesidad de redención y sumisión ha estado ahí desde siempre, e incluso una de las grandes religiones se llama “sumisión” (Islam). Hoy en día, empero, la “religión” es otra cosa y se practica desde el fanatismo y el dogma político, social, económico, ecológico, feminazi, científico, etc. A mi lo que me sorprende es que la gente no se pregunte de dónde sale todo esto.

      Yo me limito a observar y a invitar a la introspección y la reflexión, pero no pretendo tener ninguna verdad absoluta. En todo caso, creo que los fenómenos están ahí fuera, pero la verdad está muy dentro de nosotros y lo complicado es llegar hasta ella.

      Saludos,
      X.

  3. Llega la fecha de la celebración del nacimiento de Cristo.

    Yo lo celebro, e invito a cualquier criatura a mirar la posibilidad del Amor.

    Y aprovecho para desear a aquellos hombres de buena voluntad, Paz en la adversidad y fortaleza en el Corazón.

    Feliz Navidad

  4. No te preocupes amigo Xavier, papá estado que siempre piensa en todo, nos liberará pronto de este desasosiego del pensar, gracias a la tecnología. Los problemas psicológicos se terminan cuando otro toma las decisiones por ti, las opciones son SOMA a tutiplen o el hombre biónico, cualquier cosa antes que el estrés de tomar decisiones o actuar por voluntad propia. ¿no?

    Un saludo.

    1. Gracias amigo piedra

      Pues bueno, hacia ahí vamos, que ya no somos amos de nuestras vidas, que hay que comportarse de manera idéntica y robótica con estrictas normas, no sea que nos hagamos daño. Insisto, lo que no acabo de comprender es cómo la gente no ve el pozo de control y sumisión en que nos están metiendo, aun con el engaño de la tecnología, la inteligencia artificial, etc. ¿Es que nadie quiere ser libre de verdad? ¿Es que asumimos la culpa como algo propio e ineludible?

      Abrazo,
      X.

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