Vamos a ser felices integristas

Witch-scene¡Muerte a los impuros, herejes y pecadores! En pleno siglo XXI vemos que se está desatando una renacida e implacable Inquisición contra todo lo que no esté debidamente bendecido por los bien-pensantes y los defensores del planeta (que no de los humanos), cuya misión es recordarnos lo malvados que somos y hasta qué punto nuestro mundo es insostenible y mucho peor que cualquier época pasada. Estamos al borde del Apocalipsis y los humanos siguen en sus trece con su desarrollo y su consumo desaforado. Hay que flagelarlos y obligarlos a llevar una vida digna y perfecta, a modo de “neo-cátaros”, porque de lo contrario todo se va a ir al garete.

En fin, no voy a hacer apología de nuestra civilización, ni de sus valores, ni de su materialismo, ni de su falta de conciencia. Pero puestos a decir algunas verdades –y para ello basta saber un poco de historia– sepan que ningún tiempo pasado fue mejor en términos materiales, que la gente moría a porrillo hace siglos, que su esperanza de vida era bastante corta y que soportaron climas de todo tipo, y más extremos que el actual. Gran parte de la población vivía pobremente, y a menudo pasaba hambre, epidemias y privaciones, y la mortalidad infantil era horrenda. Tenían una vida muy simple con muy pocas comodidades materiales –nada que ver con nuestro mundo moderno– y la supervivencia en según qué épocas y zonas era cosa muy dura. Con todo, en tiempos de bonanza, la situación podía ser razonablemente satisfactoria, ya que la gente no tenía grandes aspiraciones ni un cúmulo de (falsas) necesidades como tenemos hoy en día.

Sea como fuere, desde hace dos siglos, con el despegue industrial, los humanos han prosperado y ahora somos más de 7.000 millones, agolpados casi todos en grandes ciudades. Malthus dijo que no habría recursos para el aumento exponencial de la población. El caso es que los hay (pero mal distribuidos). Eso sí, persiste aún el hambre, la pobreza y la muerte en muchos lugares, pero la mayoría de la población va saliendo adelante, mientras que otros –sobre todo en Occidente– tienen una existencia confortable, como la joven Greta, y unos cuantos viven de película, empezando por el señor Al Gore.

¿Querrían nuestros queridos ecologistas, veganos y animalistas dejar todo esto atrás para viajar al paleolítico, donde todo era completamente limpio, puro y no contaminado? Pues bueno, deberían vivir en cuevas y alimentarse de unos pocos frutos del campo, y lo demás era obtener carne haciéndose con carroña animal o dedicándose a la caza (y jugándose la vida en ello). Y no había Twitter, ni smartphones, ni Internet, ni nada eléctrico, ni papel higiénico, ni jabón, ni agua corriente, ni camas. Y si fueran al neolítico, descubrirían que ya entonces los humanos quemaban bosques para conseguir tierras de cultivo y mataban a los animales que habían domesticado. ¡Horror! Una vida más sencilla y “ecológica” no era necesariamente mejor ni más sana. Ahora nos quieren llevar al integrismo de un mundo perfecto (recuerden a Huxley…) en que todo sea absolutamente natural e impoluto y no afecte a nada ni a nadie. Pero, como ya he dicho aquí repetidamente, eso no tiene que ver con la protección del medio ambiente ni con un sano amor a la naturaleza, sino con el control y la esclavización completa del ser humano.

El texto que adjunto seguidamente, a modo de reflexión sobre el purismo integrista, es una carta escrita por un padre “responsable” a su hija adolescente, que está absolutamente fascinada y concienciada por su heroína Greta. Y aunque parezca una sátira desternillante (que lo es), no está lejos del más puro credo fatalista y mendaz de los calentólogos, pues lo que se dice en esas líneas no se aparta demasiado de la estrambótica realidad que los integristas impenitentes quieren llevar al último extremo. Tomen nota, porque detrás de la aparente hipérbole y sarcasmo de esta carta, viene un integrismo radical cada vez más delirante, intolerante y dictatorial que prospera y se difunde pese a sus flagrantes contradicciones.

Carta de un lector dando consejos sobre el “cambio climático” a su hija adolescente

Greta_Thunberg
Greta, el azote de los pecadores

Después de que nuestra hija de quince años se conmoviera hasta las lágrimas por el discurso del otro día de Greta Thunberg en la ONU, se enfadó con nuestra generación “por haberse quedado de brazos cruzados durante treinta años”. Así que decidimos ayudarla a prevenir, según el empleo de los términos utilizados por la niña de la televisión: “la erradicación masiva y desaparición de ecosistemas enteros”.

Actualmente estamos comprometidos en darle a nuestra hija un nuevo futuro otra vez, haciendo lo que esté en nuestras manos para contribuir en el enfriamiento del planeta de unos cuatro grados.  

A partir de ahora se desplazará a la escuela en bicicleta ya que llevarla en coche supone unos gastos de combustible acompañados de emisiones de CO2 en la atmósfera. Por supuesto que pronto llegará el invierno, y entonces se subirá al autobús para no tener que pedalear en una atmósfera congelada ya que la resistencia es mayor.

Está pidiendo una bicicleta eléctrica, ¡cómo no!, pero hemos conversado sobre la devastación de ciertas zonas del planeta resultante de la minería para la extracción de litio y otros minerales destinados a la fabricación de baterías para bicicletas eléctricas, así que seguirá pedaleando, o caminando.  Lo que le evitará complicaciones tanto a ella como al planeta. También nosotros solíamos ir en bicicleta o andando hasta la escuela.

Desde que la niña de la televisión exigió que “tenemos que deshacernos de nuestra dependencia de los combustibles fósiles”, idea que nuestra hija aprueba, hemos desconectado el calentador de su habitación. Ahora, la temperatura está bajando hasta doce grados por la tarde y seguirá bajando por debajo cero en invierno. Le hemos prometido comprarle un suéter, un gorro, unas mallas, unos guantes y una manta.

Por la misma razón, hemos decidido que a partir de ahora sólo se ducharía con agua fría. Lavará su ropa a mano, con una tabla de lavar de madera ya que la lavadora también consume energía, y como la secadora utiliza gas natural, colgará su ropa en el tendedero para secarla igual que solían hacerlo mis padres y mis abuelos. Hablando de ropa, la suya es sintética, sin excepción. Dicho de otra manera, está hecha de petróleo. Por lo tanto, este lunes llevaremos toda su ropa de diseño a la tienda de segunda mano. Hemos encontrado una tienda ecológica donde la única ropa que venden está hecha de lino y yute sin teñir ni blanquear. Tampoco sirve la ropa de lana debido a las emisiones de las ovejas tirándose pedos y que serían las causantes del mal tiempo.

No debería importar lo bien o mal que le quede la vestimenta, ni que se rían de ella por llevar ropa incolora, insípida y con sujetadores inalámbricos, pero ese es el precio que tendrá que pagar si es que quiere beneficiar al clima.

El algodón queda fuera de discusión, pues proviene de tierras lejanas donde lo rocían con pesticidas. Pésimo para el medio ambiente. Acabamos de constatar en su Instagram lo enfadada que está con nosotros. No era esa nuestra intención.

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¿Alta tecnología? A ver si será mala para el planeta…

A partir de ahora apagaremos el Wi-Fi a las 19 horas, y mañana sólo lo dejaremos encendido un par de horas después de la cena. De esta manera ahorraremos electricidad para evitar cualquier síntoma de estrés. Así mismo quedará totalmente aislada del mundo exterior. Eso le ayudará a centrarse únicamente en sus deberes. A las once de la noche bajaremos la palanca del cuadro eléctrico de la casa para cortar la electricidad de su habitación, lo que le permitirá darse cuenta de lo oscuro que llega a ser la oscuridad. Con estas normas preventivas ahorraremos mucho CO2.

Abandonará los deportes de invierno en los diferentes centros de esquí, y dejará de pasar las vacaciones con nosotros ya que nuestros destinos vacacionales son prácticamente inaccesibles en bicicleta.

Dado que nuestra hija está totalmente de acuerdo con la niña de la televisión en que las emisiones de CO2 y las huellas de sus bisabuelos son las culpables de “aniquilar nuestro planeta”, también ella tendrá que vivir en las mismas condiciones que sus bisabuelos, es decir: sin vacaciones, ni coche, ni siquiera una bicicleta.

Aún no hemos hablado del indicio de carbono en los alimentos. Un indicio cero de CO2 significa renunciar al consumo de carne, pescado y ave, sin olvidar los sustitutos de la carne basados en la soja (después de todo la soja crece en los campos de agricultores que utilizan maquinarias en su cosecha de frijoles, camiones para transportarlos a las plantas de procesamiento, las cuales a su vez utilizan energía, y otra vez las cargan en el camión para su entrega en tiendas), sin olvidar los alimentos importados por su efecto ecológico negativo. Quedan completamente descartados el chocolate de África, el café de América del Sur y el té de Asia.

Sólo se ingerirán aquellas patatas, verduras y frutas de producción propia que se hayan cultivado en tierra local a baja temperatura ya que los invernaderos funcionan con calderas, tuberías de CO2 y luz artificial. Aparentemente, estas cosas también son nefastas para el clima. Le enseñaremos a nuestra hija cómo cultivar sus propios alimentos.

Se admite el pan, pero la mantequilla, la leche, el queso y el yogur, el requesón y la crema provienen de vacas y emiten CO2. La margarina y los aceites serán excluidos de toda fritura por tratarse de aceite de palma que salen de las plantaciones de Borneo, lugar donde crecieron por primera vez los bosques tropicales. Adiós a los helados durante el verano. Adiós refrescos y bebidas energéticas con sus burbujas de CO2.

También prohibiremos cualquier plástico puesto que ha sido manipulado en fábricas químicas. Cualquier cosa de acero y aluminio también debe ser eliminado. ¿Alguna vez han observado la cantidad de energía que consume un alto horno o una fundición de aluminio? ¡Cuán pésimo para nuestro clima!

Sustituiremos su colchón superior de almohada de espuma con memoria por un saco de yute lleno de paja, con una almohada de crin. Y finalmente, ya no usará maquillaje, jabón, champú, crema, loción, acondicionador, pasta de dientes y medicamentos. Los trapitos para lavarse la cara serán de lino, lavables a mano con la ayuda de una tabla de lavar de madera, idénticas a las que usaban sus antepasadas justo antes de que el cambio climático desatara su enojo hacia nosotros por haber destruido su futuro.

De esta manera, la ayudaremos a contribuir en la lucha contra la extinción masiva, la subida del nivel del agua, y la desaparición de ecosistemas enteros. Si realmente está decidida en seguir los pasos de la niña de la televisión, lo aceptará con gusto y abrazará su nueva forma de vida con toda la felicidad del mundo.

Atentamente,

(Nombre reservado)

Fuente: https://es.sott.net/article/70352-Carta-de-un-lector-dando-consejos-sobre-el-Cambio-Climatico-a-su-hija-adolescente


3 respuestas a “Vamos a ser felices integristas

  1. Pues yo por lo que leo en la carta, entiendo que se trata de una famila bastante pija y de una niña bastante malcriada. Se horrorizan solo de pensar en deshacerse de toda la basura que no necesitan y que les han vendido como inprescindible.

    Lo normal (por lo que veo) es que el espíritu humano se rebele contra el exceso de tecnología que en la práctica anula su voluntad y su posibilidad de experimentar el mundo, que es a lo que al fin y al cabo venimos.
    El “sufrimiento” solo es algo subjetivo que depende de la forma en que tomemos aquello que vivimos y hoy en día, el menor esfuerzo físico o intelectual es tomado como sacrificio inaceptable. Nuestra parte animal o material, nuestro EGO, está encantado con esto y es a quien va dirigida toda esta basura, pero… los brujos negros infravaloran el poder de nuestro SUPEREGO, que les guste o no, siempre y cada vez más, se impondrá. (Aquello de la era de Acuario y el despertar de la conciencia es imparable; se siente).

    Saludos varios.

    1. Gracias piedra

      Por supuesto, quien más tiene y más acostumbrado está a las comodidades no acaba de comprender (de verdad) ese integrismo. En todo caso, sería una “pose” para quedar bien, porque el ecologismo y sus derivados no es más que corrección política (o sea, dictadura), como bien sabes. Ahora diles a los pijos ecologistas que no van a poder usar sus queridos móviles de última generación porque la moderna tecnología de radiofrecuencia es letal (véase que no paran de morir aves e insectos en cuanto se ponen antenas de 5G). Seguro que te salen con serios estudios científicos que certifican que el 5G es segurísimo y supernecesario para el progreso de la humanidad. Todo es pura hipocresía, manipulación e integrismo.

      Otra cosa es que habláramos de que nuestro mundo real no es real en absoluto sino una simulación holográfica y por tanto no hay nada de que preocuparse, pero ese es otro debate (yo diría “el debate”). Lo dejaremos para otro momento.

      Saludos,
      X.

  2. Ya llegan los Reyes Magos, dos milenios de historia desfilan..
    Y los poderes de la Materia rinden pleitesía al Espíritu
    Y el Amor que se hizo carne destella ante los que tienen ojos para ver!

    Feliz Reyes Magos

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